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M(H)Isteriosa Augustine

por Otaño, Sergio

Universidad de Buenos Aires, Facultad de Psicología

Resumen

Augustine es el primer largometraje escrito y dirigido por Alice Winocour. Tiene una excelente fotografía y los personajes principales, Louise Augustine Gleizes, una paciente del hospital Pitié-Salpêtrière y Jean-Martin Charcot, el padre de la neurología fueron muy bien representados por Soko y Vincent Lindon respectivamente. Muchas de las críticas que recibió Winocur por el film apuntan a cuestiones estéticas, por ejemplo el vestuario y los colores “modernos” que no coinciden con la época victoriana. Otros apuntan a la invención de un romance que se aleja de los datos registrados en la profusa documentación que aún almacena el museo del Salpêtrière. Sin embargo, el film muestra también una precisión à la lettre de algunos detalles, como los datos familiares de Augustine, la descripción de sus rasgos físicos y de su personalidad. Además, muestra elementos del método anatomo-patológico –como las muestras de tejido cerebral– y de la neurología –como los electrodos y el compresor ovárico– También aparecen métodos clínicos que se alejan de la neurología como los espejos y el diapasón que se emplean con la técnica hipnótica. Porque, en el período que retrata el film, tiene lugar la transición que llevó a Charcot hacia un mundo nuevo de descubrimientos.

Palabras Clave: Histeria | Hipnosis | Neurología | Charcot

El núcleo de la historia es la histeria, una denominación enigmática que alude al útero; a pesar de que, tanto los griegos como los egipcios sabían que había casos de histeria masculina, trataban de establecer una base orgánica y el útero era un órgano muy fácil de estudiar. En sus observaciones, asegura Ingenieros (2017), encontraron, por ejemplo, que las mujeres embarazadas y las mujeres que tenían relaciones sexuales con regularidad, no padecían síntomas. Por lo tanto, conjeturaron que el útero tendría algo que ver. Había otras teorías griegas que hablaban de demonios, unas fuerzas desconocidas que operaban sobre los individuos.

Al transcurrir dos tercios de la película, la mujer de Charcot lee en voz alta algunos fragmentos clave de un artículo del periódico Gil Blas. Al finalizar Charcot le pregunta, “¿quién escribió eso?”. “Maupassant”, responde su mujer. “Es un imbécil”, replica Charcot. Se trata de uno de los tensos diálogos entre Charcot y su esposa, Augustine-Victoire Laurent-Richard, una mujer atractiva y adinerada que pertenecía a la alta burguesía parisina y amaba las artes tanto como él mismo. Es posible que esta relación desapasionada y fría que retrata Winocour en el film, no sea más que una licencia artística, ya que el matrimonio parecía disfrutar de muchas actividades y proyectos juntos, como el patrocinio de las artes con protegidos de la talla de Auguste Rodin y Emile Gallé. Sin embargo, la carrera de su hijo Jean-Baptiste era uno de los puntos de conflicto del matrimonio. Éste siguió primero la carrera de medicina como era deseo de su padre, incluso aparece retratado en el famoso cuadro de Brouillet Une leçon clinique à la Salpêtrière. Pero luego se convirtió en una famoso explorador polar, como era el deseo de la madre (quién, además, financió varias de sus expediciones).

Podría rastrearse la lógica que sigue la película si se recorre el hilo que deja Winocur, por lo que resulta interesante leer un párrafo del artículo aludido que escribió Maupassant:

Histérica, madame, esa es la gran palabra del día. ¿Estas enamorada? Eres histérica ¿Eres indiferente a las pasiones que conmueven a tus semejantes? Eres histérica, pero una histérica casta. ¿Engañas a tu marido? Eres una histérica, pero una histérica sensual. ¿Robas piezas de seda de una tienda? Histérica. ¿Mientes sobre todo? Histérica. La mentira es incluso el sello distintivo de la histeria. ¿Eres codiciosa? Histérica. ¿Estás nerviosa? Histérica. Tú eres esto, tú eres aquello, ¿eres finalmente lo que son todas las mujeres desde el principio del mundo? ¡Histérica! ¡Histérica! Te lo digo. Todos somos histéricos, ya que el Dr. Charcot, este sumo sacerdote de la histeria, este criador de histéricas de sala, mantiene, a un gran costo, en su establecimiento modelo del Salpêtrière, una población de mujeres nerviosas a quienes les inocula la locura; y de ellas él hace, en poco tiempo, demonios (Maupassant, 1882).

Podría comprenderse el fastidio de Charcot por esta crítica. Sin embargo, la alusión al artículo de Maupassant, constituye un anacronismo, ya que fue publicado el 16 de agosto de 1882, unos tres años más tarde que el período que retrata la escena. A pesar de esto, es muy significativo, porque los cuestionamientos que realiza este escritor muestran una perspicacia notable, que lo revelan como alguien muy adelantado a su tiempo. En efecto, Maupassant realiza una serie observaciones acerca de la histeria, en las que se puede reconocer un giro que ubica la problemática de la percepción y del tratamiento de lo femenino, no en las mujeres sino en el conjunto de la sociedad de su época. Y en particular, apunta al discurso médico, encarnado en Charcot. En esa queja, el escritor se reconoce él mismo como histérico, una precisión que puede rastrearse en el epitafio que dejó escrito para su tumba: “J’avais désiré tout et prenais plaisir en rien”. En castellano puede traducirse como: “Lo he deseado todo pero no obtuve placer en nada”

A pesar de las críticas que muestran la actitud de Charcot como fría y rayana con la crueldad, la película también le adjudica una gran dedicación al trabajo y cierto interés por cuidar y proteger a los pacientes. Esto se observa en una escena en la que una enfermera le dice a Augustine que todos los pacientes del Salpêtrière tienen que colaborar en la realización de tareas dentro del hospital, y le pide a ella que ayude en la cocina. La cámara sigue a Augustine junto a otras pacientes mientras llevan bolsas de papas, las ponen en una gran mesa y comienzan a pelarlas. En segundo plano, se ve por un instante a Charcot y luego se escucha que le dice al cocinero que tiene que poner carne en todas las comidas. “Le advierto que va a costar más”, dice el cocinero. “Lo pagaremos con nuestra caja”, replica Charcot. “Está vacía, los sabe”, insiste el otro. En este fragmento la directora parece que tratara de marcar dos cuestiones que revisten importancia para interpretar el film en su conjunto. Una es el interés de Charcot por el bienestar de sus pacientes al asegurarse que estén bien alimentados. El otro, es que no les alcanzaba el presupuesto para llevar adelante el funcionamiento del hospital. Esto quiere decir que el Salpêtrière requería de fondos adicionales para funcionar y que Charcot necesitaría fondos para continuar con sus investigaciones. Al finalizar la escena, Augustine sufre un ataque con paroxismos en los que ella realiza convulsivamente una sucesión de lo que Charcot y Richer (1887), denominan “arcs du circle”, –estos arqueos de espalda son uno de los movimientos tipificados en las descripciones nosológicas–, y finaliza con suspiros que asemejan el orgasmo. Charcot presencia esto y, junto con Bourneville llevan a Augustine al consultorio para realizarle una serie de pruebas.

En la escena siguiente, está Charcot parado junto a Augustine, mientras que Bourneville está presente, pero fuera del cuadro. Primero le examina el ojo derecho que permanecía cerrado (uno de los síntomas duraderos). Luego la hace parar, ella está completamente desnuda y él traza líneas gruesas en diferentes partes del cuerpo. Se trata de las zonas histerógenas definidas por Charcot (Bourneville, 1880). Uno de los usos de estas zonas, es el de detener los ataques, al aplicar presión sobre ellas con el compresor ovárico. Hay un marcado contraste visual entre lo lúgubre del consultorio, la piel blanquísima de Augustine y el rojo intenso de los trazos. Transmite la idea de que el cuerpo de ella recibe un trato de objeto sin vida por parte del médico. Este contraste entre lo vivo de los cuerpos (y de la histeria) y lo muerto se repite en otras partes del film. Luego Charcot utiliza una sonda curva que tiene una esfera en su extremo (se trata de una sonda de electroterapia, pero en el film no se ve el aparato que produce pulsos eléctricos para verificar el funcionamiento nerumuscular). “¿Sientes algo?”, pregunta Charcot. Ella responde que no. El médico toca puntos en los brazos, en el pecho y cuando toca al costado izquierdo del ombligo ella emite un chillido. “Exactamente lo que hemos descrito, es insensible del lado derecho, de acuerdo con una línea perfectamente geométrica”, dice Charcot en tono triunfal.

Luego, le pide a Bourneville que prepare la aguja de pruebas y éste le entrega una aguja esterilizada de unos veinte centímetros. Charcot le pide a Augustine que permanezca tranquila mientras le introduce la aguja profundamente en el antebrazo derecho. “¿Sientes algo?”, le pregunta. “No”, responde ella. “¿Y aquí?”, insiste, mientras vuelve a insertar la aguja. “No”, responde Augustine. “¿Porqué no siento nada?”, pregunta ella, “¿Me va a curar?”. Charcot le dice fríamente, “vístase”. Sin esperar que ella abandone el consultorio, Bourneville le pregunta a Charcot si pensaba presentarla en la facultad; a lo que éste responde que era demasiado pronto para saber. La cámara enfoca a Augustine mientras escucha esto. Toda la escena deja la sensación de que Augustine es tomada como un objeto de estudio, mientras que los médicos permanecen a una distancia propia de un instrumento de precisión. Esta frialdad del dispositivo, encarnado en Charcot, es recurrente en el film, y recuerda los consejos al médico que daba Freud: “tomen por modelo al cirujano que deja de lado todos sus afectos y aun su compasión humana, y concentra sus fuerzas espirituales en una meta única: realizar una operación lo más acorde posible a las reglas del arte” (Freud, 1912-1979).

Al principio de la película, cuando Bourneville revisa a Augustine y averigua sus datos de filiación –para tener antecedentes de heredabilidad y genéticos–. Se trata de un segmento que reproduce al detalle datos del historial de Augustine, excepto que Bourneville y Regnard (1878), consignan la fecha de ingreso el 21 de octubre 1875, y la edad de 15 años y medio. Esto significa que Augustine no ingresó en 1879 con 19 años como sugiere el film. A los 49’, luego de que la paciente sufriera un ataque, Charcot le realiza unas pruebas en el consultorio (al tiempo que la cámara muestra las manos del médico mientras traza los datos en gráficos y realiza las pruebas) y relata:

La parálisis se movió hacia la izquierda de manera geométrica, se diría que en un diseño perfecto. La mano izquierda está paralizada en forma de garra. Es insensible al frío y al calor. Apenas percibe el sonido con su oído izquierdo. La temperatura vaginal es constante. El ojo izquierdo sólo percibe el rojo. No percibe olfato del lado izquierdo. No percibe el azúcar, la sal ni la pimienta...

Todos estos indicadores se corresponden con el texto de 1878. Sin embargo, en la escena se muestran también los siguientes experimentos hipnóticos relatados por el médico:

Mantiene la postura bajo hipnosis, permanece totalmente rígida. Puede mantener una postura el tiempo suficiente, aunque nunca he experimentado más de 5 minutos. Soporta una carga de 40 kilos en su estómago sin doblar el cuerpo. Ayer, soñó que estábamos sacrificando animales en el matadero. Ella vio animales cayendo, derramando sangre. En la mañana, finalmente tuvo su período.

Estos experimentos corresponden a un texto de 1880 y concuerdan con el período representado en el film (Bourneville y Regnard, 1880). En este punto hay algo que podría criticársele al film, ya que, entre estas dos fechas, Charcot cambió su método de trabajo. Mas bien fue empujado a cambiar los métodos que le habían resultado tan eficaces para desarrollar sus estudios de neurología (lo convirtieron en el padre de esta disciplina) y lo llevaron a la presidencia de la Sociedad de Anatomía de Francia, cargo que mantuvo entre 1872 y 1882. ¿Porqué tuvo que cambiar el método? Porque encontró que resultaba completamente ineficaz para estudiar y tratar la histeria.

En la secuencia siguiente, con la misma voz monocorde y descriptiva se escucha la voz en off de Charcot mientras la cámara muestra a Augustine –como una inocente caperucita– que camina por un bosque sombrío: “Carácter: activo, inteligente, afectuoso, impresionable. La mirada de los hombres le resulta agradable. Le gusta mostrarse y ser mimada. Es coqueta. Le gusta arreglar de variadas formas su abundante cabello. Le encantan las cintas de colores. Otra vez retornó con precisión al texto de 1878. Sin embargo, Winocour está sentando las bases para establecer el “enamoramiento” de Charcot por su paciente. Aunque el enamoramiento también está planteado en el marco de la crítica, como lo desarrolla en una escena en la que Charcot lleva a Augustine a su estudio luego de que ella se había negado a comer, había estado agitada por lo que la tenían sujetada a la cama. Charcot la trata paternalmente, le da de comer en la boca y luego la lleva a su estudio. Allí está Zibidi, un mono capuchino sujeto al escritorio con una correa –como había estado Augustine–. Él muestra mucho afecto por Zíbidi y ella trata de hacer un acercamiento físico hacia Charcot, pero él la rechaza. La crítica está en la línea de la asimetría entre el médico todopoderoso respecto de la paciente que puede darle afecto, como a Zibidi y también decidir si darle el alta o no. Está sujetada a su poder.

Se suceden escenas en las que Charcot aparece crecientemente frustrado al igual que Augustine y con signos de interés erótico mutuo, aunque el interés de Charcot –de acuerdo con el film– también es económico. Necesita de fondos para continuar con sus investigaciones –este es el período en el que inaugurará las famosas “lecciones de los martes”–. Como señala Freud (1908-1979), las fantasías femeninas parecen ser siempre eróticas mientras que en los varones son de naturaleza erótica y ambiciosa. Augustine quiere abandonar el hospital y le pide a Charcot que la cure para salir de alta. Charcot argumenta que si sale, no va a poder trabajar ya que no sabe leer ni escribir. Ahí la licencia artística se excedió, porque ya es suficientemente asimétrica la relación y el poder del dispositivo médico como para agregarle el analfabetismo, dato que es falso, como consta en el historial. La actitud de Charcot también parece excesivamente utilitaria y miserable ya que depende de una paciente para conseguir fondos. Sin embargo, para la lógica posmoderna que plantea Winocour, no se trata solo de convertir a la débil mujer en la heroína de una novela romántica, sino que el amante –varón– debe ser despreciable también. Así, acontece que Augustine accidentalmente se cae en una escalera y se cura de la parálisis del brazo derecho. Este dato es absolutamente cierto y consta en el historial de 1880, aunque ella aún sufría ataques y tenía otros síntomas. A pesar de estar curada –en el film–, ella hace la presentación ante una gran cantidad de médicos de la Academia. Le hace saber a Charcot que ya no la puede hipnotizar, pero siente pena por él y realiza una gran actuación ante los presentes. Gracias a ella, él obtiene los aplausos y la aprobación de los fondos que tanto anhelaba. Charcot se aleja del anfiteatro y cuando entra en su oficina, encuentra que Augustine lo espera allí. El se siente un poco incómodo porque ahora, las circunstancias han cambiado y parece que ambos están de igual a igual: una mujer y un hombre. En la escena final, se ve a Augustine mientras se escabulle del hospital, disfrazada de hombre, entremezclada con los miembros de la Academia.

A modo de conclusión

A pesar de la discordancia de algunos aspectos históricos, el film contribuye a arrojar luz sobre algunos procedimientos médicos del Siglo XIX. Es posible que la intención de Winocour haya sido, a través de una propuesta estética, poner en relieve el entramado de los dispositivos disciplinarios diseñados en la modernidad para sujetar s los cuerpos, en particular los cuerpos de las mujeres. Además, para denunciar las representaciones de la locura, los reglamentos estrictos y el entramado de las instituciones que convertía a los pacientes, como señala Maupassant, en objetos –y productos– de estudio y tratamiento. En este sentido, dentro del filme, Charcot representa, no a la persona histórica, sino a un paradigma de la neurología y psiquiatría “paternalista” del siglo XIX. Correlativamente, podría pensarse que Winocourt, convierte a Augustine en una metáfora representativa del conjunto de pacientes histéricas del Salpe^trie`re y, extensivamente, de la condición femenina en general.

Referencias

Bourneville, D., Regnard, P., y Charcot, J. (1878). Iconographie photographique de la Salpêtrière. Paris: Progre`s me´dical.

Bourneville, D., Regnard, P., y Charcot, J. (1880). Iconographie photographique de la Salpêtrière. Paris: Progre`s me´dical. pp 47-49

Charcot, J. y Richer, P. (1887). Les démoniaques dans l’art. Avec 67 figures intergalées dans le texte. Paris: A. Delahaye et E. Lescrosnier.

Freud, S. (1908-1979). Las fantasías histéricas y su relación con la bisexualidad. Obras Completas. Volumen IX. Buenos Aires: Amorrortu Editores.

Freud, S. (1912-1979). Trabajos sobre técnica psicoanalítica (1911-1915 [1914]) Consejos al médico sobre el tratamiento psicoanalítico (1912) En Obras Completas, T XII. Buenos Aires: Amorrortu editores.

Ingenieros, J. (2017) Histeria y Sugestión. Córdoba: Editorial Buena Vista.

Maupassant, G. (1882). Une Femme. Gil Blas, 1002, 1. https://www.retronews.fr/journal/gil-blas/16-aout-1882/121/264131/1

Pétin, L., Pétin, M., Tiché, E., Madeline, I. (productores), y Winocour, A. (directora). (2012). Augustine [Película]. Francia: ARP Sélection.



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Película:Augustine

Titulo Original:Augustine

Director: Alice Winocour

Año: 2012

Pais: Francia

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