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Una lectura del deseo de hijx a partir de los registros imaginario, simbólico y real

por Defea, Anabel, Lima, Natacha Salomé

Universidad de Buenos Aires

Resumen

El film La vida que queríamos [What We Wanted / Was wir wollten, Austria/2020] de Ulrike Kofler, muestra de qué manera una pareja atraviesa el duelo por no poder concebir luego de reiterados intentos fallidos de tratamientos de reproducción. Abatidos por los resultados, y a partir de la sugerencia de la médica tratante, la pareja decide tomarse unas vacaciones y “dar un paso atrás”.

Azarosamente, en el complejo vacacional que alquilan se encuentran con unos vecinos que parecen tener todo lo que ellos querían: una feliz pareja con hijxs. El (des)encuentro con estos vecinos los interpela y, como en un espejo, los coloca ante sus deseos, carencias, frustraciones, angustias y enojo, lo que a su vez profundiza la crisis que la pareja enfrenta.

Nos serviremos de este escenario para describir algunas coordenadas del deseo de hijx a partir de los tres registros que define Lacan a lo largo de su enseñanza; imaginario, simbólico y real como ejes que estructuran la realidad psíquica de los sujetos.

Palabras Clave: duelo | deseo | RSI | TRHA

Exploring the child wish in the film What we wanted from the imaginary, symbolic and real registers

Abstract

The film “What We Wanted” [Was wir wollten, Austria, 2020] by Ulrike Kofler, shows how a couple goes through the grief of not being able to conceive after repeated failed attempts at reproduction treatments. Dejected by the results, and at the suggestion of the treating doctor, the couple decides to take some days off and "take a step back."

By chance, at the resort they stayed, they run into neighbors who seem to have everything they wanted: a happy couple with children. The (mis)encounter with these neighbors challenges them to face, as in a mirror, their desires, shortcomings, frustrations, anguish and anger, which, in turn, deepens the crisis that the couple faces.

We will use this scenario to describe some coordinates of the child wish from the three registers that Lacan defines throughout his teaching: imaginary, symbolic and real as axes that structure the psychic reality of the subjects.

Keywords: grief | wish | RSI | ARTs

Lo Imaginario: sus vecinos

Alice y Niklas llegan al complejo vacacional que han escogido para intentar desconectarse de la frustración que padecieron luego de reiterados intentos fallidos en los tratamientos de reproducción. La casa de al lado fue alquilada por un matrimonio con dos hijxs, una niña y un hijo adolescente, que, a la primera impresión, parecen tener la vida que ellos querían. Es decir, una vida con hijxs; una vida que se organiza a partir de la crianza de lxs hijxs. Alice los observa, en silencio; pareciera imaginarse ella en esa situación. Se imagina como madre en el espejo de los otros que la casualidad puso frente a ella.

El plan es vacacional pero Alice no logra “desconectarse” y sostiene al mismo tiempo el proyecto de construcción de su hogar. No puede dejar de tener ocupaciones ni por unos pocos días. Mientras que el proyecto de hijx está en pausa, continuar con la construcción del hogar parece haberse convertido en su ocupación principal. El plan fracasa una vez más, ya que ni las vacaciones, ni el proyecto de construcción, ni ningún otro “objetivo” logra reemplazar su deseo de hijx insatisfecho. Su deseo de hijx no encuentra subrogados, nada lo sustituye.

El encuentro con esta familia empieza a mostrar los desencuentros en la pareja, al poner más atención en los “otros” que en ellos mismos.

Lacan (1953/1954) en Tópica de lo imaginario, refiere que para que una ilusión se produzca, hay una sola condición: el ojo debe ocupar cierta posición, estar fijado allí, si se ubica en otro lugar, ya no se verá lo que es imaginario, sino que se verán las cosas tal cual son, sin olvidar que el ojo es el símbolo del sujeto. Hay una consistencia en lo imaginario que, al oficiar de marco de la realidad por donde el sujeto construye su fantasma, es decir adviene como sujeto en relación con el objeto pulsional, se arma una escena en donde quedan fijados en la añoranza del hijx que no tienen. Sin embargo, cada uno de ellos resuelve esta posición de diferente manera; mientras Alice se angustia, Niklas se evade por la vía del chiste.

La presencia intrusiva de los vecinos hace que intenten cambiar de casa, pero tampoco lo logran, en realidad Niklas decide quedarse donde estaban. El armado de la escena en donde ellos son a quienes les falta un hijx se repite en reiteradas oportunidades. Como por ejemplo cuando llegan al complejo y ven que por error habían dejado una cama de más para un niñx con un osito, y Niklas dice rápidamente: “me olvide de mencionarte que en este complejo también hacen terapia de confrontamiento.” O, cuando salen a cenar a un restaurante, Alice observa cómo un niño juega con la tablet mientras sus padres conversan y ella simplemente dice: “porque tiene hijos...”. La repetición los frustra y sin embargo parece que no hay nada que puedan hacer para evitar esa repetición de lo mismo.

Se trata de la lógica del “tener” o “no tener” que organiza las claves del registro imaginario, donde lxs hijxs vienen a ocupar el lugar de objeto preciado y confronta a estas parejas en un juego especular donde una “los tiene” y los padece, y la otra los quiere y “no los puede tener.”

Este eje imaginario se retroalimenta constantemente: (a - a’) [1] se compone de las relaciones del yo con el/los semejante/s. Lacan (1953/1954) en el Seminario 1 dice: “el ser humano sólo ve su forma realizada, total, el espejismo de sí mismo, fuera de sí mismo.” (p. 213). En este caso, quedan atrapados en la rivalidad imaginaria: los vecinos tienen eso que a ellos les falta.

Más adelante, Lacan (1954/19559) en el Seminario 2 dice: “hay una inercia de lo imaginario que vemos intervenir en el discurso del sujeto, inercia que enturbia este discurso…” (p. 452), lo imaginario debería tomar su paso “hacia el sistema completado de los símbolos.” (p. 294)

En esta primera parte de la obra de Lacan cobra preeminencia el registro simbólico por sobre los otros registros. “Cada vez que estamos en el orden de la palabra, todo lo que instaura en la realidad otra realidad, finalmente sólo adquiere su sentido y su acento en función de este orden mismo. Si la emoción puede ser desplazada, invertida, inhibida, si ella está comprometida en una dialéctica, es porque ella está capturada en el orden simbólico, a partir del cual los otros órdenes, imaginario y real, ocupan su puesto y se ordenan” (Lacan, 2004;346).

De la impotencia a la imposibilidad

En el armado de esta escena en donde ellos siempre quedan en falta del hijx deseado, se agrega a nivel de pareja una desconexión que repercute en los escasos encuentros sexuales donde el acto no se concreta. Parece que Niklas ya no puede amarla porque él ya no es más el objeto de su deseo; sino solo un medio para un fin. Y aunque comparten el mismo anhelo, este no parece ser significado del mismo modo.

Mientras hacían una caminata, ella lo confronta con la insatisfacción que siente de construir un “nido vacío” y le dice: “A veces creo que deberíamos venderla….

Él responde: —No sabía que solo mereces una casa si tienes tres hijos…. Merecemos una buena vida. Aunque sea sin hijos.

Pero ella no puede resignarse y le responde: —Pero no quiero una casa, ni un perro, ni un sauna, ni un vibrador en vez de un hijo. ¿No lo entiendes?

Él, un poco desconcertado agrega: —No hemos hablado aún de lo de la donación de óvulos…. O adoptamos, pero no quieres eso....

No. Quiero uno propio o nada. Así de egoísta soy. Quiero que tenga tus células y las mías. Mi pelo y tus ojos. Algo nuestro.

¿Qué tiene de malo mi pelo?

Alice no soporta que Niklas vuelva a salir por la tangente y le dice: —Siempre evitas todo, con tus chistes y tu cuerpo.

El hijo no entra en la serie de los objetos, no es permutable. Ese anhelo insatisfecho y las dificultades para duelar la posibilidad de concebir ya sea espontáneamente o por medio de gametos donados ha empobrecido sus vidas. Alice se niega siquiera a considerar la donación de óvulos; ella carga con eso, y la pequeña hija de sus vecinos lo nota —acá está… die traurige Frau [la mujer triste] le dice. La interpelación de la niña la lleva a buscar una confirmación en su marido, a quien le pregunta si su tristeza se nota, pero él la desestima completamente.

Las fricciones en la pareja van en aumento; ya no conectan y empiezan a compartir sus intimidades con extraños. Alice le cuenta a la empleada del complejo vacacional las dificultades que supone atravesar un tratamiento de reproducción, la rigidez de las fechas, los días, lo extenuante del proceso, el desencuentro con el deseo sexual… y luego de pasar por todo eso, los negativos y volver a empezar…. La conversación con esta mujer es tal vez el único momento donde ella logra escucharse y pensar en qué es lo que ella quiere. Para poder abrir una pregunta acerca de qué es lo que quieren ambos (was wir wollten).

Alice pregunta: —¿Te gustaría ser concebida de este modo?... Ya no quiero esto, no quiero pensar en eso todo el tiempo. A veces solo espero el día en que cumpla 46 o 47 años, cuando… se acabe ¿entiendes? Porque hasta ese momento, no sé si podremos parar…. No… no sé si yo pueda parar.

A diferencia de la metonimia del deseo como motor o causa, el deseo de hijo aparece con cierta fijeza, como algo no negociable. Incluso este deseo puede volverse una pasión cuando la fijeza se torna gozosa para el sujeto. “La pasión de hijo revela el dolor y el torbellino imaginario que gira alrededor del conjunto de ideas y afectos sobre el objeto ausente y faltante” (Alkolombre, 2012: 61). En este punto, la rivalidad imaginaria que ubicábamos con el pequeño a, que supone querer lo que el otro tiene, en el registro simbólico (vínculo de la palabra plena entre el sujeto y el Otro), el deseo está en relación con el Otro (A), y con la fijeza con la que ese deseo se presenta.

Siguiendo a Barros (2018) en esta pareja hay un doble padecimiento, por un lado, está lo que a ellos les falta, pero también lo que el sujeto es en el deseo del Otro. Se puede sufrir por carecer de algo, asociado al plano imaginario como en las escenas recurrentes con los vecinos, pero a su vez se puede sufrir por la falta de lugar. Mientras que la primera falta mutila, la segunda aniquila. Es esta aniquilación la que Alice siente al pensar en una vida sin hijxs. No concibe la idea de una familia sin ellos.

Niklas queda impotente frente a un deseo que vive como desmesurado. El revés de esta desmesura es un sentimiento de culpa en Alice que todavía no se alcanza a percibir de dónde viene. Esa culpa que hace de tapón viene a mostrar la responsabilidad del sujeto frente a su propio acto. Alejandro Ariel (2012) se pregunta “¿Qué es un acto? Un acto implica una decisión tomada por fuera de los otros, sin los otros. Implica una decisión por fuera de lo moral —del bien y del mal—, una decisión —esto quizá sorprenda— por fuera de la ley. Una decisión por fuera del temor y de la temeridad, ya que cuando alguien es temerario se precipita a una acción no calculando sus riesgos. Es una decisión de alguien que no se retrasa, que no se precipita, que no se calcula y que no espera. En consecuencia, un acto es una decisión y no una acción.” (Ariel, 2012:95).

La irrupción de lo real

¿Qué lugar ocupa lo real en esta pareja? Fabian Fajnwaks (2013) expresa que lo simbólico ha sufrido modificaciones de la época, a partir de esto, el retorno de lo real adviene de diversas formas, alejándose cada vez más del lugar del síntoma como se leía antes, aparece ahora en cortocircuitos de la cadena significante.

Ahora bien, ¿qué retorna? La película inicia con un sueño de Alice que se repite en varias oportunidades; en el sueño aparece de forma desdibujada la imagen de una niña; sueña con su hija, una hija sin rostro, una hija que corre y juega como cualquier otra niña, pero que Alice no puede alcanzar.

¿Qué nos viene a decir este sueño? Se evidencia que hay duelos que no pueden concluirse, porque no han podido pasar por el trabajo de duelo, y no hay que olvidarse, cómo introduce Freud en Duelo y Melancolía (1915) y luego continúa desarrollando Lacan, que todo trabajo es trabajo de duelo, y a partir de que esto ocurre es posible que haya intención de un nuevo comienzo. Justamente esto es lo que no acontece, al no haber trabajo de duelo, ya sea por la “imposibilidad” de tener un hijx con sus propios gametos o por el duelo de un pasado acallado, no es posible que se relance su vida hacia otro lugar, lo que a su vez reafirma la fijeza en el deseo.

Hay una insistencia y un retorno que los hace volver a un lugar que es conocido para ellos; eligen ir de vacaciones a un lugar donde ya habían estado antes. ¿Por qué vuelven ahí? ¿De qué se trata este pasado que parece haber dejado una marca traumática, y un intento inconsciente por reparar algo de lo que ahora parecen arrepentirse, y que con el correr de los años no lograron solucionar?

La angustia enmarca la escena, más allá de la falta de diálogo en esta pareja, todo el tiempo se ve como la angustia está ahí presente, tiñe sus realidades, aunque cada uno de ellos la vivencia de manera diferente. Kierkegaard (1844) filósofo danés dice: “la expresión de una nostalgia semejante es la angustia, pues en la angustia se anuncia aquel estado del cual el individuo desea salir, y precisamente se anuncia porque el solo deseo no basta para salvarlo.” (p. 70).

Luego Lacan (1962/1963) en el Seminario 10, tomará a Kierkegaard y agrega que la angustia es lo que está fuera de toda duda, es lo que no engaña, es un corte frente a lo inesperado, y sin la presencia del significante sería impensable. Hay algo acallado y eso que no tiene palabras entre ellos es como un agujero negro que tira para abajo.

Hacia el final emerge una escena que resignifica los posicionamientos anteriores y abre otras perspectivas para pensar las coordenadas del deseo de hijx. La desconexión de la pareja era tal que Niklas pasaba más tiempo con los vecinos que con su mujer —tal vez en un intento por evitar el encuentro con aquello de lo que no se hablaba. La última noche los vecinos los invitan a una cena a la que asiste solo Niklas. Alice aparece cuando la cena estaba terminando; justo en ese momento la vecina les hace un horóscopo de pareja y les dice que, según los astros, ellos podrían ser incompatibles para tener hijxs… Alice advierte que Niklas les había contado sobre sus dificultades, y esto la enoja. Decide entonces ella también contar. Y cuenta que hace algunos años mientras vacacionaban en el mismo lugar, había llovido muchísimo. Ellos recién se conocían, la relación recién empezaba… y ella quedó embarazada. Pero ese no era el momento, vuelve a decir que recién se conocían y que prefirió mirar para el costado... Niklas se enoja cuando escucha a su mujer relatar ese hecho tan íntimo y dice que eso no es asunto de los vecinos.

El aborto resignifica la escena. El sentimiento de culpa en Alice está asociado a pensar que en algún momento tuvieron la oportunidad y no la aprovecharon, y ahora que quieren no pueden. El aborto retorna con un efecto traumático y los torna impotentes. La ausencia de un trabajo terapéutico que posibilite una lectura e interpretación de ese real que aparece como un sin sentido, obstaculiza ponerle palabras a su sufrimiento, y los deja inermes.

El deseo de hijx como lugar mediado por la palabra

Recapitulando, desde el registro de lo imaginario, esta confrontación con sus vecinos nos permite ubicar de qué modo se arma una escena en donde ellos siempre quedan en falta. Aparece en Alice el sueño o la fantasía diurna de una niña pequeña corriendo en la playa a quién no puede ver, pero sabe que es su hija anhelada y no puede alcanzarla; esta es la escena que enmarca la realidad que hoy vive Alice.

Esta vivencia y la culpa que parece sentir por no poder alcanzarla, no es algo que pueda compartir con su pareja. No porqué él no añore lo mismo, sino porque para él existen opciones —la donación de óvulos o la adopción— que no son opciones para ella.

A lo largo del film se ve que la posibilidad de diálogo está obturada, y cuando intentan introducir algo referente a la palabra, aparece el enojo. No hay un espacio terapéutico que pueda acompañar el proceso que están vivenciando. El cuerpo (no)reproductor aparece expuesto como fallado. ¿De qué modo pueden abordarse estas inhibiciones que aparecen en los tratamientos de reproducción asistida? El registro de lo corporal y lo que de él se espera se presenta como ajeno, transparente. El peligro radica cuando el deseo de la madre o del padre no se encuentra articulado con otros objetos, quedando fijado al deseo de hijx, convirtiéndose en objeto de goce.

El espacio terapéutico sería importante en esta pareja para darle un lugar a ese sinsentido, para ponerle palabras a las emociones, tanto pasadas como presentes. De esta manera, se abriría un espacio donde poder canalizar aquello que obstaculiza, y a la vez sostener el devenir reproductivo de los tratamientos de reproducción para que estos sean vividos de manera armoniosa como efecto de un deseo subjetivo.

Referencias

Alkolombre, P. (2012) Deseo de hijo. Pasión de hijo. Esterilidad y técnicas reproductivas a la luz del psicoanálisis. Letra Viva.

Ariel, A. (2012) La responsabilidad ante el aborto. En (Bio)ética y cine. Tragedia griega y acontecimiento del cuerpo. Letra Viva.

Barros, M (2018). La madre. Apuntes Lacanianos. Buenos Aires, Argentina. Ed. Grama.
Kierkegaard, S. (1844) El concepto de la angustia. Ediciones Libertador, 2004.

Lacan, J. (1953-54), El Seminario de Jacques Lacan. Libro I: Los escritos técnicos de Freud, 1953-1954, Editorial Paidós, Buenos Aires, 1988.

Lacan, J. (1954-55), El Seminario de Jacques Lacan. Libro II: El yo en la teoría de Freud y en la técnica psicoanalítica, 1954-1955, Editorial Paidós, Buenos Aires, 1983.

Lacan, J. (1959), “De una cuestión preliminar a todo tratamiento posible de la psicosis”, en Escritos II, Siglo Veintiuno Editores, Buenos Aires, 1987.


NOTAS

[1En el Esquema L Lacan articula dos ejes, el simbólico (AS) y el imaginario (a- a ‘). La relación que el sujeto mantiene consigo mismo se encuentra mediatizada por la línea imaginaria, quedando oculto en dicha ficción.





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