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Duelo patológico y estrago materno

por Corletta, Silvina

Universidad de Buenos Aires

Resumen:

El presente trabajo corresponde a una propuesta de capítulo para la tesis de la maestría en psicoanálisis; en la cual, nos encontramos actualmente trabajando. Dicha investigación busca señalar la implicancia del duelo en la etapa constituyente, la cual, pensamos como determinante de las estructuras: neurosis, psicosis, perversión. El film elegido nos ha permitido focalizar en la diada madre/hijo para demarcar las consecuencias en la constitución subjetiva cuando el duelo por ser o tener el falo no es atravesado. Buscamos entonces, ilustrar mediante ejemplos que se desprenden del film los contenidos teóricos provenientes del psicoanálisis.

Palabras Clave: Duelo | Alienación | Constitución subjetiva

Pathological Mourning and Maternal Ravage

Abstract:

The present work corresponds to a proposed chapter for the master’s thesis in psychoanalysis, which we are currently working on. This research aims to highlight the implications of mourning in the constitutive stage, which we consider to be determinant for the psychic structures: neurosis, psychosis, and perversion. The chosen film has allowed us to focus on the mother/child dyad in order to outline the consequences for subjective constitution when the mourning for being or having the phallus is not worked through. We thus aim to illustrate, through examples drawn from the film, the theoretical content derived from psychoanalysis

Keywords: Mourning | Alienation | Subjective constitution


Para el desarrollo del siguiente escrito, nos proponemos trabajar mediante un análisis del film Psycho (1960), dirigida por Alfred Hitchcock, con el fin de ubicar y desarrollar los conceptos psicoanalíticos de estrago materno, deseo de la madre, duelo patológico y alienación. Estos serán abordados en la relación entre Norman Bates y su madre, la cual constituye el núcleo del problema a cavilar desde este lineamiento, en relación a los estragos que causa el deseo materno durante la etapa constituyente.

Dicho deseo puede pensarse como heredero de la ecuación fálica propuesta por S. Freud en el complejo de Edipo, según la cual la niña espera, a través de un hijo, recibir el falo: hijo = falo.

Asimismo, introduciremos la cuestión del duelo, particularmente del duelo no realizado como se observa en el film, a fin de señalar la operación de alienación como su consecuencia directa.

A lo largo del film, Norman Bates es presentado como un joven introvertido y retraído, encargado de la gestión del hotel familiar, que convive con su madre en una casa de dos pisos situada junto al establecimiento. La película nos introduce en su cotidianeidad de manera aparentemente banal.

Una noche lluviosa, irrumpe en escena Marion Crane, una mujer que busca refugio y descanso tras un largo viaje. Esta llegada marcará un punto de inflexión en la narrativa, y sobre todo, en el dispositivo de análisis que nos interesa desplegar.

Norman recibe a Marion con una amabilidad que, a primera vista, puede parecer tímida o incluso torpe, pero que en su trasfondo encierra una profunda contradicción subjetiva. Él le asigna la habitación número uno, decisión que, como se descubrirá más adelante, no responde al azar, sino a una elección marcada por una lógica pulsional que sitúa a Marion en el centro de su conflicto con el deseo.

Debido a la gran tormenta, Marion opta por no trasladarse a cenar al restaurante cercano, y Norman le ofrece compartir una comida sencilla en su propia casa. Este gesto, que en apariencia parece una muestra de hospitalidad, da lugar a una escena crucial para nuestro análisis. Mientras Marion se prepara, escucha una intensa discusión entre Norman y su madre. En dicha escena, la madre se opone enérgicamente a la presencia de Marion, esgrimiendo argumentos morales que proyectan un deseo de control absoluto sobre su hijo y una negación radical de cualquier intromisión externa.

Este intercambio, que en principio podría interpretarse como una simple discusión doméstica, opera como una clave de lectura sobre la estructura psíquica de Norman. El rechazo de la madre no se limita a una desautorización circunstancial; más bien, revela un deseo posesivo y excluyente que sitúa a su hijo como propiedad narcisista, y que opera como barrera frente al acceso de Norman a Otro deseante.

La escena posterior en la oficina, donde Marion y Norman entablan una conversación durante la cena, permite entrever la configuración subjetiva del protagonista con mayor profundidad. Ante las preguntas de Marion sobre la relación con su madre, Norman comienza a desplegar un discurso ambivalente, marcado por la resignación, el sufrimiento y la imposibilidad de desprenderse de ese lazo alienante. Fragmentos como:

“la mejor amiga de un hombre siempre es la madre… yo creo que todos estamos en una trampa, una trampa privada e invisible, y nadie puede escapar, rasguñamos y arañamos al vacío”
“a veces cuando ella me habla así deseo subir y maltratarla y dejarla para siempre, o cuando menos desafiarla, pero no puedo,…"
“para mí ha sido una vida muy difícil… porque los dos somos uno”

Nos conducen directamente al núcleo estructurante de nuestra hipótesis: la imposibilidad de desidentificarse del deseo materno y de establecer una distancia simbólica que permite constituirse como sujeto separado.

Este tipo de vínculo, donde la madre y el hijo forman una unidad cerrada, sin mediación simbólica que los separe, da cuenta del efecto de estrago materno tal como lo formula J.Lacan en “Dos notas sobre el niño”, Lacan afirma que cuando el deseo de la madre no está mediado por la función paterna, el niño puede quedar capturado como objeto a de su fantasma, cumpliendo un papel de completud imaginaria en relación a la falta de la madre. Esta captura tiene como efecto una alienación radical, en la cual el niño ya no es sujeto de deseo, sino instrumento del goce materno.

En “El reverso del psicoanálisis (Seminario 17), Lacan lleva esta idea a su máxima expresión al afirmar:

“el papel de la madre es el deseo de la madre. Esto es capital. El deseo de la madre no es algo que pueda soportarse tal cual que pueda resultarle indiferente. Siempre produce estragos. Es estar en la boca de un cocodrilo, eso es la madre. No se sabe que mosca puede llegar a picarle de repente y va y cierra la boca. Eso es el deseo de la madre.” (p.118).

Esta metáfora ilustra la intensidad devoradora del deseo materno cuando no hay nada que lo limite o lo regule. Norman, en este sentido, permanece atrapado en esa boca, fijado en el primer tiempo del Edipo.

A partir de este anclaje, se puede comenzar a pensar como la falta de atravesamiento del duelo –tanto por parte de la madre, que no renuncia a su hijo como objeto fálico, como el hijo, que no renuncia al lugar privilegiado que ocupa para ella– impide la constitución de un sujeto deseante separado. El duelo, en términos lacanianos, no se trata simplemente de la pérdida de un objeto amado, sino del reconocimiento de que uno era la falta de ese Otro. El duelo alude a la inscripción de una pérdida. Cuando esa operación simbólica no se realiza, el sujeto queda fijado a una posición fantasmática que inhibe toda posibilidad de subjetivación plena.

En este punto, es necesario profundizar en la operación de alienación, tal como lo formula Lacan, en tanto lógica inaugural del sujeto en relación al Otro. En el Seminario 11, Lacan sostiene que la alienación es la condición de surgimiento del sujeto: para entrar en el campo del lenguaje, el sujeto debe ceder algo de si, debe aceptar dividirse. Esto implica que el sujeto no surge como una unidad preexistente, sino como un efecto de los significantes del Otro. Sin embargo, en el caso de Norman, dicha operación aparece fijada, empastada en una posición sin dialéctica, producto del fracaso del duelo.

La frase “porque los dos somos uno” ilustra con precisión esta clausura subjetiva: Norman no ha logrado desprenderse del lugar que ocupa para su madre, ni puede nominar su deseo como propio. Su afirmación está marcada por la imposibilidad de la separación, lo que da lugar a una forma extrema de alienación donde no hay constitución del sujeto como tal, sino una subjetividad borrada, anulada por el goce del Otro.

Este fenómeno se manifiesta con especial crudeza en las escenas donde emerge el goce a través del voyeurismo. La escena en la que Norman retira un cuadro de la pared de su oficina –una pintura que representa “Susana y los viejos”, relato bíblico en el que dos ancianos espían a una mujer desnuda mientras se baña– es clave para comprender la lógica escópica que estructura el deseo del personaje. Esta operación escénica funciona como una mise en abyme (puesta en abismo): el espectador ve a Norman retirar el cuadro de “Susana y los viejos” para mirar, pero a su vez, ve lo que Norman ve, instalando una doble escena donde el goce queda desplazado en múltiples niveles.

Tal como lo explica Lacan en su texto “La cosa freudiana” (1958), el goce del voyeur no se encuentra únicamente en la visión del cuerpo del otro, sino en el hecho de que este cuerpo se muestra, se ofrece, aunque sea de manera inconsciente, a la mirada. El goce de Norman no es simplemente sexual: esta marcado por una dimensión pulsional regresiva, un rechazo de la castración que se pone en acto cuando, ante el peligro de ceder al deseo, el sujeto “invoca” a la madre, la encarna y reprime la escena.

En efecto, cuando el deseo amenaza con irrumpir –como sucede con Marion– Norman se transforma, literal y simbólicamente, en su madre. Ya no se trata de una identificación simbólica con la figura materna, sino de una encarnación literal, resultado de la imposibilidad de asumir la perdida. La madre, como figura internalizada, no ha sido simbolizada como objeto perdido, sino que permanece viva en el psiquismo de Norman bajo la forma de una presencia invasiva y persecutoria. Esta dinámica remite directamente al concepto de forclusión, donde la función del Nombre del Padre ha sido rechazada del campo simbólico, dejando al sujeto a merced del goce del Otro.

El cierre del film pone en escena la figura del analista como esclarecedor del enigma, Lacan en el “Seminario de la Transferencia” recurriendo a este mismo film, refiere que el analista –o su equivalente– se suele presentar en el momento oportuno para esclarecer mediante su palabra autorizada y sin apelación posible, el enigma psicológico de un personaje de la trama.

En Psycho, el psiquiatra forense explica que Norman Bates ya no existe como sujeto autónomo, que la madre ha tomado el control absoluto de su psiquismo. “la madre lo devoró”. Esta metáfora condensa toda la lógica que venimos trabajando: Norman ha sido aniquilado por el deseo materno. Su subjetividad ha sido anulada, y solo resta el cuerpo como vehículo de una estructura devastadora.

Finalmente, queremos destacar un detalle no menor: en la habitación de Norman, aparece un disco con la Sinfonía N° 3 “Heroica” de Beethoven. Esta elección musical, lejos de ser arbitraria, puede leerse como una condensación simbólica del deseo del sujeto por liberarse de su prisión fantasmática. La sinfonía, dedicada inicialmente a Napoleón y luego a la idea abstracta del “héroe”, representa la lucha contra la opresión y la búsqueda de la libertad. Sin embargo, en el caso de Norman, dicha libertad solo se alcanza mediante la disolución final del yo, cuando su subjetividad desaparece por completo, y solo queda la madre como resto absoluto.

Conclusión

A lo largo de este recorrido teórico-clínico, hemos abordado el film Psycho de Alfred Hitchcock como un dispositivo privilegiado para pensar el modo en que ciertas estructuras psíquicas se constituyen a partir de la inscripción –o su falla– de operaciones fundamentales para el sujeto: la alienación, la castración, el duelo y la separación.

La figura de Norman Bates nos ha permitido situar las consecuencias subjetivas cuando estas operaciones fracasan. Más precisamente, el personaje encarna las marcas de un deseo materno no mediado por la función simbólica, un deseo devorador que se cierne sobre el hijo sin dejar lugar a su constitución como sujeto deseante. Este es el punto donde Lacan sitúa el estrago materno, una modalidad de goce que se ejerce sobre el cuerpo del niño cuando la madre no renuncia a hacerlo portador del falo.

La imposibilidad de elaborar un duelo estructurante, tanto por ser el falo de la madre como por tenerla como objeto totalizante, fija a Norman en un lazo imaginario del que no puede escapar. Así, la falta no se inscribe, la castración es rechazada y la alienación queda cristalizada. Lejos de poder salir de ese lugar de objeto del deseo materno, Norman queda atrapado en una escena sin salida, donde no existe mediación que le permita des-identificarse.

El análisis de Psycho ilustra con claridad que, cuando el sujeto queda en posición de ser la falta del Otro sin poder asumir esa pérdida, sin posibilidad de duelar ese lugar, se produce una captura estructural que puede derivar en fenómenos psicóticos. A través del lenguaje cinematográfico, Hitchcock logra construir una figura de devastación subjetiva, donde el horror no radica únicamente en los actos cometidos, sino en la estructura que los sostiene: un deseo sin ley, una madre sin falta, un sujeto sin posibilidad de separarse.

Referencias:

Cambra Badii, I. (2018) Pensar el cine. La narrativa de películas y series como matriz metodológica para el tratamiento de problemas complejos. Prometeica - Revista de Filosofia y Ciencias. https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/6522502.pdf

Freud, S. (2013). Duelo y melancolía. En Obras completas. (Tomo XIV) Buenos Aires. Amorrortu editores.

Lacan, J. (2020) El Seminario de Jacques Lacan, libro 10: La angustia. Buenos Aires. Paidós

Lacan, Jacques. El seminario de Jacques Lacan. Libro 11, Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis. Buenos Aires. Paidós, 2006.

Lacan, Jacques. El Seminario de Jacques Lacan. Libro 7, La ética del psicoanálisis. Buenos Aires. Paidós, 2020.

Lacan, Jacques. El seminario de Jacques Lacan. Libro 17, El reverso del Psicoanálisis. Buenos Aires. Paidós, 2020.



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Message from Selene  » 28 de agosto de 2025 » seleegoncalves@gmail.com 

El artículo me pareció muy claro y conciso, rescato algo que por ahí he leído o pensado en otras materias pero esto terminó de hacerme un "click" en cuanto a la comprensión del tema. El duelo no es algo secundario a la constitución del sujeto deseante, sino el núcleo mismo de esa operación. El duelo es primario en tanto permite inscribir la pérdida, y con ella, la castración; si no se realiza, tanto del lado de la madre como del hijo, el niño queda reducido a objeto del goce materno. El análisis de esta película no apunta entonces sólo a una cuestión teórica, sino a una dimensión ética del psicoanálisis: el hecho de que no se trata de tapar la falta, sino de asumirla, tal como Lacan ubica postulando la importancia de "no ceder respecto del deseo".
En Norman Bates se encarna el fracaso de esta inscripción, lo cual lo deja preso del goce del Otro. En este sentido el film ilustra de manera ejemplar los efectos subjetivos y estructurantes de un deseo materno ilimitado, no atravesado por la ley paterna.
Me parece interesante cómo Hitchcock transmite, a través del dispositivo cinematográfico, la experiencia subjetiva mas allá del discurso teórico, permitiendo captar la dimensión del horror cuando el deseo materno no reconoce límites.



Message from Pilar Febrer   » 25 de agosto de 2025 » pilifebrer2@hotmail.com 

Tomando la idea de análisis propuesta por la autora, considero pertinente agregar el curioso y ¿casual? detalle cinematográfico de la ubicación, tanto del hotel, como de la casa de Norman. Lacan, en el Seminario 3 - “Las Psicosis”, para explicar la importancia del significante en la vida del sujeto, toma como metáfora a la carretera principal. Allí, menciona que la misma, es el ordenador que funciona para cada uno. El significante hace de carretera principal debido a que orienta, es un significante especial que aúna las significaciones compartidas. A su vez, añade que la significación fálica es la significación privilegiada. Es el punto de almohadillado, es quien engancha la cadena y permite que no se desarme, y es el significante del Nombre del Padre quien posibilita lo mencionado.
En la psicosis, este significante se halla forcluído, el deseo de la madre no se sustituye. De este modo, la carretera principal se desvía, y como consecuencia, hay significación propia que no se comparte, así como también se tienen carreteras secundarias que orientan al sujeto no-barrado. Esa seria, a mi parecer, la -posible- coincidencia con lo visualizado en el film, ya que la ubicación de la casa y el hotel está justamente al costado de la ruta, a orillas del camino, donde los modos de tramitación que ha encontrado Norman, han sido mediante las alucinaciones, delirios, incluso convirtiéndose en su madre, tal como destaca la autora. La razón de ello radica en que donde Norman ha crecido y se ha desarrollado, es bajo el ala materna, sin la figura de un padre o un tercero que separe la distancia entre madre e hijo: sin alguien que ocupe el lugar de palo en el triángulo edípico, para detener a la madre potencialmente devoradora, permitiéndole así al niño desarrollarse como un individuo autónomo.



Message from Abril Abdinw  » 24 de agosto de 2025 » abril_lola_abdine@hotmail.com 

Hola! Siguiendo la lectura de la autora, trabajar el film mostrando la simbiosis entre Norman y su madre como núcleo del problema me resultó muy interesante.

Esa unión cerrada, donde no hay mediación que los separe, impide la elaboración del duelo y deja a Norman atrapado en el lugar de objeto del deseo materno.

Lo interesante es cómo escenas clave del film, la cena con Marion, la voz de la madre, el voyeurismo detrás del cuadro, permiten leer conceptos como estrago materno y alienación. El horror, más que en el asesinato, aparece en esa imposibilidad de separarse: un sujeto devorado por la madre y sin espacio para su propio deseo.

En "Psycho", lo inquietante es justamente cómo Hitchcock logra hacer sentir ese goce que, en palabras, sería indecible. ¿Será que Hitchcock, con sus recursos visuales y sonoros, logra transmitir algo del goce que en psicoanálisis suele ser casi imposible de representar? Creo que es interesante pensar cómo el cine puede rozar ese imposible a través de imágenes, metáforas, cortes, silencios.



Película:Psicosis

Título Original:Psycho

Director: Alfred Hitchcock

Año: 1960

País: Estados Unidos

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