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ESI para respetar infancias disidentes

por Agrelo, María Belén

Facultad de Psicología, Universidad de Buenos Aires

Resumen

En el presente trabajo se indaga el rol de la escuela frente a la diversidad de género, y los efectos subjetivos que se producen en aquellxs niñxs que no se identifican con la construcción social de género en términos binarios. Por un lado, se analiza el rol que tiene la escuela en la construcción subjetiva de identidades, teniendo en cuenta la sanción en el 2006 de la Ley 26.150, Ley de Educación Sexual Integral (ESI), como herramienta para evitar la reproducción de parámetros de género binarios que coarten la libertad de expresión y generen malestar. Por otro lado, para analizar los efectos subjetivos en quienes no se identifican con aquello culturalmente esperable según la genitalidad que portan, se utiliza el cortometraje Vestido Nuevo (Sergi Pérez, 2007). En éste, se ve a Mario quien decide asistir a clases el día de carnaval luciendo un vestido rosa y las reacciones que esto genera en sus compañerxs, en su docente y en el director, que ponen en evidencia un formato escolar agotado que lejos de fomentar la aceptación ante la diversidad pretende normalizarla.

Palabras Clave: Género | ESI | Subjetividad | Binarismo

New Dress: Comprehensive Sexual Education to respect dissident childhoods

Abstract

The following paper inquires into the role of school facing gender diversity and the subjective effects that occur in the children that don’t identify themselves with the socially constructed gender in binary terms. On the one hand, the role played by school in the subjective construction of identities is analyzed, taking into account the Comprehensive Sexual Education Act of 2006 (26.150), as a means of avoiding the reproduction of binary gender parameters that restrict freedom of speech and generate discomfort. On the other hand, in order to analyze the subjective effects upon those who do not identify themselves with the cultural expectations created by the genitalia they carry, the short film New Dress (Sergi Pérez, 2007) is used. In it, Mario can be seen after deciding to go to school on carnival day wearing a pink dress, and the reactions this produces on his classmates, his teacher and the principal, revealing an exhausted school organizational model that far from encouraging the acceptance of diversity, attempts to normalize it.

Keywords: Gender | CSE | Subjectivity | Binarism
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Introducción

En el cortometraje Vestido Nuevo se cuenta la historia de Mario, unx niñx a quien le gusta mucho el día de carnaval porque se puede vestir como desea. Se observa a la maestra consultando a sus alumnxs sobre si todxs llevaron el disfraz de dálmata como habían acordado dada la festividad, cuando en el aula irrumpe un silencio absoluto, la docente voltea para ver qué ocurre y observa a Mario ingresando al aula con un vestido rosa puesto. A partir de allí, el film transcurre mostrando, a través de las reacciones, comentarios y expresiones generadas, la respuesta ante el encuentro con la diversidad en una sociedad binaria con estereotipos prefijados.

Es propio de cada cultura establecer un tipo de producción de subjetividades que va a determinar la forma de actuar de las personas que la componen. En la sociedad actual, a partir de una matriz patriarcal, hetero(cis)normativa, y de identidad, se proponen roles desigualados y a su vez complementarios, caracterizando la masculinidad y la femineidad de forma polarizada y binaria. Este proceso de configuración de prácticas de género muchas veces entra en conflicto con los deseos, pensamientos y sentimientos propios de cada sujeto al intentar imponer roles, prácticas, aspiraciones, comportamientos y formas de expresión como requisito para entrar en la categoría de masculino o femenino, pero ¿qué efectos subjetivos tienen lugar en lxs niñxs que no se identifican con esta construcción social binaria?

Dependiendo la posición político-institucional que se tome desde el sistema educativo, se van a dar condiciones para habilitar la libre expresión o, por el contrario, para repetir paradigmas estigmatizantes que generen vulnerabilidad y malestar en aquellos sujetos que no encajen en la norma establecida. Acá es donde cobra relevancia la reflexión acerca de la implementación de la Ley 26.150 de Educación Sexual Integral (en adelante, ESI), sancionada en el 2006, y que debe aplicarse de manera transversal en todos los niveles de educación, como una herramienta para abarcar dichas problemáticas.

De lo antes descripto, se desprende la existencia de un amplio abanico de posibilidades al referirnos a los modos de subjetivación, donde si bien hay una propuesta histórica, ésta se va a encontrar en cada sujeto con un modo singular de apropiación que va a definir las diferentes formas en que se van a vivir tanto las femineidades como las masculinidades, dando como resultado distintas singularizaciones vinculares. Surge entonces la pregunta: ¿qué ocurre cuando unx niñx sale de la norma establecida?

Primeras reacciones

En el corto Vestido Nuevo se puede observar la forma de reacción, desde un sistema patriarcal, binario y hetero(cis)normativo, frente a un cuerpo disidente dentro de los modelos previstos, que no se identifica con los gustos esperables según los estándares hegemónicos culturales. A Mario le gusta mucho el día de carnaval porque lxs dejan vestirse como quieren y decide ir ese día usando un vestido de su hermana. Pero ¿qué ocurre cuando llega? Se produce un silencio absoluto y tanto sus compañerxs como su maestra, se quedan observándolx.

La primer reacción de lxs compeñerxs de Mario es quedarse calladxs ante el desconcierto de verlx así vestidx. La primer reacción de la maestra es preguntarle qué está haciendo. Ante la ausencia de respuesta de Mario, replica: “Mario, te estoy hablando. Vas vestido de niña”. Mario la observa y todxs lxs compañerxs comienzan a reír y burlarse diciéndole cosas como “maricón [1]” lo que hace que vuelva a bajar la mirada.

En esta parte, es posible detectar la construcción de las sexualidades en clave identitaria, tal como la plantea Fernández (2013). Por un lado, en términos binarios (varón-mujer), al ser portadorx de genitales masculinos Mario es varón. Por otro lado, de forma atributiva, Mario en tanto varón no puede utilizar vestido ni pintarse las uñas ya que eso es característico de las mujeres. Por último, la jerarquía que posiciona las opciones sexuales disidentes con la norma como “diferentes” en términos de desigualdad, que haya ido al colegio utilizando un vestido no pasa desapercibido y eso se traduce en la sanción de las autoridades y las burlas, risas e insultos de sus compañerxs. Al pensar lo diferente como negativo de lo idéntico se generan, como sostiene dicha autora, “diferencias desigualadas” a partir de un movimiento que al mismo tiempo que distingue la diferencia instituye la desigualdad en términos de inferioridad. Esto es debido a la producción y naturalización de un ordenamiento jerárquico que sitúa a lxs diferentes como inferiores, peligrosxs o enfermxs, es decir, como anomalía.

La maestra, enojada y elevando la voz, calla a lxs compañerxs que habían comenzado a burlarse y le pide a Mario que la acompañe. Una vez fuera del salón de clases le pregunta de dónde ha sacado el vestido y la respuesta que obtiene es un tímido “de casa”. Ella le aclara que se tenían que disfrazar de los 101 dálmatas, no de niña, como si la única posibilidad que tiene de ponerse un vestido es mediante un disfraz de niña. Frente a esta situación, Mario se queda calladx con la boca abierta mirando fijamente a su maestra quien, esbozando una leve sonrisa, lx mira con cierta ternura.

Pensar el género en términos binarios implica clasificar a las personas según una dualidad femenino-masculino basada en el sexo biológico, excluyendo e interfiriendo con cualquier variante que no encaje en dicha división (FALGBT, 2011). Pero Mario, mediante su vestimenta, su comportamiento y sus uñas, manifiesta su expresión de género poniendo en evidencia cierto dislocamiento con lo esperable. Esto se observa cuando la maestra va a buscar la mochila de Mario para cambiarlx y se encuentra con que en su interior no está su ropa sino el disfraz de dálmata, confirmando que no fue un error el que cometió, y no se puso un vestido como disfraz. Colocando así bajo sospecha la idea de la existencia una identidad acabada y denunciando el carácter excluyente de los determinantes absolutos e inmutables. La identidad se forma y se transforma a lo largo de la vida, vinculada al discurso social, es abierta y flexible (Siqueira Peres, 2013a). En este sentido, es importante hablar de multiplicidad de identidades, de sexualidades y de cuerpos.

Butler (1990) al pensar al lenguaje construyendo el cuerpo y el género, deja en evidencia las limitaciones de tomar lo femenino y masculino como esencias, y sostiene la necesidad de verlo como construcciones sociohistóricas que atraviesan a cada persona de manera particular y para los cuales cada unx aporta su manera de sentirse. Como sostiene Berkins (2013) la identidad no es solo una cuestión teórica. La forma en que Mario se ve a sí mismx y es vistx por lxs otrxs puede permitir o impedir el reconocimiento de su identidad, de su goce y del acceso a sus derechos. Y, como la Ley de Identidad de género lo establece, toda persona tiene derecho al reconocimiento de su identidad de género.

Mario y Elena

Mientras Mario espera a su padre (quien insistió en ir a buscarlx) aparece Elena, su amiga, para hablar. Cuando se sienta a su lado, lo primero que le pregunta es: “¿qué estás haciendo?” Mario, se mantiene calladx y mirando hacia abajo juega con sus uñas. La niña continúa: “no puedes vestirte de niña, es ilegal. Tampoco puedes pintarte las uñas, mira a todos cómo se han puesto”. La ruptura con la norma es tomada por la amiga como algo ilegal responsabilizando a Mario de todas las reacciones generadas a partir de su accionar.

El problema de la hostilidad y los daños que una persona pueda producirle a otra no es exclusivo de lxs adultxs, también se ve en lxs niñxs (Lo Russo, 2012). No solo las personas mayores indagan a Mario sobre el motivo de su vestimenta, si no también lxs compañerxs a su vez, se ríen en el aula, le dicen maricón a modo de burla o insulto, lx observan con desaprobación y, en cierta medida, lx culpan de haber puesto mal a todxs.

Ante los planteos de Elena respecto a que no puede vestirse de “niña”, Mario, como si no comprendiera, objeta: “en tu casa lo hemos hecho”, a lo que la amiga responde: “ya, pero fuera no puedes. Los niños no se visten de niñas.”. Mario responde “ya” asintiendo con la cabeza. Esto replica una fuerte regulación de la identidad y expresión de género que es sostenido por un dispositivo que ordena la vida en sociedad y que, en este caso, en lugar de ser un espacio para la experiencia (Larrosa, 2003) se presenta reproduciendo los mandatos sociales y culturales. A causa del miedo, vergüenza e impotencia provocada por las reacciones coercitivas y poco comprensivas de lxs demás, el “closet” funciona como mecanismo de seguridad y protección. Si Mario se pone un vestido en la intimidad de su hogar no correrá peligro de que sus compañerxs se burlen o lx insultxn, y evitará que lxs adultxs se inquieten. A su vez, la aceptación de este modo de control sobre su cuerpo y deseos produce sufrimientos psicosociales debido al estado de alerta permanente y de ocultamiento de los verdaderos sentimientos que el sujeto mantiene frente a cualquier posibilidad que lo exponga y lo vuelva vulnerable ante una mirada social y cultural disciplinante que no acepta los diversos deseos y expresiones. De este modo, Mario necesita tener control sobre sus deseos de lucir un vestido rosa y pintarse las uñas, debe cuidar su forma de expresarse y su discurso, evitar lugares y personas que puedan verlx como disidente y peligrosx; en casa puede, pero en el colegio no; su amiga puede verlx, pero el resto de las personas no. La vida en el armario produce sujetos contenidos, angustiados, destruyendo la autoestima y sus potencialidades subjetivas, imposibilitando el derecho fundamental de la subjetividad (Siqueira Peres, 2013b).

Continúan hablando de las uñas, Mario le ofrece pintárselas con caritas, animales y flores de colores, y le dice: “a mí me gustan más las cosas que brillan, es más bonito”. ¿Qué pasaría si lxs niñxs pudieran ir vestidxs al colegio como quisieran, jugar a lo que tengan ganas o nombrarse como lo deseen? Di Segni (2015) va a decir que el problema lo sufre ese sujeto pero que no es suyo sino de una sociedad que no le permite hacer con su cuerpo, vestimenta, gestos y juegos lo que en verdad desea. Y no lo permite porque arrastra prejuicios, pseudoconocimientos, preceptos religiosos para sostener la heteronormatividad basada en un rígido binarismo.

Pero esta determinación de modelos de verdad impuesta por la sociedad heteronormativa que legitima la continuidad sexo biológico-género, disciplinando cuerpos y regulando los placeres, ¿qué lugar deja para el deseo? Butler (1990) sostiene que la matriz cultural exige que algunos tipos de identidades no puedan existir: aquellas en las que el género no es consecuencia del sexo y otras en las que las prácticas del deseo no son consecuencia ni del sexo ni del género. Tal es el caso de Mario, quien anticipa con su apariencia un universo nuevo donde la discontinuidad cuerpo-sexo-género se evidencia, ya que, según su sexo biológico debería identificarse con el género correspondiente y expresarlo con determinadas características corporales, es decir, debería ser varón, percibirse y vestirse como tal. Sin embargo, su ropa y gustos (vestido, uñas pintadas, colores brillantes, pulsera) se ajusta más a las ideas que la sociedad considera apropiadas en una niña, rompiendo con la continuidad cuerpo-sexo-género esperable.

Mario y su padre

Al llegar el padre al colegio a buscar a su hijx, lx mira de arriba abajo y lo primero que le dice es: “¿pero qué coño haces con la ropa de tu hermana?”, mostrando total desaprobación hacia su vestimenta. Mario no responde y baja la mirada, luego lo vuelve a mirar tímidamente, el padre suspira y le dice: “anda, vamos” mientras le extiende la mano. La actitud del padre de ir a buscarlx al colegio, pese a que la maestra le dijo que no era necesario y la rapidez en querer irse develan la urgencia por corregir una supuesta inadecuación a la normativa vigente como potestad de lx adultx (Peidro, 2015).

Antes que puedan retirarse, la secretaria le dice al padre de Mario que el director lo está esperando y él responde: “comprenderá que no voy a dejarlo así vestido por más tiempo, si ya tiene pocos amigos no creo que esto le ayude mucho”. Esta actitud de supuesto cuidado y protección del padre hacia su hijx, lo único que hace es reforzar la estigmatización de quien no encaja en la hetero(cis)normativa. Es incorrecto salirse de la norma y si lo haces no tendrás amigxs y estarás en soledad. Como sostiene Fernández (2010), este modo de producción de soledades separa, aísla a cada quien de sus potencias.

ESI como derecho

Tanto Mario como sus compañerxs se encuentran inmersos en un tejido cultural que lxs antecede, cuyas lógicas de género se encuentran basadas en el binarismo y la heterosexualidad; y donde prima un fuerte discurso biologicista que hace que la expresión de género muchas veces quede estereotipada al asociar una pauta cultural con el hecho de haber nacido con genitales femeninos o masculinos, lo cual se observa en la reacción que tienen al verlx vestidx de esa forma. En la escuela, dentro de las trayectorias, el pensamiento se entrama para ordenar el espacio en que cada participante desplegará sus relaciones con lxs otrxs, donde podrá observarse a sí mismx y a lxs demás, y a partir de allí, llevar a cabo acciones y prácticas transformadoras. Como sostiene Morgade (2019), ésto es parte de la potencia de la escuela donde es importante la participación de lxs docentes que garanticen y habiliten la práctica del pensamiento ya que “Pensar lleva a organizar el mundo y a uno mismo en él, un mundo con otros, fijando referencias comunes, aunque no de modo estático ni atemporal, sino dinámico e históricamente situado” (Nicastro y Greco, 2009, p.12).

Dentro del aula resulta fundamental el rol de lxs maestrxs, y su capacitación, como generadores de condiciones donde lxs niñxs puedan desplegarse sin miradas censurantes; como también una postura institucional que permita dicha práctica (Morgade, 2019). Sin embargo, en el cortometraje se observa una docente que expone a Mario frente a toda la clase, primero preguntándole qué está haciendo, lo que se traduce en que está cometiendo una falta. Luego al exclamar: “vas vestido de niña”, desencadenando las burlas y risas en lxs alumnxs que comienzan a señalar a Mario. Si lxs compañerxs hasta ese momento se encontraban con la boca abierta y en silencio, como desconcertadxs por lo que estaban observando, cabe preguntarse si su reacción posterior hubiese sido distinta dependiendo de la postura adoptada por la docente.

La escuela, en tanto institución de asistencia obligatoria, atraviesa a todas las personas y por esto es fundamental poder pensar las prácticas que se fomentan y reproducen en ella. Si en la educación se realiza un recorte a ser transmitido, dejando por fuera muchos saberes, es importante preguntarse ¿qué se quiere enseñar?, ya que de dicha selección dependerán las formas que se habiliten de lo que es posible ser.

La ESI propone un modo de no caer en el simplismo de que ciertas prácticas, actitudes, gustos, elecciones o formas de expresión pertenecen a un género específico y poder así, pensar en una escuela que comprenda la construcción y la reconstrucción de nuevos significados socioculturales (Marina et.al., 2010). Así es posible preguntarse: si el pantalón es de niño y la pollera de niña, ¿por qué las mujeres pueden usar pantalón, pero los varones no pueden usar pollera?; si pensamos que un “maricón” es alguien afeminado, ¿quién determina lo que es femenino y masculino?, ¿en base a qué?, ¿es posible pensarlo de otra manera?; si tomamos el término como sinónimo de homosexual, ¿por qué el hecho de que Mario use un vestido implica que le gusten los varones?, ¿la ropa que usa y los colores que le gustan determinan sus preferencias amorosas o sexuales? Para no caer en posturas reduccionistas que estigmaticen y vulneren los derechos es necesario tomar el pensamiento como aquella práctica que altera el orden establecido dando lugar a lo nuevo. Es necesario un movimiento tal que problematice, que interrogue y que desnaturalice lo impuesto para romper las certezas y autorizar la exploración de nuevas posibilidades ya que todxs lxs chicxs deben tener el derecho de poder expresar libremente su orientación sexual y su identidad de género sin temor a ser estigmatizadxs o discriminadxs (Nicastro y Greco, 2009).

Entender la subjetividad infantil implica comprender un campo de tensiones, en el cual los discursos, las prácticas, las instituciones, las disciplinas y los saberes entran en lucha por legitimar formas de definir la realidad social y los procesos de subjetividad en un marco histórico y social. Es esperable que frente a la diversidad de elecciones que se desplieguen surjan dudas o comentarios que muestren las construcciones culturales legitimadas como normales (Fernández, 2010). Como lo muestra la charla entre Elena y Mario, donde se despliegan dudas en torno al motivo de su vestimenta y a las razones de por qué lo puede hacer en la intimidad, pero no en público. O como Santos diciéndole “maricón” a Mario por usar vestido.

Otro punto clave de la ESI es valorar las emociones y los sentimientos en el proceso de aprendizaje contribuyendo al desarrollo de la empatía y el respeto. Por parte de sus compañerxs, Mario, recibió diversas burlas y la actitud de lxs adultxs, lejos de acercarse al entendimiento, se trató más bien de una postura de censura donde se le llevo a la dirección y se le prohibió vestirse de “nena”. En este aspecto es importante concientizar que la escuela puede contribuir a fortalecer la autoestima y la autonomía de lxs niñxs, eliminando todo acto de violencia que atente contra la integridad psíquica que pueda surgir a causa de estereotipos culturales y propiciando espacios de diálogo donde se pueda hacer una puesta en común de los sentimientos reflexionando sobre lo que les sucede, sobre lo que sienten y sobre las relaciones que tienen con otrxs. Sin embargo, en ningún momento se le preguntó a Mario cómo se sentía, más bien se lx indagó buscando explicaciones y esperando encontrar algo malo. Tampoco se le preguntó a Santos como se sentía ni se mantuvo una charla para intentar comprender su accionar siendo que se muestra como un niño conflictivo y desobediente que agrede a sus compañerxs reiteradas veces.

La ESI en tanto estrategia que contribuye a la inclusión social busca, entre otras cosas, superar las desigualdades de género y visibilizar a las personas como sujetos de derecho y sujetos de deseo lo cual implica considerar al ser humano más allá del binarismo lineal entre sexo y género. Para esto, el reconocimiento de las diversas formas de vivir los cuerpos y el respeto por la diferencia se torna parte fundamental.

Conclusiones

Desde que nacen, a lxs niñxs se les establecen pautas de conducta y formas de expresión, desde la familia en un primer momento y desde diversas instituciones más tarde, como es el caso de la escuela. Así, a lo largo de los años, culturalmente se han asignado tareas, comportamientos, prácticas y dinámicas que responden a modos específicos de actuar como varones y mujeres delimitando roles sociales, los cuales responden a una lógica binaria.

En el presente trabajo, a través del análisis del corto Vestido Nuevo, se evidencia la reacción tanto por lxs adultxs como por lxs niñxs ante lo diverso, que se ve habilitada por un sistema educativo que intenta normalizar los cuerpos de forma binaria, estableciendo roles, actividades, sentimientos, formas de expresión y de vestimenta determinados. Un sistema que incluso puede llegar a patologizar a quienes no puede normalizar. Esto se debe a la existencia de una matriz cultural que es patriarcal, rígida y hetero(cis)normativa y que intenta alcanzar un control y dominio sobre la forma de expresión que considera adecuada. Como resultado lo que se obtiene es un malestar sobre aquellos cuerpos que no se adecúan a la norma, que no encajan en los parámetros establecidos y sobre los cuales se intenta imponer coercitivamente una forma de sentir, de expresar y de vivir.

Desnaturalizar este binarismo absoluto es necesario para comprender las singularidades de cada persona, sin patologizar las diversidades ni generar padecimiento en lxs otrxs. En el video se observa el desconcierto de Mario ante la reacción de todxs al verlx con un vestido, en reiteradas oportunidades le preguntan por qué lo lleva puesto y no responde, en la charla que sostiene con su amiga demuestra no comprender por qué en la intimidad sí puede usarlo, pero no se le permite salir con éste puesto al ámbito público. ¿Pero por qué un varón no puede usar un vestido, pero una niña sí puede usar pantalones? ¿Quién determina el género de la ropa?

Es en este contexto que aparece la implementación de la ESI como herramienta para problematizar, interrogar y desnaturalizar lo impuesto, para romper las certezas y autorizar la exploración de nuevas posibilidades. Para hablar de integralidad, de transversalidad, de evitar reduccionismos, de hermanar escuela, familias y comunidad, es fundamental preguntarse acerca del formato escolar convencional y del lugar en el que se pone la mirada a la hora de problematizar (o no) ciertas situaciones sociales.

Dentro de la escuela, lxs docentxs aparecen como garantes de los derechos de lxs chicxs teniendo la obligación de crear espacios de participación donde aprender a respetar todas las diversidades. Y a su vez donde puedan visibilizar el origen de las costumbres y su historia, para así poder desnaturalizar las pautas culturales vigentes repreguntándose y replanteándose las razones por las que se establecen de una forma y no de otra.

Referencias

Berkins, L. (2013) Los existenciarios trans. En Fernández A.M., Siqueira Peres W. (Comp.) La Diferencia desquiciada. Géneros y diversidades sexuales (pp. 91–96). Buenos Aires, Argentina: Biblos.

Butler, J. (1990). El género en disputa. Buenos Aires, Argentina. Paidós.

Di Segni, S. (2015) Sexología, niñez y adolescencia. Revista Generaciones, (4), pp. 11-24. Buenos Aires, Argentina: Eudeba.

FALGBT. (2011). Guía para comunicadoras y comunicadores. Derecho a la Identidad. Recuperado de http://www.falgbt.org/tag/guia-para-comunicadorxs/

Fernández, A. M., (2013). El orden sexual moderno: ¿la diferencia desquiciada? En Fernández A.M., Siqueira Peres W. (Comp.) La Diferencia Desquiciada. Géneros y diversidades sexuales (pp. 17-21) Buenos Aires, Argentina: Biblos.

Fernández, A. M., (2010). Las Lógicas sexuales: amor, política y violencias. Buenos Aires, Argentina: Nueva Visión.

Ley de Identidad de Género. Ley 26.743 (2012). Disponible en: http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/195000-199999/197860/norma.htm

Ley Nacional de Educación Sexual Integral. Ley 26.150 (2006). Disponible en: http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/120000-124999/121222/norma.htm

Larrosa, J. (2003). Experiencia y pasión. En: Entre las lenguas: lenguaje y educación después de Babel. Barcelona, España: Laertes.

Lo Russo, A. (2012) Género en producción. Notas acerca del problema de la violencia y la subjetividad en la infancia. En Tajer, D. (Comp) Género y Salud. Las Políticas en acción (pp. 185 - 199). Buenos Aires, Argentina: Lugar Editorial.

Marina, M.,et.al. (2010). Educación sexual integral para la educación inicial: contenidos y propuestas para las salas. Buenos Aires: Ministerio de Educación de la Nación. Recuperado de:
http://www.bnm.me.gov.ar/giga1/documentos/EL002083.pdf

Morgade, G. (2019). La educación sexual integral como proyecto de justicia social. Descentrada, 3(1). https://doi.org/10.24215/25457284e080

Nicastro S. y Greco B. (2009). Entre trayectorias. Escenas y pensamientos. En: Espacios de formación. Rosario, Argentina: Homo Sapiens.

Sergi Pérez. (Productor). (2007). Vestido Nuevo [en línea]. España: https://www.youtube.com/watch?v=LVdfnQPUYLY

Siqueira Peres, W. (2013a) La psicología, lo queer y la vida. En Fernández A.M. y Siqueira Peres W. (Comp.) La Diferencia desquiciada. Géneros y diversidades sexuales (pp. 155 - 167). Buenos Aires, Argentina: Biblos.

Siqueira Peres, W. (2013b) Políticas queer y subjetividades. En Fernández A.M. y Siqueira Peres W. (Comp.) La Diferencia desquiciada. Géneros y diversidades sexuales (pp. 27 – 40). Buenos Aires, Argentina: Biblos.



NOTAS

[11.Adj. despect. Malson. Marica. U. m. c. s. m. U. t. c. insulto.
Marica: 1. adj. despect. Malson. Afeminado. (que se parece a las mujeres). U. m. c. s. m.
2. adj. despect. malson. Dicho de un hombre: homosexual. U. m. c. s. m. U. t. c. insulto.

Real Academia Española. (2001). Diccionario de la lengua española (22. ed.). Recuperado de: https://dle.rae.es/maricón





COMENTARIOS

Mensaje de Clézio dos Santos  » 26 de octubre de 2020 » cleziogeo@yahoo.com.br 

O filme propicia uma reflexão profunda em meio a forma de reação a partir de um sistema patriarcal, binário e hetero(cis)normativo, frente a um corpo dissidente dentro dos modelos previstos. Essa frase resume muito do que o filme nos brinca, um reflexão que coloca em choque um mundo binário construído desde cedo no contexto escolar, apesar da sensibilidade da professora Margarida frente a atitude nada comum de Mário.
Os conflitos desse momento extrapolam e muito o mundo hetero(ces)normativo e coloca em cheque tal modelo. O desafio de um menino que tem clareza do que quer e sem medo das retaliações. Sua atitude corajosa nos faz pensar em muitos dos que não tiveram tal coragem. O pai por outro lado não explode como poderíamos pensar ao se encontrar nessa situação. Pergunta mas acolhe o colo no final demonstra a complacência e a aceitação da situação a ser trabalhada a seguir, não houve uma rejeição corporal e sim o afeto corporal frente a um filho vestido de menina e com as unhas pintadas. A amiga nos trás para o real de onde a se aceita e onde se esconde tamanha posição de mundo. Já o amigo reproduz o sistema patriarcal e inoperante além da violência. Ótimo filme para uso educativo nas escolas pq a reflexão permeia todas as ações.



Mensaje de Ivana Amalia Zotelo  » 21 de octubre de 2020 » ivanapierrot@yahoo.com.ar 

La Declaración Universal de los Derechos Humanos, nos enseña en su artículo 26, que “la educación tiene como objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana y el fortalecimiento del respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales, siempre que se promueva la comprensión, la tolerancia y la amistad…”
Si la educación se entiende como un derecho social, que aborda los procesos de enseñanza-aprendizaje, promoviendo prácticas enriquecedoras, trayectorias educativas reales, acordes y significativas, para cada uno de sus protagonistas y la sociedad. Lo que nos lleva a plantearnos ¿de qué manara pensamos en el fracaso escolar? ¿cómo conceptualiza el sistema escolar a los docentes? y ¿cómo el sistema facilita el aprendizaje de estudiantes?
Sabemos que el sistema escolar, representa a la clase dominante del momento, el cual a su vez, lleva a la práctica las ideologías de esta y ejerce su poder. El sistema escolar solo desea reproducir sus intereses y obtener resultados concretos. Althusser, en Ideologías y aparatos ideológicos del estado (pág.3 ) manifiesta; “se asegura esta reproducción de la calificación (diversificada) de la fuerza de trabajo en el régimen capitalista, contrariamente a lo que sucedía en las formaciones sociales esclavistas y serviles, esta reproducción de la calificación de la fuerza de trabajo tiende a asegurarse no ya "en el lugar de trabajo" (aprendizaje en la producción misma), sino, cada vez más, fuera de la producción, por medio del sistema educativo capitalista y de otras instancias e Instituciones. Se aprende en la escuelas, llegando hasta un punto más o menos avanzado de los estudios, pero de todas maneras se aprende a leer, escribir y contar, o sea algunas técnicas, y también otras cosas, incluso elementos (que pueden ser rudimentarios o por el contrario profundizados) de "cultura científica" o "literaria" utilizables directamente en los distintos puestos de la producción (una instrucción para los obreros, una para los técnicos, una tercera para los ingenieros, otra para los cuadros superiores, etc.). Se aprenden "habilidades" (savor-faire)…”
Entonces quedaría clara la conceptualización, que se desprende de los medios de reproducción, para los docentes, que jugarían el rol de meros reproductores, que facilitan el aprendizaje de estás habilidades de reproducción. Las que serán posteriormente reproducidas en la sociedad. Lo cual limita la construcción y permanencia de las trayectoria de los/las estudiantes, sin tener en cuenta, el pleno desarrollo de la personalidad humana y el fortalecimiento del respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales, menos aún promueva la comprensión y la tolerancia entre pares.



Mensaje de Micaela Nieto  » 4 de octubre de 2020 » micaelanieto007@gmail.com 

Resulta relevante poder re-pensar a la escuela como un espacio generador de condiciones de existencia(s): un otro Hogar que visibilice y valide, desde las tempranas edades, la diversidad de la experiencia y expresión de la identidad de género, la orientación sexual, las existencias corporales diversas... Condiciones que deben y pueden ser habilitadas desde el cuerpo docente, construyendo lugares para la(s) pregunta(s), la reflexión y el intercambio. Promoviendo una lupa crítica sobre los discursos hegemónicos, apostando a construir un área que albergue la(s) pluralidad(es).
Todas las expresiones, orientaciones e identidades de género deben ser respetadas, en consonancia de un derecho humano fundamental, desde la temprana infancia... Para que nadie tenga que salir del ’’clóset’’ (para que no haya por/para qué construirlo). Para que todxs tengan la posibilidad de existir, ser y sentir en consonancia con su propia creación artesanal, sin que ello conlleve un sufrimiento.



Mensaje de Verónica Pflüger  » 12 de septiembre de 2020 » veropflu@yahoo.com.ar 

El carnaval como oportunidad para que Mario pudiera ser en "el vestido rosa" .
La escuela como lugar donde replicar el mandato binario de elección.
El padre cubriendo .... ¿protegiendo a Mario de una mirada que condena y excluye lo diverso?. Vistiendo nuevamente a su niño con su saco y cargándolo en sus brazos para salir de ese escenario.
Creo imprescindible el trabajo en la deconstrucción. La ESI es una puerta interesante que interpela a todos los actores educativos. La escuela es un lugar central en la construcción de subjetividad y tiene la enorme responsabilidad de ser garante de respeto de la elección de cada niño y de cada niña.



Mensaje de camila  » 31 de agosto de 2020 » cdiazredondo@hotmail.es 

Muy interesante referencia sobre el corto.
Nos permite preguntarnos, ¿que es lo que se rechaza de la diferencia sexual?, poniendo en valor la diferencia no segregativa, sino, la diferencia que orienta a lo más singular de cada uno.



Mensaje de Belén  » 30 de agosto de 2020 » belen_agrelo@hotmail.com 

Muchas gracias por tu comentario Mariana!
Estoy totalmente de acuerdo en la necesidad de continuar trabajando en la implementación de una ESI transfeminista en las escuelas.

Sumando a tu aporte sobre la performatividad expuesta por Butler, dejo un video donde ella misma habla de este concepto. Es cortito y super claro:
https://www.youtube.com/watch?v=O61gWMsJEOE&feature=youtu.be

Un saludo.



Mensaje de mariana sorolla  » 25 de agosto de 2020 » marianasorolla@gmail.com 

Muy acertado el análisis acerca de la intervención de la docente. Para profundizar en este sentido puede consultarse a la filósofa Judith Butler, figura imprescindible de la Teoría Queer, que postula la performatividad del género. Esto significa que el género es una actuación reiterada y obligatoria, una práctica social, una reiteración continuada y constante en función de unas normas sociales que nos exceden. Nuestra actuación del género está signada por un sistema de recompensas y castigos. El sujeto no es el dueño de su género, y no realiza simplemente la “performance”que más le satisface. Se ve obligado a “actuar” el género en función de una normativa genérica que
promueve y legitima o sanciona y excluye. En esta tensión, la actuación del género que deviene es el efecto
de una negociación con esta normativa. La docente le recuerda al niñe que el disfraz era de dálmata, y que está vestido de niña.
Freire sostiene que todo conocimiento comienza por la pregunta. Es la pregunta la que ayuda a iniciar
procesos interactivos de aprendizaje y, por supuesto, a trazar posibles caminos de solución de problemas, o bien mantenerlos abiertos hasta cuando se logren los objetivos, o se planteen nuevos problemas y nuevas situaciones de aprendizaje... en el continuo devenir que es la vida.
Es clave profundizar ESI en las escuelas, y replantear la propia experiencia y vision de la sexualidad de los y las docentes. No se construye si no se deconstruye. Hermoso texto.




Película:Vestido nuevo

Titulo Original:Vestido nuevo

Director: Sergi Pérez

Año: 2007

Pais: España

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