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Simbolizar el otro social a través del cine

por Mansilla, Ivanna

Universidad de Buenos Aires

Resumen

En el presente artículo, se intenta responder a la pregunta sobre qué tipo de relación existe entre el imaginario de la psicosis y la posible representación de dicha patología en la película The Joker (Todd Phillips, 2019). Para ello, resulta fundamental realizar una lectura ético-analítica en función de determinados recortes del film mencionado, haciendo hincapié no solo en la narrativa, sino también en el uso de las herramientas estéticas que se proponen para adentrar a las y los espectadores en el universo del personaje. Dichos fragmentos se analizan y acompañan por la conceptualización de la estructura psicótica y su vínculo con la realidad, siendo trabajados ambos por los psicoanalistas Sigmund Freud y Jacques Lacan. Ahora bien, ¿es posible pensar una representación de la psicosis en el film elegido? Es a partir de los constructos teóricos elaborados por Ana María Fernández que se aborda una posible conclusión sobre la concepción social de la diferencia, habilitando la apertura a nuevos interrogantes sobre Lo Uno y Lo Otro.

Palabras Clave: Joker | psicosis | cine | Otro-Social

“The Joker”: Symbolizing The Other Social Through Cinema

Abstract

In this article, is tried to answer the question about what kind of relationship exists between the imaginary of psychosis and the possible representation of this pathology in the movie The Joker (Todd Phillips, 2019). For this, it is essential to carry out an ethical-analytical reading based on certain clippings of the mentioned film, emphasizing not only the narrative, but also the use of the aesthetic tools that are proposed to delve into the audience in the universe of the character. These fragments are analyzed and accompanied by the conceptualization of the psychotic structure and its link with reality, both being worked on by psychoanalysts Sigmund Freud and Jacques Lacan. Now, is it possible to think of a representation of psychosis in the chosen film? It is from the theoretical constructs elaborated by Ana María Fernández that a possible conclusion about the social conception of difference is approached, enabling the opening to new questions about The One and The Other.

Keywords: Joker | psychosis | cinema | Other-Social
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Introducción

El estreno del film The Joker (Todd Phillips, 2019) abre una serie de debates en torno a la patología del personaje, el tratamiento de la diferencia y la representación de un Otro Social. En consonancia con ello, se instala la pregunta de si es posible pensar en una representación de la psicosis en el material cinematográfico seleccionado.

Para acercarse a una posible respuesta, resulta fundamental realizar una lectura ético-analítica en función de determinados recortes, haciendo hincapié no solo en la narrativa, sino también en el uso de las herramientas estéticas que se proponen para adentrar a las y los espectadores en el universo del personaje.

Desarrollo

A partir de ubicar en The Joker tres tiempos cronológicos y lógicos, se puede hacer una breve lectura sobre el vínculo existente entre el personaje y su estructura, los diversos posicionamientos que él tiene para con la misma y la posible representación de la psicosis en este film. Dicho cuadro nosológico es definido por Lacan (1955-1956) como aquello que se conoce como “locura”; a saber, un trastorno del lenguaje en donde el sujeto ignora la lengua que habla y se encuentra fuera del discurso. De este modo, se produce un rechazo del registro simbólico, dejando al sujeto por fuera del Otro, retornando desde lo real todo aquello que es excluido.

Primer momento: lo marginal de la otredad

La película comienza con un primer momento en donde la escena se encuentra capturada por lo lánguido de la marginalidad, con una fotografía teñida de colores grises, oscuros y apagados. Arthur Fleck, encarnado por Joaquin Phoenix, es un sujeto que vive en la pobreza material y social, con dificultades para entablar vínculos y despojado de muchos otros. El no-protagonista es el blanco del bullying, aquel que queda tirado en el basural luego de palizas, o quien es tildado de extraño por ser un cuerpo que incomoda con una risa patológica que se sale de su control, producto de una condición neurológica de nacimiento. El mensaje es claro, y por si existe algún tipo de duda, él deja plasmado en su diario una frase contundente: “lo peor de tener una enfermedad mental es que la gente espera que actúes como si no la tuvieras”.

Hasta aquí se presenta a Fleck como un sujeto con una patología, padeciente, extraño y diferente hacia el cual se dirigen las burlas y la discriminación. Al reflexionar sobre las diversas concepciones existentes sobre la psicosis se puede inferir, tal como plantea Jodelet (2008), que toda representación social constituye un modo valorativo con el cual se percibe y acciona en el mundo a partir de estereotipos, opiniones, creencias y normas. Por consiguiente, dicho sistema de códigos y lógicas clasificatorias no son azarosas, dado que no existen individuos aislados o pensamientos desencarnados; siempre hay un espacio público-social en donde se integran e inscriben simbólicamente. Asimismo, si se hace hincapié en lo postulado por Fernández (2010), se cae en la cuenta de que los mitos de una sociedad forman parte de los a priori históricos a partir de los cuales una verdad se establece como única. En este caso en particular, la locura entendida como lo diferente se piensa desde una lógica atributiva, binaria y jerárquica, en donde se otorga como modelo humano a quienes no padecen determinadas patologías, catalogando a Lo Uno como verdadero y a Lo Otro como falso, transformando en superior al primero y en inferior al último por no ser idéntico a Lo Mismo.

Por lo tanto, se vuelve necesario comprender que “(...) desconocida o mal conocida: la locura y todas las cosas humanas no tienen más elección que ser singularidades” (Veyne, 2014, p. 25); son únicas en su especie en la medida en que son extrañas y no entran en una generalidad. Realizar un análisis desde la dimensión ética implica interrogar y desnaturalizar el pensamiento de Lo Uno, para ya no hablar de “diferencias desigualadas”, sino de diferencia de diferencias; aquellos modos de ser que no entienden de idénticos, centros o repeticiones, dado que hablan el idioma del devenir.

Segundo momento: danzar en un borde

En un segundo tiempo, el desborde golpea la puerta del personaje principal al verse borrado de la escena; no solo lo despiden de su trabajo de payaso por llevar un arma a un hospital infantil, sino que también su madre pone en tela de juicio la posibilidad de que triunfe como cómico, puesto que no posee el atributo de la gracia. Tras volver de esa desdichada jornada de trabajo, irrumpe su risa en el metro, tornándose irritable para tres muchachos que molestan a una joven, sintiéndose desafiados y burlados. Entre los golpes, las provocaciones y los insultos aparece el arma como la única herramienta que Arthur encuentra para enfrentar a un real imposible de soportar. Luego de cometer los asesinatos, se dirige a un baño público que se encuentra vacío, y en medio de colores tétricos que invitan a las y los espectadores a un momento secreto, realiza una danza como si se tratase del cierre de un acto. Es a partir de ese instante que se comienza a instalar el delirio de una historia de amor con su vecina Sophie (Zazie Beetz), quien le brinda una compañía y alienta el actuar de aquel “payaso asesino” del que todos hablan.

¿Cuál es aquel real que se torna imposible de soportar para el protagonista? Al prestar puntual atención a la seguidilla de acontecimientos desafortunados, se puede decir que todos ellos constituyen un punto de ruptura que abre paso a una urgencia; entendida por Lacan (1974) como aquello que representa una crisis en la economía subjetiva, a partir de la irrupción de la dimensión de lo real que se pone en cruz para evitar que las cosas funcionen. Por su parte, Sotelo (2015) entiende a la urgencia como el quiebre de la homeostasis que rompe con el equilibrio dado hasta ese momento, repercutiendo en las relaciones con los otros, el propio cuerpo, el trabajo, los lazos amorosos y familiares. Lo acontecido se presenta como un real que escapa al decir, careciendo el sujeto de los significantes que pueden otorgarle un sentido a ese goce imposible de dialectizar; aquello disruptivo en el psiquismo se instaura como un traumatismo que se acompaña de una impotencia en el discurso a la hora de leer lo que produce un impacto en la subjetividad.

Al interrogarse sobre lo sucedido en dichas circunstancias, resulta imprescindible tener en cuenta que se da lugar al desencadenamiento de la patología y al delirio, teniendo su sede en un agujero estructural. Siguiendo las coordenadas de Freud (1923-1924), se puede pensar que al existir un conflicto entre el yo y el mundo exterior, se produce la pérdida de la realidad, en donde el yo compensa dicha pérdida vía el delirio, el cual “(...) se presenta como un parche colocado en el lugar donde originalmente se produjo la desgarradura en el vínculo del yo con el mundo exterior” (Freud, 1923-1924, p.157). En el momento en el cual el personaje principal alucina tener una conversación con Sophie, ella enuncia que el payaso con su accionar elimina a tres idiotas y limpia Ciudad Gótica, recibiendo Arthur de esta manera su propio mensaje de manera invertida. Por lo tanto, “estando pues verdaderamente excluido del Otro, lo que concierne al sujeto es dicho realmente por el pequeño otro, por sombras de otro” (Lacan, 1955-1956, p. 81). Ahora bien, ¿qué es aquello que se encuentra perdido y excluido? El autor afirma que lo forcluido es el significante primordial, aquel que hace de carretera principal y ordenador de la cadena significante, en tanto y en cuanto polariza las significaciones.

Para que la psicosis desencadene, es necesario que el Nombre del Padre, verworfen, precluido, es decir sin haber llegado nunca al lugar del Otro, sea llamado allí en oposición simbólica al sujeto.

Es la falta del Nombre-del-Padre en ese lugar la que, por el agujero que abre el significado, inicia la cascada de los retoques del significante de donde procede el desastre creciente de lo imaginario. (Lacan, 1957-1958, p. 139)

Tercer momento: la risa y un significante

Poco a poco, se abre paso a un tercer momento en donde las imágenes del film comienzan a poseer colores estridentes y vivaces, acompañando la idea que el protagonista manifiesta al decir en la última sesión con la Psicóloga de Servicios Sociales que por primera vez tiene la certeza de existir. La risa deja de ser ubicada como una enfermedad y un rasgo anormal, para convertirse en aquello que verdaderamente representa al sujeto y hace a su singularidad. En función de ello, todos los atributos por los cuales se lo cataloga como un bufón, hacen que éste se transforme en el significante que le da una identidad: Joker. El protagonista se apropia de la risa y del calificativo, añadiéndole el look de payaso que las ciudadanas y ciudadanos marginales de Gotham comienzan a imitar. Fleck deviene Joker, obteniendo paulatinamente el reconocimiento y las miradas. La escena se tiñe de colores vivos, luces y aplausos, dándole lugar al cierre de sus actos por medio de la danza; una danza que se repite una y otra vez cada vez que comete un homicidio.

Quizá, el hecho de tomar conciencia por vez primera de la propia existencia, habilita la posibilidad de que Arthur se pregunte quién es. Ante tamaña duda existencial, el sujeto reacciona a la ausencia de un significante que pueda responder haciendo sentir la falta en cuanto tal y llevando a poner en tela de juicio el conjunto del significante. ¿Puede pensarse que el significante Joker es aquel que toma para producir de algún modo un anudamiento a falta del Nombre del Padre? ¿Es posible que ésta nueva identidad se convierta en su modo particular de responder ante el llamado del Otro? En la medida en que se realiza el pasaje de entender a la risa como un defecto y una anomalía para apoderarse de ella como aquello que lo representa en su ser, comienza a abrirse la puerta a una cuestión paradojal: una identidad que anuda en el caos, un orden en el desorden y un significante alternativo para danzar en una carretera de lo mortífero.

Arthur y Joker se presentan como dos caras de una misma moneda, imponiéndose en quienes se encuentran expectantes en la trama la pregunta por si aquello que se muestra en la pantalla es un sujeto que padece la locura. ¿La psicosis implica violencia, marginalidad, incomodidad, caos y desborde? Una cuestión rescatada por Gallino Fernández (2019) es el impacto que el film tiene en el cuerpo; no solo deja un nudo en el estómago y es generadora de una angustia que conmueve, también es una película que permite la identificación con el personaje por medio de un juego de espejos, imágenes, frases y momentos icónicos.

En definitiva, The Joker no es más que un glorioso intento de abordar desde la vía imaginaria un real imposible de tramitar desde lo simbólico, utilizando “(...) al cine como un arte que, vía artificio ficcional, sea pasador de un real traumático impensable, inimaginable” (Michel Fariña, 2019): la psicosis es para la sociedad algo extraño; aproximarse a ella desde las múltiples fotografías y escenarios puede ser el primer paso de hacer algo con lo más propio y ajeno de cada sujeto.

Este Guasón encarna lo que de cada Uno no hace lazo: una de cuyas versiones es la locura. (...) Así, cuando le preguntan si participa de la revuelta en las calles, en un arresto de lucidez dice: yo soy a-político. Y en efecto, el Joker es causa de la política: encarna el “objeto a” causa de deseo, lo que hace hablar sin jamás llegar a ser consumado por las palabras. (...) Este Guasón interpela al sujeto para que se haga cargo de la locura que –por ser hablante– habita, de manera inexorable. (Zabalza, 2019)

Conclusión

Al problematizar la complejidad de los procesos por medio de los cuales una verdad se establece como única y un sistema de códigos se instaura en las representaciones sociales, se cae en la cuenta de que existe una lógica de segregación como un modo de tratamiento expulsivo de la diferencia.

¿Cómo regular el vínculo con el Otro? ¿Cómo dejar de considerar a la otredad como falso e inferior por no ser idéntico a Lo Uno? ¿Cómo tramitar la posibilidad de que existen modos de ser que no hablan idiomas corporales y simbólicos idénticos y repetitivos? ¿Cómo hacerle lugar a lo singular de cada particularidad?

Este film no puede dar una respuesta a los interrogantes, pero sí permite que las y los espectadores se identifiquen con un personaje que no logra hacer lazo. Al fin y al cabo, The Joker es uno de los tantos intentos por abordar desde lo imaginario aquel real que resulta imposible de tramitar por la vía simbólica: la locura, la psicosis y la diferencia. Es a partir de las múltiples escenas y fotografías que permiten que cada sujeto expectante se pregunte y se acerque a lo más ajeno y propio de cada ser hablante.

Referencias

Fernández, A. (2010). Las diferencias desigualadas. Estrategias biopolíticas de dominio. En Las Lógicas sexuales: amor, política y violencias. Bs.As. Argentina: Nueva Visión.

Freud, S. (1923-1924). Neurosis y Psicosis. En Obras Completas, Vol. XIX. Buenos Aires: Amorrortu Editores

Freud, S. (1924). La pérdida de la realidad en la neurosis y la psicosis. En Obras Completas, Vol. XIX. Buenos Aires: Amorrortu Editores.

Gallino Fernández, G. (2019). The Joker: Reir para no llorar. O matar. Recuperado en: http://www.eticaycine.org/The-Joker-Reir-para-no-llorar-O-matar.

Jodelet, D. (2008) Le mouvement de retour vers le sujet et l’approche des représentations sociales. Connexiones, Identité et subjectivité.

Lacan, J. (1955-56). Seminario III: Las psicosis. Cap. IV: parágrafo 2; Cap. XV: parágrafo 3. Buenos Aires: Paidós.

Lacan, J. (1957-58). De una cuestión preliminar a todo tratamiento posible de la psicosis. Parte 5. En Escritos II. México: Siglo XXI.

Lacan, J. (1974). La Tercera. En Intervenciones y textos 2. Buenos Aires: Manantial.

Michel Fariña, J. (2019). El cine como pasador de lo real. Recuperado en: http://journal.eticaycine.org/El-cine-como-pasador-de-lo-real.

Sotelo, I. (2015). DATUS. Dispositivo Analítico el tratamiento de Urgencias Subjetivas. Capítulo 3. Buenos Aires: Grama.

Veyne, P. (2014). Foucault: Pensamiento y vida. Capítulo 1. Barcelona: Paidós.

Zabalza, S. (2019). El Joker es reverso, nunca espejo. Recuperado en: http://eticaycine.org/Joker-el-Guason.



NOTAS





COMENTARIOS

Mensaje de Nadia Garcia  » 29 de octubre de 2020 » garcianadiasoledad@hotmail.com 

Joker es una gran película que en todo momento invita al espectador a reflexionar sobre distintos ejes. Leer este articulo me resulto sumamente interesante. Una de las frases que destaco de Arthur es cuando dice “lo peor de tener una enfermedad mental es que la gente espera que te comportes como si no la tuvieras” Esta frase me invita a pensar en los conflictos que atraviesa el personaje, ya que al padecer una enfermedad mental, la gente no lo entiende y esto provoca que lo aparten, que lo marginen, que sea el blanco perfecto de burlas. El es humillado, discriminado por ser diferente, por no ser tal cual la sociedad espera que sea.
Coincido completamente, que es a partir de este tercer momento denominado por la autora: la risa y el significante, que se abre un nuevo camino, una nueva dimensión que se contrapone de alguna manera con la frase marcada al comienzo. En palabras de la autora “todos los atributos por los cuales se cataloga como bufón, hacen que éste se transforme en el significante que le da identidad”. Es de esta manera, que el personaje se apropia de la risa, aquella ya no será ubicada en el campo de la patología, sino en aquello que representa a lo propio de sujeto.



Mensaje de Noelia Scalabrini  » 28 de octubre de 2020 » noescala@gmail.com 

A pesar de sus muchas versiones, considero que esta versión de Joaquín phoenix es ilustre. 
Me interesa el proceso de historización sobre el villano que nos permite adentrarnos en los orígenes de esos villanos de película que quedan etiquetados sin más en malvados sin escrúpulos.
Esta película permite un recorrido en la vida del guasón, quien desde muy pequeño fue humillado y violentando propiciando así lo que a futuro desencadenaria en esta estructura psicótica.
Me gustaría así hacer mención aquí sobre las series complementarias de Freud, ya que si buscamos los factores desencadenantes los podremos encontrar en la misma trama.
Una madre con enfermedades mentales que asienta la base hereditaria, un niño abusado cuya infancia se entrama en la violencia como primera serie y luego está predisposición sumada a la aberrante vida adulta que luego le toca vivir, comandada por el bulling explicarian la formación de esta estructura.
El no tener un sostén social, al ser golpeado, despedido, humillado e incluso abandonado por su propio terapeuta desencadenaran al momento de leer su expediente un joker ya desvinculado de lo real, ya sin miras de ver en el otro a un semejante.



Mensaje de Magali Fernández  » 28 de octubre de 2020 » mffernan_93@hotmail.com 

Elegí comentar la película “The jocker”, ya que el titulo “Simbolizar el otro social a través del cine”, conmovió mi interés.
El personaje Arthur, quien padece de una enfermedad mental, nos invita a pensar en un sector de la sociedad, al cual, muchas veces, la sociedad misma impone ciertos prejuicios.
Al “loco”, a lo largo de la historia siempre se lo ha marginado, catalogándolo como inferior y diferente a los demás. Como bien se describe en el análisis “Lo Uno como verdadero y a Lo Otro como falso, transformando en superior al primero y en inferior al último por no ser idéntico a Lo Mismo”.
Es decir, todo aquel considero distinto a lo que la norma dicta, todo aquel que rompa con las generalidades propias de una sociedad, no será considerado como sujeto de derecho, más bien, será humillado, discriminado y considerado inferior. En esta medida, se otorga como “modelo” a quienes no padecen ninguna patología y se excluyan las singularidades propias de cada sujeto.
El material cinematográfico seleccionado, nos invita a pensar en Lo Otro, desde sus propias singularidades, Nos invita a interpelarnos, nos invita a ampliar los límites del universo sobre la concepción que tenemos de la “locura”, ya no como un pensamiento a-priori, sino como la construcción de nuevo conocimiento, que se funda y revela a posteriori.



Mensaje de tatianaG  » 6 de octubre de 2020 » tatigaurisse@gmail.com 

Luego de leer el análisis del filme, me quedo resonando una pregunta que se hace la autora sobre la identidad del Joker en Arthur : "¿Es posible que ésta nueva identidad se convierta en su modo particular de responder ante el llamado del Otro? Creo que el advenimiento de el Joker en la personalidad del protagonista no fue en un momento azaroso, sino que tuvieron que acontecer ciertos sucesos para que pueda desenvolverse aquello que estaba predispuesto en el, como por ejemplo que lo despidan de su empleo, que lo golpeen un grupo de adolescentes, etc. El Joker aparece para poder ser visto, para poder pertenecer en una sociedad que lo margina y aniquila constantemente.

Podemos observar como las propias palabras de su madre le comunican que: "deberías tener gracia para ser comediante". Esa frase acontece en una escena de la película en donde Arthur esta bañando a su madre desnuda en la tina, pudiendo vislumbrar el vinculo existente entre ellos dos (escena de índole incestuosa)

Resulta imprescindible comprender la relación interpersonal que acarrea Arthur con su madre desde su historia infantil. . Freud en el historial clínico del Hombre de los Lobos (1918) explica el mecanismo defensivo de la desestimación, ante la amenaza de castración. El Yo del sujeto desestima la realidad actuando como si aquella representación inconciliable, junto a su efecto penoso, nunca hubiesen arribado al psiquismo, por resultar amenazante para dicha instancia psíquica.

Se podría decir que Arthur repudia esta parte considerable de la realidad empleando dicho proceso defensivo, negando, así, la castración del sexo femenino, en especial la de su madre. Esto producirá, a posteriori, que el Yo decida someterse a los influjos del Ello desprendiéndose de una parte de la realidad, no efectuando juicios de existencia.



Mensaje de Natalia Addesso  » 6 de octubre de 2020 » natiaddesso@gmail.com 

Me resulta interesante destacar el acontecimiento que, según la autora del artículo, inaugura el segundo momento de la película, en el cual Arthur asesina a tres hombres que lo agreden en el metro. La autora afirma que “aparece el arma como la única herramienta que Arthur encuentra para enfrentar a un real imposible de soportar”, y aquí creo que es interesante articular este enfrentamiento de lo real con el concepto de pasaje al acto que propone Lacan. El pasaje al acto se entiende como una caída de la escena fantasmática, se diferencia del acting out porque no está dirigido al Otro sino que marca una ruptura. Puntualmente en esta escena de la película, la risa de Arthur irrumpe al ver cómo los jóvenes molestan a una chica que está sentada en el mismo vagón; los gestos que acompañan a esa risa son de angustia. Arthur no puede apelar a lo simbólico para hacer frente a esta situación, allí aparece la risa como síntoma. Y cuando llama la atención de estos agresores, que se acercan para golpearlo, no puede escapar. Lo tiran al piso, lo golpean y patean, y ahí frente a esa angustia extrema, el pasaje al acto surge como única solución.
Cuando la noticia de estos asesinatos es levantada por las noticias locales, resulta llamativo cómo cambia uno de los ejes de la película. Si antes lo Uno era la cordura y lo Otro se encarnaba en la locura del protagonista, empieza a desarrollarse paulatinamente una nueva otredad: los “no exitosos”, la clase trabajadora contra los ricos, y la clase alta encarnada en la familia Wayne. Así como Arthur Fleck deviene Joker, la sociedad de Gotham va escalando en violencia hasta culminar en disturbios violentos .



Mensaje de Fiorella Pollero  » 6 de octubre de 2020 » fiiore.pollero@gmail.com 

Me resultó muy interesante la lectura de este análisis. Este film me conmovió desde su inicio, llegándome a estremecer en su final. Concuerdo ampliamente con la autora que, en toda su extensión, la película te hace sentir en carne propia la angustia y el sufrimiento de este sujeto en un universo que lo margina y maltrata constantemente.

Me gustaría retomar la frase, tan icónica de la película: “lo peor de tener una enfermedad mental es que la gente espera que actúes como si no la tuvieras”.
Esta frase me permite repensarla, desde la lógica de los Discursos de Lacan, específicamente en sus desarrollos sobre "El Discurso Capitalista".
El Discurso Capitalista borra la diferencia entre el objeto de deseo y el objeto de consumo; pero lo más importante para el análisis de esta frase: niega la castración, dejándonos a la deriva frente a un amo imperativo que nos empuja al goce constante
¿Cómo lo podemos relacionarlo con la frase del film? Los sujetos nos encontramos inmersos en un mundo donde la castración se encuentra forcluida, (Impossible is nothing nos recuerdan las publicidades). Pero ¿Qué sucede cuando la realidad es más fuerte? ¿Cómo actuamos cuando el real de la castración se impone frente a nosotros?
Afirma la autora, este es un film que juega mucho con los espejos y las identificaciones. Pero este espejo nos direcciona directamente a los espectadores: Fleck se ve totalmente segregado por la sociedad (nosotros), debido a que es él quien vehiculiza ese real que se nos impone como sociedad consumista… "NO TODO es posible", la castración existe. Y esto se expresa en forma cas irónica: como una risa descontrolada. Casi como si ese Otro que nos impulsa a gozar se riera de los sujetos en la cara...
Y como consecuencia Fleck en esta frase tan certera, verdadera y cruda nos afirma la pesadilla en la que vive al no poder controlar ese real que se impone a los otros: hay que actuar como si no la tuvieras. Lo cual es peor que padecer la patología.



Mensaje de Tobias Danziger  » 5 de octubre de 2020 » tobidanziger@gmail.com 

Benasayag explica que una vez establecidas las etiquetas, provenientes de la medicina de la clasificación, estas toman el lugar en el mundo. En el ámbito de la medicina somática, la identificación de una persona con su enfermedad es percibida como un exceso. Pero en el campo psicosocial esto no es así. Antes que nada, será la etiqueta la que se ubicará en la percepción social. En nuestra cultura es normal aquello que no se ve, lo que escapa a la etiqueta. La norma está ligada a una suerte de circulación de la mirada, es normal aquello que no llama la atención. La etiqueta hace creer que se hace visible algo que en una persona sería del orden de la esencia y que se transforma en esencia visible. En nuestras sociedades, aquel que se aparta de la norma pierde sus derechos en el dominio privado y secreto. Al ver una etiqueta, creemos saberlo todo de aquel que la porta, y esa es la sensación que da al ver como se lo ve al protagonista. Creo que desde el ámbito psi, hay que ayudar a ese otro, al individuo, a la familia, al entorno, a la sociedad, aunque sea de a poco y en el plano de lo posible, a despegarse de esa etiqueta con la que habitualmente se lo identifica.



Mensaje de Sol Casanova  » 1ro de octubre de 2020 » solmcasanova@gmail.com 

Me resultó muy interesante la lectura de este análisis. A medida que lo iba leyendo se me iban abriendo interrogantes. Pensaba en la posibilidad de recortar el Universo en términos de la película, ubicando de un lado a los ciudadanos sin patología mental y por otro lado a aquellos ciudadanos con patología mental. En este sentido, estaríamos parados no sólo en los juicios morales respecto del tema de la enfermedad sino también en aquellos conocimientos en términos de normativas sociales-jurídicas que son nómbrales, decibles por el lenguaje. Esto constituye, desde la ética, el eje de lo particular, de lo consensuado, efecto de un grupo.

Cuando leí la frase "Arthur y Joker se presentan como dos caras de una misma moneda" pensaba que podríamos ubicar a Arthur dentro de este Universo, dentro de aquellas conductas que la sociedad espera que el sujeto tenga para garantizar un orden social.. Arthur se ajusta a esto en función de sobrevivir dentro de este marco.

Sin embargo, cuando adviene la identidad de Joker, allí en ese momento podemos ver otro plano, el plano de la existencia del sujeto en el que se desarrolla su singularidad. Como bien dijo la autora, podemos ver por ejemplo el significante que adquiere la risa en aquel sujeto: esta risa se entrama con un mandato de su madre, quien es su objeto primordial de su historia vital. Esta singularidad permite ir más allá de lo ya establecido, tiene que ver con la dimensión del sujeto, con los movimientos subjetivos propios de cada quien.

Desde esta perspectiva, desde un análisis ético, podríamos decir que aquella risa es el eje de lo particular necesario para que se despliegue, es decir, se materialice algo de aquello universal-singular propio de la condición y existencia del sujeto. No obstante, tal como lo dijo la autora, al haber un rechazo del registro simbólico, Arthur no tuvo la posibilidad de inscripción simbólica en su psiquismo de aquello real .




Película:Guasón

Titulo Original:Joker

Director: Todd Phillips

Año: 2019

Pais: Estados Unidos | Canadá

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