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Subjetividad y obesidad: ¿Qué tiene This is Us para enseñar?

por Foggetta, Ornella

Resumen

En la actualidad, las series televisivas se constituyen como una valiosa herramienta para reflexionar en torno a la subjetividad de la época en el marco del campo psi. Valiéndose del método de lectura clínico-analítico (Michel Fariña, 2015), el presente escrito tiene como objetivo analizar al personaje de Kate Pearson, de la serie This is Us (Fogelman et al., 2016). De su historia, se retoma fundamentalmente lo relativo a su sobrepeso y obesidad, condición que, de diversas formas, produce marcas en su subjetividad. Para aproximarse al objetivo, sustentándose principalmente en desarrollos teóricos psicoanalíticos, se comienza por una conceptualización general de la obesidad. Posteriormente, se avanza hacia una perspectiva psicosocial que posibilita problematizar el modo en el que los preceptos y los cánones estéticos de la cultura actual, impactan sobre la subjetividad de las personas que, como Kate, padecen obesidad. Por último, se reflexiona sobre la manera en la que conductas de estigmatización, exclusión, y rechazo social hacia los sujetos obesos, encuentran su fundamento en aquellos preceptos culturales y originan profundas secuelas en la construcción de subjetividad de estas personas, especialmente cuando tienen lugar desde etapas tempranas de la vida.

Palabras Clave: Kate Pearson | Subjetividad | Obesidad

Subjectivity and obesity: What does This is Us have to teach?

Abstract

At the moment, television series are constituted as a valuable tool to reflect on subjectivity, whithin the framework of the psychology field. Using the clinical-analytical reading method (Michel Fariña, 2015), the goal of the present writing is to analyze Kate Pearson´s character, of the series This is us (Fogelman et al., 2016). From her storyline, the relative to her overweight and obesity is retaken. This condition produces marks on her subjectivity in various ways. To begin the close-up to this goal, the writing starts with a general conceptualization of obesity, based mainly on psychoanalytic theoretical developments. Later, a psychosocial perspective is addressed to problematize the way in which the precepts and aesthetic standards of the current culture impact in the subjectivity of the people who suffer from obesity, like Kate. Finally, the way in which behaviors of stigmatization, exclusion, and social rejection towards obese people, find their foundation in those cultural precepts, are pondered on. Also the way this originates deep consequences in the construction of subjectivity of these people, especially when they occur from early stages of life, is addressed.

Keywords: Kate Pearson | Subjectivity | Obesity

Introducción

En la actualidad, las series televisivas, por su timing, por su gran difusión y por su accesibilidad, se constituyen como una valiosa herramienta que posibilita reflexionar en torno a la subjetividad de la época en el marco del campo psi (Cambra Badii y Mastandrea, 2017). En consecuencia, pueden ser utilizadas “como fuente de información en un análisis cualitativo de su contenido, que nos permite emplazar, una vez más, la pregunta metodológica: ¿Qué nos enseña, a los psicólogos, la experiencia de la narrativa cinematográfica?” (Cambra Badii, 2018, p. 72).

En el año 2016 se emitió por primera vez This is us, producida por Dan Fogelman et al. Hasta el momento consta de cinco temporadas completas y una sexta que aún se está produciendo. La serie se centra en la historia de los cinco miembros de la familia Pearson, oriunda de Pittsburgh. Jack y Rebecca, padre y madre, Kevin y Kate, hijos mellizos, y Randall, hijo adoptivo y hermano de los mellizos que ha nacido el mismo día que aquellos. Habitualmente los episodios se desarrollan en varias líneas temporales, y se emplean recursos cinematográficos tales como el flashback y el flashforward con la finalidad de interconectar múltiples momentos de la vida de los personajes tal como si fueran las piezas de un rompecabezas. De esta manera, la modalidad narrativa de la serie moviliza emocionalmente al espectador, y lo conduce a formarse paulatinamente una idea de cómo los diversos sucesos que tienen lugar en el transcurso de la vida de una persona van forjando y marcando su subjetividad y su futuro.

A través del método de lectura clínico-analítico (Michel Fariña, 2015), el presente escrito tiene como objetivo abordar y analizar el personaje de Kate, la única hija mujer de la familia Pearson. A lo largo de toda la serie, el espectador puede observar el desarrollo y crecimiento de Kate desde el momento cero, es decir, desde su nacimiento, hasta que se convierte en una mujer adulta, con todas las peripecias que caracterizan al recorrido de vida de una persona. De su historia, interpela fundamentalmente aquello relativo a su sobrepeso y obesidad, condición que, de una u otra manera, genera marcas en la construcción de su subjetividad, y en su modo de relacionarse con otros durante toda su vida. De esta forma, diversas escenas de This is us –que serán puntualizadas a lo largo del trabajo– se conforman como vías de acceso para reflexionar sobre problemáticas y conceptos propios del campo de la psicología (Cambra Badii, 2018). En función de esto, a lo largo del escrito se recuperan conceptos y desarrollos de autores tales como Recalcati, Donghi, Rodríguez y Tendlarz, entre otros, para intentar reflexionar teóricamente en torno a la compleja problemática de la obesidad y al impacto que tiene sobre la subjetividad de Kate Pearson.

Desarrollo
Obesidad: una problemática con múltiples aristas

Temporada 1, primer episodio “Piloto”. Es el cumpleaños número treinta y seis de “Los tres Grandes”: Kate, Kevin y Randall. La luz tenue y amarillenta que caracteriza a la escena transmite al espectador cierta calidez hogareña. Kate Pearson abre la heladera de su casa en Los Ángeles. Hay una torta que lleva escrito “36 es solo otro número. Feliz cumpleaños Kate”. La cámara intercambia su foco entre un plano medio de Kate y el interior de la heladera. Es posible ver diversos recipientes con alimentos etiquetados con carteles que rezan frases tales como “250 calorías por cucharada”, “Malo”, “Tira esta basura”. Llama particularmente la atención uno de estos, colocado sobre el envase de la torta, que dice “No te atrevas a comer este pastel antes de tu fiesta, Kate. Con amor, Kate”. Este detalle da cuenta de que es la propia protagonista la que se escribe a sí misma aquellos mensajes como un recurso para refrenar su compulsión a comer. Con un gesto de resignación, Kate quita ese cartel pero debajo se encuentra con otro que dice “En serio, ¿Qué te pasa?”, lo cual no hace más que reafirmar su ambivalencia y su lucha interna en relación a la comida. La escena en la cocina finaliza con Kate diciéndose a sí misma “eres patética” y cerrando la heladera. A continuación, a través de un espejo, se puede ver a la protagonista en otro escenario dirigiendo su mirada hacia abajo. Luego, la cámara muestra al espectador que aquello mirado –y enfrentado– por Kate con cierta angustia y nerviosismo, es una balanza. Algunos minutos más tarde, mediante un plano general que la enfoca a través del marco de una puerta, es posible ver a Kate desnuda casi por completo, dejando al descubierto su sobrepeso, aún parada frente a la balanza del baño de su casa. Dubitativa, coloca la punta de su pie sobre el artefacto pero se retracta, y como con un gesto de alguien que recuerda algo de suma importancia, se quita los aros de sus orejas, para sacarse de encima todo el peso que no le corresponde. Finalmente, se sube a la balanza, resbala y cae hacia atrás.

Toda esta secuencia mediante la cual el escritor y los directores deciden presentar al personaje de Kate en el primer episodio, impacta, interpela y conduce a interrogarse en torno a la problemática de la obesidad. La Organización Mundial de la Salud (2020) define al sobrepeso y a la obesidad como “una acumulación anormal o excesiva de grasa que puede ser perjudicial para la salud”. Sin embargo, la descripción realizada por este organismo tanto en relación a las causas como a las consecuencias de esta enfermedad, se atasca en un reduccionismo biológico, y deja a un costado a los aspectos psicológicos que se ponen en juego y al impacto que acarrea a nivel subjetivo.

Antes de introducir de lleno la problemática de la obesidad, a los fines del escrito resulta conveniente aproximarse a una descripción de lo que se entiende por subjetividad. Briuoli (2007) afirma que “la constitución de la subjetividad implica que el sujeto posee herramientas que le permiten reorganizar sus representaciones acerca de sí mismo, de los otros y de su lugar en la sociedad” (p. 82). Para que se produzca el pasaje desde lo puramente biológico, desde el individuo, hacia un sujeto “capaz de representar, simbolizar, comunicar, pensar (…) verse, expresarse, juzgarse, narrarse, dominarse” (Briuoli, 2007, p. 82) se tornan necesarias tres funciones: la Función Materna –que nutre, brinda recursos para metabolizar el sufrimiento y da significado a las experiencias–, la Función Paterna –relacionada con la Ley que garantiza el pasaje desde la familia hacia lo social en sentido amplio–, y la Función del campo social –que refiere a los vínculos intersubjetivos y a la cultura. Basándose en este trípode es que se construye y reconstruye la subjetividad a lo largo de toda la vida. En el segundo episodio de la primera temporada, Toby –hombre al que en esta instancia Kate está comenzando a conocer pero que luego se convertirá en su marido– la convence de ir a una fiesta con estrellas de Hollywood, al tiempo que le ruega “Kate, por el amor de dios, ¿podemos pasar una noche sin gordura?”. Posteriormente, en un momento en el que se encuentran apartados de la fiesta a la que finalmente asistieron, Kate retoma la conversación y, a modo de respuesta, le menciona a Toby que “el peso siempre estará presente. Ha sido mi historia desde que era niña. Y cuando no estoy pensando en eso, estoy pensando en eso. Por ejemplo, ¿Me aguantará esta silla? ¿Me cabrá este vestido? Y si alguna vez me quedo embarazada, ¿Alguien lo notará? Es parte de mi ser, así soy yo en mi interior”. De esta manera, es dable pensar que padecer obesidad durante todo su ciclo vital, marcó y acompañó –y aún marca y acompaña– de múltiples formas a la construcción de subjetividad de Kate Pearson. Tanto es así que ella considera a esta enfermedad como parte de su historia, de su ser, de su interioridad.

Las escenas y diálogos señalados abren un amplio abanico de interrogantes. Partiendo de allí y para intentar discernir la cuestión de la obesidad yendo un paso más allá de los posicionamientos estrechos que únicamente atienden a sus aspectos físicos y orgánicos, resulta enriquecedora la perspectiva psicoanalítica. En este sentido, cabe recuperar los aportes de Alicia Donghi (2007). La autora afirma que la obesidad se singulariza por afectar al cuerpo y por poner de relieve problemáticas relacionadas a la imagen corporal y al sufrimiento por el aspecto del propio cuerpo. Por otra parte, destaca que “las construcciones subjetivas de los obesos se asemejan a las de otros adictos” (Donghi, 2007, p. 237). En la misma línea, Silvestri y Stavile (2005) plantean que la obesidad, así como cualquier enfermedad adictiva, involucra cuatro elementos: el objeto droga, la persona, los factores socioculturales, y la familia. De esta manera, queda claro que “la comida no es adictiva. Sí lo es la conexión del individuo con ella” (Silvestri y Stavile, 2005, p. 7).

Hacia el final del episodio cuatro de la temporada dos de This is us, Kate recibe la noticia de que está embarazada. Cinco episodios más tarde, pierde ese embarazo, lo cual la impacta y angustia profundamente. Frente a esta situación, decide ir a un restaurante y llenar de comida un plato que termina por ser desbordante. Se sienta en una mesa y lo mira fijamente, toma el tenedor para pinchar los alimentos pero lo deja. El sufrimiento que está experimentando se le nota en sus gestos que son capturados por la cámara. Apoya los cubiertos sobre la mesa y sin comer paga y sale del local. En este punto puede pensarse que hubo cierta modificación del posicionamiento de Kate respecto a la comida y que logró vencer, de alguna manera, su compulsión adictiva a comer. No obstante, en una escena del episodio once de la misma temporada, por un accidente que tiene Toby al sacar la basura de su casa, el espectador –así como Toby– se anoticia de que luego del aborto espontáneo, Kate estuvo consumiendo grandes cantidades de alimentos poco saludables. A propósito de esto, cabe retomar los planteos de Silvestri y Stavile (2005) quienes afirman que en algunas personas obesas, es posible observar que ante situaciones insatisfactorias –como lo puede ser la pérdida de un embarazo– comen en demasía o “exageran el placer de comer como forma de compensar” (p. 22) aquello desagradable que les ha ocurrido.

Por otra parte, lo desbordante y excesivo de aquel plato del restaurante y los alimentos grasos que Kate devoró ocultándose de la mirada de su pareja, interrogan e intrigan. Para reflexionar en torno a esto, resulta interesante recuperar dos puntos de los desarrollos teóricos de Massimo Recalcati (2005), referente en este campo. En primer lugar, el autor señala que el hambre humano solo se diferencia del hambre animal en tanto y en cuanto lo simbólico, lo cultural, actúa y provee un límite al impulso de voracidad. No obstante, esta operación simbólica siempre deja un resto que la sociedad intenta velar a través de distintas herramientas, aunque ello conlleve la anulación del plus de goce que el propio acto de comer implica. En este estado de las cosas, para Recalcati (2005) “el hambre inhumana de la obesidad (…) dejan (…) de manifiesto aquello que la acción cultural de lo simbólico reprime: el fondo obsceno e indomable de lo real acéfalo de la pulsión” (p. 275). En otras palabras, la voracidad y la compulsión características de los sujetos que padecen obesidad dejan al descubierto ese lado oscuro del acto de comer, relacionado con el exceso, que queda plasmado claramente en aquel plato rebosante de comida que se sirve Kate en el restaurante. En segundo lugar, Recalcati (2005) hace referencia a que en esta enfermedad hay una imposibilidad de rechazo, de modo que el objeto-alimento es devorado e incorporado sin cesar y el cuerpo obeso se vuelve un demasiado lleno que, sin embargo, es vivido como vacío. Así, el sujeto obeso “aparece completamente atrapado por la demanda del Otro y su deseo queda reducido a un goce autista” (Recalcati, 2005, p. 281). En esta misma línea, Tendlarz et al. (2009) afirman que la obesidad se caracteriza por un goce autista en la medida en que este no posibilita hacer lazo y le provee al sujeto una satisfacción silenciosa ligada a la pulsión oral. Teniendo en consideración la escena señalada anteriormente, es posible pensar que Kate se ha replegado sobre sí misma en tanto intentó compensar su pérdida consumiendo alimentos con voracidad pero escondiéndose de su pareja, en soledad, sin hacer lazo al otro. De esta manera, para la persona obesa no se trata únicamente de comer, sino que hay algo de su propio ser que se pone en juego en ese acto (Tendlarz et al., 2009).

Por último, la escena comentada al comienzo de este apartado, en la que la cámara captura a Kate en su desnudez y conmueve al espectador desprevenido, invita a retomar otro planteo de Recalcati (2005) que gira en torno al “exhibicionismo de la fealdad”. Para el autor, en el marco del canon estético que la sociedad contemporánea impone, la imagen del cuerpo-obeso impacta como obscena, generando estigmatización, vergüenza y angustia. Así,

La evidencia de la obesidad es, en efecto, la evidencia del horror, de la deformidad, de la fealdad y del rechazo (…) la evidencia horrorosa de la obesidad se configura más bien como una auténtica devastación de la imagen, como un triunfo de lo obsceno respecto al Ideal. (Recalcati, 2005, p. 274)

Estas cuestiones vinculadas a los cánones estéticos impuestos por la cultura y al rechazo que se produce ante un sujeto que, como Kate, no se adecúa a aquellos, serán problematizadas en los apartados que siguen considerando especialmente el impacto que originan sobre la subjetividad de la protagonista.

Reflexiones sobre una perspectiva psicosocial de la obesidad

En el episodio seis de la primera temporada de This is Us es posible ver a una Kate todavía niña acercándose a su madre, quien recién sale de la ducha y aún se encuentra envuelta en una toalla. La musicalización de la escena transmite al espectador cierta melancolía. Kate mira a Rebecca con un gesto de deslumbramiento y le dice “eres muy linda”. Esta le responde “Gracias cariño. Si yo soy linda, tú eres linda, porque nos parecemos” y luego le pide que le alcance una blusa amarilla. Nuevamente el director emplea como recurso un espejo para mostrar a Kate, quien esta vez abre el ropero y descuelga la prenda de vestir. En esta secuencia, un detalle captura particularmente la atención: la niña mira con detenimiento que la blusa de su madre lleva una etiqueta con el talle “S”. Con cierta angustia y pena se gira y observa el talle de su propia ropa que dice “XL”.

En el episodio doce de la segunda temporada, una Kate adolescente quiere asistir a un baile de invierno con sus amigos, para lo cual le pide a su madre ir al centro comercial a comprar ropa. Cuando se encuentran dentro de un negocio, Rebecca mira un perchero, mientras que Kate mira vestidos y los estira, como quien intenta probar hasta dónde se expande esa prenda. Mediante un plano detalle, la cámara muestra que la protagonista lleva escrito sobre la piel de su muñeca su talle, tal como si fuera un tatuaje o identificación que define su ser. Madre e hija coinciden en su gusto por un vestido. Kate mira las etiquetas que indican los tamaños de esa prenda y hace un gesto que transmite, por un lado, el entusiasmo de quien halla algo que le gusta y, por el otro, cierta resignación. Como intentando consolarse a sí misma, le dice a Rebecca “los talles varían por marca, es difícil saber cuál me queda” y agarrando varios tamaños del mismo vestido, entra al probador del negocio y se quita la ropa. Luego se la ve salir con enojo, dejar las prendas sobre un mostrador y retirarse sola del lugar, dejando allí a su madre. El espectador es testigo de cómo a lo largo de toda la escena Kate se remite una y otra vez a las etiquetas de los talles.

En el mismo episodio pero en una línea temporal que muestra a Kate ya adulta, Madison, una de sus compañeras del grupo al que asiste para bajar de peso, la quiere ayudar a conseguir el vestido para su casamiento con Toby. Kate se muestra insegura y en primera instancia rechaza la propuesta. Se puede pensar que su rehusamiento está en vinculación con las experiencias que ha tenido durante su vida en relación a la vestimenta. Madison logra convencerla diciéndole “¡Vamos! Conozco el lugar perfecto. Hacen vestidos a medida. No tendrás que probarte nada”. Kate la interroga con mucha seriedad “¿No tendré que probarme nada?”. Madison le responde “Nada. Te prometo que haré que sea algo lindo para ti. Apenas te sientas incómoda ¡nos vamos! Sin dudar, sin preguntar. Déjame ayudarte a sortear este obstáculo”.

Dos episodios, tres escenas, tres etapas de la vida Kate: niñez, adolescencia y adultez. Todas ellas atravesadas por una misma problemática: su dificultad para conseguir vestimenta a raíz de su sobrepeso y obesidad, con todo el malestar que esta cuestión le genera. Como se mencionó anteriormente la subjetividad tiene uno de sus pilares en lo social (Briuoli, 2007), y los factores socioculturales se ponen especialmente en juego en enfermedades tales como la obesidad (Silvestri y Stavile, 2005). En este sentido, resulta interesante interrogarse en torno a cómo los cánones y los preceptos que la cultura contemporánea impone con respecto al cuerpo de las mujeres, impactan en la subjetividad de Kate, especialmente si se tiene en consideración que, tal como señala Recalcati (2005), el cuerpo gordo suele generar rechazo en el conjunto social. Aquellos cánones se expresan, por ejemplo, en los talles y los tipos de vestimentas que el mercado ofrece para el consumo.

Ya en 1953 Lacan señalaba que “mejor pues que renuncie quien no pueda unir a su horizonte la subjetividad de su época” (p. 309). Es decir, toda construcción de subjetividad se encuentra influenciada por el contexto en el que se desarrolla. Todo sujeto “padece de la época y cada época produce un padecimiento singular” (Rodríguez, 2007, p. 40). En este sentido, cabe indagar sobre las características propias de la posmodernidad, momento histórico en el que Kate se sitúa, y sus repercusiones sobre la protagonista. Schejtman (2012) afirma que en la posmodernidad, el discurso capitalista instala en los sujetos el imperativo de gozar y consumir, haciéndoles creer que mediante un objeto podrán librarse del dolor inherente a la existencia misma. En la obesidad, ese objeto probablemente lo constituya en mayor medida la comida. Sin embargo, tal como plantea Donghi (2007) se asiste a una paradoja. Por un lado, la sociedad capitalista empuja al consumo indiscriminado, generando una nueva forma de subjetividad: el consumidor (Rodríguez, 2007). Pero, por el otro, se exige a las personas, particularmente a las mujeres, ser delgadas. Consumo y restricción. Dos caras de una misma cultura que marcan la subjetividad de sus miembros. Empuje a consumir alimentos, a colmar el vacío y la falta, a llenar demasiado ese cuerpo, pero también restricciones que se materializan, por ejemplo, en los tamaños de las prendas de vestir que se comercializan.

En tanto resulta evidente que las condiciones socioculturales influyen en la construcción de subjetividad de las personas obesas, resulta enriquecedor para el presente análisis recuperar, aunque sea brevemente, una perspectiva sociológica sobre el tema. Al respecto, Contreras Hernández (2004) sostiene que en la sociedad actual, caracterizada por la abundancia y el consumo, se atribuye un gran valor al ideal de la delgadez, fundamentalmente en las mujeres. En el último siglo, los cánones estéticos, justificándose en nombre de la salud, pusieron en primera línea la importancia de tener un físico delgado y lo asociaron a representaciones de poder, perfección y éxito. Por el contrario, “la gordura es considerada física y moralmente insana, obscena, propia de perezosos, de glotones” (Contreras Hernández, 2004, p. 14). De esta forma, en el significado que la sociedad actual le otorga al cuerpo queda manifiesta una profunda preocupación por la apariencia (Silvestri y Stavile, 2005). En consonancia, Donghi (2005) plantea que hoy en día las personas suelen alimentarse de manera tal que su imagen se amolde al ideal social. Así, se trata de tener “un cuerpo para contemplar y exhibir (…). La imagen del cuerpo funciona como un valor trascendente” (Donghi, 2005, p. 35). Entonces es posible interrogarse ¿Qué lugar cabe para Kate en esta sociedad capitalista y consumista? ¿Qué significado guarda la sociedad para el cuerpo de las personas obesas? ¿Cuáles son sus consecuencias?

Al modo de una hipótesis se puede plantear que Kate, así como las personas obesas que construyen su subjetividad en la posmodernidad y el capitalismo, queda colocada en un intersticio generado por la cultura y situado entre dos términos. Por un lado, la sociedad empuja al consumo voraz, ofreciendo alimentos casi ilimitadamente y vendiendo la ilusión de que con esos objetos se saturaría un vacío (Recalcati, 2005) que, sin embargo, es inherente a la condición pulsional humana. Así, en el restaurante Kate tiene a disposición una enorme multiplicidad de alimentos con los que rebasar su plato. Por el otro lado, paradójicamente, esa misma sociedad rechaza lo demasiado lleno y se horroriza frente a un cuerpo que no se adapta a sus cánones estéticos, los cuales indican que lo bello y aceptable es lo delgado. De esta manera, Kate ni siquiera puede conseguir prendas de vestir que se adecúen a su cuerpo. Se puede pensar que ese espacio intermedio de tensión es el que la sociedad guarda para las personas obesas y en el que estas deben construir su subjetividad. Se trata de un territorio en el que se les grita “¡Consumí! ¡Comé!” y al mismo tiempo se les dice “tenés que ser lo suficientemente delgado como para caber en los talles de los vestidos que se ofrecen en el mercado y que los cánones estéticos consideran adecuados”. Los talles de las prendas de vestir –detalle de This is Us que funcionó como disparador para las reflexiones de este apartado– son solo una de las expresiones del modo en el que la sociedad actual incita a la delgadez, repele a la gordura y estigmatiza a las personas obesas, entendiendo a la estigmatización como la consideración de que un sujeto o grupo resulta inferior por ser portador de alguna característica en particular (Losada y Rijavec, 2017) como justamente lo puede ser la gordura.

Evidentemente esta situación no es sin consecuencias para la subjetividad de estas personas. Como se destacó en una de las escenas comentadas más arriba, aun siendo adulta Kate experimenta inseguridades y se rehúsa a ir a un negocio de ropa para comprarse su vestido de novia. En ese mismo episodio, mediante la utilización de flashbacks, se muestra por segunda vez la secuencia en la que Kate observa el talle de la blusa amarilla de su madre y la escena en la que asiste al centro comercial. Este recurso cinematográfico, de cierto modo, expone al espectador la durabilidad de las marcas que se producen en una persona por el hecho de que su cuerpo no se adecúe a los cánones que la sociedad impone con dureza. Tal como señalan Silvestri y Stavile (2005) la extrema preocupación por la apariencia que caracteriza a esta época histórica, conduce a que los sujetos con obesidad experimenten una preocupación dolorosa por su apariencia, vergüenza e inhibición en situaciones sociales, incomodidad cuando su aspecto es percibido por otros, y a que realicen una autovaloración negativa de sí mismos. Todas estas cuestiones repercuten profundamente en la subjetividad de las personas obesas y en la forma en la que se ven a sí mismas. Se puede pensar que esto se refuerza aún más cuando la enfermedad los ha acompañado durante toda su vida, como en el caso de Kate.

En síntesis, tal como sostiene Recalcati (2005) “la obesidad se presenta (…) como paradigma clínico de la Civilización contemporánea” (p. 288). Es decir, resulta representativa de la faceta del capitalismo que incrementa el empuje a consumir, generando nuevas formas de subjetividad ligadas al consumo excesivo. De manera paradojal, Kate, a quien la sociedad le ofrece un infinito menú de alimentos (objetos) para devorar compulsivamente, también se ve repelida y corrida hacia los márgenes por los cánones de belleza que esa sociedad elabora. Uno de los casos en los que esta cuestión queda en evidencia es en el de la vestimenta, ya señalado más arriba. Incitación al consumo y estigmatización por las consecuencias que acarrea ese mismo consumo son dos términos entre los que las personas obesas deben forjar su subjetividad.

Cuando la estigmatización y el rechazo se sienten en el cuerpo

Como se mencionó con anterioridad, el cuerpo gordo tiende a ser rechazado por el conjunto social (Recalcati, 2005) y, consecuentemente, las personas que padecen obesidad son estigmatizadas y excluidas. En el episodio cuatro de la primera temporada de This is Us, la familia Pearson asiste a una piscina comunitaria. Allí, una Kate todavía niña se encuentra con sus compañeras de la escuela a quienes les propone jugar “a las sirenas”. Con un gesto de desprecio, dos de ellas le entregan a la protagonista un papel al tiempo que le comunican “Esto es de parte de todas nosotras”. Posteriormente, se puede ver a Kate leyendo aquel papel que dice “No queremos jugar más con vos, nos avergüenzas” y que lleva el dibujo de la cara de un cerdo junto con la firma de tres niñas. Las expresiones faciales de Kate denotan una profunda angustia y desolación. Hace un bollo con la carta y se queda sola, sentada en el borde de la piscina. En esta línea, cabe preguntarse una vez más ¿Qué sucede cuando los cánones de belleza impuestos por la cultura generan que sean estigmatizados quienes no se adecúan a ellos? ¿Cuáles son las consecuencias para Kate de la estigmatización y del rechazo sufridos en su infancia por parte de sus pares debido a su aspecto físico? ¿Cuáles son las repercusiones de que sus propias compañeras la excluyan de un juego, le digan que las avergüenza y la comparen despectivamente con un cerdo?

En la escena señalada la estigmatización como así también la exclusión y el profundo rechazo a causa de la gordura son palpables, toman cuerpo, y Kate, los siente en su cuerpo. En el presente escrito se decidió recuperar esta escena hacia el final –pese a que remite a las primeras etapas de la vida de la protagonista– en la medida en que funciona como punto de pivote que resignifica, da consistencia y otorga coherencia a lo elaborado anteriormente en relación al recorrido de vida de Kate.

Tal como resaltan Losada y Rijavec (2017), los niños con obesidad tienen mayor riesgo de ser estigmatizados, rechazados y excluidos por sus pares durante la infancia “por no responder a lo que se considera valioso” (p. 3). Es decir, por no adecuarse a los cánones estéticos que, como se destacó en el apartado anterior, la cultura impone tenazmente y las personas interiorizan desde que son pequeñas. De esta manera, el rechazo encuentra su origen en los factores socioculturales que correlacionan a la delgadez con lo bello y perfecto, mientras que colocan a la gordura como sinónimo de lo obsceno o imperfecto. En consecuencia, Kate en particular, y los niños que tienen obesidad en general, suelen padecer burlas, intimidaciones, agresiones e insultos ejecutados por otros niños, por lo cual tienden a aislarse socialmente y a presentar dificultades para construir relaciones (Losada y Rijavec, 2017). Así, es posible ver que Kate recibe burlas y agresiones de sus compañeras, quienes debido a su aspecto corporal la comparan con un cerdo y, a su vez, la excluyen directa y activamente por esa misma razón. En relación a esto, es menester aclarar que las conductas agresivas y de rechazo provenientes de otros no son padecidas por las personas obesas únicamente en el período de la niñez. Por el contrario, pueden sufrirlas a cualquier edad. No obstante, lo central de esta cuestión –y el motivo por el cual interesa especialmente el abordaje de esta escena– radica en el hecho de que la exclusión, el rechazo y la estigmatización por parte de los pares durante la infancia, tienen un profundo impacto en la persona ya que es en esta etapa que se está comenzando a forjar la subjetividad y los vínculos con otros. De esta manera, los daños que originan pueden ser irreparables y perdurar toda la vida (Losada y Rijavec, 2017).

La estigmatización y la exclusión que sufre Kate por parte de sus compañeras de la escuela le generan duraderas y profundas marcas. Así, en el primer episodio de la segunda temporada, en el día de su cumpleaños número treinta y siete, la protagonista ya adulta se presenta a una audición para formar parte de una obra musical. La cámara se coloca desde la perspectiva de Kate y muestra que ella observa a los cuerpos delgados de las otras mujeres que esperan para audicionar. En ese instante, mediante un flashback, el director revela al espectador que interiormente Kate está recordando el momento en el que, en la piscina, sus compañeras le entregan la carta y se alejan dejándola sola. Como resultado de esta rememoración, se puede percibir que la protagonista experimenta cierta ansiedad e inseguridad, ante lo cual se retira del lugar. Aun tantos años después, las burlas y la exclusión siguen surtiendo efectos negativos.

En resumen, la estigmatización, la exclusión y el rechazo social que padece Kate en la niñez a raíz de su obesidad y de su aspecto corporal quedan plasmados con impactante claridad en la primera escena señalada y ocasionan vastas consecuencias en su subjetividad. Estigmatización, exclusión y rechazo se conjugan para producir secuelas que calan hondo en la protagonista, que la marcan y persisten en el tiempo, tal como es posible constatar en la segunda escena mencionada en este apartado. Se trata de vivencias indelebles que permanecen grabadas en lo más profundo de su persona porque la afectaron durante sus primeros años, en los comienzos de la construcción de su subjetividad. En este sentido, permiten significar y otorgan coherencia a muchos de los comportamientos, emociones y actitudes que adopta Kate a lo largo de su vida. Por último, pese a que una explicación detallada excede los límites de este escrito, no se puede dejar de puntualizar que la estigmatización y el rechazo también inciden notablemente en la manera en la que Kate se relaciona socialmente durante su niñez, adolescencia y adultez.

Conclusiones

Para cerrar cabe destacar que el recorrido del presente escrito estuvo guiado por el objetivo de reflexionar en torno al impacto que la obesidad tiene sobre la subjetividad de Kate Pearson, una de las protagonistas de la serie This is Us (Fogelman et al., 2016). Para intentar acercarse a tal objetivo, se ha empleado el método de lectura clínico-analítico (Michel Fariña, 2015).

La perspectiva psicoanalítica ha resultado valiosa para adentrarse en el desafío de pensar a la enfermedad de la obesidad yendo un paso más allá de los posicionamientos estrechos que solo atienden a sus aspectos físicos. Partiendo de las diversas escenas de la serie precisadas a lo largo del desarrollo, se recuperaron aportes conceptuales de diferentes autores que posibilitan concluir que se trata de una enfermedad caracterizada por una conexión entre la comida y el sujeto que se presenta como adictiva y compulsiva, y en la que interviene un goce íntimamente ligado a la pulsión oral. Asimismo, aparecen en primer plano problemáticas relacionadas con el aspecto del cuerpo. Así, queda de manifiesto que padecer obesidad no es sin consecuencias para la subjetividad. Una de estas tiene que ver con el sufrimiento experimentado por Kate a causa del rechazo social que tiene lugar ante su aspecto corporal.

En ese sentido, aproximándose a una perspectiva psicosocial, en el escrito se ha indagado en torno al modo en el que la cultura capitalista actual empuja a los sujetos a consumir objetos tales como la comida pero, al mismo tiempo y paradójicamente, erige cánones estéticos que incitan a la delgadez. En esta línea, es posible concluir que en el marco de aquellos cánones, el cuerpo gordo es rechazado por el conjunto social y los sujetos obesos suelen ser estigmatizados y excluidos. Así, se constata un empuje a consumir y un simultáneo rechazo por las consecuencias que acarrea ese mismo consumo. Se trata de dos términos que se tensionan, se ponen en juego y afectan a la construcción de subjetividad de las personas obesas.

En síntesis, la obesidad conlleva múltiples impactos a nivel subjetivo e implica consecuencias que van más allá de lo físico para tocar la interioridad, el núcleo del ser, tal como lo deja de manifiesto Kate en una de las escenas recuperadas. Asimismo, la estigmatización, el rechazo y la exclusión a causa del aspecto corporal impactan sobre la subjetividad en tanto esta tiene uno de sus pilares en lo social, y originan un enorme sufrimiento que acompaña a la protagonista desde su infancia. Se trata de una enfermedad que produce profundas marcas y que, en el marco de los preceptos de la cultura actual, genera que las personas afectadas sufran burlas y agresiones, se aíslen socialmente, se preocupen excesivamente por su aspecto, y se valoren negativamente a sí mismas. Por último, interesa señalar que, de cierto modo, la obesidad también condiciona la manera en la que Kate Pearson construye sus vínculos sociales –especialmente con su madre, su padre, su pareja y una de sus amigas– a lo largo de su recorrido de vida. Si bien por cuestiones de extensión no resultó posible abordar este aspecto en el presente escrito, se deja abierta la posibilidad de problematizarlo en futuros trabajos.

Referencias

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Material audiovisual

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NOTAS






COMENTARIOS

Mensaje de Agustina Geremias  » 6 de septiembre de 2021 » agustinagere@gmail.com 

Muy interesante lo que planteas!
Al ver la serie, no dejaba de pensar en lo martirizante que debe ser para Kate, y cualquier persona, el pensar todo el tiempo en el peso, las dietas, los atracones, etc. Sabemos que es una temática que abarca toda la vida de Kate, desde muy pequeña, influenciada por el cuerpo socialmente hegemónico de su madre y los comentarios despectivos de niñas de su edad. Llegando a la adolescencia, el cuerpo de Kate cambia, y considero que no está ni cerca de ser "gorda", de hecho, en la adultez, ella misma reconoce que no sufría de sobrepeso en su adolescencia pero que igual padecía viéndose excedida de peso. Entonces, se puede decir que había cierta distorsión de la imagen corporal que probablemente estaba influenciada por sus experiencias tempranas y por los estándares de belleza impuestos socialmente. Creo que es importante que se visibilicen distintos cuerpos, "cuerpos reales" como se los suele llamar en la actualidad, que todxs podamos aceptarnos como somos, que se deje de estigmatizar aquello que se sale de la norma, o mejor dicho, que ya no exista esa norma, que no se fomente un solo tipo de cuerpo como ideal realmente imposible de alcanzar, ideal que lo único que hace es provocar efectos desubjetivantes en nosotrxs.



Mensaje de Florencia Russo  » 23 de agosto de 2021 » florencia.sr@live.com.ar 

Me resulta sumamente interesante el recorrido realizado sobre el personaje de Kate Pearson, la forma en la que se interpretan los flashbacks al pasado, dando cuenta cuan profundo han calado algunas escenas que transcurrieron durante su infancia. Tal como se menciona en el artículo, la obesidad puede abordarse desde distintas aristas, sin ser una más importante que la otra, si no comprendiendolas en su conjunto para lograr entender de qué forma puede afectar la subjetividad de una persona.
Corriéndose del reduccionismo biológico que vincula la obesidad a una acumulación excesiva de grasa que puede ser perjudicial para la salud, para adentrarse en las consecuencias psíquicas y vinculares que puede tener la obesidad para un sujeto en la actualidad, el artículo nos invita a pensar: ¿qué tan diferentes podrían ser esas consecuencias si no existiera la presión social y cultural que nos impone de forma constante la delgadez como sinónimo de saludable y bello?
Vivimos en una sociedad que todo el tiempo nos incita a consumir alimentos que son nocivos para nuestra salud, y que al mismo tiempo nos condena cuando estos alimentos nos engordan o nos afectan. Entre el empuje constante al consumo voraz y el rechazo a cualquier cuerpo que no se adapte a los canones estéticos se construye una dicotomía que no deja lugar a la gordura, al cuerpo real.
La obesidad pasa a formar parte de la identidad de la persona, se es "gordo" antes que cualquier otra cosa. Y lo gordo queda siempre del lado de lo obseno, la pereza, lo desagradable, en la vereda opuesta del éxito. El rechazo social y la estigmatización son moneda corriente, la gordofobia se instala en la sociedad posmoderna sin ser percibida como tal y escondida detrás de un discurso que dice defender la salud, mientras que lo que en realidad hace es justificar los estereotipos que se nos imponen.
Es importante resaltar que la salud no se mide en el diámetro del cuerpo, y tal como describe el artículo, la relación de los sujetos obesos con la comida puede presentarse de forma adictiva y es ahí dónde deberíamos pensar un cambio de posicionamiento del sujeto con respecto al objeto, en este caso la comida, como sucede en otras adicciones.



Mensaje de Giuliana Viotti Satelier  » 21 de agosto de 2021 » giuvsatelier@hotmail.com 

Me gustó mucho tu análisis. Hace tiempo sigo This is Us y lo que me gusta es que relata con crudeza y sin tapujos como cada experiencia vivida en la infancia puede impactar de maneras profundas a la subjetividad y el rol de la familia como sostén y mediadora entre el sujeto y la organización social. Esto se refleja en la sintomatología de cada uno de los hermanos Pearson y como se aborda a lo largo de la serie.
La pareja parental, Jack y Rebecca intentan ejercer su función con las herramientas que poseen y les brinda la época a la que pertenecen. Ambos tuvieron infancias marcadas por el trauma, pero se esfuerzan por romper los patrones heredados. Sin embargo muchas veces cometen errores.
En diversos episodios, por ejemplo en el 04x01 presente en este análisis, se puede ver qué Rebecca percibe que su hija sufre las consecuencias de la discriminación por su sobrepeso, sin embargo no es capaz y carece de las herramientas para abordar el conflicto y aminorar la angustia de la niña. Rebecca misma sufre y a la vez reproduce una cultura que válida únicamente a los cuerpos delgados. El hecho de que Kate sea gorda es algo de lo que no se habla en la familia. Aquello que se calla resurge en forma de atracones con comida. Pienso que, paradójicamente, a la vez que el cuerpo de Kate crece, ella se siente cada vez más invisibilizada. Afortunadamente con el paso de los capítulos logra llegar hacia una autoaceptacion sin la necesidad de tener que encajar en la norma bajando de peso. Así es como también la serie hace un viraje, y el arco de este personaje deja de enfocarse en exclusivamente su obesidad para tratar otras temáticas como el ejercicio de la maternidad.
Pienso que en la actualidad existen mucha más información y divulgación que nos permiten normalizar y validar los cuerpos que se salen de la hegemonía, por ejemplo la ley de talles que recientemente fue implementada en Argentina gracias al fuerte movimiento activista. Esto hace que personas como Kate puedan alcanzar mayor autoaceptacion desde etapas tempranas de la vida, ya que tanto adolescentes como niños no son ajenos a una cultura que de a poco se está transformando, aunque aún queda mucho camino por delante.



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