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Abordaje de una posición éxtima desde un enfoque interseccional

por Amatriain, Lucía, Kuhn, Macarena

Universidad de Buenos Aires

Resumen

En el siguiente trabajo proponemos una lectura de la serie Poco ortodoxa (Schrader, 2020) a través del concepto interseccionalidad para abordar la situación que atraviesa la protagonista desde una perspectiva amplia que considere las diversas estructuras de opresión implicadas. Asimismo, nos interesa detenernos en la decisión de la protagonista de abandonar su comunidad y en las coordenadas subjetivas que habilitaron tal iniciativa. Para ello, se considerarán las tensiones que se desprenden de la narrativa, que no refieren a una mera transgresión a las normativas de la comunidad o a una liberación triunfalista sino a una decisión singular que emerge en un contexto determinado. Para abordar esta problemática nos valdremos de los aportes del psicoanálisis y del método clínico-analítico de lectura de films y series televisivas.

Palabras Clave: Interseccionalidad | Adolescencia | Extimidad | Series

Unorthodox: Addressing A Successful Position From An Intersectional Perspective

Abstract

In the following work we propose a reading of the series Unorthodox (Schrader, 2020) through the concept of intersectionality to approach the situation that the protagonist is going through from a broad perspective that considers the various structures of oppression involved. Likewise, we are interested in dwelling on the protagonist’s decision to leave her community and on the subjective coordinates that enabled such an initiative. For this will take into account the tensions that emerge from the narrative, which do not refer to a mere transgression of the community’s regulations or to a triumphalist liberation, but rather to a singular decision that emerges in a given context. To tackle this problem we will use the contributions of psychoanalysis and the clinical-analytical method of reading films and television series.

Keywords: Intersectionality | Adolescence | Extimacy | Series
- 

Los testimonios y estudios en primera persona aseveran
que el maltrato atraviesa las fronteras raciales,
étnicas, económicas, educativas y religiosas.

Walker, L.1989

La popular miniserie Poco ortodoxa, basada en la autobiografía de Deborah Feldman, se centra en la historia de Esther Shapiro, una joven judía que pertenece a la comunidad ultraortodoxa Satmar de Williamsburg, Nueva York. Desde el inicio advertimos el conflicto de la trama: la decisión de la protagonista de abandonar su comunidad y dirigirse hacia Berlín, donde vive su madre ausente desde su niñez. Al mismo tiempo que la serie exhibe los detalles de la huida, tales como la colaboración de su profesora de piano que le consigue el pasaje y el pasaporte, la partida de su hogar y el trayecto hacia el aeropuerto, observamos otras escenas que como flashbacks comienzan a introducirnos en el complejo entramado de situaciones que encaminaron la decisión de Esty. Asimismo, la serie presenta a su esposo Yakov Shapiro que tras descubrir el incipiente embarazo de la protagonista, viaja al mismo destino que ella junto a su primo Moishe para tratar de encontrarla y traerla de regreso a la comunidad.

El arreglo del casamiento a sus diecisiete años, la supervisión de su vida íntima por parte de la familia de su esposo, las normativas establecidas como destino: “ser buena madre y esposa”, las discusiones conyugales, su “vaginismo” como causa de la dificultad para procrear y otras tensiones con lo impuesto por la comunidad son los motivos que nos identifican rápidamente con la determinación de Esty. Sin embargo, esta posición se complejiza cuando la protagonista llega a Berlín y comienza a relacionarse con músicos provenientes de diversos países y mantiene el siguiente diálogo con una de las integrantes del grupo:

Te escapaste, ¿no?
Lo decís como si hubiera estado presa.
– ¿No es así?
No, pero me fui sin decirle nada a nadie.
– ¿Por qué te fuiste?
Dios esperaba mucho de mí.

Su padecimiento, como vemos, va más allá de lo que una perspectiva crítica hacia su comunidad puede abordar. Por este motivo, decidimos adentrarnos en esta problemática desde el punto de vista de la protagonista y su posición éxtima tanto en su comunidad como en Berlín. Esta extranjeridad radical nos permitirá pensar las coordenadas subjetivas que habilitaron la huida.

Si bien esta ficción exhibe con cierta idealización la vida en Berlín a través de la diversidad cultural, el arte y la amistad –que contrastan con el ambiente conservador y cerrado de la comunidad ortodoxa–, también narra desde la perspectiva de Esty el acercamiento a la ciudad epicentro del Holocausto y nos obsequia una escena inquietante en la que Moishe le dice que vivir en Alemania es como dormir sobre la tumba de las seis millones de almas judías exterminadas. La presencia de Auschwitz, como símbolo máximo del malestar absoluto y de odio al diferente, constituye un personaje más de la serie, tan considerable como los otros.

En síntesis, la serie nos presenta la partida de Esty, situación que pone en riesgo su integridad al dejar atrás su hogar, costumbres y familia sin los recursos necesarios; y que la confrontan con la pérdida de referencias y de identidad que supone abandonar la comunidad en la que vivió toda su vida. Ahora bien, ¿cómo pudo tomar esa decisión? ¿Qué coordenadas posibilitaron tal replanteo? ¿Qué clave aporta el arte en esta transición? Intentaremos aproximarnos a este asunto en consideración de las tensiones que se desprenden de la narrativa, que no refieren a una mera transgresión a las normativas de su comunidad o a una liberación triunfalista sino a una decisión singular que emerge en un contexto determinado. Partiremos entonces de una perspectiva interseccional que aborde las diversas estructuras de opresión presentes en esta narrativa audiovisual y abordaremos de qué forma la protagonista se cuestiona la vida que llevaba, el padecimiento cotidiano y los mandatos que la conformaron para adentrarse en un universo totalmente desconocido y diferente.

Las series, en tanto plataformas narrativas contemporáneas, se constituyen como representantes de la subjetividad de época y forman parte de un orden cultural, social y político concreto. En lo que sigue, nos valdremos del método clínico analítico de lectura de filmes y series televisivas (Michel Fariña, 2015) para poner el acento en los detalles, vínculos y personajes y así avanzar hacia un análisis crítico que conduzca al esclarecimiento de las coordenadas psíquicas y sociales que subyacen a la fachada de la ficción. Al igual que sucede en la clínica, entendemos que la serie televisiva ofrece determinadas respuestas a los dilemas éticos que allí se suscitan, las cuales de ningún modo resultan generalizables. A través de esta metodología cualitativa, buscamos comprender a los personajes dentro su propio marco de referencia para experimentar lo que sienten, lo que deciden y lo que dejan de decidir en sus luchas cotidianas con la sociedad (Taylor y Bogdan, 2000).

Una lectura interseccional para pensar respuestas específicas

¿Es posible realizar una lectura de la serie Poco Ortodoxa a través de conceptos aportados por los estudios de género realizados en una cultura occidental? Nos encontramos con esta inquietud al momento de abordar una temática tan compleja como es la desigualdad que sufren las mujeres dentro de la comunidad judía ultraortodoxa. Partimos de la premisa de que no podemos hacer un uso generalizado y universal del concepto de desigualdad en el abordaje de las problemáticas de la comunidad judía, dado que existen diferentes formas de organización social de la misma. La serie nos presenta la particularidad del malestar que padece la protagonista al deber acatar las normas y reglas escritas en La Torá ya que a su vez, respetarlas es lo que le otorga sentido de pertenencia en su comunidad. Ella se presenta de la siguiente manera con su futuro esposo Yakov, el día en que se conocen: “Deberías saber que no soy como las demás mujeres. Quiero decir, soy normal. Pero…no soy como las demás”. De esta forma, se nos presenta una excepción, la cual no refiere a una cualidad heroica y valiente, sino a una singularidad en situación que irrumpe en un universo determinado y que abre camino hacia otras posibilidades de abordaje (Michel Fariña, 2015). [1]

Es Kimberlé Crenshaw quien en 1989 aporta el enfoque de interseccionalidad para poder analizar diferentes formas de opresión que sufren las mujeres afroamericanas en Estados Unidos en relación con la violencia de género y la discriminación dentro del ámbito laboral. La propuesta se basa en la necesidad de analizar el entrecruzamiento de estos tipos de opresión en el punto en el que se intersectan el género, etnia, clase social, cultura, religión, entre otras. La importancia del concepto de interseccionalidad radica en el hecho de que si no se tienen en cuenta estas dinámicas sociales, se produce un sesgo al momento de abordar una problemática específica. Cuando hablamos de un enfoque interseccional nos referimos a que no se trata de abordar una problemática a través de una sumatoria de estructuras de opresión, sino que existe en la intersección de estas categorías una desigualdad específica que requiere una respuesta que se adecúe a esa especificidad. Así, esta perspectiva nos permite posicionarnos en el quiebre de la dicotomía libertad-opresión, desprendiendo múltiples coordenadas de lecturas en el punto donde se entrecruzan categorías como género, religión, clase social y la condición de migrante, que visibilizan la desigualdad que viven algunas mujeres de esta comunidad.

Como dijimos, la serie está enmarcada en una comunidad jasídica que se organizó a partir de un trauma social, en donde las creencias y las prácticas son una forma de proteger la cultura y la religión. Estas costumbres implican tener el menor contacto posible con el exterior. El personaje de Esty problematiza y cuestiona estos mandatos que tienen que ver con su lugar de esposa, con la maternidad impuesta como destino y con la imposibilidad de estudiar (Wechsler, 2020). Cuando llega a Berlín encuentra donde vivir, alguien la recibe, rápidamente la integran en un grupo de amigos y amigas y se le van abriendo posibilidades profesionales en una academia de música sumamente prestigiosa. Este condimento fílmico que atrae la atención de las y los espectadores, oculta una realidad fundamental: cualquier persona que haya pertenecido toda su vida a una comunidad conservadora y cerrada, tiene numerosas dificultades para salir de allí y para insertarse en la cultura occidental y liberal, en donde la educación, la formación y la experiencia laboral, son pilares fundamentales. Vemos un claro ejemplo de esta situación en la madre de Esty, cuya única posibilidad de inserción laboral es ejercer tareas de cuidado a personas mayores en un asilo, dado que no contaba con estudios profesionales. Esto problematiza nuevamente la dicotomía: libertad-opresión. Diego Signer (2020) se pregunta si debemos conformarnos con esta contraposición forzada. Una perspectiva interseccional nos abre otro camino para poder pensar las dificultades reales que las personas migrantes atraviesan al momento de querer escapar de una comunidad que viven como opresora, y así ocuparnos de proponer respuestas frente a los impedimentos que pudieran surgir. El personaje Moishe también representa la dificultad que viven las personas en esta situación, dado que él mismo intentó escapar y tuvo que regresar a sus orígenes tras ver imposibilitada su iniciativa.

La serie, más allá de reproducir cierta cultura meritocrática, nos trae a la luz una problemática: las mujeres de las comunidades ultraortodoxas son una minoría y, como todas las minorías, están atravesadas por múltiples estructuras de opresión. ¿Existen respuestas específicas, políticas de Estado que acompañen a mujeres que pertenecen a la comunidad judía ultraortodoxa a insertarse en una cultura con otras reglas, otras normas? Pudimos encontrar que efectivamente existen organizaciones feministas en Israel y en diferentes partes del mundo, en donde el reclamo de base es la incorporación de las mujeres al ámbito de los estudios del judaísmo. Ethel Barylka es una referente que sostiene que los temas que se encuentran en agenda abarcan principalmente tres áreas: lo que respecta a la posibilidad del divorcio, dado que, como vemos en la serie, las mujeres muchas veces se ven extorsionadas cuando quieren separarse de sus respectivos esposos; otro de los temas en la agenda tiene que ver con la esfera de lo público en lo que respecta a cargos políticos: “es donde mayor necesidad hay de incursionar. Hoy en día tenemos abogadas rabínicas, consejeras halajicas, y una serie de figuras públicas que no existían hace apenas veinte años atrás. En el último año ha habido titulación o graduación de rabinas ortodoxas en Israel; pocas, pero las ha habido, y también en Estados Unidos” (Ethel Barylka, 2018). Y por último, el área tirual y sinagogal en donde se están incorporando las mujeres, pero como refiere la autora, es un proceso más lento. [2] Consideramos que el alcance masivo que tuvo el visionado de la serie abre las puertas a un campo de investigación, hoy invisibilizado, que puede dar cuenta de las dificultades y limitaciones con las que se encuentran las personas que quieren abandonar la comunidad jasídica. A su vez, esta apertura constituye una posibilidad de pensamiento de estrategias que abarquen las múltiples estructuras de opresión que se intersectan en esta problemática.

Asunción de una posición subjetiva

Intentemos ahora situar las coordenadas subjetivas que posibilitaron la toma de decisión de Esty y la emergencia de un acontecimiento hacia el final de la serie. Cabe señalar que se trata de una joven de diecinueve años que atraviesa conflictos propios de la adolescencia, que como tiempo lógico conlleva ciertas operaciones psíquicas tales como la asunción de una posición subjetiva. Observamos a lo largo de los episodios los cuestionamientos que realiza Esty acerca de su origen, los mandatos de su comunidad y el supuesto abandono de su madre. Los discursos hasta entonces considerados certeros se desmoronan y en esa pérdida de referencias surge la idea de partir hacia otro lugar.

La conmoción que supone la emergencia de la pubertad y el empuje al encuentro sexual se intensifica en este caso por la presión por procrear, plasmada en la escena en que una joven de la comunidad le enseña a la protagonista el estricto protocolo para intimar con fines reproductivos. La poca interacción con su esposo y las dificultades en la intimidad se presentan como síntoma que posibilita la pregunta por su rol en esa trama. Pero, ¿cuál es ese rol que ocupaba? Desde el comienzo ella advierte a Yakov sobre su diferencia, pero no deja en claro a qué se refiere. La clave la encontramos en el título de la serie: Poco ortodoxa. La posición que comienza a asumir a partir de sus cuestionamientos se observa tanto en su comunidad como en Berlín, donde no queda capturada por la fascinación y el divertimento del grupo de músicos y músicas sino que interpela sus hábitos, como observamos en la escena del lago, en donde si bien se despoja de algunas vestiduras para sumergirse en el agua, no se desprende de todas y cuestiona las prácticas y las opiniones sesgadas del grupo hacia su comunidad. Es esta posición diversa, poco ortodoxa, éxtima, la que motorizó su decisión y la que al mismo tiempo posibilitó cierta flexibilidad en donde el abandono de sus costumbres y vínculos de la forma en que lo hace –sin decir nada– no implicó una pérdida de identidad, en el sentido de un desgarramiento subjetivo, sino por el contrario la apertura del universo de posibilidades que da lugar al despliegue de su subjetividad.

Miller (2010) sostiene que el drama del sujeto es no lograr nunca estar plenamente en casa, la extimidad refiere a la paradoja del Otro interior que se expresa como una diferencia radical con uno mismo. Esty evoca de alguna forma esa extimidad de la hiancia: vemos que la diferencia a la que ella alude se relaciona con ubicarse al margen de los grupos con los que se vincula, en un adentro-afuera inseparable, y es eso mismo lo que le permite no quedar capturada por una identificación. Si la ortodoxia refiere a dogmas, doctrinas y creencias asumidas como certezas; la heterodoxia transgrede las normas, está en desacuerdo con los principios o prácticas tradicionales. Mientras ambas opciones encuentran cierta dificultad para reconocer la alteridad y admitir la diferencia, la posición de Esty supera esta dicotomía dando cuenta de un atravesamiento de su propia historia y de la historia familiar.

Por otro lado, es interesante ubicar cómo el arte acompaña la transición de Esty. Ella tomaba clases de piano a escondidas ya que no le estaba permitido, y sin embargo, había encontrado un margen para hacerlo. Luego en Berlín se vale de este aprendizaje para encontrar un lugar de pertenencia. Antes de partir de Nueva york su profesora de piano le obsequia un regalo que tarda en abrir, se trata de una brújula. Es el arte, la música en este caso, lo que le permite sostener la decisión y lo que ubica las coordenadas de un deseo no sabido por Esty. Tal es así, que la última escena nos revela un acontecimiento que, como sostiene Badiou, supone un quiebre del campo del saber de una situación y la emergencia de una verdad no considerada por el saber de la situación misma (Laso, 2007). Para establecerse en el conservatorio de música, Esty debe ser aprobada por un riguroso jurado, vemos que ha preparado una canción en el piano que es sancionada como insuficiente y ante la sugerencia de una integrante del jurado, decide cantar una canción en idish. Esty se apropia de un elemento de su cultura pero se produce un quiebre al interpretar una canción –aquella que canta el rabino en su casamiento– que solo los varones pueden cantar. La melodía conmueve a quienes la escuchan: el canto cobra su potencia transformadora cuando éste se hace grito, desahogo. El quiebre se traspone en el sonido, en el color de su voz, en su mirada y todo su lenguaje corporal. La melodía atraviesa su cuerpo y da cuenta de un saber desconocido por ella hasta entonces.

Conclusiones

El gran alcance que tuvo la serie Poco Ortodoxa, además de la trama y la estética que cautiva a las y los espectadores, tiene la potencia de visibilizar una problemática real, que es la dificultad que existe para las personas que desean abandonar la comunidad jasídica. Intentamos corrernos de una lectura moral y tomamos como herramienta la noción de interseccionalidad para poder ubicar las múltiples estructuras de opresión. Si éstas se solapan, se entraman diversos niveles de injusticia social, lo cual no permite el abordaje específico de esta problemática, como dice K. Crenshaw, “el maltrato atraviesa las fronteras raciales, étnicas, económicas, educativas y religiosas” (cita, p. 106), y es así que la perspectiva interseccional nos puede brindar los medios para abordar diversas formas de marginaciones. Si utilizamos la religión para justificar las desigualdades que existen hacia las personas que quieren abandonar la comunidad, no solo se invisibilizan los conflictos derivados de ésta dificultad sino la problemática en sí misma. Es por esto que consideramos que los conceptos arribados por los estudios de género en la cultura de occidente pueden acercar herramientas para el abordaje de estas desigualdades.

Por otro lado, la posición éxtima de Esty nos resultó interesante para pensar las coordenadas subjetivas que habilitaron su huida ya que, como dijimos, sostenemos que esto posibilitó un movimiento subjetivo: abandonar el lugar al que había quedado relegada por su comunidad; como hija abandonada primero, y más tarde como madre y esposa. La singular posición subjetiva de Esty y el arte posibilitaron la creatividad y flexibilidad que ella puso en marcha para desplegar su propio camino. Entre las dicotomías libertad-opresión, ortodoxia-heterodoxia, encontramos un margen para el pensamiento ético que atraviesa las condiciones políticas, culturales, sociales y psíquicas propuestas.

Referencias

Crenshaw, K. W. (1991). Mapping the Margins: Intersectionality, Identity Politics, and Violence against Women of Color. Stanford Law Review, 43 (6), pp. 1.241-1.299. Traducido por: Raquel Platero y Javier Sáez.

Ethel, B. (2018). Nueva Sion. Una perspectiva feminista desde la ortodoxia. http://www.nuevasion.com.ar/archivos/26646

Goldman, T. y Levy, M. (2020) Anfibia, UNSAM. Dios espera demasiado de mí. http://revistaanfibia.com/ensayo/dios-espera-demasiado/

Laso, E. (2007). Acontecimiento y deseo. Vol. 3. Nº1. Aesthethika.
http://www.aesthethika.org/Acontecimiento-y-deseo

Michel Fariña, J. J. (2015). Ética y cine: el método clínico-analítico de lectura de películas y sus aportes a la psicología. Tesis de Doctorado en Psicología, Universidad de Buenos Aires, Buenos Aires, Argentina, Inédita.

Miller, J. A. (2010). Extimidad. Argentina, Buenos Aires: Paidós.

Schrader, (2020). Poco Ortodoxa [serie televisiva]. Netflix.

Singer, D (2020). ENEUR 41. No tan ortodoxa. http://estonoesunarevista.com.ar/nro041/eneur.php?pag=19&fbclid=IwAR1uo7 XQzI2vD7p-N3URHsoyDGtnYK4hV75_BWPhHwylCaUmUvGuiUoQzTs#

Taylor, S. J. y Bogdan, R. (2000). Introducción a los métodos cualitativos. Argentina, Buenos Aires: Paidós.

Wechsler, W. (2020) Mestiza Revista, UNAJ. De Williamsburg a Berlín: Un boom poco ortodoxo. https://revistamestiza.unaj.edu.ar/un-boom-poco-ortodoxo/

Walker, L. E. (1989). Terrifying Love: Why Battered Women Kill and How Society Responds, Garden City NY Harper & Row, Nueva York.



NOTAS

[1No nos interesa realizar una lectura moral que ignore la singularidad del personaje de la serie y de la especificidad con la que nos encontramos, ya que se trata de un contexto lejano y ajeno para nuestra cultura y nuestras prácticas cotidianas. De todas maneras, podemos preguntarnos si existen similitudes en relación con otros mandatos social que también reproducen estructuras de opresión.

[2El documental “One of Us” informa que solo el 2% de la población jasídica abandona la comunidad. También visibiliza la existencia de Footsteps, un grupo de apoyo para ex-jasídicos. Algunas de las organizaciones feministas más conocidas que están luchando por condiciones de igualdad son la Alianza Ortodoxa (JOFA) en EE.UU., y Mujeres del Muro (WOW) en Israel.



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COMENTARIOS

Mensaje de ivana celeste tejeda   » 31 de octubre de 2020 » ivanacelesteblog@gmail.com 

Muy interesante el abordaje de esta miniserie. Yo tuve la oportunidad de verla por la popularidad que cobro hace unos meses pero acá encontré detalles que no había tenido en cuenta y me impactaron, como cuando Moishe dice que vivir en Alemania es como dormir sobre la tumba de las almas judías, que fuerte, de cierta manera nos deja ver que valor tan importante cobra el significante Alemania para su comunidad.

Por otro lado, en lo personal la serie fue sorprendiendo porque parecía que Esty al irse a otro lugar se liberaría del todo pero no fue tan así, este salir del “deber hacer” percibo fue cuestionado por ella a cada paso y aun así posibilitaron un movimiento subjetivo y un cambio de posición de Esty en tanto sujeto.



Mensaje de Carla Salvucci  » 29 de octubre de 2020 » car.ssalvucci@hotmail.com 

Me parece muy interesante el análisis que han hecho las autoras respecto de la serie "Poco ortodoxa". Me sentí muy conmovida con la historia de Esty, primero por representar la vida de una mujer judía, "debiendo" cumplir con todos los mandatos que presenta la comunidad, vislumbrado su posición de oprimida y del padecimiento que esto acarrea. Destacando que este tipo de situación lo sufren miles y miles de mujeres en el mundo y como se plantea que al ser un contexto lejano y ajeno al nuestro, lo mismo que sus prácticas, se muestra como invisibilizado, oculto, secreto.
Los hechos de la historia nos fueron marcando como Esty se hace responsable del deseo que la habita. Podemos decir que como respuesta a la interpelación situada por las autoras, ha producido un acto ético. Según Alejandro Ariel, “un acto implica una decisión tomada por fuera de los otros, sin los otros. Implica una decisión por fuera de lo moral –del bien y del mal-, una decisión, por fuera de la ley. Un acto es una decisión y no una acción”. Coincido con las autoras y los comentarios hechos, en que no hay dudas en que Esty fue capaz de llevar adelante una decisión, lo cual marca una nueva posición de sujeto. Acto ético que produce efecto de sujeto. El escenario de la serie nos presenta la emergencia de una singularidad en situación. Ella enfrenta su existencia y está dispuesta a enfrentar un mas allá de su horizonte que tenía hasta ese momento. Se abre camino a un universo lleno de posibilidades pese a la incertidumbre.



Mensaje de Ailen Bevilacqua  » 28 de octubre de 2020 » puli.bevi@gmail.com 

Vi esta serie a fin de realizar un trabajo para la facultad, la verdad es que anteriormente a éste, ignoraba completamente las características que esta cultura, comunidad tiene. Es cierto que, a mi parecer me impresiona como se lleva acabo cada ritual, como una regla a cumplir, como un control hacia la vida cotidiana de los miembros que forman parte de la comunidad ultra ortodoxa. Es raro ver como todo es controlado por los hombres de la comunidad, más hoy en día donde se intenta abolir el machismo, como respetan en la comunidad los días para comer ciertos alimentos, desde cómo higienizarse antes siquiera de dejar la cama hasta cómo celebrar una boda, de hecho son los padres, quienes deciden con quien se casará la protagonista. Se reprime a Esty y a toda mujer de la comunidad, la posibilidad de tocar instrumentos, disfrutar de la música, ella toca el piano, y hasta eso le es negado.
Todas estas situaciones denotan ser del terreno de lo particular dentro de la comunidad. Esty, contrae matrimonio con yakov shapiro y luego de casarse, deben traer un hijo al mundo. Una de las frases que más me impactó fue: “la mujer es creada con fines reproductivos”. Se observa que no hay deseo en la protagonista en ser parte de estos mandatos, que en su familia rigen. Su rostro aparenta descontento e infelicidad. Por lo cual, comienza a planificar su huida al país Alemán. Ante este deseo de escapar y a luz de los conflictos que desligarse de la comunidad implica, Esty escapa finalmente.
Creo que el acto que realiza Esty, escapando a Berlín, al sumergirse en el agua ella se libera, despojándose de sus ropas, su vestimenta estructurada (aquella que como parte de la comunidad judía debe vestir), su peluca, desligándose de las represiones sexuales, y haciéndose cargo de su deseo, asumiendo la responsabilidad que eso conlleva, no trasgrede las normas de la comunidad, sino que expresa un acto singular dentro de lo universal. Escucha ese deseo que la interpela, haciéndose cargo de él.



Mensaje de Camila Cabral  » 28 de octubre de 2020 » camilacabral2009@live.com.ar 

Para comenzar quisiera exponer que me encuentro de acuerdo con lo propuesto por las autoras en lo referente al concepto de interseccionalidad y la considero sumamente apropiada para aludir a las múltiples estructuras de opresión que pueden visualizarse en la miniserie como la vestimenta, los estudios, las costumbres, le prácticas sexuales, entre otras.

Por otro lado, encuentro maravilloso el significado que se le dio a la canción cantada por Esty en el conservatorio, donde la misma deja de ser una canción exclusivamente cantada por hombres, y pasa a ser cantada por ella en representación de un grito de libertad. De este modo, da lugar a la emergencia de nuevas posibilidades. Percibo una analogía entre lo que acontece con dicha canción y la misma persona de Esty, que moviéndose de la ortodoxia extrema, abre paso a nuevas posibilidades de desarrollo y evolución sobre su propia persona. .
Además, quisiera agregar, que la decisión de Esty de irse de Nueva York es ética porque produce una singularidad en situación, ya que amplía los horizontes del universo hasta el momento. Podemos decir que un universo está compuesto por las catergorías "A" y "-A", que podría representarse claramente como "ortodoxia" y "heterodoxia". Al igual que en la tragedia de Antígona, lo que funda el acto ético son los motivos que da, (Recordemos que el motivo de Antígona era que ella se guiaba por las leyes de los dioses) , en la presente, Esty al ser cuestionada por los motivos por los que abandonó su comunidad sostiene "Dios pretendía mucho de mí", de este modo, se corre de las categorías existentes hasta el memento produciendo un efecto de amplitud del universo. El acto ético está en lo que ella dice sobre lo que hizo, cuando da sus razones ensancha la situación particular. La singularidad de la situación no se ubica, en este caso, ni en la ortodoxia ni en la heterodoxia, es indecible hasta el momento de huida de búsqueda de su propio destino, en que se ensanchan los limites del universo existente.
Por último quisiera aludir al concepto de "Responsabilidad subjetiva" detectando a su vez las temporalidades de la misma. En un primer tiempo, muy breve, vemos como Esty sigue todas las instrucciones que "deben" cumplir las mujeres dentro de dicha comunidad, le adjudican una instructora que le explicará todos los quehaceres y obligaciones de la mujer dentro de esa comunidad, culminando con el matrimonio arreglado. En un segundo momento Esty se ve imposibilitada a vincularse con la música, dado que solo era una actividad realizada por hombres, allí ella se ve interpelada; y en el tercer momento puede responder subjetivamente, al confrontarse con aquello no sabido de sí misma, interrogándose qué quiere para su propio destino decide irse a Berlín.



Mensaje de Carolina Elli  » 25 de octubre de 2020 » carolinaelli@hotmail.com.ar 

Luego de haber visto la serie “poco ortodoxa” con el comentario redactado por Amatriain, Lucía y Kuhn, Macarena, concuerdo con lo expresado por los mismos.
Podemos inferir que el accionar de Esty abandonando la comunidad judía, es un acto ético, haciendo de éste una decisión singular, denotando libertad y una responsabilidad subjetiva en cuanto a la elección de quien querer ser, como compromiso existencial.
Atraviesa su propia historia y lo que trae como bagaje de su historia familiar, comenzándolo a cuestionar. Podremos situar las interpelaciones y las coordenadas que posibilitaron a Esty en la toma de su decisión subjetiva, donde se cuestiona sobre su origen, sobre el abandono de la madre, sobre los mandatos de su comunidad, por la poca comunicación con su esposo y los problemas en la intimidad que solo se abocaba a la reproducción. Todo esto, hace que los discursos que tenía como certeros se caigan, y ella se interpele por su propio deseo, no respondiendo desde una posición moral del “deber ser” sino desde una posición propia y subjetiva.
Comienza a tener una posición “poco ortodoxa” dentro de su comunidad. Dicha posición comienza a asumir por estos cuestionamientos nombrados anteriormente, los cuales posibilitaron una apertura del universo de posibilidades que obtuvo Esty, que dio lugar al despliegue de su subjetividad. Sera a partir de los cuestionamientos, los que motorizan el accionar y que posibilitó un movimiento subjetivo y un cambio de posición del sujeto: poder huir de la comunidad y poder desplegar su propio camino.



Mensaje de Adrian Pablo Muñoz  » 25 de octubre de 2020 » adrianpablo_m1967@yahoo.com.ar 

Esty es una chica judía ortodoxa, que se encuentra atrapada en un universo regido por normas y mandatos estrictos en donde pareciera que para los jóvenes de la comunidad no hubiera escapatoria.
Sus tradiciones y creencias religiosas obligan a sus integrantes a cumplir estrictamente dichos mandatos y no se admiten las transgresiones.
En esta especie de encerrona que se encuentra Esty, quien está en desacuerdo con esta forma de vida naturalizada en su comunidad, en donde en este caso en particular, se espera que la mujer al casarse, deba dedicarse por entero a sus hijos y obedecer al marido.
Se la ve angustiada por la presión que siente de la comunidad, y de su marido; entonces al no sentirse feliz dentro de ese universo, decide correrse y ampliar ese universo, decidiendo escaparse e irse a Berlín ampliando su espacio y creando una singularidad en situación.
Allí ya en Berlín entra en un mundo nuevo y desconocido para ella, en donde conoce a nuevas personas que la integran y a pesar de sus miedos vemos que puede realizar su deseo de tener una nueva vida, diferente a la que le propone su comunidad.
Etsy logra esa ampliación de su universo a partir de seguir su deseo, visualizándolo claramente en la escena en donde su marido le ruega que vuelva con él, pero ella lo rechaza enfáticamente, defendiendo su nuevo universo ampliado que descubrió y del cual no tiene la menor intención de apartarse.



Mensaje de Mariana Rofrano   » 24 de octubre de 2020 » marianarofrano@hotmail.com 

Me parece sumamente interesante el abordaje interseccional que se realiza en la reseña, ya que de esta manera se puede abordar la problemática con mayor especificidad y no como una mera sumatoria de estructuras de opresión.
La decisión de Esty de dejar su comunidad, puede tomarse como un acto ético, ya que no es una mera transgresión a la norma, si no que es una decisión singular que hace tambalear las consistencias previamente instituidas y que surge en un determinado contexto. Es muy interesante como la posición de Esty supera la dicotomía ortodoxia-heterodoxia yendo mas allá y dando cuenta, como se plantea en la reseña, de un atravesamiento de su propia historia y de su historia familiar.
El film nos deja pensado en las dificultades que se le presentan a las personas de dicha comunidad cuando quieren abandonarla, algo que esta muy poco visibilizado y que la serie saca a la luz.



Mensaje de Karen Elin Acosta Buralli  » 6 de octubre de 2020 » karenacostaburalli@hotmail.com 

Me resultó de gran interés este análisis ya que la serie también me generó un impacto significativo. El lugar por el que pasa tanto Esty como el resto de las mujeres dentro de la comunidad es altamente marginal, desigual y limitante. Por eso es impactante ver todos los obstáculos que tuvo que superar para poder liberarse y ser quien ella deseaba, ir en busca de su identidad, alejándose de la comunidad pero conservando algunas costumbres e ideologías religiosas judías. De esta manera Esty no rechaza por completo la religión o la comunidad en la que nació, sino que al encontrarse infeliz y limitada en ella decide ir por mas, y el arte ocupa un lugar destacable en este proceso de cambio.
También es interesante poder pensar que mujeres como Esty, que llevan en su corazón ideologías religiosas judías de este tipo, deciden poner un límite a la situación desigual en la que se encuentran en la vida real, tal y como se menciona en el artículo. Y que hace tiempo se han comenzado a formar organizaciones feministas en la comunidad judía, que trabajan en pos de conquistar derechos sin tener que abandonar su religión, sino buscando hacerse un lugar en ella de la forma que mas se adapte a su felicidad.



Mensaje de Hernán Ignacio Erdeli  » 4 de octubre de 2020 » hernanerdeli@gmail.com 

Este comentario está enmarcado dentro de un ejercicio de la práctica número 823, Cine y Subjetividad, dictada en la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires. El mismo consiste en poder realizar una lectura del artículo sumando unx nuevx autorx. En este caso, elegí el cap. 2 "La bella diferencia" del libro "La mujer de la ilusión", escrito por Ana María Fernández.
La autora (d)escribe con inteligencia sobre los pactos, conscientes e inconscientes, entre los hombres y las mujeres, y aquello que al presentarse como lo natural deviene en la constitución socio-histórica de las posiciones y las subjetividades a partir del género como uno de los ordenadores más potentes de la sociedad.
En el capítulo mencionado, Ana María explica cómo a partir de la falencia esencialista se crea una jerarquización de un sistema binario, cuyo significante de la diferencia no se agota exclusivamente en los géneros sexuales, porque no sólo implica la distinción descriptiva entre hombres y mujeres, sino que en el mismo recaen atributos y mitos sociales que son distribuidos en los géneros. O al menos al género masculino, constituyéndose la mujer a través de la diferencia desigualada de su contraparte masculina. Así, si el hombre representa lo público, la mujer será lo privado, y si el hombre es el sujeto, la mujer será el objeto, su objeto.
La lectura de este capítulo puede ser articulado con la historia de Esty. Su historia está basada, al menos, en dos partes: la separación de su posición de objeto en una la lógica binaria dentro de un sistema patriarcal y la búsqueda de su libertad para poder construir su identidad como sujetx. Creo que si bien una cosa implica la otra, es fructífero pensarlas como separadas, ya que la construcción de su posición como sujetx no buscaría incluirse dentro de la lógica binaria del sistema masculino, es decir, volverse sujetx y tener propiedad sobre un objeto, sea otra mujer, hombre o cualquier abstracción que quepa.
La separación de ser objeto puede ser pensada en todas las escenas en las que se muestra su pasado y en las que nosotrxs conocemos su historia dentro de la comunidad judía ortodoxa. Es decir, por ejemplo, la secuencia de escenas en donde vemos como la presentan como posible futura esposa de -, su casamiento, los intentos sexuales con su marido. En todas éstas podemos ver como la comunidad judía actúa como un submundillo en el que el sistema binario que Ana María describe actúa con fuerza. La mujer como esposa, como madre, como útero, como propiedad de. Es clara la incomodidad de Esty en todos estos escenarios, sobre todo en la escena sexual, en la que se aclara que ella está sufriendo vaginismo y por eso debe realizar ciertos ejercicios para poder - abrirse - (significante no poco valioso) para su marido. Es una lectura sencilla, casi lineal, escribir acerca de cómo su cuerpo allí habla, como el cerrarse ante la escena con su marido representa la poquísima erótica que él despierta en ella. Porque además Esty al cerrar su cuerpo, consciente o/e inconscientemente, de repente ella conserva algo de esa privacidad, algo propio que todas las figuras de este mundillo quieren controlar pero al fin y al cabo no pueden garantizar hacerlo, al menos totalmente.. Es posible que a partir de este hecho repetido por un año agote toda posibilidad en la mente de Esty de resignarse a que ésta sea su vida.
Lo que nos lleva a la segunda parte de su historia: la búsqueda de su libertad y construcción de su posición como propia sujetx. Cuando escapa de la comunidad hacia Alemania, lo logra gracias a la ayuda de su profesora de piano, personaje tampoco menor dentro de su trama, aunque aparezca muy poco en pantalla. La música era un permitido en la vida de Esty, un espacio que no estaba del todo avalado por el judaísmo que ella dispusiera. Es en ese espacio en el que no había hombres, en el que no había sujetos, en donde surge la idea de la escapatoria y su propia realización. Alemania en esta historia y todas las escenas que transcurren en ella representan justamente el opuesto de su vida en Estados Unidos. La construcción de vínculos, de amistades, no basados en género, raza o religión; el encuentro con lxs pares. El encuentro con su madre, figura desterrada de su vida por las mismas dolencias de la comunidad judía. La posibilidad de enamorarse y experimentar el sexo no sólo desde el deseo y la erótica sino también desde algo tan básico (pero arrebatado) como el consenso. Finalmente, pero no menos importante, la búsqueda también de su vocación, ser sujetx con ambiciones, aspiraciones, gustos y preferencias: la academia de música como institución contenedora de todo esto y más. Hay escena en la que ella llega a Alemania y se encuentra con un grupo de chicxs que la llevan a la playa. Esty se mete en el mar y se saca la peluca, flotando en el agua. Esto podría verse como un retrato emotivo del abandono de la persona que siempre había sido y que nunca tuvo otra opción que ser. Otras escenas muy significativas suceden ya hacia el final: el encuentro con el pariente de su marido, quien la amenaza con un arma, pero no con ella. El arma, dice, es para que ella se mate cuando se de cuenta que fuera de la vida en la que nació ella no puede ser nada ni nadie, quizá constituyendo el momento más cruel y explícito en la vida de Esty, pues allí es puesta en palabras la diferencia desigualada. Por otra parte, el encuentro con su marido, quién le ruega que vuelva con él, cortando su rulo como explicando que no tiene que ser en aquella vida en la que estaban sumergidos, sino en otra, una nueva. En ambas, frente a la amenaza o la rendición absoluta, Esty sabe que no hay lugar para ella ni en la comunidad judía, ni en su matrimonio, ni en un sistema en el que tuviera que posicionarse como objeto, porque su proceso de ser sujetx ya había comenzado, y de allí no había marcha atrás.



Mensaje de Evelyn Jazmìn  » 4 de octubre de 2020 » evelynmoro2017@gmail.com 

A partir del análisis presentado comienzan a aparecer algunos interrogantes para el recorrido que realizó Esty de su salida de la comunidad y entrada al mundo occidental, el hecho de haberse escapado de la comunidad ¿Constituye un acto ético? En el caso de que asì fuera ¿Cuáles serían sus argumentos?
A su vez, me parece muy innovador e interesante hacer un análisis interseccional ya que no es sólo una problemática de género y religión, sino que va más allá teniendo en cuenta aspectos culturales, económicos, accesibilidad educativa y laboral en el mundo occidental. Es de destacar la dicotomía en la que se encuentra Esty, por un lado no se identifica del todo con su comunidad pero por el otro al llegar a Berlín arrastra muchísimas costumbres las cuales hacen que no encaje del todo y se note que es “diferente”. Es de recalcar porque es algo que atraviesa toda la serie, en los idas y vueltas escénicos, mostrando su vida en New York y su nueva vida en Berlín.
Una de las escenas que más conmoviò a la audiencia en general es la de la audición de Esty, la cual se nombra en el artículo. En esta escena que ella canta una canciòn judìa creo que podemos nombrar a lo que hace referencia Alejandro Ariel en su texto “El estilo y el acto: Moral y Ètica”, dicho autor menciona al estilo, podrìamos decir que Esty al apropiarse y reinterpretar la canción judìa crea algo nuevo, crea algo más allá de la belleza, que es el estilo el cual va en soledad, frente a lo que está dispuesta a crear, aunque Esty estaba frente a varias personas entre ellas un importante jurado, fue un acto creador de ella sola. El estilo es aquello que irrumpe y fue lo que hizo Esty al re interpretar una canción que seguramente conocía de pequeña ya que era parte de su cultura y comunidad. Irrumpe en los que las escuchan, en su madre que bien conocìa esa canción y Yakov, en sus amigos que creìan que tocarìa el piano y en el jurado que estaba escuchando atentamente.
No olvidemos que lo que introduce el cambio, lo que genera la posibilidad de que Esty busque algo nuevo es la crítica que le hizo su amiga al escucharla tocar el piano. Es importante destacar esto ya que es lo que moviliza a Esty a ir más allá de lo que ella se sentìa segura, el piano. Por último, es interesante como el arte que le fue negado en su comunidad es el que le abre paso en este nuevo camino emprendido hacia una vida nueva llena de aprendizajes y desafìos.




Película:Poco Ortodoxa

Titulo Original:Unorthodox

Director: Anna Winger

Año: 2020

Pais: Alemania

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