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Room - Los tiempos del Edipo

por Riego, Claudia Alejandra

Colegio de Psicólogos

Resumen

A partir de la película Room (2015, Irlanda, director Lenny Abrahamson) se realizará un recorrido por las diferentes escenas que permitan situar, dentro de lo particular que propone el filme, los avatares de la relación madre-hijo, el deseo materno y la infancia como tiempo instituyente, momento de constitución del psiquismo.

Palabras Clave: madre | sujeto | infancia | Edipo.

Room - The Oedipus Times

Abstract

Starting with the filme Room (2015, Ireland, director Lenny Abrahamson), a tour of the different scenes will be carried out that will allow us to situate, within the particular aspects of the filme, the ups and downs of the mother-child relationship, maternal desire and childhood as instituting time, moment of constitution of the psyche.

Keywords: mother | subject | childhood | Oedipus
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Jack cumple cinco años. Está preparando la torta de cumpleaños junto a su madre (Joey) una torta sin velas que hacen fuego, como desea Jack, porque esta vez no hay magia, el niño ha crecido, ya puede comprender. Después de comer la porción, irán a la cama, y la madre amamantará al niño mientras le cuenta una historia, una historia de un hombre atrapado injustamente que logrará escapar y vengarse de quienes le hicieron mal.

Hay un tercero, el viejo Nick. Alguien que el niño apenas conoce y de quien la madre lo protege desesperadamente. Cada vez que él llega, su madre lo resguarda en el ropero, allí el niño tiene un lugar, tiene su cama, siempre fue así, y sabe que no debe hacer ruido. Mientras el viejo Nick está con su madre, los escucha hablar, los escucha estar en la cama. Jack siente curiosidad por ese hombre, sale sigiloso del ropero, lo observa mientras duerme, pero frente a cualquier posibilidad de acercamiento entre ambos la madre corre como una fiera a proteger a su hijo.

Ese hijo la ha mantenido viva. Hace siete años que está encerrada en esa habitación sin ventanas, solo con un tragaluz en el techo desde donde puede ver un poco el cielo. Tenía diecisiete años cuando el viejo Nick la engaño, la secuestró y la dejó allí para siempre. Pero Jack ha crecido, y el mundo de fantasía que creó para él tiene que empezar a ceder para dejar entrar la verdadera historia. El mundo de Jack tiene que abrirse a la realidad necesariamente, solo así podrán encontrar la forma de escapar.

El proceso de encuentro con otra realidad para Jack es muy doloroso. Lo rechaza, no entiende, se enoja. La madre comienza a través de su discurso a romper la simbiosis con su hijo, ya tiene cinco años, puede comprender, hay otras cosas, otras personas reales que ella añora, necesita, más allá de él. Del otro lado de la pared hay un mundo real, quiere contárselo, pero él se niega a escucharla, no quiere saber nada con eso. Me estás engañando le dirá Jack a su madre, ¡mentirosa! ¡Quiero tener cuatro años otra vez! Ella le cuenta su historia, pero el niño no puede aceptarla, la rechaza, su historia es aburrida, no es como la de Alicia en el país de las maravillas. La madre deberá acompañarlo con mucha tolerancia y paciencia. Aunque por momentos solo quiere dormir, dejar de hablarle, no ver las reacciones de su hijo, ella notará que al mismo tiempo esa separación le permite a Jack hacer una pregunta que indica una elaboración sobre lo que le ha contado, sobre lo que ha intentado mostrarle.

Finalmente llega el momento de atravesar el muro, hay que salir de esa habitación de alguna manera. Fingirán una enfermedad, fiebre elevada. Hay que llevar a Jack al hospital, pero el viejo Nick se niega. Solo queda entonces fingir la muerte. Ensayan. La alfombra que cubre el piso de la habitación servirá para envolver el cuerpo de Jack y lanzarlo hacia el mundo real. Otra vez el proceso de comprender, otra vez el dolor, otra vez el rechazo del niño a lo desconocido, otra vez el miedo, hasta que lo logra, hasta que aprende, hasta que sabe lo que debe hacer tal como se lo dijo ella: rodar (para salir de la alfombra), saltar de la camioneta del viejo Nick, pedir ayuda, y salvar una vez más la vida de su madre.

El proceso que vivirán fuera de la habitación será muy diferente para ambos. Jack verá, comprenderá y aceptará que ya no son uno, él y su madre, e integrará a todos esos otros que pueden estar entre ambos, separándolos, reuniéndolos. Tendrá un amigo y querrá pasar tiempo con él, construirá su espacio. Para la madre será más difícil vivir con esa experiencia, aceptar el tiempo interrumpido, que ya no puede volver, entender que Nick es el padre de su hijo, aceptar que la vida transcurrió durante su encierro y entender su forzada exclusión de la escena.

La pregunta social por lo acontecido lleva al interés de la prensa y surge la posibilidad de una entrevista con Joey. La periodista pregunta sobre si pensó, al nacer su hijo, alguna forma de salvarlo del encierro, dejarlo en el hospital, dejarlo ir, le resulta inentendible y la desestabiliza. Hay una realidad que no puede aceptar, el hijo que vino a salvarla, pero no fue salvado, el lugar del hijo como objeto para su salvación, como su propiedad, al que le quitó su libertad, para sobrevivir ella, al que retuvo, la ubica en el lugar del secuestrador: lo insoportable de esta revelación la precipita en un pasaje al acto del que su hijo vuelve a salvarla. “Nunca más vuelvas a hacerlo” (ni intentar morir, ni retenerme) es el pedido de Jack como única condición para volver a empezar, ya, desde lugares diferentes, a tejer y destejer la nueva trama que los une.

La pregunta por la estructuración subjetiva de Jack surge también en la voz de la entrevistadora: de acuerdo a las circunstancias de su nacimiento y como ha crecido ¿es Jack un niño normal?

La metáfora paterna

Lacan introduce la concepción de la metáfora paterna en el Seminario 5 y en el escrito Una cuestión preliminar a todo tratamiento posible de las psicosis. En este último escrito, a través del análisis del caso Shereber, nos transmite la importancia del significante “Nombre del Padre” en la constitución del sujeto, indicando fundamentalmente las consecuencias de su ausencia, y destacando las funciones de este significante en la construcción y estabilización de la realidad.

“La función del padre en el complejo de Edipo es la de ser un significante que sustituye al primer significante introducido en la simbolización, del significante materno. De acuerdo con la fórmula que, como les expliqué un día, es la de la metáfora, el padre ocupa el lugar de la madre, S en lugar de S’, siendo S’ la madre en cuanto vinculada ya con algo que era x, es decir el significado en la relación con la madre

(…) La cuestión es ¿Cuál es el significado? ¿Qué es lo que quiere esa? Me encantaría ser yo lo que quiere, pero está claro que no solo me quiere a mí. Le da vueltas alguna otra cosa. A lo que le da vueltas es a la x, el significado. Y el significado de las idas y venidas es el falo” (pág. 179)

Estos párrafos extraídos de Lacan, Seminario 5, nos aclaran la funcionalidad de la metáfora paterna y nos ayuda a introducirnos en lo que conocemos como los “tres tiempos del Edipo”, ya que la metáfora es la operación inicial que hace posible el Edipo.

Los tres tiempos del Edipo

En el primer tiempo la metáfora paterna actúa en sí, está en el orden simbólico, está en la cultura, está velada. No se trata de la acción real del padre, sino del significante del Nombre del Padre, que es suficiente para que en esa relación en espejo entre el deseo de la madre y el deseo del niño se precipite la identificación del sujeto con el falo imaginario: ser el objeto que colma el deseo de la madre. En este primer tiempo el estatuto del padre es simbólico, el agente es un significante que posibilita la identificación fálica por la que el niño viene al lugar del falo de la madre. En el Seminario 5 Lacan menciona:

“en el primer tiempo y la primera etapa, se trata de esto: es que, de alguna manera, en espejo, el sujeto se identifica a lo que es el objeto del deseo de la madre, y esta es la etapa, si puedo decir, fálica primitiva, aquella donde la metáfora paterna obra en sí, en tanto que, ya, en el mundo, la primacía del falo está instaurada por la existencia del símbolo del discurso y de la ley. Pero el niño por su parte solo capta el resultado. Para gustarle a la madre, si me permiten ustedes ir deprisa y usar palabras gráficas, basta y es suficiente con ser el falo” (pág. 198).

Es necesario que, más tarde, el niño sea conmovido de su posición fálica, lo que se lleva a cabo en un segundo tiempo:

“les he dicho que, sobre el plano imaginario, el padre perfectamente interviene como privador de la madre, es decir que, lo que aquí está dirigido al otro como demanda, es reenviado a un tribunal superior, si puedo expresarme así, es relevado como conviene, pues siempre, por ciertos lados, eso de lo que nosotros interrogamos al “otro” en tanto que lo recorre enteramente, encuentra en el otro ese Otro del otro, a saber su propia ley. Y es a ese nivel que se produce algo que hace que lo que vuelve al niño es pura y simplemente la ley del padre en tanto que ella es concebida imaginariamente por el sujeto como privando a la madre” (pág. 198).

En este tiempo tampoco hace la falta la intervención directa del padre, basta con la madre. El padre interdictor aparece mediado por el discurso de la madre y como privador de la madre en un doble sentido: priva a la madre del objeto fálico y, en consecuencia, priva al niño del objeto de su deseo. Esta intervención sigue ocurriendo desde afuera, no es directamente con el niño como opera el padre, ya que este encuentra a aquel en el discurso de la madre, en el reenvío de la madre a una ley que no es la suya sino la de Otro, que es quien, además, posee realmente el objeto de su deseo. En este tiempo no se trata de que el padre real profiera la prohibición del incesto, se trata del padre imaginario, prohibidor y privador, que opera mediado por la madre.

En el tercer tiempo hace su entrada el padre real. No se trata ni del significante del padre, ni del padre imaginario, sino del padre. Si en el segundo tiempo se trata del padre privador (de la madre) en este se trata del padre dador (a la madre). Si en el segundo tiempo se trataba del padre imaginario omnipotente, en este del padre real y potente, que tiene lo que la madre desea y puede dárselo.

Este padre real del tercer tiempo que interviene como dador a la madre y al niño es decisivo para la eficacia de la función paterna. Es quien va a tener el falo ahora, posibilitando entonces la identificación al deseo del Otro que va a dar lugar a la constitución del Ideal del Yo, especialmente en el varón que va a querer ser como el padre y va a recibir el título de virilidad que va a guardar en el bolsillo para cuando tenga que ejercer. En el caso de la mujer hay dos posibilidades en este tercer tiempo: que también haga una identificación al deseo del Otro, una identificación viril o que busque el amor en la vía del padre, orientada por su deseo de falo:

“Es en esta medida que el tercer tiempo del Complejo de Edipo puede ser franqueado, es decir en la etapa de la identificación, en la cual se trata para el varoncito de identificarse al padre en tanto que poseedor del pene, y para la niña de reconocer al hombre en tanto que aquél que lo posee” (pág. 202).

Lacan indica, también en este seminario, las dificultades que pueden presentarse en cualquiera de estos tiempos, y sus consecuencias verificables en la clínica. Toma el caso del pequeño Hans, situando la dificultad en la fobia, en el pasaje del primer al segundo tiempo del Edipo:

“Acuérdense de Juanito, el año pasado. El padre es lo más amable, está de lo más presente, es de lo más inteligente, es de lo más amistoso con Juan, no parece en absoluto que fuera un imbécil, y sin embargo es totalmente inoperante, porque lo que dice es, es exactamente como si “tocara la flauta”, quiero decir, para la madre. (……) Juanito le presta efectivamente los mayores servicios, encarna realmente para ella su falo, y así es mantenido en la posición de súbdito. Se encuentra sometido, y esta es toda la fuente de su angustia y de su fobia” (pág. 199).

Se observa entonces una dificultad para transitar del primero al segundo tiempo del Edipo, ya que el padre no es mediatizado por el discurso de la madre. La madre de Juanito no da lugar a la palabra del padre, su palabra le entra por un oído y le sale por el otro, de modo que el segundo tiempo no se realiza. La manifestación clínica es la angustia, ya que la intervención pacificadora de la ley del padre está impedida, no es su palabra la que constituye la ley para la madre, y el niño queda sujetado al capricho materno.

Hay un detenimiento también en el primer tiempo en el caso del fetichismo, permaneciendo el niño identificado al falo. El fetiche taponaría la falta en el Otro materno.

Cuando se complica el pasaje del segundo al tercer tiempo, cuando el padre no muestra su potencia, está alicaído en su función, nos encontramos en el campo de la histeria. En el caso Dora, Lacan pone el acento en la impotencia del padre, que impide a Dora salir de la adoración histérica al padre ideal.

En el caso de la neurosis obsesiva, se complica el tercer tiempo, la salida del Edipo, cuando el padre, si bien potente, no transmite el falo. Predomina así el fantasma del padre terrible, omnipotente, que, en lugar de habilitar, inhabilita al sujeto, lo inhibe.

También podemos tomar el caso de homosexualidad femenina, caso desarrollado por Freud y retomado por Lacan, donde nos encontramos con un padre indiferente al amor de la niña. Se trata de un padre potente, pero dador solo para la madre. La consecuencia es que, en una posición desafiante, la hija adolescente en su amor cortes por la dama, muestra al padre como se ama a una mujer.

También puede suceder que la niña quede retenida en el primer tiempo del Edipo, ubicándonos en la clínica del “estrago” en la relación madre-hija, donde se encuentra trabada la intervención del padre interdictor del segundo tiempo y opaca la eficacia del tercer tiempo. De este modo, dos mujeres, madre e hija, intentan vivir eludiendo la función simbólica introducida por el falo.

Finalmente podemos mencionar lo que Lacan advierte en el análisis del caso Shereber, donde dice que los efectos devastadores, la psicosis, proviene de que el padre se identifique con el significante del Nombre del Padre. Lacan define esta posición toda vez que el padre se asuma como padre ideal o virtuoso. Indica que no solo es importante el caso que la madre hace de la palabra del padre, el lugar que ella reserva al Nombre del Padre en la promoción de la ley, sino también se debe considerar la relación del padre con esa ley en sí misma. En De una cuestión preliminar, Lacan dice:

“La relación del padre con esa ley debe considerarse en sí misma, pues se encontrará en ello la razón de esa paradoja por la cual los efectos devastadores de la figura paterna se observan con particular frecuencia en los casos en que el padre tiene realmente la función de legislador o se la adjudica, ya sea efectivamente de los que hacen las leyes o ya que se presente como pilar de la fe, como parangón de la integridad o de la devoción como virtuoso o en la virtud o en el virtuosismo, como servidor de una obra de salvación (…) todos ellos ideales que demasiadas ocasiones le ofrecen de encontrarse en postura de demérito, de insuficiencia, incluso de fraude, y para decirlo de una vez de excluir el Nombre del Padre de su posición en el significante” (pág. 560).

Presentarse como padre ideal no significa serlo, es más, siempre habrá una distancia, una diferencia con el ideal, por ello, como indica en el último párrafo, un padre que se presenta como ideal termina siendo, en algún punto, un fraude. En consecuencia, conviene que el padre no se confunda con el significante del que es portador. Es mejor que conserve cierta distancia con el significante y con la ley que representa.

En la habitación, entre la madre y el niño, hubo un tercero, el viejo Nick, y Jack sabía que cuando entraba Nick a la habitación, él debía esconderse, separarse de su madre. También sabemos que Nick no quería al niño, no significaba nada para él, pero ocupaba un lugar para Jack, era aquel que lo alejaba de su madre. Joey (la madre) y Nick (el secuestrador), tenían un vínculo cuyo principal componente era el sometimiento, la privación de la libertad, pero no la imposibilidad del acto para Joey, aunque esto implicara una marca más en su cuerpo. Ella encontraba la manera de pedir, señalar, reclamar, demandar. Aunque Nick se enfureciera, sabía cómo calmarlo, había aprendido a manejarlo. Mientras tanto el secuestrador le prometía algo que nunca le iba a dar: seis meses para salir, seis meses más. Esa promesa que nunca llegaba, ese tiempo, ese afuera de la habitación, aquello que la conectaba con la vida, era lo que el hijo tampoco podría darle, que no podía colmar. Jack lo sabía, cuando Ma dormía todo el día y no quería hablar con él, una vez más, como tantas veces. Entonces el niño lejos del capricho, se preparaba el desayuno, jugaba, inventaba, soñaba, construía su espacio por fuera de la madre.

Es muy difícil responder la pregunta de la periodista. Solo podríamos decir, siguiendo el desarrollo teórico planteado, que hubo un primer y segundo tiempo para el niño, que tenemos elementos para suponer sus consecuencias, pero, fundamentalmente, que puede haber un tercer tiempo, aquel que comienza cuando logra salir de la habitación y descubrir otros lazos posibles por fuera de su madre y el secuestrador.

El recorrido por los tiempos del Edipo dejará sus marcas, y si bien, ese recorrido se vislumbra en la película, a partir de allí, solo podemos imaginarlo.

Referencias

Lacan, Jacques (2009), Seminario 5 “Las Formaciones del Inconsciente”. Editorial Paidós.

Lacan, Jacques (1999), Escritos 2. Editorial Siglo Veintiuno.



NOTAS





COMENTARIOS

Mensaje de tatianaG  » 6 de octubre de 2020 » tatigaurisse@gmail.com 

Es realmente interesante las múltiples emociones que provoca la película “Room”. Pienso en Joey y su fortaleza para seguir adelante, por ella y por su pequeño. Coincido con el planteo que se realiza en el análisis del film en creer que la protagonista encuentra en Jack un motivo para seguir luchando. Creo que el convertirse en mama y desarrollar esa función logro inaugurar algo en lo mas interno de su ser. Es más, creo que gracias a la llegada de su hijo pudo reelaborar el trauma acontecido en su vida.

Durante el transcurso del film fui oscilando en ponerme en la situación de Joey y de Jack. Desde el psicoanálisis sabemos que no existe una única realidad, de hecho, hay tantas realidades como sujetos existentes, por lo que se nos abre el interrogante ¿Cómo es posible que Jack pueda adecuarse a esta realidad tan inexistente que se le presenta al salir de esa habitación? Podríamos pensar que quedarían grandes secuelas de esto… ¿Pero hasta qué punto? Asimismo, se observa a esa madre, que le cuesta aún más amoldarse a una realidad que no es la que ella dejo hace mas de ocho años, uno podría creer que al pequeño se le dificultaría más, puesto que jamás ha visto y sentido la realidad por fuera de esa habitación… pero ¿Qué es la realidad en sí? Vemos como Joey ha hecho todo lo posible para que esa pequeña habitación sea lo más reconfortante y real posible. Pero ¿Quién hace eso para ella cuando salen de la habitación? Nadie puede hacer su realidad reconfortante. Será ella desde su singularidad la hacedora de una realidad en la cual lo que le sucedió pueda ser nombrable y decible.

Tambien me resulto de gran interés los cambios en el vinculo madre-hijo. Y, como menciona el análisis del presente film como el viejo Nick podría representar una continuidad de la unión originaria, sin un Otro que logre ponerle un corte definitivo. A su vez en el momento en que Jack logra salir, comienzan un sinfín de actos subjetivos entre ellos que tienden a separarlos, entendiendo que ahora hay Otros, un afuera que compone la realidad.



Mensaje de Romina Castiñeiras  » 6 de octubre de 2020 » romina.casti@hotmail.com 

Dicho filme escenifica muy bien el papel de víctima, los factores que la llevaron a la protagonista a convertirse en una, su edad, su sexo, la facilidad de quitarla de su realidad.
El análisis planteado, muestra cómo va mutando la relación entre la protagonista y su hijo, resultado de las múltiples violaciones recibidas en cautiverio. También refleja cómo va cambiando la protagonista, como se va amoldando a esa realidad que le toca vivir. Se reflejan a su vez, las consecuencias que produce el delito cometido, el secuestro, los años de encierro, el sometimiento, el ser madre, los cambios en la personalidad de esta joven mujer aparentemente fuerte, que tuvo que crecer en este contexto, convirtiéndose en un pilar para otro, su hijo.
Tras años de encierro y lograr escapar, la libertad no resulta tan liberadora, las consecuencias emocionales cobraron otro peso, la libertad solo vino acompañada de la mirada de la prensa, de la sociedad, que en un punto la responsabiliza de la vida que tuvo su hijo hasta ese entonces. La protagonista no era la misma que se había ido, su personalidad se forjo en cuatro paredes y un ventiluz. Así mismo, el daño de este delito tan aberrante, no solo la afectó a ella, sino a su familia.
Hilda Marchiori menciona que toda victima sufre física, psicológica y socialmente como consecuencia de la agresión recibida, sufrimiento que es causado por otro, en este caso por el viejo Nick. Menciona también, que todo proceso de victimización produce disminución del sentimiento de seguridad, en esas cuatro paredes Joy tenía el control, encerrada era fuerte, no solo por ella, sino por Jack, quien la había mantenido a salvo tantos años. Tenían que salir de ahí, pero en libertad no podía soportar el daño, las consecuencias post delictivas la llevaron a intentar suicidarse, esto acentuado por las críticas, las palabras inquisidoras de la sociedad y los medios, ¿era ella la culpable? esto provoca una nueva victimización para la víctima y para su familia, familia que ya no era la misma, familia de la que ella ya no se sentía parte.



Mensaje de rosario gayapardo  » 4 de octubre de 2020 » rosario.gaya.pardo@gmail.com 

Al ver esta película por primera vez, sentí un montón de emociones dentro de mí, fue paralizante el ver la historia de una chica joven que fue secuestrada y que luego tiene un hijo de su propio secuestrador, pero que lo cría sin ningún tipo de resentimiento, todo dentro de esa habitación de cuatro paredes grises.
Jack estuvo encerrado toda su vida ahí adentro lo que le hace dudar de lo que dice su madre sobre que fuera de esas paredes hay más cosas, entonces me hace pensar ¿Cuál es la realidad para este chico? ¿Cómo se sintió cundo por fin pudo salir?
Antes de contestar estas preguntas, no esta demás decir que todos los autores de la psicología (y de otras disciplinas) están de acuerdo que la niñez es una de las etapas más importantes del ser humano, como también la más frágil, por eso los primeros estímulos no se pueden obviar, un niño no solo debe ser alimentado y cuidado, también debe poder jugar, debe ser hablado, debe ser sostenido, debe ser amado. Y por esos a pesar de todo lo que su madre paso y está pasando en el principio de la peli, a Jack se lo ve un niño bastante “saludable” ya que puede jugar, puede hablar y puede entender cuando la madre le dice que debe esconderse de la otra persona que viene.
Siguiendo con las preguntas podemos decir que realmente la realidad así como algo Real tangible no existe, no hay manera que haya una realidad igual a la otra, si podemos compartir códigos de realidad y de sentido, pero cuando se piensa en las vivencias de esas realidades las cosas cambian drásticamente según el Sujeto, desde este punto de vista no podemos enojarnos con Jack cuando le dice mentirosa a su madre, que le cuenta de un montón de maravillas que él nunca vivió, de los arboles, de el aire fresco, de los pájaros, para él, en ese momento, dentro de la habitación, con su madre, esa no era ni por asomo su realidad, ni siquiera la podía imaginar como una, si no como escenarios ficticios de la tele, pero como todo niño de esas cree que todos tienen su misma realidad, el estar encerrados en un cuarto.
Cuando por fin pueden crear el plan para escapar del viejo Nick, luego de ser practicado muchas veces y ser meticulosamente pensado, lo ponen en acto logrando su cometido. Lo primero que ve Jack es el cielo azul y las nubes que se mueven desde la parte de atrás de la camioneta donde es llevado como muerto, allí, en ese preciso momento, su realidad se vuelve otra, se agranda, se ensancha, pero eso no viene solo, viene con un plus, cuando logra bajarse y escapar se queda un poco estupefacto y como no, todo lo que él creía que era real, se devánese frente a sus ojos para mostrarle otra “realidad ” donde hay más personas, donde hay una inmensidad que no puede controlar y donde todo es completamente nuevo, se siente abrumado por todo esta nueva realidad, hasta ahora, desconocida.
La película sigue su curso y se ve como de a poco Jack empieza entender que hay otras personas más que su mama y el viejo Nick, que tiene abuelos y hasta chicos de su misma edad, pero aun así el lazo con su madre es muy grande, pero hasta cierto punto, no patológico porque, como planteo la autora del artículo, el puede diferenciarse de la madre, se puede entender como una persona distinta. Sin embargo el mantiene consigo una muela que se le cayó a Joey en el principio de la película, como también se niega a cortarse el pelo (Como si fueran un objeto transicional).
En síntesis se puede decir que a pesar de la situación en la que se encontraban esta madre y este hijo, pudieron encontrar la manera más saludable de salir de allí, ayudándose y apoyándose mutuamente, planeando juntos un escape en donde ninguno de los dos quedara atrás y a pesar de que la realidad cambio para ambos y de que una vez que “salieron” o que se “reincorporaron” comenzaron una nueva vida con prejuicios, problemas y trabas, nunca será tan traumático como ese tiempo en el que estuvieron en la habitación.



Mensaje de Marcos Vera  » 3 de octubre de 2020 » Marcos_vera01@hotmail.com.ar 

El artículo sobre el que voy a desarrollar es sobre Room. La habitación
Esta película sucede dentro de una habitación : Joey, es el personaje de la madre, y tiene un hijo llamado Jack, y Nick quien es el viejoque los secuestra y los obliga a vivir en esa habitación con una ventana que da pequeños rayos de sol. La mama, quien protege desesperadamanet a ese hijo que no conoce el mundo exterior y lo encierra dentro de un armario cada vez que el viejo Nick aparece en la habitación. El deseo materno es la que en algún punto la mantiene viva dentro de esa habitación donde sufrió muchas torturas, el armario como un símbolo dentro de la habitación metafórico de estar adentro de un adentro, y la sobreprotección de esa madre para con el niño. El niño, no se cuestiona nada hasta que empieza a entender u n poco mas todo y a preguntarle muchas cosas acerca del mundo, si pensamos en los tiempos lógicos de el acercamiento del niño con el lenguaje y demás. En este sentido el tiempo juega un papel importante, por que cuanto mas crece más explicaciones va a tener que dar esa madre. Cuando se queda sin excusas la madre sobre el por qué están ahí, es cuando empieza a suceder toda la película. Cuando el niño se enferma, deciden llevarlo al hospital y es ahí cuando se pone en juego todo lo demás. Además de lo significativo del niño cuando logra salir al mundo exterior, en donde queda perplejo frente a ese mundo, como si saliera simbólicamente de la panza y todo lo que se pone en juego ahí, sobre todo grandes cantidades de angustia. La renuncia de la madre como objeto de amor inacabado, donde ante la ausencia de ese niño ella queda desvalida y además, el propio deseo del niño que todo el tiempo está en juego. Si pensamos en el Edipo, el padre, quien esta pero no esta, tiene un doble función, además de prohibir el encuentro con su madre y alejar ese niño de ella, cmo padre castrador, también prohíbe el propio encuentro con el mismo, hacia afuera. Esto tendrá consecuencias psíquicas notables, y que además, que cada vez que la presencia de ese padre real se hacía cuerpo, el alejamiento de esa madre también era real , en el sentido de que la madre, en el acto de protegerlo contra el viejo Nick, también lo sobre protege del mundo exterior y lo aleja en ese movimiento de el mismo. Tambien me parece importante destacar, la renuncia como advenimiento que sucede todo el tiempo,y si pensamos también en términos de duelo, la renuncia a los objetos de amor o los lugares que les dio tranquilidad y seguridad del mundo, es también un cambio de posición subjetiva que recorre todo el film. Todo el tiempo se está renunciando a algo.



Mensaje de Victoria Tomio  » 30 de septiembre de 2020 » tomiovictoria1@gmail.com 

Me resulta sumamente interesante cómo el análisis recorre la transformación de la relación entre esa madre y ese hijo. A pesar de haber sido secuestrada y padecer desde entonces continuas situaciones de abuso sexual por parte de su secuestrador, Joy crea un mundo de fantasía para su hijo tratando de "transformar en terreno de juego el peor de los desiertos". Para el pequeño Jack, ese mundo delimitado por cuatro paredes es todo lo que existe.

A sus 5 años Jack comienza a mostrar cada vez más curiosidad por ese afuera de la habitación (a pesar de no saber que existe). Se siente cada vez más interpelado por indicios del mundo exterior que no cesan de infiltrarse en esa habitación. La falta de velas en su torta de cumpleaños lo fastidia, se niega a probarla porque él quiere “una torta de verdad”. Se enoja porque nunca tiene regalos, y se enoja luego de que su madre espantara un ratón porque para él “era real” y “era un amigo”. Las respuestas de “Ma” ya no le resultan suficientes.

Es destacable cómo se produce esa salida al mundo exterior y ese encuentro con la otredad: Jack logra salir del cautiverio gracias a que finge su muerte. Pienso que esta escena metaforiza un poco lo que sucede a lo largo del film en torno a la relación entre Jack y Joy. Hay algo allí que debe morir para que otra cosa pueda advenir. Hay posiciones que deben abandonarse, hay una simbiosis que debe romperse.

Me resulta interesante el planteo acerca de Joy ubicada en el lugar del secuestrador. La salida del cautiverio la reencuentra con sus familiares pero a la vez la enfrenta con una realidad muy cambiada. Lo familiar se torna desconocido; en cierto punto esa vida le parece casi ajena. Pero pienso que principalmente la enfrenta con el interrogante sobre quién es más allá de ser la mamá de Jack. Una madre cuyo deseo sea más que ese hijo.
Destaco también lo aludido sobre el lugar que ese hijo ha ocupado en la vida de esa madre, en tanto objeto para su salvación. La salva del cautiverio fingiendo su muerte envuelto en una alfombra y tirándose de la camioneta, luego la salva de la muerte al descubrirla en un intento de suicidio.

Hacia el final de la película, en la escena en que madre e hijo conversan luego de que Joy regresara del hospital, y luego de haber estado unos días separados, el niño señala el pecho de su madre y le pregunta si puede (refiriéndose al amamantamiento). Ella sin vacilar retira la mano del niño y responde: “no, ya no más”. Él acepta sin reproche alguno, y luego pide ir a jugar con su nuevo amigo. Indudablemente, ya no son uno; son dos, y hay otros. Y como señala el artículo, hay una nueva trama que los une.



Mensaje de Alex Vekstein  » 29 de agosto de 2020 » alexvekstein@hotmail.com 

Me resultó muy interesante el planteo que se realiza en el análisis del film que sobre la posición de Jack como una versión extendida en el tiempo de la no diferenciación hijo-madre. El psicoanálisis nos enseña que en los inicios de la vida el niño no discierne dónde empieza él y termina su madre, sino que se comprende como una unidad, y que es con la “angustia del octavo mes” y el estadio del espejo que se puede empezar a reconocer como un sujeto diferenciado. En este análisis se plantea que mientras Jack está en cautiverio en la habitación con su madre, alejados del mundo real, ambos son uno pues no existe mundo, y es solo cuando logran escapar, que conoce la verdadera otredad (ej. Tener un amigo con quien querer pasar tiempo juntos).
Otra de las cuestiones que destaco es cómo se coloca a Jack en un lugar de objeto, de objeto de salvación para su madre, y a la vez a su madre como espejo de su secuestrador, como culpable del cautiverio de Jack. En la mirada de los reporteros, gracias a que Jack pudo escapar ella pudo escapar, pero a su vez, debido a que ella tuvo a Jack y no fue capaz de dejarlo fuera de la habitación del encierro, ella quedaría equiparada al mismo nivel del Viejo Nick (el secuestrador), por haber condenado a Jack a pasar sus primeros 5 años de vida en cautiverio junto a ella.




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