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Entre la muerte y el deseo

por Arigós, Guadalupe

Universidad de Buenos Aires

Resumen

A lo largo de la extensa obra de Harry Potter, creada por la escritora británica J. K. Rowling, el personaje principal atraviesa diversos escenarios que impactan en su subjetividad. Se intentará dar cuenta del recorrido que el mismo realiza a lo largo de la saga en relación a la conformación de su propio deseo y al vínculo construido con otros personajes clave de la historia. Siguiendo este fin se tendrán en cuenta conceptos relevantes desde el marco teórico del psicoanálisis como el deseo y la muerte.

Palabras Clave: Deseo | Harry Potter | Psicoanálisis

"La diferencia entre dejarse arrastrar al ruedo para librar una lucha a muerte o salir al ruedo con la cabeza alta. Algunos dirán, quizá, que los dos caminos no eran tan distintos, pero Dumbledore sabía (Y yo también –pensó Harry con un arrebato de fiero orgullo- y mis padres también) que la diferencia era enorme."

Harry Potter y el Misterio del Príncipe (2009)

Introducción

El presente trabajo intentará realizar una lectura psicoanalítica de la saga de películas Harry Potter teniendo en cuenta algunos personajes relevantes para el protagonista. Si bien estos han ido cambiando con el avance de las películas, todos dejaron en Harry diferentes experiencias, percepciones y efectos que son posibles leer a posteriori. Finalmente se analizará su postura en relación al deseo.

Se utilizará el método clínico-analítico propuesto por Michel Fariña y Eduardo Laso (2014). El mismo propone analizar escenas del film a partir de la singularidad de las mismas. Si bien es durante toda la saga que se desarrollan movimientos interesantes se pondrá énfasis fundamentalmente en las últimas dos películas, Harry Potter y las Reliquias de la Muerte, parte I (2010) y parte II (2011).

El personaje de Harry Potter fue interpretado por el actor inglés Daniel Radcliffe, acompañado por Richard Harris, de origen irlandés, para Dumbledore en la primera película. Luego de su fallecimiento en 2002 fue reemplazado por Michael Gambon, también oriundo de Irlanda. Lord Voldemort fue encarnado por el británico Ralph Fiennes.

Desarrollo

Harry Potter, el niño en el hueco de la escalera

Harry Potter vive en el hueco del descanso de la escalera, en la casa de sus tíos, los Dursley. Tiene un primo de su misma edad llamado Dudley, que cuenta con un lugar en el hogar, con su propia habitación, con la casa llena de fotos suyas. Harry también tiene un lugar pero lo interesante es pensar qué clase de lugar es este: un no-lugar donde se guardan objetos en desuso. Por otra parte, hasta donde él sabe, vive con sus tíos porque sus padres murieron en un accidente de tránsito al poco tiempo de su nacimiento. Aunque ha intentado indagar, obtener información, relatos, historias que den cuenta de cómo eran ellos, la regla principal que domina su vida en la casa de sus tíos es no hacer preguntas. Harry, con los años, se ha ido adaptando a esta dinámica.

En el cumpleaños de su primo Dudley, Harry cuenta un sueño que tuvo: volaba en una motocicleta. Sus tíos no pierden tiempo y enseguida taponan este relato que es posible entender como la emergencia de un recuerdo inconsciente. Planteada esta dinámica familiar se pone de manifiesto que Dudley ocupa un lugar de hijo querido, deseado y donde se ponen todos los ideales de estos tíos. Harry, en cambio, está signado por la historia de sus padres ¿Quiénes fueron? ¿Qué hicieron? ¿Por qué sus tíos no quieren hablar de ellos? Por más dedicación que hayan puesto en sostener este secreto oculto, la verdad emerge desde el inconsciente de Harry, hasta la vida onírica, y desde la realidad exterior con la llegada masiva de cartas. Cartas, que claro está, se le prohíben leer. En las mismas se le comunica que tiene una vacante en el Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería, al cual debe concurrir a principios de septiembre. Harry lucha por hacerse con alguna de estas cartas que las sabe dirigidas a sí mismo, dando lugar a la emergencia de su curiosidad y su deseo. Este momento de las cartas es clave para rescatar ese deseo propio de la resignación y el hastío en el cual sus tíos lo pusieron y al cual él se supo acomodar. Se puede pensar que estos elementos, el sueño y las cartas, rompen la dinámica de la casa de los Dursley, poniendo en riesgo todos los secretos allí guardados hasta incluso develar algunos. Harry es llamado al mundo mágico a ocupar un lugar, que él todavía desconoce: el niño que vivió.

Lo que no debe ser nombrado

Se puntualizaran algunos conceptos lacanianos a partir de la lectura realizada por Fabián Naparstek (2014) para luego articularlos con el film aquí trabajado. Lacan desarrolla tres registros en torno a la constitución subjetiva. Estos son el registro simbólico, el imaginario y el real. El primero refiere al lenguaje, a lo que puede ser nombrado. Se trata de un conjunto de elementos que se relacionan entre sí mediante la metáfora y la metonimia produciendo una cadena simbólica, el discurso. Dentro de dicho conjunto siempre hay un elemento faltante; se trata, entonces, de un conjunto pero no de una totalidad. Estos elementos que Lacan llama significantes, y previamente Freud denominó representaciones, no tienen sentido unívoco sino que siempre pueden poseer una interpretación más. Es a partir de dos significantes, hiancia mediante, que se produce el sentido, donde el último resignifica a los anteriores. El sujeto, según el autor, será entonces representado por un significante para otro significante. Es decir que para Lacan el inconsciente está estructurado como un lenguaje.

El registro de lo imaginario, como bien dice su nombre, se relaciona con la imagen, imagen ante la que otro sujeto puede identificarse. El tener una imagen propia, de sí mismo, y otra del mundo radica en que este registro está tocado por el lenguaje, es en esta articulación donde lo imaginario cobra relevancia. Según el autor existe la necesidad de traducir el lenguaje en imágenes. Frente a la falta propia del universo simbólico, la imagen intenta velar ese agujero. En el campo de la neurosis el Yo tratará de desconocer la fragmentación de su propia imagen.

Lo real, finalmente, refiere a lo que no puede ser nombrado, sobre lo que nada puede decirse, eso que queda por fuera del campo de lo simbólico. Ejemplo de ello es la muerte, dado que sobre ella hay algo que es inaprensible al sujeto. La muerte es la muerte de otro, es decir que sobre la propia no hay cadena significante que pueda aportar sentido al respecto.

En relación al film, Voldemort, hasta la cuarta película de la saga, es un nombre (que no se nombra) y es sin cuerpo. En Harry Potter y la Piedra Filosofal (2001), Harry va a cumplir un castigo al bosque prohibido acompañado por Draco Malfoy Ya en lo profundo del bosque encuentra a un unicornio muerto y a ¿alguien? ¿algo? a su lado, bebiendo la sangre del animal. Este ser lo mira y le provoca a Harry puntadas en la cicatriz de la frente. Cuando se va acercando, finalmente, aparece en escena un centauro, Firenze, que aleja a este ser de Harry. Se produce entonces el siguiente dialogo:

Harry Potter, debes huir. Te conocen muchas criaturas aquí, el bosque no es seguro estos días y menos para ti.

Pero ¿qué era esa cosa de la que me has salvado?

Un ser monstruoso. Un crimen horrible sacrificar a un unicornio. Beber la sangre de un unicornio te mantiene con vida aunque estés al borde de la muerte.

Se pone de manifiesto en esta escena la carencia de palabras para nombrar a esta figura. Por un lado, no hay significante que pueda dar sentido y brinde la posibilidad de asimilar eso que sucede ya que lo único que se puede decir es que es “un ser monstruoso”. Por otro lado, tampoco hay soporte imaginario, cuerpo, que intente llenar esa falta inevitable de la cadena significante. Lo imaginario es incapaz de velar la fragmentación corporal, en este caso de Voldemort, en tanto que no hay ilusión de cuerpo unificacado si lo que se presenta es del orden de lo oscuro, de lo inasimilable. En este no tener cuerpo radica la complejidad de ser nombrado: ¿cómo mencionar aquello que existe como humano pero más allá del cuerpo? Al no haber significantes disponibles para nombrar y dar sentido, sumado ante la incapacidad de lo imaginario de operar proveyendo la idea de unidad, podría decirse que lo que queda es del orden de lo real. Será entonces la falta de un cuerpo que sostenga esas palabras lo que dificulte su asimilación para Harry. Él no podrá ver en Voldemort un otro semejante hasta que no se transforme en un otro par de carne y hueso. Por lo tanto resulta imposible relacionar la idea de la muerte de este mago tenebroso cuando este es sólo una sombra y cuando el sujeto no tiene recursos en sus registros para asimilarlo.

Al final del primer film de la saga, Harry Potter y la piedra filosofal (2001) se evidencia que Voldemort compartía el cuerpo del profesor de defensa contra las artes oscuras, el profesor Quirrel. Una vez más, Voldemort vivía sin tener cuerpo, es decir que vivía más allá de él. En este punto, es posible plantear que Voldemort en vez estar a una distancia absoluta de la muerte, está en el plano de la inmortalidad. Esta se manifiesta nuevamente al final de la saga con el revelamiento de los horrocruxes, objetos donde es posible guardar fragmentos del alma y sobrevivir, aun frente a la carencia de un cuerpo que sostenga esa existencia. Voldemort intenta permanentemente alejarse de la muerte recurriendo a la magia oscura para ello.

La complejidad de asimilar la existencia de este mago oscuro radica en, ante la falta de un cuerpo que soporte la vida, la imposibilidad de aprehenderlo como otro similar, par, plausible de identificación y soporte de una relación especular. Además, en relación a lo simbólico también se encuentran agujeros. En este sentido resulta interesante analizar de qué manera el mundo mágico nombra aquello que, finalmente, no quiere nombrar. El Señor Tenebroso, el Señor de las tinieblas, Quien no debe ser nombrado, El Innombrable; son todos significantes para nombrar a Lord Voldemort sin mencionarlo. Es el nombre mismo lo que provoca angustia en los magos y hechiceras. La comunidad mágica estableció formas para hablar de él desde la negativa a partir de un significante que remite sólo a sí mismo. Este terror que el nombre infunda en la comunidad es, quizás, por la incapacidad de asimilarlo, por la imposibilidad de identificarse con él. Sin embargo, Albus Dumbledore, director de Hogwarts, intenta devolver a Voldemort al campo simbólico. A modo de enseñanza le dice a Harry:

— "Llámalo Voldemort, Harry. Utiliza siempre el nombre correcto de las cosas. El miedo a un nombre aumenta el miedo a la cosa que se nombra."

Nombrarlo significa entonces devolverlo al campo de lo simbólico y a partir de ello poder elaborarlo. Sólo con la posibilidad de ser elaborado y pensando, Harry podrá comenzar a decidir su postura en relación a Voldemort, figura que lo interpela desde diferentes lugares.

Albus Dumbledore

Dumbledore, un señor grande de barba blanca hasta la cintura, es quien manda a rescatar a Harry y lo deja, con un año de vida, en la casa de sus tíos. Harry no sabrá nada de él hasta pasados diez años, cuando recibe su carta para asistir al Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería, del que Dumbledore es director.

En un primer momento se podría decir que ocupa el lugar de un Otro que logra responder las preguntas del protagonista. Lacan define al gran Otro como el Otro del lenguaje, lugar que al principio, en la vida de un sujeto, es ocupado por quien cumple la función materna. El Otro tiene valor de Ley y es quien brinda los significantes para insertar al sujeto en el lenguaje. Lacan dirá que en la neurosis de lo que se trata es de velar la falta en el Otro. Es Dumbledore quien ocupa este lugar en el mundo mágico, ofreciéndole a Harry los significantes necesarios para reconstruir su propia trama simbólica, y propiciando que él descubra los mandatos que lo guían. Por ejemplo, al final de Harry Potter y la pidiera filosofal (2001), después de haber dilatado la vuelta de Quien no debe ser nombrado resulta relevante el siguiente diálogo en relación a la piedra filosofal. La importancia de la misma radica en ofrecer un elixir que lleva a la vida eterna. Al respecto Dumbledore le dice a Harry:

— La piedra ha sido destruida. Mi amigo Nicholas y yo tuvimos una charla y acordamos que era lo mejor para todos.

— Entonces… Flamel morirá, ¿no es así?

— Tiene suficiente elixir para poner sus asuntos en orden, pero sí, morirá.

(…)

— Significa eso, el que la piedra ya no exista, ¿que Voldemort jamás podrá volver?

— Me temo que hay maneras en que puede regresar. Harry, ¿sabes por qué el profesor Quirrell no soportaba que lo tocaras? Fue por tu madre. Ella se sacrificó por ti y esa clase de acto deja una marca, que no se puede ver. Vive en tu mismísima piel.

— ¿Qué es?

— Amor, Harry, amor.

Esta escena resulta interesante por dos cuestiones. La primera, por la posición de Dumbledore en relación a la muerte, aceptando que su amigo morirá, y porque aún en relación a la muerte él tiene algo para decir, tiene una respuesta para dar, aunque sea sólo sobre la muerte de otro. Ante ese momento de incertidumbre el director logra transmitirle a Harry cierta tranquilidad. La segunda cuestión, respecto a estas respuestas que el profesor le da a Harry sobre el posible regreso de Voldemort. Él simplemente le explica que puede regresar aún sin usar la piedra filosofal. Al final de la saga, se pone de manifiesto que, por un lado, Voldemort no podía morir hasta que sus horrocruxes no fueran destruidos, ya que estos resguardaban fragmentos de su alma. Y, por otro lado, la profecía respecto de Harry y Voldemort adelantaba un duelo a muerte entre ambos. Cabe la pregunta de por qué Dumbledore no le comunicó a Harry desde el principio estos condicionantes. Tal vez sea porque lo avasallante de esa respuesta plantea otra pregunta: ¿cómo combatir contra otro que sencillamente no puede morir? Es una respuesta aplastante, totalizadora e incluso mucho más feroz al comienzo de la saga donde eso frente a lo que Harry debía combatir era inasimilable para él y más aún siendo él un niño. Para enfrentarse a esa realidad, que necesariamente implicaba destruir los horrocruxes primero y luego ir en búsqueda de quien quería matarlo, era necesario que Harry desarrollara un deseo propio que lo sostenga, un yo más fuerte y con vínculos afectivos consolidados. Quizás es por esto que Dumbledore esperó varios años hasta decirle a Harry la verdad sobre los horrocruxes y sobre la profecía y lo que ella deparaba. Es posible plantear que en definitiva, de lo que se trataba era de una apuesta, siempre incierta, por el deseo. En este caso es el deseo de vivir lo que Harry construye y ello va radicalmente más allá de la necesidad en tanto que sólo eso le permitiría vivir y desear posteriormente otra cosa, ya que el deseo es siempre deseo de algo más. En este sentido Barrionuevo (2013) plantea que la necesidad busca encontrar un objeto para garantizar la supervivencia del individuo y de la especie. En cambio, el deseo es inconsciente y singular, es propio de cada sujeto y, por lógica, es siempre insatisfecho debido a la diferencia que se produce entre el mismo la demanda. Aunque toda la comunidad mágica tuviera la necesidad de sobrevivir al mundo atroz que Voldemort construyó, Harry, teniendo en cuenta la profecía, hizo de eso su propio deseo.

La profecía

Planteada la complejidad en torno al mago oscuro que persigue al protagonista, a ello se le suma la profecía, realizada por la profesora de adivinación Sybill Trelawney, sobre la relación entre Harry y Voldemort. Al final de Harry Potter y la Orden del Fénix (2007), después de irrumpir en el Departamento de Misterios del Ministerio de la Magia, Harry finalmente escucha las siguientes palabras:

El único con poder para derrotar al Señor Tenebroso se acerca. El Señor Tenebroso lo señalará como su igual pero él tendrá un poder que el Señor Tenebroso no conoce. Ninguno de los dos podrá vivir mientras el otro siga con vida.”

Posteriormente Dumbledore le explica que la profecía se refería a un niño nacido a finales de julio. Podría tratarse de él o de Neville Lombottom, compañero de curso de Harry, ya que ambos nacieron para esa fecha. Sin embargo, Voldemort señaló a Harry como su igual al intentar asesinarlo. Según el profesor la profecía sólo tenía validez porque Voldemort se la adjudicó, iniciando él mismo la lucha uno a uno que se desarrollará después de aquel primer encuentro con Harry, cuando este era un bebé.

Teniendo en cuenta el camino que Harry recorrió hasta aquí, habiéndose enfrentado a Voldemort varias veces y luchado a muerte con él, es posible pensar que, aún sin conocer la profecía, ocupaba el lugar que esta le establecía. Sin embargo, tomar conocimiento de la misma implica tomar una decisión y en este punto se abre la posibilidad de hablar de responsabilidad subjetiva.

¿Por qué Harry responde a lo señalado en la profecía? Quizás, de lo que se trate, sea de responder para no quedar pasivamente congelado frente a la certeza de la muerte inevitable, diferente de la certeza de la muerte infinitamente lejos. Es decir, para todo sujeto es una realidad que morirá en algún momento, pero se encuentra infinitamente lejos de ese momento en tanto que ello sólo ocurre en acto, en ese instante y no antes. Harry, en cambio, sabía a ciencia cierta que Voldemort no descansaría hasta matarlo con lo cual esa distancia de la muerte se acorta considerablemente. Durante su transcurrir en Hogwarts Harry desarrolló un deseo propio, aún a sabiendas, en primera instancia, de que Voldermort intentaría matarlo, y en segunda instancia aún sabiendo de la profecía y su valor de verdad inevitable.

No se trata de discutir si efectivamente el destino de la misma era para Harry ineludible o no, sino de analizar qué postura tomó él al respecto. Se podría decir que durante las primeras seis películas Harry siguió el camino que Dumbledore le indicó, ya que acompañado por él era un camino menos angustioso y no requería que tome una posición sobre su lugar en el juego. Sin embargo, cuando el anciano profesor muere asesinado en torre de astronomía el camino a seguir se complejiza y se llena de incertidumbre. ¿Qué objetos serían los horrucruxes? ¿Dónde buscarlos? ¿Cómo destruirlos? ¿Por qué Dumbledore no dejó más respuestas? Son todas preguntas que Harry y sus amigos se plantean e intentan responder, llegando a una solución solamente en el hacer, durante la marcha. El siguiente diálogo, de Harry Potter y las Reliquias de la Muerte Parte II (2011), con Aberforth, hermano de Dumbledore, explicita algunas de las preguntas que Harry pensaba pero no formulaba, y que le vienen de afuera para interpelarlo

— Necesitamos entrar en Hogwarts esta noche. Dumbledore nos encargó una tarea.

— ¿De verdad? ¿Una buena tarea? ¿Fácil?

— Estamos buscando horrocruxes. Quizá el último esté en el castillo pero necesitamos entrar.

— Mi hermano no les dio una tarea. Eso es una misión suicida. Hazte un favor, vete a casa. Vive un poco más.

— Dumbledore confiaba en que lo haría.

— ¿Crees que él era de confianza? ¿Por qué crees que puedes creerle? ¿En todo el tiempo que te conoció mencionó mi nombre? ¿Mencionó el nombre de ella?

(…)

— Yo confiaba en él.

— Esa es la respuesta de un niño. ¡De un chico que busca horrocruxes por orden de un hombre que ni le dijo por dónde empezar! ¡Mientes! No solo a mí, eso no importa, también a ti mismo. Eso hacen los tontos. No tienes pinta de tonto, Harry Potter. Así que te lo volveré a preguntar. Debe haber una razón.

— No me interesa lo que pasó entre usted y su hermano ni que usted se haya rendido. Yo confiaba en el hombre que conocí. Necesitamos entrar en el castillo esta noche.

Aberfoth le pregunta a Harry, básicamente, por qué sigue buscando los horrocruxes. Se podría decir que lo interpela, le devuelve la responsabilidad por sus actos, más allá del encargo que le dejo Dumbledore. Frente a esto, Harry se apuntala en la confianza, menguada, que le tenía al profesor para continuar con la búsqueda de horrocruxes.

Como se ha mencionado, a pesar de la profecía, o justamente por ella, Harry construyó durante su paso por Hogwarts un deseo genuino y elemental: el deseo de vivir. En este contexto no se trata de un deseo inconsciente e implícito que atraviesa a todos los sujetos en tanto preponderancia de la pulsión de vida, sino de un deseo en sí mismo, consciente y convocante.

En Harry Potter y las Reliquias de la Muerte Parte II (2011) el protagonista se entera de una nueva verdad reveladora que descubre en los recuerdos del profesor Snape cuando este dialoga con Dumbledore. Se desarrolla la siguiente escena que Harry ve desde afuera, a través del pensadero:

— Llegará el momento en que Harry Potter deberá enterarse de algo. Debes esperar a que Voldemort esté en su punto más vulnerable.

— ¿Se deberá enterar de qué?

— La noche en que Lord Voldemort fue al Valle de Godric a matar a Harry y Lily Potter se interpuso entre ellos la maldición rebotó. Al suceder eso, una parte del alma de Voldemort se aferró a la única cosa viva que pudo encontrar: Al mismísimo Harry. Por algo Harry puede hablar con las serpientes. Por algo puede entrar en la mente de Voldemort. Una parte de Voldemort vive dentro de él.

— Entonces, cuando llegue el momento ¿el muchacho debe morir?

— Sí, sí. Debe morir. (…) Y el mismísimo Voldemort lo debe matar. Eso es esencial.

La distancia con la muerta era cada vez más estrecha. Ante esta verdad aplastante, Harry se dirige al bosque prohibido donde Voldemort estaba esperándolo. Este encuentro no sería como los anteriores ya que en ellos él deseaba continuar viviendo y ahora sabía con certeza que debía morir. Cabe entonces la siguiente pregunta: Si Harry construyó y se sostuvo en su deseo de vivir ¿por qué ir hacia el encuentro con Voldemort y, consecuentemente, con la muerte?

En el momento en que Harry descubre que una parte de Voldemort vive en él y por lo tanto él debe morir, se plantea la disyuntiva sobre su propio deseo y cómo responder ante el mismo. Podría huir, escapar con sus amigos, ganar tiempo e infinitas variables más para dilatar el momento de la muerte. Pero esa procrastinación se planteaba como insoportable y sólo quedaba decidir. Según la profecía “ninguno de los dos podrá vivir mientras el otro siga con vida”, por lo tanto se puede pensar que de lo que se trata en el acto de Harry es de una apuesta por la vida en tanto que esta sólo sería posible con Voldemort muerto. Y para ello, era necesario que Harry muera primero. Este punto se puede analizar desde el concepto propuesto por Michael Fariña en relación a la responsabilidad subjetiva la cual implica actuar en consecuencia con el propio deseo. Si Harry desea vivir, actuar en consecuencia para lograr ese deseo significaba morir en primer lugar.

¿Cómo podría sostenerse su deseo ante la inminencia de la muerte? Harry va hacia el encuentro con Voldemort porque para vivir debe morir, y como dice Dumbledore “es esencial que lo mate el propio Voldemort”. Sólo en este escenario que se plantea como imposible emerge la posibilidad de vivir. Se puede pensar entonces que Harry es consecuente con su deseo de vivir aunque paradójicamente para ello deba, primero, morir (al menos en parte). En este momento del fim Harry desconocía que al morir en manos de Voldemort tendría una segunda oportunidad. Finalizando la última película, después de entregarse a Voldemort, Harry despierta en la estación King Cross con Dumbledore, que le explica que puede elegir volver o tomar un tren que lo llevaría “más allá”. Desconociendo esto, es posible sostener que lo que motiva a Harry a ir hacia el encuentro con la muerte, es la apuesta, la fe en el deseo. Ese deseo en si mismo además de vivir implica necesariamente no postergar ese encuentro inevitable porque solo en esa lucha, en esa búsqueda, Harry se mantiene vivo ante esa verdad aplastante.

Finalmente, se puede realizar un paralelo entre la profecía y el concepto de destino. Según Castro (2016) para Freud una forma de destino es la repetición, en tanto que este es provocado por el mismo sujeto y determinado por experiencias de la infancia. Freud también sostiene en Recordar, repetir reelaborar (1914) que la repetición es una forma en que el sujeto repite lo que no puede elaborar. Se podría pensar entonces que Harry repite los encuentros con Voldemort una y otra vez a lo largo de la saga debido a los influjos de su infancia, donde sus padres son asesinados por este mago tenebroso. Se trataría, a la vez, de una forma de repetir ese encuentro mortal en casa encuentro con Voldemort, ya lo que se desprende es que queda un resto que Harry no logra asimilar.

Conclusiones

Se han planteado tres tópicos a lo largo de este análisis. El primero en relación a la figura de Albus Dumbledore. Hay quienes argumentan que para Harry el director fue una figura paterna. Sin embargo, teniendo en cuenta el camino que transitó con él en el desarrollo de su deseo, es posible sostener que tuvo un lugar más cercano al del analista, intentando que Harry desarrolle un deseo que le fuera propio. Con el avance de las películas esa figura pasó de ser agradablemente completa y absoluta a develar su propia falta, su propia barradura en relación a su historia familiar.

El segundo punto refiere al personaje de Lord Voldemort, antítesis clara de Dumbledore, que en el intento de dominar la muerte y alcanzar el poder total cae preso de la profecía, dándole a esta valor de verdad ineludible. Voldemort se encuentra atrapado tanto por su propio anhelo como por su temor a la muerte.

Finalmente la profecía reúne todos los elementos que se plantearon en este trabajo: A Dumbledore, que es quien tiene respuestas en relación a la profecía, y a Harry y Voldemort, quienes luchan una contra otro. Lo interesante es que Harry frente a este panorama aplastante construyó un deseo propio, el deseo vivir. Frente al mismo, él se ve en la disyuntiva de cómo responder cuando es interpelado por los recuerdos de Snape. Si todo deseo implica ceder, Harry cede su propia vida para apostar, paradójicamente, a la vida misma como escenario en cual poner en juego nuevos deseos.

Bibliografia

Barrionuevo, J., & Sanchez, M. (2013). Deseo, deseo del Otro y fantasma. Psicología Evolutiva Adolescencia. Buenos Aires: Universidad de Buenos Aires.

Barron, D., Heyman, D., Orleans, L. (productores) y Yates, D. (director). (2007).

Harry Potter y la Orden del Fénix [cinta cinematográfica]. EEUU: Heyday Films.

Barron, D., Heyman, D., Rowling, J. (productores) y Yates D. (director). (2010). Harry Potter y las Reliquias de la Muerte Parte I [cinta cinematográfica]. EEUU: Heyday Films.

Barron, D., Heyman, D., Rowling, J. (productores) y Yates D. (director). (2011). Harry Potter y las Reliquias de la Muerte Parte II [cinta cinematográfica]. EEUU: Heyday Films.

Castro Vargas, D. A. (2016). Profecía autocumplida o los dos tiempos de la verdad. Desde el Jardín de Freud. Número 16 pp. 63-76.

Freud, S. (1914). Recordar, repetir y reelaborar. Obras completas. Buenos Aires: Amorrortu.

Heyam, D. (productor) y Columbus, C (director). (2001). Harry Potter y la piedra filosofal [cinta cinematográfica]. EEUU: Heyday Films 1492 Pictures.

Michel Fariña, J. J. (2017). La lejanía infinita de la muerte: una narrativa ética. En Aesthethika. Buenos Aires. Recuperado de http://aesthethika.org/La-lejania-infinita-de-la-muerte.

Michel Fariña, J.J. y Laso, E. (2014). Cine y subjetividad: el método ético-clínico de lectura de películas. En Revista Intersecciones Psi- Revista Digital de la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires, año 4, número 11.

Naparstek, F. (2014). Teóricos. Edición de circulación interna.


NOTAS




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COMENTARIOS

Mensaje de rociogisellefernandezdalama  » 25 de septiembre de 2018 » rociogfernandezdalama@hotmail.com 

Es interesante poder sumar a este excelente trabajo por parte de la autora, un concepto fundamental de la clínica psicoanalítica que es el de “pasaje de la prueba de la angustia”, angustia que, por supuesto, se encuentra relacionada a la castración del sujeto, y que por Lacan fue bautizada como el “atravesamiento del fantasma”. Es importante destacar que J. D. Nasio plantea en El dolor de la Histeria sobre el fin de análisis, que en el paciente se produce un momento de autoseparación, el corte de una parte de uno mismo ante la reexperientación en análisis de la situación de peligro generadora de angustia, una angustia a la que el sujeto teme, pero que también teme perder. Este momento se extiende en el tiempo de manera indefinida, y sus efectos, igualmente importantes, se dejan ver más allá de que el analista y el paciente no vuelvan a verse en sesión. Asimismo, es el analista quien crea y gesta las condiciones para que este atravesamiento tenga lugar y el sujeto pueda enfrentar su miedo, lo cual se sintetiza en el atravesamiento de una amenaza fantasmática que enfrenta al sujeto con su propia castración.
Ahora bien, Harry Potter realiza un tratamiento psicoanalítico? La respuesta es un rotundo NO, sin embargo, eso no quiere decir que algunos elementos de este dispositivo no puedan ser “vislumbrados”, si se quiere, en la trama de este film. Por lo tanto, sería posible, a los fines de una mentada artificialidad, considerar como análogos la cantidad de acciones emprendidas por los personajes que rodean a Harry, con el fin de que el adolescente pueda desarrollarse y crecer hasta una cierta edad en la que pueda, por la maduración de su psiquismo, enfrentar(se) a las “marcas” dejadas por una infancia traumática, en vías de una elaboración con un viraje en el posicionamiento subjetivo, con el período preparatorio que realiza el analista con su analizando, para que éste último “traspase las puertas de la angustia de castración” y pueda efectivamente enfrentar la curación de la neurosis de transferencia instalada en análisis. Como elemento central de este comentario, puede teorizarse que el enfrentamiento de Harry con Voldemort, vehiculiza el
atravesamiento fantasmático signado por la falta en el Otro. Es Voldemort quien al encontrarse no completo, al hacer conocer de su falta, de un agujero que anuncia una castración acaecida, resulta amenazante para Harry, quien vendría a completar en todos los sentidos esa falta, identificándose como el resto/desecho del objeto a. La angustia que genera esta situación es, sin embargo, tramitada y resuelta por el protagonista adolescente, quien a través de la separación de la ficción de objeto, una ficción sostenida por la fantasía del niño fálico que completa al Otro, aún sabiéndolo castrado y frágil para no ver su propia castración, logra arribar a un espacio alejado de un posicionamiento pasivo de sufrimiento o de completamiento, para dar lugar al sujeto del inconsciente, el sujeto verdadero que habita en él, y que siempre estuvo ahí.



Mensaje de Rocio  » 19 de septiembre de 2018 » rociogfernandezdalama@hotmail.com 

Es interesante poder sumar a este excelente trabajo por parte de la autora, un concepto fundamental de la clínica psicoanalítica que es el de “pasaje de la prueba de la angustia”, angustia que, por supuesto, se encuentra relacionada a la castración del sujeto, y que por Lacan fue bautizada como el “atravesamiento del fantasma”. Es importante destacar que J. D. Nasio plantea en El dolor de la Histeria sobre el fin de análisis, que en el paciente se produce un momento de autoseparación, el corte de una parte de uno mismo ante la reexperientación en análisis de la situación de peligro generadora de angustia, una angustia a la que el sujeto teme, pero que también teme perder. Este momento se extiende en el tiempo de manera indefinida, y sus efectos, igualmente importantes, se dejan ver más allá de que el analista y el paciente no vuelvan a verse en sesión. Asimismo, es el analista quien crea y gesta las condiciones para que este atravesamiento tenga lugar y el sujeto pueda enfrentar su miedo, lo cual se sintetiza en el atravesamiento de una amenaza fantasmática que enfrenta al sujeto con su propia castración.
Ahora bien, Harry Potter realiza un tratamiento psicoanalítico? La respuesta es un rotundo NO, sin embargo, eso no quiere decir que algunos elementos de este dispositivo no puedan ser “vislumbrados”, si se quiere, en la trama de este film. Por lo tanto, sería posible, a los fines de una mentada artificialidad, considerar como análogos la cantidad de acciones emprendidas por los personajes que rodean a Harry, con el fin de que el adolescente pueda desarrollarse y crecer hasta una cierta edad en la que pueda, por la maduración de su psiquismo, enfrentar(se) a las “marcas” dejadas por una infancia traumática, en vías de una elaboración con un viraje en el posicionamiento subjetivo, con el período preparatorio que realiza el analista con su analizando, para que éste último “traspase las puertas de la angustia de castración” y pueda efectivamente enfrentar la curación de la neurosis de transferencia instalada en análisis. Como elemento central de este comentario, puede teorizarse que el enfrentamiento de Harry con Voldemort, vehiculiza el
atravesamiento fantasmático signado por la falta en el Otro. Es Voldemort quien al encontrarse no completo, al hacer conocer de su falta, de un agujero que anuncia una castración acaecida, resulta amenazante para Harry, quien vendría a completar en todos los sentidos esa falta, identificándose como el resto/desecho del objeto a. La angustia que genera esta situación es, sin embargo, tramitada y resuelta por el protagonista adolescente, quien a través de la separación de la ficción de objeto, una ficción sostenida por la fantasía del niño fálico que completa al Otro, aún sabiéndolo castrado y frágil para no ver su propia castración, logra arribar a un espacio alejado de un posicionamiento pasivo de sufrimiento o de completamiento, para dar lugar al sujeto del inconsciente, el sujeto verdadero que habita en él, y que siempre estuvo ahí.



Mensaje de Guadalupe  » 17 de septiembre de 2018 » guadalupe.arigos@hotmail.com 

Hola a todas. Gracias por sus lecturas. Iré respondiendo uno por uno sus comentarios.

Natalia: Me parece interesante el señalamiento sobre "el niño que vivió" en tanto posición subjetiva no de Harry (al menos al principio), sino de su madre. Claro está, él luego la hace propia pero en los primeros años de su vida en Hogwarts se podría decir que la marca de ser "el niño que vivió" le pesa constantemente.
Pensar a Dumbledore como figura analítica más que paterna me permitió dar una vuelta más a la idea de Harry y de sus amigos sobre que lo crió "como cerdo para el matadero". Es decir, se podría pensar que el director lo prepara para morir en pos de un bien mayor, de matar a Voldermort y ya; o que prepara a Harry para enfrentarse a lo que quisiera: la huida (tomar el tren en la última película) o al mismísimo Voldermort. Ya en ese momento las decisiones son de Harry y es evidente que Dumbledore va retrocediendo, cada vez más abstinente.
No comprendo bien a qué te referís con las tres modalidades: las varitas (¿cuáles?), los horrocruxes y las reliquias. Igualmente coincido en que sería super interesante pensar la diferencia horrocruxes - reliquias. Aunque ambos se utilizan para vencer a la muerte y ahí a un nudo crucial para leer desde el psicoanálisis, ¿no?
Finalmente, una de las cosas que me parecen más valiosas de la saga es la historia de la autora. Y, como vos bien marcas, no me parece menor el contexto emocional y social en el que ella comienza a darle vida a la historia. Arriesgándome, creo que Harry Potter fue para ella una gran forma de sublimación y de vida (como para tantos de nosotros).
Agradezco tu minuciosa lectura y me encantaría continuar la conversación. Saludos!

Marien: Muchas gracias por tu agradable comentario. Cuando estaba en pleno desarrollo del texto también me encontré con a revelación de pensar a Dumbledore en una posición más de analista que de padre. Creo que es algo que se sugería desde el comienzo del personaje aunque visto desde la óptica de Harry era leído como paternal. La manera en que el director sanciona lo no nombrado por la oscuridad de Voldermort me recuerda a ciertos conceptos del trauma que creo pueden relacionarse muy bien aquí. En definitiva se trata de ir corriendo los velos que rodearon a Harry permanentemente, lo cual, sabemos, no es poca cosa. Muchas gracias por leer. Saludos!

Cecilia: Coincido en que es interesante pensarlo como novela familiar, porque además, la historia habría sido muy distinta si los tíos de Harry hubiesen sido más continentes. Pienso también que él construye su propia respuesta frente a, por ejemplo, la profecía, más que repetir acciones que otros le fueron legando. Es enriquecedor pensarlo como lo planteaste, desde los conceptos de repetir y elaborar. Muchas gracias por tu comentario. Saludos!



Mensaje de Cecilia  » 9 de septiembre de 2018 » ceciliakalejman@gmail.com 

Hola:
Qué interesante desarrollo.

Me hizo pensar en el trabajo del adolescente en relación a la novela familiar.
Cómo el sujeto constituye su subjetividad en la cultura, siendo singular a partir de cómo es significado, aquellas "marcas" (graficada en la cicatriz de Harry y todo lo que conlleva), y de lo propio, este deseo de vida que construye Harry y hacer algo más que la repetición a partir de la elaboración.

Saludos
Cecilia



Mensaje de Marien  » 31 de agosto de 2018 » marienhye@gmail.com 

Debo decir que me gusto muchísimo el desarrollo de esta producción con base en la obra de Harry Potter. He podido resignificar muchas cosas (como la figura de Dumbledore como analista y el deseo en el personaje del protagonista) y al leer sobre la cuestión del nombre y de lo no simbolizable no pude evitar pensar en que "la palabra mata a la Cosa". El nombrar eso que causa horror y que se presenta como algo que no se inscribe se lo simboliza para su propia tramitación.
Asimismo, coincido con ubicar el circuito de la responsabilidad subjetiva en relación al propio deseo de vivir y la posterior decisión de morir en manos de Voldemort, que abre una nueva posibilidad de vida.
Disfruté mucho leyendo este artículo ya que enlaza recurrencias presentes a lo largo de toda la obra y las resignifica a partir del Psicoanálisis. Agradezco la producción.
Saludos!



Mensaje de Natalia Bonansea  » 19 de agosto de 2018 » natybonansea@gmail.com 

Muchas gracias por el artículo. Me pareció super interesante, no sólo por las relaciones establecidas, sino porque toma una de las ficciones de los últimos tiempos, que más allá de ser muy popular, tiene ciertas características que logran cernir algunos avatares de la vida de los niños y adolescentes en todos los tiempos y en estos.
Me gustó mucho el señalamiento del significante: "el niño que vivió", ya que efectivamente, durante todo el trayecto de los libros, es esta primera posición (decisión subjetiva, quizás no de él, pero si de su madre; que luego hace propia), la que orienta y da un lugar cada vez a Harry; incluso cuando su contexto no lo admira sino que lo rechaza (pensemos en sus tíos).
Asimismo, resaltar los nombres de Voldemort, y la advertencia de Dumbledore de que el miedo al nombre aumenta el miedo a la cosa, es un detalle precioso para el psicoanálisis. Voldemort, en su referencia a la muerte como un agujero en el saber, pero también al goce en su costado más mortífero (Mortífagos es como Voldemort llama a su propia orden), solo se enfrenta con el deseo (de vivir), no sin la falta que va aceptando Harry cada vez (sucesivas muertes de sus seres queridos, destrucción de los horcruxes, reconocimiento de él mismo como uno de sus objetos, soportar las diferencias con sus compañeros, diferencias que a veces lo favorecen y otras lo ponen a disfavor, aceptar que dejarse acompañar por sus amigos Ron y Hermione, y también que hay cosas que debe hacer solo, etc).
La autora, JK Rowling, dice al respecto que ella escribe esta historia para tramitar la muerte de su madre y el reconocimiento de su propia mortalidad; una escritura que la hizo en pleno contexto de dificultades emocionales y económicas, eligiendo muchas veces tener papel y lápiz antes que una buena alimentación. Este deseo de escritura que la atraviesa, también se distingue en el personaje de Harry; vivir no es sólo sobrevivir, algo más debe ponerse en juego.
Respecto a la figura de Dumbledore, naturalmente siempre la había asociado a un referente paterno. Pero me pareció muy buena la lectura de pensarlo como una posición analítica: Dumbledore no cede en enfrentar a Harry a lo que le toca, responsabilizándolo de su vida (desde el primer momento como en la elección del Sombrero Seleccionador) aún a pesar de las quejas de Snape al respecto; pero lo va haciendo de apoco, tanteando cuándo está listo para un poco más. Asimismo, cada vez le ayuda a recuperar su historia, y al mismo tiempo poner palabras a lo indecible e insoportable de algunos hechos. Y esta posición decidida la mantiene hasta el final, calculando las coordenadas para orientar el cierre aún sin su presencia, dejando a cada uno (Harry, Ron, Hermione y agregaría Snape), una función y un objeto.
Al respecto, y para concluir, entonces, agregaría que sería interesante pensar el valor de y la tensión entre las tres modalidades de objetos que marcan la historia: las varitas, los horcruxes y las reliquias de la muerte.
Muchas gracias, y espero seguir la conversación.



Película:Harry Potter

Titulo Original:Harry Potter

Director: J.K. Rowling (creadora)

Año: 2001-2011

Pais: USA / UK

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