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Jonas, distintas caras, mismo sujeto

por Rodriguez Sambade, María Elena, Vázquez, Verónica

Desenlace RedPsi

Resumen

En el presente artículo se va a desarrollar el análisis de uno de los personajes principales de la serie Dark, que se transmite por la plataforma de streaming Netflix. Para desplegar el mencionado examen sobre el personaje de Jonas, vamos a partir de la hipótesis principal de que dado cómo transcurren los hechos y la participación que tiene este personaje en los mismos, no logra realizar un acto ético a lo largo de la trama de su vida. El marco teórico que guiará nuestro pensamiento será el Psicoanálisis de orientación lacaniana.

Palabras Clave: Subjetividad | Acto | Dark | Moral

Jonas, different faces, same subjectivity. A take on dark.

Abstract

In this paper we performed a study on Jonas, one of the main characters of the Netflix show Dark. Our hypothesis is that Jonas does not do any ethical act in his life . The theoretical framework implemented is Lacanian psychoanalysis.

Keywords: Subjectivity | Dark | Moral | Act
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Introducción

Los extraños hechos ocurridos en un pueblo de Alemania, donde un niño puede desaparecer sin dejar rastro y aparecer asesinado 33 años después como si sólo hubiera transcurrido un día, son el escenario que plantea la inquietante y críptica serie Dark. Esta serie, transmitida por la plataforma de streaming Netflix, nos acerca a la intimidad de una serie de personajes en los que prima la incertidumbre y la toma de decisiones en pos de descubrir una trama arcana que pareciera regir sus vidas. Entre estos personajes destaca la figura de un joven llamado Jonas, quien deviene una de las figuras principales en el discurrir de los acontecimientos.

El presente trabajo girará en torno al análisis de este personaje, un adolescente al que se lo muestra perturbado por el suicidio del padre, y absorto cuando se da cuenta de que su mejor amigo está de novio con la chica que le gusta. Jonas aparece como un joven retraído, que no se opone a lo que le dicen sus amigos, y termina yendo al desolado bosque del pueblo, durante la noche, porque ellos se lo piden. Hecho que cambiará para siempre el rumbo de su vida o, mejor dicho, lo pondrá en camino.

A partir de ese momento el joven Jonas empezará a recibir instrucciones de diferentes personas, que lo irán guiando en las acciones que debe realizar para resolver la problemática que surgió esa noche en el bosque.

A lo largo de su vida, (adolescencia, adultez y tercera edad) Jonas tiene distintos objetivos que cumplir. El Jonas adolescente no comprende el accionar de su yo adulto y de la tercera edad. Así como el Jonas adulto no comprende el accionar de sí mismo en la tercera edad, le resulta ajeno. ¿Para que dicha ajenidad entre los Jonas de las distintas épocas se produzca, es necesario que el personaje realice un acto que cree un nuevo sujeto? La hipótesis del presente trabajo se basa en que dicho cambio subjetivo no sucedió. A pesar de que los objetivos y las acciones que lleva a cabo el personaje en sus diferentes etapas de la vida resultan a simple vista diametralmente opuestas a los fines de lo que su yo joven querría, el personaje no ha vivenciado un cambio subjetivo, por ende no ha realizado un acto ético a lo largo de su vida. Para el desarrollo de dicho análisis trabajaremos desde la teoría psicoanalítica de orientación lacaniana.

Un vistazo al mundo de Dark

La serie Dark trata la temática de los viajes en el tiempo y entre mundos paralelos, y cómo estos influyen y afectan la vida de las personas que los realizan. Los hechos relatados en la serie de televisión web transcurren en un pueblo ficticio de Alemania llamado Winden, en el cual hay una central nuclear que se conecta con un bosque cercano mediante un sistema de cuevas. En las cuevas se encuentra el portal que permite los primeros viajes en el tiempo.

La trama girará en torno a los integrantes de las familias Kahnwald, Nielsen, Doppler y Tiedemann, y las relaciones interpersonales que se generan entre ellos.

El personaje que nos ocupa en este análisis, como se mencionó más arriba, es el joven Jonas, quien al iniciar el relato de la serie debe enfrentar el suicidio de su padre (Michael Kahnwald). Lo primero que nos muestran de este joven es cómo lo afecta la muerte del padre, dejando entrever que estuvo dos meses internado por este hecho. Al volver al pueblo, le preocupa que la gente se entere de que estuvo en un neuropsiquiátrico. Su amigo, Bartosz Tiedemann, lo tranquiliza diciéndole que hizo correr el rumor de que estaba de vacaciones en Francia. Pero no le dice lo más importante, que mientras él no estaba, se puso de novio con Martha Nielsen, la chica que le gustaba. De esto se entera de manera abrupta en la escuela, cuando Martha aparece y besa al amigo. Frente a esta situación, Jonas se queda sin palabras, solo atina a mencionar que no importa. Luego, el amigo le propone ir a unas cuevas que están en el bosque del pueblo. En esa excursión a las cuevas, desaparece el hermano menor de Martha, Mikkel Nielsen.

Este hecho propicia el inicio de los saltos temporales, por lo menos para el espectador. Es así que vemos sumergirse a Jonas en el viaje en el tiempo, alentado por la búsqueda de respuestas frente al suicidio del padre y la desaparición de Mikkel. Tras la sugerencia y pistas que le ofrece un extraño, que había llegado a Winden recientemente, se mete en las cuevas. Poco a poco, iremos viendo a Jonas realizar acciones que supuestamente romperían con el bucle temporal en el que están sumergidos, y que le van a ser presentadas de esta forma por su Yo adulto en algunas ocasiones, y en otras por Claudia Tiedemann, otra viajera del tiempo.

Al viajar al pasado descubre que su padre en realidad es el hermano de Martha, que viajó en el tiempo y creció en los 80’s. También se anoticia de que el extraño que lo ayuda en su búsqueda es él mismo pero en versión adulta, un Jonas del futuro. Y como si fuera poco, además se encuentra con otro Jonas del futuro, que es aún mayor, quien tiene la cara deformada por quemaduras. Dichas situaciones lo dejan perplejo, y ante esta perplejidad tiende a tomar las respuestas que otros le dan sin cuestionarlas mucho.

Es así que, con la orientación de Adam (su yo de la tercera edad), considera que debe volver al pasado para evitar que su padre se suicide. Piensa que esto podría romper el ciclo de eventos que vinculan de una forma no natural el pasado y el futuro. El error de Jonas es concluir rápidamente que el inicio de todo es el momento en que él fue testigo del inicio, como si el mundo girará en torno a él. Ahí la serie nos deja entrever que Jonas no es el más inteligente y toma rápidamente las respuestas que otros le proporcionan.

La trama se complejiza

Antes de viajar para evitar que el padre cometa el suicidio, se dirige a ver a Martha para confesarle su amor diciéndole: “fuimos hechos el uno para el otro, nunca creas otra cosa”. Luego, va hacia su casa a presentarle a su padre la carta suicida y pedirle que no se mate. Para su sorpresa, su acción genera que el padre entienda que es necesaria su muerte, para que Jonas pueda nacer, poniendo en su cabeza la idea del suicidio.

Cuando se entera del inminente apocalipsis que va a suceder en Winden, Jonas se encuentra en la tarea de salvar a Martha de esa catástrofe. Pronto su propósito se ve truncado cuando Adam llega a impedirlo y asesina a Martha. Jonas queda desolado, pero un minuto después aparece otra Martha, perteneciente a un universo paralelo, y se lo lleva a su mundo. Donde intiman, y como consecuencia de ello Martha queda embarazada.

A su vez, en una divergencia del tiempo, la Martha del otro mundo no aparece luego de que Adam matara a su homónima, y ese Jonas adolescente viaja al futuro. Allí se encuentra con Claudia, que lo encamina sobre cómo llevar adelante el fin del ciclo del tiempo.

En forma casi paralela, el Jonas ya adulto reúne a sus amigos (Magnus, Franzisca y Bartosz) y viajan al pasado (principios del siglo XX) escapando del apocalipsis. Juntos emprenden la trabajosa tarea de construir la máquina del tiempo. Allí aparece la Martha del otro universo (Martha que el Jonas adulto que nunca viajó al otro mundo no llegó a conocer) para ofrecerles la materia que hará que la máquina que están construyendo funcione. Al poco tiempo desaparece, dejando a Jonas sin respuestas nuevamente.

La creación de la máquina del tiempo implica un trabajo riesgoso, lo cual genera cicatrices en el cuerpo de Jonas.

Transcurridos varios años en el pasado, aparece la madre de Jonas con una niña que le presenta como su hermana. Jonas mata a la madre y manda a la niña al futuro, ya que es “lo que se debe hacer”. Él sabe esto porque ya vivió en el futuro y conoció a esa niña en su versión adolescente.

A esta altura, Jonas ya convertido en Adam, ordena a distintas personas a realizar lo que siempre se hizo, según lo dice un cuaderno que le presentaron. Pasos a seguir necesarios para que en el futuro llegue a ser él. Dentro de las órdenes que da se incluye el secuestro y asesinato de niños, asesinato de adultos, torturas, y eventos retorcidos.

Todo para poder matar a la Martha del otro universo y por ende matar al hijo que tiene en su vientre, y así terminar con la conexión entre ambos mundos, que sería su fin último.

De un mundo resquebrajado

A lo largo de su vida Jonas va realizando distintos descubrimientos en relación a los extraños eventos que suceden en Winden, eventos que le competen. Desde que Martha, la chica que desea, es su tía, a ser el artífice del suicidio de su padre. Cada descubrimiento le plantea nuevos interrogantes a responder en relación a qué hacer, cómo posicionarse ante dichos eventos que ya no puede desconocer.

Entendemos por acto ético, aquella respuesta singular que produce un sujeto frente al acontecimiento que abre una interpelación subjetiva. Esta se va a diferenciar de las respuestas contenidas dentro del plano universal, porque lejos de obturar, cerrar esa pregunta inmediatamente (sin ninguna otra posibilidad de cuestionamientos), va a producir una singularidad de canon ética (D’Amore, 2006). Singularidad, que en palabras de D’Amore: “hace desfallecer al particular previo” (D’Amore, 2006, p. 155). De esta forma, el acto ético constituye en su mismo movimiento un sujeto que puede responder, en consonancia con la ética, por su deseo inconsciente. Ya que el acontecimiento que genera la interpelación subjetiva tiene que ver con el desliz del deseo inconsciente, generando la culpa que obliga a responder.

Michel Fariña (1999) dice: “responsable es aquél del que se espera una respuesta. Pero no una respuesta evitativa, negadora o renegadora de la situación. Una respuesta que suponga un cambio de posición del sujeto frente a sus circunstancias” (p. 6). ¿Logra Jonas realizar una respuesta responsable, un acto ético? Consideramos que Jonas no realiza una respuesta que suponga un cambio subjetivo. A continuación desarrollaremos cómo al personaje se le presentan distintas situaciones que lo interpelan y qué posición toma ante ellas.

La muerte del padre dejó a Jonas sin respuestas. Podemos ubicar que en el universo de Jonas, antes de que su padre se suicide, no había mayores interrogantes, transcurría su vida como un adolescente normal, que comenzaba un amor con una compañera y pasaba tiempo con sus amigos. El hecho de que el padre se suicide resulta disruptivo para Jonas, ya que al parecer ni él ni su madre habían ubicado indicios de que esto pudiera suceder. Esta escena resulta desestructurante porque el joven se encuentra sin respuestas a dicho interrogante. El padre de Jonas era un referente para él. Jonas menciona que éste le decía “el bien y el mal dependen del punto de vista”, podemos pensar que este joven se permitía dormir sobre el punto de vista de su padre, y al quedarse sin él se quedó sin respuestas.

Quizás por eso tiene visiones del padre, quien se le presenta en sueños, situación que lo lleva a quedar internado en un instituto psiquiátrico. El psiquiatra del pueblo menciona que en la terapia grupal funcionó bastante bien; se plantea que Jonas es con otros, y es en la soledad donde se encuentra sin referencias, el padre lo dejó solo. Al retornar a su hogar luego de la internación, Jonas intenta buscar respuestas sobre la muerte de su padre, ¿quién era él?, ¿por qué lo hizo?, ¿quién me guiará sobre lo que está bien y lo que está mal?

Al enterarse de que Martha es su tía, a Jonas se le presenta el horror, no puede estar enamorado de un familiar. Dentro de su universo eso está mal. A partir de dicha situación Jonas se encuentra en lucha entre lo que siente por Martha y lo que considera que está bien. Como resolución a dicho conflicto encuentra la posibilidad de salvar a su padre del suicidio, como si dicho evento implicaría que su padre no viaje de joven al pasado y que su vida vuelva a la normalidad, sin que Martha sea su tía. Salvar al padre ubicaría a Jonas del lado del bien, ya que sería “el salvador” y posibilitaría su deseo de estar con Martha, a quien le confiesa su amor antes de ir a salvar al padre. ¡Podría ser el superhéroe y quedarse con su chica!

La realidad le demuestra que el asunto no es tan sencillo. Cuando descubre que es él mismo el que provoca que su padre decida suicidarse el horror lo invade nuevamente. Ya no es el salvador y sigue siendo el que besó a su tía. Y se le suma la paradoja de que es él mismo quien provoca el suicidio de su padre. El mundo tal como lo conoce Jonas colapsa, en palabras de Lewkowicz (2004):

La paradoja moral deja a un sujeto “desnudo y a los gritos”. Está recién nacido, ningún recurso previo lo orienta desde este momento. No hay retorno, si lo hay es a un costo enorme. La ley sobre la que estaba sostenido el sujeto se cayó, lo abandonó, es una experiencia desgarradora para alguien sostenido en la ley. El retorno es a la miseria subjetiva. Nada es igual desde allí, el retorno puede ser al costo de negar algo que es esencial, que pasó y quebró todo lo que esta ley sostenía: negar todos los pensamientos relacionados a ese acto. La paradoja te come, la dinámica de la negación da agujeros y tachaduras cada vez más amplias. Cada tachadura se vuelve una paradoja. (p. 2)

En esta línea, podemos ver cómo se manifiesta la no respuesta de Jonas en el diálogo que mantiene con Martha del otro mundo, al día siguiente de tener relaciones:

M: ¿Si fuera verdad? Que sólo puede existir un mundo. El tuyo o el mío.
J: (silencio)
M: Ya tomaste una decisión. Quieres regresar, a tu mundo.
J: Nunca quise nada de esto. Tienes que creerme
M: ¿Nunca quisiste nada de esto? Esa noche, ¿tampoco lo quisiste?
J: Esto está mal. No pertenezco aquí.

¿Qué respuesta da Jonas?

Ante esta pregunta que lo obliga a responder sobre su deseo Jonas responde desde la moral. Gabriela Z. Salomone (2006) dice “genera un movimiento en el sentido opuesto al de la responsabilidad subjetiva. Toma la interpelación (...) pero se responsabiliza moralmente y trata de enmendar. Se trata de una culpa moral como respuesta a la interpelación. Evalúa su accionar, lo encuentra moralmente malo y se reprocha por ello.” En su intento por enmendar se vuelve a ubicar como “el salvador”, el que podrá enmendar todos los males que se le presentan.

El significante “el salvador”, que podríamos pensarlo como “el enmendador”, adquiere distintas aristas según lo que el personaje va ubicando como “la verdad” que se le va revelando, pero no sale de dicho significante que lo hace sentir “del lado correcto” dentro de su moral, por lo cual, queda alejado de la posibilidad de realizar un acto ético en consonancia con su deseo. Al ser el salvador deja de lado la persona que realiza algo que está mal, y pasa a vivir en consonancia con sus ideales. Rabinovich dice “los ideales por sí solos no permiten al sujeto actuar, no dan lugar a un acto. Para que el sujeto actúe, para que haya acto, el deseo como deseo del Otro debe operar” (Rabinovich, 1993, p. 63).

Jonas adulto investiga la forma de salvar a Martha, “si la deseo, la debo salvar”. Debe enmendar todo lo que ocurrió, ya que es su culpa. Mediante la idea de que él tiene el control omnipotente y podrá salvarla, sigue sin responderse la pregunta de qué hacer con lo que siente hacia su tía. ¿Su plan es salvarla y él no existir? Quiere borrar la culpa de desear a su tía. Este precepto guía su accionar durante su vida adulta, orientado por Claudia, que lo encamina a “no perder la fe”.

El hecho de que la Martha del otro mundo se le presente, resquebraja el universo de Jonas adulto, ya que todas sus acciones están orientadas a cambiar el pasado para salvarle la vida a Martha. La Martha que llega no es la misma, y además lo abandona. Dicha situación desorienta a Jonas, y la respuesta de ser “el salvador” comienza a tambalear. Nuevamente se encuentra sin saber qué es lo correcto y que no.

Antes de realizarse una pregunta, encuentra una nueva respuesta a qué debe hacer el salvador. Es así que llega a la siguiente conclusión: “Sic Mundus. El viejo Tannhaus, él creía que de verdad estaba creando un paraíso en donde nos liberaríamos del destino y del sufrimiento. Un mundo más allá de tu mundo y del mío. Pero yo finalmente comprendí qué es el paraíso realmente. La oscuridad eterna, en la que nada existe. Pero para eso el apocalipsis debe suceder. En mi mundo y en el tuyo.”

Es así como Jonas se convierte en Adam desembarazándose de sus emociones para sostener su identidad de “salvador”. Esto queda claro cuando Adam dice: “Somos libres de verdad cuando nos libramos de las emociones. Solo cuando estamos listos para sacrificar lo que más amamos.” Jonas sacrifica su deseo y se convierte en Adam.

En pos de llevar a cabo su objetivo como salvador mata a su madre y se propone matar a Martha, que tiene en su vientre al hijo de ambos. De tal manera enmendaría sus errores, destruyendo todo.

La fisonomía del personaje se muestra con la cara deformada, quemada, dicho dato estético da cuenta de que el personaje perdió su inocencia, perdió su lado humano, para convertirse en un monstruo. Esta metamorfosis se presenta también al poseer otro nombre, ya no es el adolescente inocente.

Adam manipula al Jonas joven, ya que sabe qué decirle para que haga lo que él se propone, “lo que se supone que tiene que hacer”. Jonas no ubica un referente en Adam, lo ve como un ser monstruoso en el que nunca podría convertirse.

Dualidades. Luz y oscuridad

La versión de Martha perteneciente al otro universo, Eva, se le presenta a Adam como rival especular. En algún punto ella cumple el mismo rol que él en su universo. A partir de allí, a Adam se le armá la dualidad luz y oscuridad. Ya que ella se propone sostener lo acontecido, para poder dar a luz a su hijo, y Adam se propone destruirlo, porque cree que así no se generaría el ciclo de sufrimientos. Los dos se encuentran creyendo que están en el lado correcto con certidumbres inquebrantables.

A las personas que utiliza para lograr su cometido, Adam les dice “estás del lado correcto, no lo olvides”, lo que puede pensarse como una manipulación. Quienes dudan son sentenciados a muerte. Pero también podemos pensar que en su decir “estás del lado correcto, no lo olvides” se encuentra la necesidad de reafirmarse a sí mismo que es así. Él quiere creer que está del lado correcto, no quiere perder la fe de que es el salvador del sufrimiento de la gente.

Se presenta otra paradoja, Adam busca finalizar con su sufrimiento y para tal fin genera el sufrimiento del que toda su vida fue víctima. Antes de matar a Martha, quien tiene a su hijo en el vientre, le dice “Está mal lo nuestro, en tu mundo y en el mío”. Con esta frase Jonas deja en claro que sigue pensando en la dualidad: el bien y el mal. Ante su deseo hacia Martha responde con la moral, sin posibilidad de generar una respuesta más allá de la moral, sin actuar en consonancia con su deseo.

Conclusiones

A lo largo de su recorrido, Jonas va respondiendo a los interrogantes que lo interpelan con respuestas defensivas, que taponan la posibilidad de tramitar y generar un nuevo sujeto. “El retorno de la ‘herida ética’ a la moral, es un encadenamiento de negaciones continuas, la negación niega la negación misma; éste es el camino subjetivo que me queda ofrecido: o agrego algo o me desvanezco como sujeto. Parado frente a la pura paradoja me desintegro” (Lewkowicz, 2004, p.2). Mediante el significante “salvador” logra restituir su mundo particular, pero el mismo va quedando preso de dicha solución.

En otro tenor de posibles respuestas al acto ético quedarán, entonces, las acciones del orden particular, que buscaran de alguna forma retornar a la moral previa a la hiancia que abrió la interpelación subjetiva. Como en el caso de Jonas, que no cesa de repetir una y otra vez las mismas acciones, casi a sabiendas de que se van a producir los mismos resultados. Es así que: “Se abre como respuesta a la interpelación, de un modo general, un abanico de posibilidades; a saber: el sentimiento de culpa, la proyección, la negación, la intelectualización –como poderoso anestésico psicosocial– y, en líneas generales, la formación sintomática” (D’Amore, 2006, p. 154). Esta repetición en acto genera una falsa salida, ya que no hay un cambio en la posición del sujeto que genere una verdadera respuesta al circuito de la responsabilidad, no logra producir un acto ético, queda entrampado en lo imaginario de la moral.

Referencias

D’Amore, O. (2006). Responsabilidad y culpa. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. I: Fundamentos, Letra Viva, Buenos Aires, 2006.

Domínguez, M. E. (2006). Los carriles de la responsabilidad: el circuito de un análisis. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos, Letra Viva, Buenos Aires, 2006.

Gutiérrez, C. (1998). Antígona y el rito funerario. En Ética: un horizonte en quiebra. Cap. VII. Eudeba, Buenos Aires, 1998.

Lewkowicz, I. (2004). Paradoja, infinito y negación de la negación. Texto establecido por Sebastián Gil Miranda. Material de cátedra.

Michel Fariña, J. J. (1998). Qué es esa cosa llamada ética. (Cap. II); Lo universal-singular como horizonte de la ética. (Cap. III). El interés ético de la tragedia (Cap. V). Del acto ético (Cap. VI). En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires, 1998.

Michel Fariña, J. J. (1999). The Truman Show. Mar abierto (un horizonte en quiebra). Comentario sobre The Truman Show, de Peter Weir. Versión resumida de la clase dictada en la Facultad de Ciencias Sociales de la UNLZ, lunes 8 de noviembre de 1999.

Mosca, J. C. (1998). Responsabilidad, otro nombre del sujeto. En Ética: un horizonte en quiebra, Eudeba, Buenos Aires, 1998.

Rabinovich, D. (1993). La angustia y el deseo del Otro. Buenos Aires: Manantial.

Salomone, G. Z. (2006). El sujeto dividido y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos, Letra Viva, Buenos Aires, 2006.



NOTAS



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COMENTARIOS

Mensaje de Adrian Pablo Muñoz  » 25 de octubre de 2020 » adrianpablo_m1967@yahoo.com.ar 

Serie sumamente interesante y nos llama a la reflexión a partir de analizar a su personaje principal, Jonás; en donde se lo muestra desde varias perspectivas mostrando conductas altruistas queriendo romper con ese círculo del tiempo.
Se lo muestra dispuesto a llevar adelante los mayores sacrificios que las circunstancias imponen, como también y de la misma manera vemos sus partes oscuras en la misma medida representada en este caso por Adán.
Podemos ver como el tiempo es como una ilusión en donde el pasado, presente y futuro juegan sus cartas en forma permanente.
Es un círculo del cual pareciera que no hay salida, en donde los personajes se encuentran en diferentes tiempos, en los cuales transcurren y se desarrollan acontecimientos que se entremezclan permanentemente en diferentes épocas.
Se lo ve a Jonás con gran incertidumbre ante la situación y considera que la única forma de terminar con los viajes en el tiempo, es destruir todo y volver al principio de las cosas, aunque todo ello signifique desaparecer el y las personas por las que tiene lazos afectivos.
Quizá sea la única solución, la incertidumbre se apodera de Jonás, pero sabe que algo tiene que hacer, aunque ello represente un alto costo, teniendo que determinar quien vivirá y quien no...
Debe darle fin y terminar con este juego interminable de idas y venidas a través del tiempo, De él depende lo que haga para terminar con estos acontecimientos que suceden en el pueblo de Winden.
Queda planteada la incógnita si Jonás podrá salir de esta encrucijada o terminara siendo parte de ella.



Mensaje de Mariana Rofrano   » 24 de octubre de 2020 » marianarofrano@hotmail.com 

Luego de haber visto la serie y el accionar del personaje de Jonas, concuerdo con el autor del comentario con que Jonas no realiza un acto ético.

Se puede observar que todo el tiempo se encuentra entre la disputa de lo que esta bien y esta mal, es decir, en el plano de lo moral, pertinente a la conducta social de un sujeto. No puede interpelarse frente a su soledad, por lo cual queda imposibilitado de realizar un acto ético en consonancia con su deseo, sin poder dar una respuesta mas allá de la moral.

Es muy llamativo como repite una y otra vez lo mismo, sin que haya un cambio en su posición como sujeto, sin vivenciar un cambio subjetivo.

Es curioso, porque muchas veces, en la vida real, intentamos, como Jonas, realizar las cosas de manera diferente y sin darnos cuentas repetimos constantemente lo mismo sin poder posicionarnos desde otro lugar. Es algo que realmente me deja pensando y reflexionando.



Mensaje de Karen Elin Acosta Buralli  » 6 de octubre de 2020 » karenacostaburalli@hotmail.com 

Me pareció sumamente interesante el análisis de esta serie, ya su complejidad hace que al terminarla queden muchos interrogantes abiertos y distintas formas de pensar lo sucedido.
Creo que tal como se menciona en el artículo Jonas encontraba en su padre respuestas a los interrogantes que se le presentaban, era un referente y un pilar en su vida. Por ende se entiende que su muerte haya producido una ruptura en el aparato psíquico del protagonista, y comienza la búsqueda de un significante que responda en lugar de ese padre ausente. Sin embargo, se encuentra con un conflicto consigo mismo al conocerse en las distintas realidades que hace que responda dichos interrogantes cada vez mas desde lo moral y no desde su deseo, pues intenta constantemente hacer "lo que debe" para evitar consecuencias terribles que suelen suceder de igual manera, en efecto Jonas responde todo el tiempo desde lo imaginario de la moral y no logra cometer un acto ético.
Es así que el protagonista sufre durante toda la serie al sentirse responsable de todo lo que sucede en su pueblo, y pospone o evita cumplir su deseo, de estar con Martha o de evitar la muerte de su padre por ejemplo, en pos de ser el "salvador" encontrando en esa postura el sentido de su vida. Sin embargo todo lo que hace conlleva a resultados negativos e inesperados, hasta que puede realizar un corte de lo que podría pensarse como compulsión a la repetición ya que los Jonas de los distintos tiempos continúan realizando una y otra vez los mismos actos aunque no estén de acuerdo con ellos. Dicho corte se produce en el inicio de lo que condiciona toda la trama que es la muerte de Marek, y al evitarla Tannhaus nunca creará la maquina del tiempo ni los mundos de Jonas y Martha.



Mensaje de Ignacio Molinari  » 4 de octubre de 2020 » nachomolinarirossi1@gmail.com 

Elijo este comentario sobre este material ya que, a pesar de ser algo reacio con las series, el haber visto Dark fue una de las experiencias más gratificantes que tuve.
Me resultó muy interesante el análisis del componente ético en Jonas, sobre todo la preponderancia que este tiene sobre su deseo. A lo largo de la serie vemos que mientras más indaga Jonas sobre lo sucedido, sobre la verdad, más imposibilitada se ve la conciliación del deseo con un hipotético acto ético. De esta manera, para no sentirse condicionado y poder ser “libre”, Jonas resuelve desprenderse de sus emociones, sacrificando aquello que ama.
Podemos abordar esto pensando al deseo como lo hace Robert Misrahi, es decir, como la esencia del hombre, el esfuerzo que busca aumentar la potencia de existir. En esta línea, tanto la alegría como la tristeza no son afectos que derivan del deseo, sino que son modalidades en las que este logra expresarse, las formas bajo las cuales puede darse.
Entendiendo esto, se percibe en el hablar y el actuar de Jonas adulto (Adam) una corroboración
de sus palabras: vemos indiferencia y frialdad que se argumentan en un supuesto obrar éticamente correcto.
Lastimosamente, este intento por obviar la fuerza del deseo e inclinarse desmedidamente hacia la racionalidad, la moral, lo ético, lo que genera tranquilidad, es una acción bastante generalizada en los tiempos de hoy que, sin lugar a dudas, trae sus consecuencias.



Mensaje de Sol Casanova  » 1ro de octubre de 2020 » solmcasanova@gmail.com 

Me resultó llamativamente interesante este análisis ya que la serie de por sí es compleja de abordar debido a los diversos ejes, igual de complejos, que contiene.
Es claro que Jonas se encuentra posicionado desde la moral, desde un Universo recortado de posibilidades, en donde se piensa en términos de una lógica binaria, es decir, en lo que esta bien y en lo que esta mal.
Por otro lado, también ocurre que con la muerte de su padre, en tanto realidad disruptiva, el horizonte moral de Jonas se quiebra posicionándolo en el ¿Qué hacer? de la situación. Esto instaura la paradoja. Sin embargo, como el sujeto esta constituido en la moral, parado en la paradoja no puede existir. La consecuencia de esto, en el caso de Jonas, termina siendo, tal como lo dijeron las autoras, el retorno hacia la posición moral, sin posibilidad de advenimiento de la dimensión ética, que obliga al sujeto a pensar, a realizar un trabajo subjetivo.
No obstante, se me abre el interrogante para seguir reflexionando si realmente Jonas no ha tenido ningún acto ético a lo largo de la serie. Pienso en el sentido singular que le otorga Jonas a la muerte de su padre, lo que significa para él, y cómo actúa a partir de ello.



Mensaje de Natalia Bonansea  » 28 de septiembre de 2020 » natybonansea@gmail.com 

Hola. Agradezco la ponencia, muy interesante me resultó leer el análisis del personaje a partir de la secuencia de actos que ponen en juego la construcción de una ética. En mi caso, más bien me había orientado por pensar que en el final, al igual que en todo proceso analítico, se atraviesa la fantasía del ajuste perfecto (velando la no relación sexual), y se asume que la historia sigue, pero no por esa vía de mantener un imposible como sutura frente a la muerte y/o la castración. Cuando se suelta eso, la historia toma su curso, y Jonas está pronto a nacer "de nuevo". En ese sentido, quizás si diferenciaría ese último acto con los demás, aunque puedan estar atravesados todos por la marca del "salvador". Pero es una lectura singular. Muchas gracias. Cariños



Mensaje de Marcelo Ahumada  » 12 de septiembre de 2020 » marahumada@gmail.com 

Me pareció sumamente interesante el artículo, lo elegí para comentar ya que hace poco vi esta serie y, se podría decir, que la devoré viendo todas las temporadas en un periodo muy corto de tiempo. Ha pasado algo de tiempo de esto, y ha seguido en mi mente. Al leer el artículo, las autoras me fueron guiando en un excitante viaje de preguntas, viniendo a mí la idea la relación con la trascendencia de lo dual en el budismo zen, en el cual se busca la trascendencia del dualismo. En el artículo se menciona la dualidad entre el bien y el mal de Jonas y una posibilidad de no llegar al acto ético, claramente establecido en la evitación del sufrimiento, sin palabras, sino más bien en actos de obediencia ante el mandato de otros. No pudo aceptar el sufrimiento como parte de su propia persona, quedando dividido en tantos Jonas como posibilidades de solución. Aunque no llega a integrarse en todos ellos, puede llegar a un punto donde la desintegración de sí mismo (con esa bellísima imagen al final de la serie), le posibilita un nuevo nacimiento, una nueva integración. En este punto coincido con Petrizzo quien comenta "El final es el principio y el principio es el final". No se trata de ser uno u otro Jonas, ni el joven, ni el adulto, ni el viejo, sino simplemente se trata de ser Jonas, aunque eso implique un ser nuevo, y de esa manera no terminar en el sin fin de la repetición, concepto hermosamente graficado en el mito de Narciso por Eco, aquella ninfa condenada a repetir las palabras de los otros.



Mensaje de Alejandro  » 11 de septiembre de 2020 »  

Yo soy así
El monstruo del Nahuel Huapí.
Un acento infundado
En un lago equivocado.



Mensaje de MARIA MER RODRIGUEZ  » 2 de septiembre de 2020 » mechirodriguezm@gmail.com 

Me pareció muy interesante la reseña que le dan a la serie en pos de la perspectiva de las 3 versiones de Jonas a lo largo del tiempo, cada una con sus propias personalidades, luchando entre sí por lo que desde su moral consideran "el bien o el mal". También es muy interesante el punto de vista de cómo se desarrolla la serie luego de la muerte del padre, quien guiaba a un Jonas adolescente en esta dicotomía sosteniendo que lo “bueno y lo malo dependen del punto de vista” y que al morir, termina dejándolo sin respuestas, y con más interrogantes que los que implica ser un adolescente. A partir de esto, él emprende un largo camino para encontrar los porqué de la muerte del padre en un mundo en el que los viajes del tiempo son posibles y la trama no se desarrolla de forma lineal o cronológica, sino en círculos, lo cual es a destacar. Estos viajes en el tiempo se podrían observar como una proyección del camino que emprende el Jonas joven en la pérdida de su inocencia observando que las decisiones y acciones que uno toma tienen consecuencias, son estas las que posteriormente te llevan a ser quien sos. Por lo tanto, emprende este camino amparándose en el discurso del Otro, tomando como cierto lo que dicen sus dos versiones mayores, Claudia, o Eva acerca de lo que él tiene que hacer.
En concordancia con los autores se sostiene que en la búsqueda del saber acerca de lo que "está bien o está mal" se deja llevar por su sentimiento inconsciente de culpa tomando decisiones desde el lado de lo moral y no desde lo que siente, es decir, deja de lado su amor por Martha, y se ubica en el lugar de "salvador". Este lugar lo sigue ocupando Adan años más tarde, él es el encargado de salvar al mundo del sufrimiento. Sin embargo, esta versión de Jonas toma decisiones que podrían pensarse como poco éticas ya que con tal de salvar al mundo del sufrimiento, él mismo mata, engaña y secuestra personas. Posteriormente a esto, en un Jonas ya convertido en Adán se pone en juego lo dicho por el padre de Jonas acerca de que el bien y el mal dependen del punto de vista, ya que tanto Adan como Eva tienen sus puntos de vista diferentes de lo que es hacer el bien



Mensaje de Ezequiel Sandoval  » 29 de agosto de 2020 » sandovalezequielpablo@gmail.com 

Considero que es muy interesante el análisis acerca de Jonas y su constante escape al acto ético. Cómo a partir de la muerte de su padre y el comienzo de los viajes en el tiempo Jonas aparece confundido. Ante un Real disruptivo que trastoca sus puntos de referencia, Jonas queda alienado y se ampara en el discurso del Otro, siguiendo sus designios de quien tiene las respuestas y sabe como solucionar los problemas que aquejan su vida. El artículo describe atinadamente cómo esta estrategia no es novedosa en Jonas, ya que él vivía acatando el punto de vista paterno.
La serie lo muestra como la pieza clave para desanudar el bucle temporal que hace miserables las vidas de los habitantes de Winden, sin embargo, Jonas continúa en todo momento siguiendo la receta prescrita por el libro o por quien sea que encarne su lugar, siempre ofrecido como peón al goce del Otro para no enfrentar su propio Deseo.
Lo que sucede en su pueblo está íntimamente relacionado con él, le compete. Es necesario que ocurra un acto ético para que se pueda interpelar su posicionamiento subjetivo y surja una respuesta singular, una que produzca un cambio. Pero no es lo que sucede, a pesar de los descubrimientos y las posibilidades de responder éticamente a las situaciones que se presentan, Jonas continúa con su papel al pie de la letra, refugiado en la dimensión moral de “es lo que se debe hacer” y evita confrontar con su deseo para tomar un posicionamiento ético.
Todas sus acciones están orientadas a escapar al cuestionamiento subjetivo, tapona constantemente con nuevas respuestas sobre lo que se debe hacer para evitar que surja la pregunta que lo interpele acerca de su deseo.




Película:Dark

Titulo Original:Dark

Director: Baran bo Odar, Jantje Friese

Año: 2017 - 2020

Pais: Alemania | Estados Unidos