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Copia certificada

por Riego, Claudia Alejandra

"Las copias son valiosas porque muestran al original y, de este modo, certifican su valor"

La sexuación es un hecho de discurso. La distinción anatómica entre los sexos tiene consecuencias psíquicas y más allá de los caracteres sexuales secundarios que identifican hombre y mujer, para Lacan la masculinidad y la feminidad son posiciones simbólicas: “La realización de la posición sexual en el ser humano está vinculada, nos dice Freud, y nos dice la experiencia, a la prueba de la travesía de una relación fundamentalmente simbolizada, la del Edipo… la realización genital está sometida como a una exigencia esencial, a la simbolización: que el hombre se virilice, que la mujer acepte verdaderamente su función femenina”, dice Lacan en el seminario 3, pág. 253. La diferenciación entre hombre y mujer descansa sobre la articulación entre el complejo de Edipo y el complejo de Castración, y gira alrededor del falo, y del órgano peniano, del que es su significante.

“El falo es el significante privilegiado de esa marca en que la parte del logos se une al advenimiento del deseo” dice lacan en la “Significación del falo” (pág. 673), enlazando así lenguaje y sexualidad, y planteando, más adelante en el mismo texto, que las relaciones entre los sexos girarán alrededor de un ser y de un tener: del lado masculino se tratará de tenerlo, sin serlo, del lado femenino de serlo sin tenerlo. Ambas posiciones basadas primero en una pérdida: dejar de ser el falo de la madre, renunciar al goce fusional, para poder asumir una posición sexuada y acceder a un goce posible. Y estas posiciones, se afrontan a partir de una apariencia, lo que lo inscribe en el registro del semblante: al perderse la orientación por el instinto, por la entrada en el lenguaje, al no poder ser hombres o mujeres en un sentido puramente biológico, a ambos sexos no les queda más que parecerlo, hacer de hombre o hacer de mujer.

“Esto por la intervención de un parecer que se sustituye al tener, para protegerlo por un lado, para enmascarar la falta en el otro, y que tiene el efecto de proyectar enteramente en la comedia las manifestaciones ideales o típicas del comportamiento de cada uno de los sexos, hasta el límite del acto de la copulación”, continua diciendo Lacan en la Significación del falo. Más adelante, en el capítulo 2 del Seminario 18, Lacan plantea que en la adultez, se trata para el muchacho de hacer de hombre y dar signos a la muchacha de que se lo es, haciendo cierta comparación con el cortejo sexual en algunos animales, que ubica propiamente en el nivel del semblante, pero planteando una fundamental diferencia: si bien es verdad que el comportamiento sexual humano consiste en cierta conservación de este semblante animal, la diferencia es que este semblante se vehiculiza en un discurso. El falo es una función que permite introducir, en el campo del lenguaje, una significación, un valor al goce. Porque habla, por estar el ser humano atravesado por el lenguaje, es en relación al falo que puede acceder a una posición sexuada, no en términos que se definen como macho y como hembra, sino a partir de esa elección que se produce en términos de naturaleza y función bien definidos, llamados el ser y el tener. La relación sexual, en términos biológicos, se sustituye por la ley sexual, una ley que es coherente con todo el registro que se llama deseo y de lo que se llama interdicción: es necesario que haya un goce prohibido, que se reprima, y que se articule en un discurso. Ese goce prohibido, el goce masturbatorio, propio de un tiempo primario de captura en la madre, incestuoso, al ser prohibido por la intervención paterna permite la promesa de otro goce, un goce posible. El falo es una ficción, es lo que estructura el semblante, un semblante que no es del orden de la imitación, que está estructurado por el lenguaje [1]. Así, todo lo que depende del efecto del lenguaje, todo lo que instaura la demansión de la verdad, lugar que en los cuatro discursos se encuentra reprimido, bajo la barra, se plantea a partir de una estructura de ficción.

El mito es una ficción, pero que tiene un anclaje en la verdad. Podemos pensar que la ficción es lo que se desarrolla en el plano simbólico, tiene una estructura, y también enlace con los otros registros. Tal vez podamos pensar el semblante en los mismos términos.

La cita con la que comienza este trabajo pertenece a la película “Copia Certificada” de Abbas Kiarostami. En este film un escritor especialista en arte presenta su libro, que se llama igual que la película, donde formula una hipótesis: “Las copias son valiosas porque muestran al original y, de este modo, certifican su valor”. En un momento de la película relata cómo surge la idea que impulsa el libro: un niño mirando fascinado una estatua, una copia del David, la madre le dice que es una copia, que el original estaba dentro de la Academia, pero el niño la miraba como si realmente fuera una original obra de arte. La copia no deja de ser un original en sí misma, y, al mismo tiempo, algo del original conserva. Al igual que el semblante, que estructurado en la ficción alrededor del falo, como efecto del lenguaje, siempre porta algo de la verdad. En los discursos, el lugar que comanda el mismo es el del semblante; bajo la barra, el lugar es el de la verdad.

Este juego entre original y copia, será trasladado por el director a la pareja protagonista del film. Él, el escritor al que hacíamos referencia, ella galerista del lugar, muy interesada, más que en el libro, en el escritor. Juntos recorrerán el lugar, cada uno, ocupando claramente posiciones diferentes: ella “arrojando todos sus atributos en la mascarada”, él recordando que su tren parte puntualmente a las nueve de la noche. Ella, mostrando sus dificultades de madre sola, con un hijo púber que, atento al deseo de su madre, interfiere todo el tiempo en el camino que intenta recorrer hacia ese hombre. El, plantado en su lugar de tener el saber, intentando una explicación, que por catedrática, no llega a ser lo que ella espera. Tal como le dice un hombre, unos cuantos años mayor, que con su pareja recorre también el lugar: “ella solo necesita que Ud. ponga su mano sobre su hombro”, mostrándole tal vez, que en el amor, se trata de dar lo que no se tiene.

El giro interesante que plantea el director es que en un momento de la película, llevados suavemente por la trama misma, ya no sabemos cuál es el vínculo que une a esta pareja. Si son dos extraños que juegan a ser un matrimonio, o un matrimonio que juega a ser dos extraños. Ya no sabemos si son originales o copias, lo que si sabemos, es que de una forma u otra, portan una verdad.

Frente al falo habrá dos para emparejarse, nos dice Osvaldo Meira en ¿Un más allá del dos de los sexos?, juego de punta y hueco, en donde el hueco parece (si semblantear es saber hacer con lo que no hay, la mujer parece más ducha en esto por entrar en el Edipo como “castrada”) como más requirente, como más dispuesto a quedar subordinado, en tanto su búsqueda pasiva de satisfacción. Y donde también el entrante espera la completud supuesta de poderse alojar, que por su posición de ser más demostradamente activa, reforzada aún por la mirada sobre el pene que mostraría, le hace rodearse de su supuesta primacía en lo significante…pero para fijarle desde ahí el peso del terror imaginario a su falta, y entonces quedando desde aquí la universal marca de lo faltante.

Él y ella, sin saberlo saben que la relación sexual no existe. Existen las copias, los simulacros, los escenarios, las mascaradas, los trenes que parten a las nueve en punto, para poder suplir el original que no existe. Como dice el escritor, en el subtítulo de su libro: tal vez sea “mejor una buena copia que el original”

Referencias

Jacques Lacan, “La significación del falo”, Escritos 2, Siglo Veintiuno Editores, 1999.

Jacques Lacan, Seminario 18, Paidós, 2009

María Teresa Ferrari, puntuaciones del seminario “Sexuación y Goces”, 2011. Colegio de Psicólogos de San isidro

María Teresa Ferrari, Destinos del trauma

Osvaldo Meira, ¿Un más allá del dos de los sexos? Inédito

Juan Carlos Mosca, El lugar de la Verdad, un lugar en el Discurso. Psyche Navegante N° 47 (internet)



NOTAS

[1Cita del libro de J.M.Vappereau “Es uno…o es dos”




Película:Copia certificada

Titulo Original:Copie conforme

Director: Abbas Kiarostami

Año: 2010

Pais: Francia

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