Anoche vi Flow, la película del gran director letón Gints Zilbalodis, quien ha recibido varios premios, entre ellos el Oscar 2025 a la Mejor Película de Animación, por esta obra singular. Lo que me impresionó es que, sin proponérselo abiertamente, el director deja un mensaje de advertencia para los adultos sobre la existencia de los animales, mostrándonos que, como especie superior, tenemos mucho que aprender de ellos.
Al principio, pensé que era una película destinada a la infancia, y no entendía bien qué hacía yo allí contemplando esos planos tan bellos como enigmáticos. Sin embargo, pronto advertí que Flow es cabalmente una obra para todo público.
Además de las bellas imágenes y la música, la película prescinde de diálogos, y su “voz” se encuentra en el movimiento de los animales, sus sonidos y el paisaje de fondo, que resulta verdaderamente subyugante. Todo parece transcurrir en una época post-apocalíptica, post-humana. Los sobrevivientes son unos pocos animales, con un gato como protagonista, que descubren cómo hacer un curioso y conmovedor lazo.
A lo largo de la trama vemos dibujos y esculturas que sugieren que, en algún momento, ese planeta estuvo habitado por seres humanos. La película explora la capacidad de supervivencia de los animales, y a la vez su respeto por la diversidad. Lo más interesante es que estos animales no están antropomorfizados, como los de Disney, sino que se los muestra espontáneamente, apenas estilizados con un tono pastel.
No son ni buenos ni malos; simplemente hacen lo que pueden con la catástrofe. La vida y la muerte los atraviesan de manera natural. El final es abierto, lo que permite que cada espectador se confronte con su propio fantasma.
Un tema fascinante para quienes nos dedicamos al psicoanálisis es el reflejo, la mirada, la identidad y la identificación. La película nos presenta por primera vez al protagonista a través de su reflejo en el agua, lo que nos permite conocer a Flow desde un curioso reverso. Los humanos, que nos reconocemos por nuestra imagen en el espejo, nos vemos confrontados con ese reflejo en el agua, que, al reunir a los animales, nos incluye.
También es significativo el personaje de la ballena, que aparece en momentos cruciales de la historia. Como recomiendo la película, no entraré en detalles sobre la trama, pero sí me gustaría reflexionar sobre el tema del espejo y la mirada del Otro, temas que Jacques Lacan abordó en toda su complejidad a través de sus escritos y seminarios. La relación con el semejante, como nos lo muestra con Freud, está presente en esta historia.
El concepto del Estadio del Espejo, propuesto por Lacan en 1938, nos dice que un ser humano se reconoce a sí mismo entre los seis y los dieciocho meses. La mayoría de los animales, en cambio, nunca logran este reconocimiento. Lacan también estudió la conducta de los animales para hablar sobre los humanos (etología), lo que es relevante si consideramos cómo los animales responden a nuestra forma de comportarnos. Cualquiera que tenga mascotas o interactúe con animales domésticos sabe que estos responden de manera muy sutil a nuestras emociones y gestos.
En suma, la película nos muestra que la especie humana no tiene la inteligencia ni los recursos suficientes para comprender esta peculiar sabiduría de los animales. Los humanos fallamos, ya que no estamos guiados por el instinto de supervivencia, sino por la pulsión de muerte. El psicoanálisis de Freud y la lectura que Lacan hace de él nos alertan constantemente sobre esta tragedia. Freud lo menciona en Más allá del principio del placer (1920) y Lacan lo aborda en sus diversos escritos. Como especie, no estamos conectados con la naturaleza; solo buscamos dominarla, sin importar las consecuencias de estrago y destrucción del planeta.
Los animales, en cambio, se sienten parte de la naturaleza y respetan su lugar y su tiempo. Tienen una relación distinta con la vida y la muerte, porque asumen que el tiempo cronológico es una construcción humana, y que este tiempo es limitado y erróneo. La película ofrece entonces un mensaje claro: aún estamos a tiempo de cuidar la naturaleza y aprender a dialogar con ella, si cambiamos nuestra actitud hacia ese mundo misterioso que nos trasciende en inteligencia y nobleza de espíritu.
Salimos del cine sabiendo que el cambio climático es real, y que las especies, incluida la humana, ofrecen diversidades que hacen de la existencia algo maravilloso. Como este film, tan bello y conmovedor como imprescindible.
NOTAS
Película:Flow
Título Original:Flow
Director: Gints Zilbalodis
Año: 2024
País: Letonia
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