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El suicidio asistido analizado desde la singularidad operatoria del film Todo ha ido bien

por Ajzensztat, Tamara

Resumen:

El presente trabajo de investigación realiza un análisis de la película Todo ha ido bien (Ozon, 2021) partiendo del método clínico analítico de lectura de films propuesto por Michel Fariña (2015). En el filme se pone en juego el principio de autonomía de un paciente de ochenta y cinco años que, después de sufrir un accidente cerebrovascular, le expresa a su hija su deseo de que lo ayude a terminar con su vida. Se intenta profundizar en la comprensión sobre la puesta en acto del deseo de morir por medio de un suicidio asistido, teniendo en cuenta una perspectiva bioética atravesada por el desarrollo de conceptos psicoanalíticos y su articulación con determinados fragmentos del relato fílmico. Luego de analizar posturas éticas contrapuestas, a la luz de los principios bioéticos, se describe cuáles son las condiciones que posibilitarían el suicidio asistido en el caso singular del film.

Palabras clave: cine | subjetividad | suicidio asistido | bioética

Assisted Suicide Analyzed from The Operational Singularity of The Film Everything Went Fine

Abstract:

This research paper analyses the film Everything went well (Ozon, 2021) using the clinical analytical method of film reading proposed by Michel Fariña (2015). The film brings into play the principle of autonomy of an eighty-five year old patient who, after suffering a stroke, expresses to his daughter his desire to help him to end his life. The aim is to deepen our understanding of how the wish to die by means of assisted suicide is put into action, taking into account a bioethical perspective that is crossed by the development of psychoanalytical concepts and their articulation with certain fragments of the film story. After analysing opposing ethical positions in the light of bioethical principles, the conditions that would make assisted suicide possible in the singular case of the film are described.

Keywords: cinema | subjectivity | assisted suicide | bioethics


Introducción

-¿Has decidido lo que vas a hacer?
 Me meto una sobredosis, me corto las venas y después me ahorco.
 ¿Todo junto?
 Así no podrán decir que era un pedido de ayuda.

(Kane, 2006, p.6)

El arte y, especialmente, la narrativa cinematográfica, permiten elaborar los eventos traumáticos individuales y colectivos mediante el recurso de la sublimación (Laso y Michel Fariña, 2020). Las ficciones audiovisuales se presentan como medios privilegiados para acceder y explorar la representación de estos acontecimientos y habilitan un doble movimiento entre la experiencia singular del espectador y la inscripción de la problemática en lo colectivo.

El presente trabajo pretende realizar un análisis del film Todo ha ido bien (Ozon, 2021) desde el método clínico-analítico de Michel Fariña (2015). Tomando el caso singular de André –un paciente de 85 años que, tras un ACV, pide a su hija que lo ayude a morir–, se problematizan los dilemas bioéticos de la autonomía, el vínculo con su hija y la responsabilidad subjetiva en contextos donde la eutanasia y el suicidio asistido son ilegales.

El despliegue narrativo de la película permite mostrar que los temas de la bioética se acercan al sentido común, a la importancia social y al intento de mostrar la originalidad y resolución de un relato ficcional (Kottow, 2016). Desde la narrativa bioética surge una posible renovación para lograr sensibilizar a agentes y pacientes “en la presentación, interpretación e interlocución de narraciones e inaugurar una vertiente de esclarecimiento donde la bioética pasa a ser adjetivo de la literatura: narrativa bioética” (Kottow, 2016, p.65) y así, contraponerse a las limitaciones de la bioética frente a la deshumanización médica.

Se entenderá por suicidio asistido a la acción que lleve a cabo una persona, que padece una dolencia irreversible, para terminar con su vida. En el suicidio asistido no se considera necesario que sea un profesional de la salud quién proporcione los conocimientos y los medios para realizarlo (De Miguel Sánchez y López Romero 2006). El medico aconseja y provee los medios para que el paciente pueda terminar con su vida pero, a diferencia de la eutanasia activa, el medico no ejecuta la acción (Przygoda, 1999).

La intención es, entonces, generar un acercamiento a las siguientes preguntas desde la bioética y la psicología: ¿Cómo se puede pensar el derecho a morir en la vejez desde una perspectiva bioética? ¿Cómo se despliega el deseo de morir del protagonista frente al dolor que padece? ¿Cómo incide la gestión de la hija del protagonista en el ejercicio de su autonomía para concretar el suicidio asistido? ¿Qué efectos tiene esto en ella?

El artículo se organiza entonces presentando un marco bioético para pensar la autonomía en la vejez; luego se realiza la lectura clínico-analítica del film destacando algunas escenas claves para el análisis; en la tercera sección se establece un diálogo con conceptos lacanianos relevantes para el caso; finalmente se discuten condiciones éticas singulares que permitirían un suicidio asistido responsable.

Ponderar los principios bioéticos en los conflictos singulares

En una de las primeras escenas de la película, Emmanuèle convida a su padre con un sándwich. André se duerme comiendo. Su hija atina a limpiarle la boca con una servilleta, sin identificar que este gesto conlleva la asistencia de la que, de ahora en más, su padre dependerá.

De regreso a su casa, a través de un flashback conocemos más sobre la relación de este padre con su hija, André la llama “idiota” y “glotona”. De regreso al presente, Emmanuèle guarda en su heladera el sándwich mordido por su padre. La imagen del sándwich –guardado primero en la heladera, luego congelado y finalmente tirado a la basura– funciona como metáfora del intento fallido de detener el deterioro y la ambivalencia de Emmanuèle frente al cuidado de su padre. Esta secuencia permite ubicar la complejidad sociocultural y su conexión con contextos históricos y vitales singulares, imprescindible para el abordaje de los problemas éticos (Fleitas y Paragis, 2024).

Los días posteriores al accidente cerebro vascular, André sufre otra descompensación que lo lleva a terapia intensiva. Cuando Emmanuèle lo visita le dice que se va a recuperar y que el médico habló de su mejoría. André llora y es contundente: “No estoy mejor”. Una semana después, André se encuentra instalado en la clínica donde realizará su rehabilitación. Llorando desde su cama le suplica a Emmanuèle: “Quiero que me ayudes a terminar con esto”. Su hija no está lista para oírlo y lo deja solo. Este punto marca el dilema ético al que se enfrenta Emmanuèle ante el pedido de su padre.

Desde la bioética, como disciplina que se ocupa de la cuestión ética del bios (Lima, 2012), se abre un espacio de reflexión en el que se entrecruzan aspectos jurídicos, económicos, políticos, científicos, sociales, religiosos, entre otros (Ruiz Callejón, 2007). Se analiza la muerte digna o el buen morir al observar las conductas a través de los principios bioéticos y los valores morales (Huera Castro et al., 2022).

Estos principios (Beauchamp, 2001), si bien no se pueden considerar un sistema o teoría moral, nos brindan un marco a través del cual podemos señalar los problemas morales y pensar sobre los mismos. Este marco no es concreto y es esquemático. Nuestras reflexiones y el juicio moral tienen que añadir otras consideraciones.

Ya en su casa, Emmanuèle se mira en el espejo del baño e imita la súplica de su padre: “Quiero que me ayudes a terminar con esto”. El primer paso para pensar más allá de puntos de vista contrapuestos en un dilema ético es intentar un acercamiento de posiciones. Emmanuèle, al reproducir el pedido del padre e imitar su dificultad para hablar debido a la parálisis facial, procura ponerse en su lugar.

Para respetar la autonomía del paciente, hay que reconocer su derecho a tratamiento, aceptar sus opiniones y perspectivas. Pero, como sucede con todos los principios morales, el conflicto con el principio de autonomía surge cuando lo interpretamos en un caso singular, en un contexto que nos lleva a delimitar su aplicación, en especial, cuando se choca contra otros principios morales y/o jurídicos (Beauchamp, 2001).

Para cerrar esta secuencia, aparece otro flashback, la Emmanuèle niña está sentada a la mesa comiendo, su padre le recrimina: “¿Comiendo de nuevo?”. Sin esperar respuesta, André le cuenta que el día anterior cuando llegó a la casa y no estaban ni ella y su hermana ni su esposa, frente al departamento vacío pensó en matarse: “Si hubiera tenido un arma, me hubiera volado los sesos”. Frente al recuerdo de este acting out, concepto trabajado por Lacan (1962-63) en el que se destaca su carácter mostrativo en la conducta del sujeto hacia un otro, se abre la pregunta de si el pedido de gestión para poder ejercer su autonomía (Fleitas y Paragis, 2024) no se trata, en realidad, de una intención de pasaje al acto (Lacan 1962-63) como conducta repentina y urgente, enmarcado en la alta tasa de suicidios propios de la vejez (Salvarezza, 2002).

Cuando la autonomía prevalece

En la consulta con la médica de la clínica de rehabilitación, Emmanuèle le comenta tímidamente acerca del deseo de su padre de terminar con su vida. Para su sorpresa, ya lo sabe. André se los compartió tanto a ella como a las enfermeras que lo asisten.

Emmanuèle se enfrenta a otra cara del debate bioético, el lugar de la medicina y cómo, desde una mirada técnico-paliativa, se sugiere aumentar la dosis de antidepresivos pero sin dar lugar a la subjetividad del enfermo. Para la doctora es “algo típico” de los pacientes en esta situación. Si bien se ocupa de remarcar que, sin su voluntad, por su estado y edad, “no va a durar mucho”, no considera necesario indagar más al respecto y da por cerrado el tema: “No te preocupes, en general todos se aferran a la vida”.

La autonomía en la toma de decisiones contempla el diagnóstico y muchas veces un tratamiento preciso pero, no son los únicos medios para proporcionar lo mejor para el paciente (Mercado, 2001). En adultos mayores con enfermedades e invalidez crónicas, muchas veces no existe la posibilidad de curación, ni siquiera de mejora de su estado general. Por eso las intervenciones diagnosticas y terapéuticas pueden resultar contraproducentes.

Esta clausura de la postura médica, se sostiene en las leyes francesas que no posibilitan la asistencia al suicidio y, también, en el ejercicio del principio de no maleficencia. Pero tomar decisiones por el paciente sin su colaboración puede llevar a decidir equivocadamente (Mercado, 2001). Cuando el tratamiento refleja la elección del médico sin tener en cuenta el interés del paciente, puede llegar a hacerle perder su significado como persona.

André le implora a su hija: “No me abandones, no me dejes así. Ya no soy yo.” Ayudar al bienestar del paciente necesita de su punto de vista: “Siempre será el paciente el que determine su calidad de vida y no el médico o un familiar” (Mercado, 2001, p.134).

La autonomía no es sin otros

Ante el pedido de su padre, Emmanuèle debe tomar una decisión. Para ello se adentra en el debate ético que el suicidio asistido plantea en el entorno familiar. Si André es capaz de ejercer su autonomía, no será prescindiendo de su vínculo con los otros.

La sorpresa de su hermana Pascale al enterarse que el padre le pidió ayuda para terminar con todo, da paso al alivio de no tener que ser la que cargue con la decisión: “Te lo pidió a vos”. Aparece el reconocimiento de la mala relación que Emmanuèle tenía con su padre cuando eran niñas: “Quizás es un regalo porque de niña le deseabas la muerte”.

La esposa de André y madre de sus dos hijas es una mujer que vive en la casa que ambos compartían, pero debido a la enfermedad de Parkinson necesita de una persona que la asista todo el tiempo. Más adelante en el film, en un recuerdo de Emmanuèle, aparece en su taller de escultura trabajando y su hija le pregunta por qué no usa colores en sus obras. La madre responde que el gris es un color y que hay muchos colores en el gris. En contraposición a André, ella elige vivir y crear, a pesar de sus diagnósticos.

En el caso de su prima Simone, sobreviviente del Holocausto, aparece la exigencia de que honre la vida:

Simone: Piensa en la familia. Después de todo lo que pasamos, y resistimos, no puedes hacernos esto. ¡Hay que seguir viviendo!
André: Sobrevivir no es vivir.

El marido de Emanuèle no puede creer que un padre pueda pedirle algo así a su hija, pero ella empieza a mostrar un atisbo de entendimiento a la posición de su padre: “Justamente porque soy su hija”.

André le pregunta a su hija qué piensa el abogado de la familia de su plan: “Dice que en tu lugar nunca se lo pediría a sus hijos, que lo resolvería solo”.

En la posición de André podemos ver cómo los factores sociales, institucionales, legales y morales se entrelazan en su decisión sobre el fin de la vida, ya sea obstaculizando, como la ley, las instituciones, las opiniones contrarias, o potenciando, como sus hijas y su posición económica favorable.

En su casa, Emmannuèle escucha un CD recién comprado de Solo Piano de Brahms, la obra favorita de André. El título del disco funciona como un anticipo de que, en definitiva, es sólo ella la que deberá tomar la decisión de ayudar o no a su padre a poner fin a su vida.

Antes de tomar la decisión, se toma unos días y viaja sola. Estando fuera de la ciudad, se reúne con una amiga del padre que le cuenta sobre la “Asociación por el Derecho a morir con dignidad”. Le dice que si estuviera en su lugar, lo ayudaría. Pero su hija posterga su toma de posición esperando a que su padre cambie de idea.

Al regresar a París, va de visita a la clínica y la imagen de André esperando asistencia para ir al baño, hacen que se produzca un cambio de posición en Emmanuèle frente al pedido de su padre de terminar con su vida.

Un sueño en el que la Emmanuèle encarnada como la niña de sus recuerdos le dispara al padre actual, condensa la decisión de ir a consultar a la “Asociación por el Derecho a morir con dignidad” para ayudar a morir a su padre. Allí se entera que no es posible realizar un suicidio asistido en Francia porque André no padece sufrimiento físico gracias al tratamiento con analgésicos. El procedimiento solamente se podría realizar en Suiza.

En la charla con la representante suiza de la clínica Emmanuèle se enfrenta con el peso del deseo de André cuando le preguntan si su padre quiere morir. Luego de un silencio puede responder: “Sí, terminar con esto”.

Vida digna también es morir

Una vez tomada la decisión de ayudar a su padre, Emmanuèle atraviesa los diferentes puntos de vista éticos y su propia esperanza de que, con el tratamiento de rehabilitación y los antidepresivos, el deseo de morir de su padre desaparezca.

Los debates en relación con la muerte se encuentran orientados por los alcances y límites de la tecnología (Huera Castro et al., 2022) pero también debe considerarse a los adultos mayores como grupo prioritario. Es necesario considerar la calidad de vida actual y a futuro del paciente. Y evaluar su expectativa de vida funcional (Mercado, 2001). A partir de esta situación, las personas adultas mayores con enfermedades incapacitantes pueden elegir terminar con su vida como una alternativa para poder morir dignamente, haciendo respetar su autonomía personal (Huera Castro et al., 2022).

La autonomía desde la bioética no es unívoca (Ruiz Callejón, 2007), implica autodeterminación pero también la capacidad de autoexpresión. Un momento clave, que nos permite profundizar en la reflexión que plantea la decisión de terminar con la vida por medio de un suicidio asistido, ocurre a partir de que André junto con sus hijas definen la fecha. Los casi cuatro meses que separan la decisión del día que viajará a Suiza transcurren con cambios notables tanto físicos como anímicos en André. Participa activamente de sus rutinas de rehabilitación, bromea con el fisioterapeuta, mostrando un mejor humor. Comienza a socializar más y aceptar visitas de sus antiguos colegas de trabajo. Se alimenta mucho mejor. Cerca de la fecha elegida, André le pide a Emmanuèle posponer el viaje para poder ir al concierto de su nieto, el hijo de Pascale. La esperanza que despierta en su hija un posible cambio de opinión, se vislumbra en el tono de sus palabras: “Yo me ocupo”. Emmanuèle lleva un champagne a lo de su hermana para brindar por la noticia, pero el festejo es interrumpido por el llamado de André que le recuerda que tienen que poner nueva fecha. Su decisión no ha cambiado, no son dudas, sino el verdadero deseo de presenciar el concierto de su nieto.

Al depositar en su hija la gestión para finalizar su proyecto de vida, André puede volver a disfrutar con plenitud y expresar, con humor y alegría, sus deseos. Pero su deseo de morir sigue intacto y es sólo su cercana realización lo que hace posible su profunda conexión con la vida y el arte.

El film opera en dos dimensiones, la historia particular de André en el momento en que puede ubicar algo de su padecimiento y expresarle a su hija que este nuevo estado no representa su identidad ni sus deseos. Y otra, la narrativa, que tiene efectos en lo social y lo colectivo, al poner de manifiesto las problemáticas vinculadas al final de la vida (Fleitas y Paragis, 2024). Se destaca la inquebrantable convicción de André que le permite ejercer su autonomía y decidir cómo terminar con su vida, contemplando dónde, cuándo y cómo morir. Pero un aspecto que no debe subestimarse es el contexto socio-económico y cultural necesario para una persona que decide sobre el final de su vida.

La representante de la clínica suiza visita a André en su internación para una entrevista. Le indica que debe ser capaz de tomar él mismo el vaso y beber el contenido: “Lo asistimos en su suicidio pero no lo matamos”. André desde su silla de ruedas, alcanza un vaso con agua, lo bebé completo y sonríe satisfecho. Más tarde, a solas con su hija, se lo ve muy animado:

André: ¿Cuánto cuesta?
Emmanuèle: Diez mil euros.
André: ¿Cómo hacen los pobres?
Emmanuèle: Esperan a morir.

El debate sobre la posibilidad de decidir sobre cómo terminar la vida, pone de relieve que no siempre las elecciones de las personas enfermas coinciden con las posibilidades legales o sanitarias que se brindan en su país (De Miguel Sánchez, López Romero 2006).

Puede pensarse que el límite ético se ubica en la distinción entre eutanasia voluntaria y no voluntaria. Un argumento que se sostiene, a favor del suicidio asistido y en contra de la eutanasia pasiva, es que podría evitar su uso abusivo en poblaciones vulnerables (Przygoda, 1999). La legislación debería demarcar bien los límites y expresar prevenciones concretas, para evitar los abusos malintencionados y los malos usos aunque sea con buenas intenciones (Martínez-Urionabarrenetxea, 2005). No sólo por el beneficio de los enfermos, sino también para optimizar la calidad de la asistencia, mejorar la relación entre pacientes y profesionales de la salud y por una sociedad que pueda incluir puntos de vista contrapuestos para poder considerarse verdaderamente plural y democrática.

La singularidad de la decisión morir

Para Freud (1919) “no se debe educar al enfermo para que se asemeje a nosotros, sino para que se libere y consume su propio ser” (p.160). Aparece así el núcleo problemático entre lo social/jurídico y lo singular/clínico.

Desde lo social se pueden tomar decisiones anticipadas para que sean ejecutadas por el sujeto autónomo del derecho pero, desde la ética del psicoanálisis, se interroga retroactivamente al sujeto del inconsciente respecto a esos actos (González Pla, 2021). El derecho provee el marco legal para tomar decisiones respecto al final de la vida mientras que desde el psicoanálisis se convocan las razones singulares sobre estas decisiones. Así, se instala una legalidad más allá del derecho que nos habla del deseo por sobre la voluntad. Estas razones no podrían ser anticipadas ya que singularizan una posición.

En la escena en la que Emmanuèle se mira al espejo y repite el pedido de ayuda de su padre, al imitar el gesto del rostro paralizado se produce un movimiento en ella. Al intentar ponerse en el lugar del otro para entender su pedido, sus recuerdos infantiles se tornan ominosos. Su padre la criticaba, la maltrataba verbalmente haciéndola sentir mal y disminuida. Ahora, está en ella el poder de ayudar a su padre a cumplir su deseo o dejarlo vivir inválido, una vida que ya no desea. Esta inversión de roles se juega entre la imagen especular de Emmanuèle imitando a su padre y el cuerpo real de André, para intentar develar de quién surge el pedido.

Leemos esta escena desde Lacan (1962-63): el gesto imitativo de Emmanuèle (mirarse en el espejo repitiendo el pedido de su padre) articula la aparición del objeto a –esa causa de deseo que no se reduce a necesidad– y hace visible el riesgo del pasaje al acto en el otro. En otras palabras, el film muestra simultáneamente los rasgos de un acting out en el padre (Jiménez-Betancourt y García Valdez, 2021) y la labor simbólica de la hija al tomar sobre sí la gestión del deseo paterno.

Pero Emmanuèle parece seguir a Lacan (1962-63) cuando este desprende al psicoanálisis de una conducción moral y contaminada de ideales para pensar en la posibilidad de un suicidio como un acto puro, simbólico, ético:

Yo, en cambio, les debo el respeto que le tengo al suicidio. Desde luego, no a suicidios basados en una bobería, sino esa forma de suicidio que es el acto propiamente dicho. No hay que malograrlo, por supuesto. Si se malogra no es un acto. (Lacan, 1962-63, p. 86).

Lacan (1962-63) no sólo plantea una ética del Eros sobre la pulsión de muerte (Freud, 1920) reforzando la pulsión vital, sino que también se da cuenta que lo que se escapa del principio de placer es lo central (Jiménez-Betancourt y García Valdez, 2021). El estatuto ético del suicidio se da entonces entre dos muertes, porque el significante mortifica al cuerpo llevándolo más allá́ de su dimensión biológica.

Su padre no está sufriendo físicamente, tiene acceso a analgésicos y a cuidados pero necesita asistencia para ir al baño, para bañarse, para todas las actividades de su vida. Emmanuèle sueña que aquella niña de sus recuerdos le dispara al padre actual dando lugar al suicidio asistido como un acto de apropiación. Aparece una ética fundada en los efectos de dicha apropiación y no en sus supuestas causas o en qué tan válidas sean (Jiménez-Betancourt y García Valdez, 2021): “La muerte no es abordable más que por un acto; todavía, para que sea logrado, es preciso que alguien se suicide sabiendo que eso es un acto, lo que sólo sucede muy raramente” (Lacan, 1974-1975, s.p.).

Hacia ese acto logrado se dirige la pregunta por la ética del acto suicida (Jiménez-Betancourt y García Valdez, 2021). El valor ético de una muerte digna singulariza el derecho humano.

Todo ha ido bien

El día antes de su viaje a Suiza, André pide cenar en su restaurante favorito con Emmanuèle y su marido, Serge. Se lo ve muy animado, elige varios platos y su vino favorito. Conversa con el camarero e interroga con interés a Serge sobre su trabajo en la cinemateca:

Serge: Mañana comenzamos una gran retrospectiva de Buñuel.
André: Me gustaría mucho volver a ver ese film...donde esos chicos golpean a un mendigo.

Este breve diálogo, refuerza la vigencia de su deseo. Sumado al brindis hacia el final de la velada que propone André “por nuestra última cena”:

Emmanuèle: ¿Tienes miedo?
André: ¿De qué?
Emmanuèle: De morir.
André: Absolutamente no. Estoy listo.

Su hija busca la duda, el cambio de opinión pero su padre da cuenta de que estamos frente a una verdadera posición de responsabilidad subjetiva al elegir poner fin a su vida.

El film concluye con el llamado desde la Clínica en Suiza a Emmanuèle para avisarle que “todo ha ido bien”, su padre estaba de buen humor, bebió por sus propios medios el vaso y murió en paz. En el rostro de su hija vemos reflejado el dilema entre la tristeza por la pérdida y la tranquilidad por haber gestionado una muerte digna para su padre:

La bioética se configura como un “saber de lo incierto”, donde hay pluralidad de perspectivas, es decir, un espacio de complejidad e incertidumbre. Por eso le conviene a la bioética esta aproximación narrativa, en la que se enfatiza este dinamismo de la ética, basado en el diálogo, la argumentación, la búsqueda de fundamentos y la comunicación entre perspectivas, que es, en definitiva el trabajo de la razón. (Feito Grande, 2013, p.7)

Conclusiones

En realidad, el anciano opta por la eutanasia porque, paradójicamente, tiene sed de vida.
(Laso y Michel Fariña, s.f., párr.2 )

A partir del análisis del film Todo ha ido bien (Ozon, 2021) se introduce un discurso diferente que posibilita una reflexión novedosa, capaz de dar cuenta de una ética de la responsabilidad subjetiva desde donde la bioética sea posible. Se vuelve imprescindible que la bioética incluya la dimensión filosófica, política y estético-analítica que se pueden rastrear desde los inicios mismos de la disciplina (Lima y Cambra Badii, 2013).

Desde la psicología, los casos deben incluir más de una perspectiva porque, más allá de las ficciones, en la vida, los conflictos éticos aparecen cuando las personas entienden y definen una situación de maneras distintas (Feito Grande, 2013). Poder incluir otros puntos de vista contribuye a mejorar y completar la comprensión de un problema. El intento de imaginar cómo se puede ver desde otra perspectiva es esencial para el entendimiento intersubjetivo.

En el film analizado, la interpretación inicial del conflicto que realiza Emmanuèle se va debilitando al poder ir cuestionando su propio punto de vista. Al incluir los distintos relatos, aunque contradictorios, se logra expresar su complementariedad, posibilitando interrogantes y reflexiones pertinentes sobre el caso particular. Conseguir mantener el respeto mutuo lleva al equilibrio del desacuerdo moral y político, algo fundamental para una democracia saludable (Martínez- Urionabarrenetxea, 2005).

El acto suicida acerca al psicoanálisis a sus límites. A partir de la ética psicoanalítica que Lacan (1962-63) elabora se deduce que no se trata sólo de soportar la tensión del fin de la vida (Jiménez-Betancourt y García Valdez, 2021). Evitando caer en la psicopatologización, puede leerse el suicidio como acto. La ética que le corresponde a este acto es una ética que apunta a los efectos más que a las causas y se propone ir más allá de una voluntad de destrucción enfrentando la condena y las simplificaciones falaces.

El suicidio asistido es en la actualidad una práctica que no se puede desconocer pero se debe también dar lugar a sus límites existenciales (Michel Fariña, 2012). Es imperioso distinguir entre las condiciones que permiten una posición subjetiva, desde la responsabilidad y el deseo, para afrontar un suicidio asistido, de formas mercantiles que conducirían a una banalización del fin de la vida.

Las películas se presentan como un recurso que permite indagar más allá de lo evidente. Un intento por conocer lo que no se deja ver, la razón última por la que alguien elige poner fin a su vida. Desde la psicología no podemos conocer esa razón. Pero sí acompañar el despliegue de ese deseo desde la responsabilidad subjetiva, detectando en qué casos estamos frente a un acto autodestructivo. Los psicólogos encontramos en el psicoanálisis una ética que nos permite acompañar ese deseo sin causar daño.

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Message from Vanessa Baña  » 20 de agosto de 2025 » vanebana@hotmail.com.ar 

Un aspecto que me parece destacable, es como dentro del film se articula la autonomía del paciente con la responsabilidad de los otros, especialmente de la hija. La película evidencia que la autonomía no se ejerce de manera aislada, sino en relación con el contexto familiar, social y legal. La recreación de escenas cotidianas, los flashbacks y los gestos mínimos, como el sándwich, funcionan como indicadores que permiten comprender la complejidad emocional y ética de la situación.
También resalta la dimensión psicoanalítica-lacaniana, donde se analiza el acting out del padre y la labor simbólica de la hija al asumir la gestión del deseo del padre. Permite distinguir entre un acto autodestructivo impulsivo y un suicidio asistido responsable, donde el acto se realiza desde la reflexión, la deliberación y la singularidad del sujeto.



Película:Todo ha ido bien

Título Original:Tout s'est bien passé

Director: François Ozon

Año: 2021

País: Francia

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