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Modos de supervivencia y resistencia en la distopía el Cuento de la criada

por Febrer Mirabelli, Pilar

Facultad de Psicología, Universidad de Buenos Aires

Resumen:

La investigación aquí expuesta propone problematizar los diferentes modos que encuentra el sujeto para mantener no solamente su integridad personal, sino también su vida, dentro de una distopía, tomando como eje la serie El cuento de la Criada (Barker et al., 2017-2025). La pregunta que reúne lo mencionado, es: ¿Qué resiste, del sujeto, ante lo distópico?

La propuesta permite pensar cómo, incluso bajo gobiernos despóticos y teocráticos que buscan el control absoluto sobre (mayoritariamente) mujeres y personas no binarias, persisten prácticas que restituyen humanidad y sostienen al sujeto, evitando que se desintegre ante la pulsión de muerte del sistema. Asimismo también invita a reflexionar que, al crear una distopía, sea cual fuere su temática, se le está comunicando una advertencia social al lector. Allí, se intenta dar cuenta de que algo puede –y debe– hacerse en el presente para evitar el futuro. En este caso, la ficción no supera la realidad, sino que es producida por ella. Se posiciona, de este modo, al cine como pasador de lo real.

Palabras Clave: distopía | supervivencia | resistencia | feminismo

Under The Eye of Dystopia: Ways of Survival and Resistance in The Handmaid’s Tale

Abstract:

The research presented here aims to examine the different ways a subject finds to maintain not only their personal integrity but also their life within a dystopia, focusing on the series The Handmaid’s Tale (Barker et al., 2017-2025). The central question guiding this work is: What aspect of the subject resists the dystopian environment?

This investigation explores how even under despotic and theocratic regimes that are seeking for absolute control over (predominantly) women and non-binary individuals, some practices that restore humanity and keep on the subject persists, preventing their disintegration in the face of the system’s death drive. Furthermore, it invites reflection on the fact that creating a dystopia, regardless of its specific theme, serves as a social warning to the reader. It highlights that something can –and must– be done in the present to avoid the future. In this case, fiction does not surpass reality; rather, it is produced by it. Thus, cinema is positioned as a vehicle for conveying the real.

Keywords: dystopia | survival | resistance | feminism


Introducción

El presente trabajo tiene la finalidad de problematizar los efectos, en tanto modos de sobrevivir y resistir, bajo un mundo distópico. Dicho objetivo se llevará a cabo tomando como eje central la serie televisiva El cuento de la Criada (Barker et al., 2017-2025), haciendo foco en la protagonista June Osborne/Defred.

La serie elegida se encuentra basada en la novela de Margaret Atwood, publicada en 1985, llamada también El cuento de la Criada. La historia comienza desde que, en pos de solucionar una crisis de fertilidad, ambiental y de restaurar valores ultraconservadores, un grupo de fundamentalistas toma lo que solía ser Estados Unidos hasta 2014. Esta distopía, ubicada en lo que pasa a ser la República de Gilead –totalitaria, teocrática y patriarcal–, reproduce eventos tanto ficticios, como inspirados en la realidad. Desde una perspectiva feminista, las vivencias relatadas por la voz en off de June atraviesan diversas temáticas. En definitiva, se podría decir que los capítulos reflejan por lo que las mujeres y sociedades han pasado, pasan y quizás pasarán. De todos modos, también se destaca notablemente la importancia de la resistencia, lucha y conciencia sobre lo ocurrido.

El interés del material seleccionado radica en que una distopía está compuesta tanto por hechos de la realidad, como ficticios, la cual, a su vez, puede orientarse en diferentes temáticas según cada autor/a. De este modo, cabe resaltar que uno de los acontecimientos históricos que tomó Atwood de inspiración para su distopía, fue la dictadura cívico-militar argentina. En esta historia donde la sociedad se encuentra ubicada bajo un escenario postapocalíptico, la temática que la atraviesa es el feminismo. Dicho esto, el foco aquí estará puesto en destacar los aspectos que permiten no ceder ante tal deshumanización vivida en la serie, a través del método clínico-analítico.

Planteo del problema de investigación

La problemática abordada surge por el interés en investigar sobre la distopía y sus implicaciones, sumada la iniciativa de poner en cuestión a los regímenes totalitarios que la componen, desde una perspectiva psicológica y de género. También resulta oportuno destacar y recordar el rol de la religión, normalmente patriarcal, en la toma de decisiones sobre toda dimensión de la integridad, tanto en la serie como en la realidad. Los efectos de un mundo distópico pueden ser: observables a través de los discursos, comportamientos y símbolos de la sociedad, relevantes en tanto que responden a una necesidad real (mayoritariamente de mujeres y personas no binarias), y pertinentes debido a que llevan a analizar fenómenos psicológicos significativos de tiempos pasados y también de tiempos modernos.

Desarrollo

Para comenzar con el desarrollo, resulta pertinente contextualizar acerca de algunos roles dentro de la sociedad de Gilead. En las mujeres, se encuentran las Esposas, quienes son las mujeres infértiles, de clase alta, casadas con los Comandantes; las Marthas, encargadas de la limpieza del hogar; las Tías, como responsables de controlar, cuidar y promover el rol de las Criadas como honorable; las Criadas, quienes son mujeres identificadas como fértiles, asignadas al hogar de uno de los Comandantes con el fin de engendrar un hijo para el matrimonio. Y en los hombres, se encuentran los Comandantes, funcionarios con los cargos más altos del poder y quienes apoyaron el proyecto de Gilead; los Ojos, como la policía secreta, responsables de mantener la ley y el orden y erradicar a los infieles y traidores, informando lo que sucede.

Resignificación del rol de la mujer

Tomando lo mencionado por Fernández (1992) sobre el imaginario social, introducido por Castoriadis en 1975, se podría decir que los ideales que definen al rol femenino dentro de Gilead hacen que el mismo se encuentre pura y exclusivamente determinado en tanto funcionalidad dentro del orden social, discriminando según los cuerpos y su capacidad reproductiva. El cuerpo femenino, pasa a convertirse en objeto de control. Las instituciones –Gobierno, religión, maternidad– no solo organizan la sociedad, sino que producen modos de subjetivación, actuando sobre la vida de las mujeres, en especial sobre las Criadas.

Agregando una mirada histórica, Martínez (1992) describe que, durante la transición al capitalismo, el nuevo orden social ha utilizado al “capital femenino” como reproductor, constituyendo una categoría fundante en el origen del mito social de la maternidad. También Federici (2004) historiza sobre ello en su obra, haciendo un recorrido detallado sobre el disciplinamiento del cuerpo femenino. Lesley Gore en la canción You don’t own me, menciona:

"No te digo qué decir, no te digo qué hacer, así que déjame ser yo misma, eso es todo lo que te pido. Soy joven, y amo ser joven, soy libre, y amo ser libre, para vivir mi vida como quiero, para decir y hacer lo que yo quiera".

De este modo, la distopía, al funcionar como una institución totalizante, busca clausurar la singularidad de los sujetos y anular toda posibilidad de deseo propio. Esta opresión, a menudo se encuentra vinculada con la obsesión por eliminar, o al menos neutralizar, a los enemigos, entendidos como todo aquel que se oponga al sistema impuesto.

Así como lo mencionó Claeys (2017), el color que representa a la distopía es el rojo sangre, el cual no es casualidad que sea el protagonista en la serie abordada. Rojo el uniforme de las Criadas, rojo el Móvil de Nacimientos utilizado para transportar a las Criadas a los partos, roja la soga de donde tienen que tirar las Criadas para ahorcar a quienes traicionan a la ley, rojo el muro donde se cuelgan los cuerpos de las personas ejecutadas, y así. Tomando lo que dice June, a las Criadas las vistieron de rojo, del color de la sangre, para marcarlas, pero se olvidaron de que también, es el color de la rabia. De hecho, una de las canciones elegidas para representar lo que se estaba sintiendo en la serie, fue Look what you make me do, la cual dice:

“Pero me volví más inteligente, me volví más dura en el último momento. Cariño, me levanté de entre los muertos, lo hago todo el tiempo. Tengo una lista de nombres y el tuyo está subrayado en rojo”

Utilizando al rojo como la búsqueda de venganza y justicia, y ya no desde la vergüenza.

Tal manifestación se representa en el female rage, en la reapropiación del enojo como acto político y como portavoz, promoviendo también la búsqueda de la justicia. La rabia como manifestación ha sido (y es) necesaria, debido a que desde los inicios de la civilización se les ha enseñado a las mujeres a callar y obedecer, como es el caso del discurso de la Biblia y las religiones. Esta reacción, propiamente humana, se podría visualizar en acciones como la de Emily, quien en un encuentro social al aire libre, toma robado el auto de uno de los Comandantes para dar una vuelta y poder volver a sentirse viva después de tanto, la cual cambia de rumbo total y literalmente, y termina en la muerte del Comandante.

Como se ha mencionado anteriormente, en Gilead, es un grupo de fundamentalistas (los hijos de Jacob) quien impone la ley y el castigo, pero no sin basarse en el orden moral de la Biblia y justificando sus actos con los pasajes. Allí, el discurso religioso que pretende restaurar los valores tradicionales y un estilo de vida sano, es transmitido en su mayoría por Comandantes, Esposas y Tías, quienes se sienten omnipotentes, según menciona Freud (1921, como se citó en Claeys, 2017). La serie evidencia que el poder no sólo reprime, sino que produce cuerpos, identidades y verdades: la Criada es el resultado de un discurso que la crea y la sostiene. Frente al poder total, la resistencia no es necesariamente acción visible, sino que la reapropiación simbólica también surte efectos. La resistencia permite reconstituir fragmentos del yo, siendo en El cuento de la Criada los recuerdos, la escritura, la narración, algunos modos de ella.

Bajo la misma línea, el cuerpo femenino que aparece como territorio político, que siguiendo a Bleichmar (1992) no se encuentra no marcado por la ley, también puede ser un punto de fuga desde el cual se puede reconstruir la subjetividad. Cuerpo sometido para no llegar a su fin, pero cuerpo que pone fin cuando encuentra el momento, tal como ocurre en casamiento de Serena, donde se organizan Criadas, Marthas y Tías para envenenar las tortas, y así poder matar a los Comandantes y sus Esposas mientras duermen. Dicho esto, la revelación contra el sistema de este modo no implica violencia necesariamente. Lo propiamente humano es lo que les permite a las Criadas no rendirse, a pesar de que hayan estado a punto de hacerlo.

Dado que no tienen permitido llamarse por su nombre antes de vivir bajo el régimen impuesto, es en el encuentro con un otro, con otras Criadas, que lo pueden reafirmar, para así seguir conservando su identidad. Escenas como la ubicada en el supermercado donde se dicen su verdadero nombre por lo bajo, permiten no solo dilucidar lo descripto, sino también replantearse la realidad de muchas personas hoy en día, y agradecer el presente que pueden tener otras.

Igualmente, así como hay mantenimiento de la identidad previa a Gilead, también surgen identificaciones posteriores, como es el caso de June. En ella, se puede visualizar cómo el primer capítulo finaliza con “Mi nombre es June”, y destacar cómo al final del último capítulo de toda la serie afirma orgullosa y mirando a cámara “Mi nombre es Defred”. Allí, se podría interpretar una reapropiación de la identidad, ya que a pesar de que le hayan impuesto ser Defred, ella pudo elegir mantenerla viva una vez que fue libre. Cazzu, en Yo yo y yo, afirma:

“Les enseñé que con mujeres como yo nunca se juega, y que lo mío es mío y que nadie me lo niega, que el mundo será injusto, pero me opongo a las reglas, y ustedes no deciden lo que yo tengo en mis venas. Mi pena, mi lucha espero le sirva a muchas, a veces lloro pensando en la cama o en la ducha, cuando con impotencia me imagino que son muchas las que gritaron fuerte pero nadie las escucha”.

Retorno de lo reprimido socialmente

La lucha incansable por encontrar a los seres queridos, la conmemoración hacia quienes fallecieron, el mantener presente los nombres en las conversaciones, son todas formas de mantener vivo el recuerdo. Tener presente a personas que ya no están, simbólica o literalmente, es un acto de resistencia ante quien quiere borrarlas. Ponerles cara, nombre y honrarlas, mantiene encendida la llama de la esperanza. Dicho por June, ella se mantuvo viva gracias a la ilusión que tenía por reencontrarse con Hannah, ya que desde el día uno planeó sobrevivir por ella. En This is my trying, Taylor Swift expresa

"Es difícil estar en una fiesta cuando me siento como una herida abierta, es difícil estar en cualquier lugar estos días cuando todo lo que quiero es a ti. Eres un flashback en un carrete de película en la única pantalla de mi ciudad, sólo quiero que sepas que esta soy yo intentándolo".

Recordar, en la distopía, es un gesto ético y político, siendo la memoria un tesoro que abre la posibilidad de volver a instituir humanidad. Castoriadis (1975) entiende a la memoria colectiva como instituyente de nuevos sentidos. Tal como describe Moreno (2016), no es posible dominar el pensamiento del otro. Ya lo mencionó Atwood (1985): “Nadie, ni siquiera un gobierno despótico parapetado tras el supuesto mandato de un Dios todopoderoso, puede gobernar el pensamiento de una persona. Y mucho menos sus deseos. (…) La fuerza incontenible del deseo como elemento transgresor”.

Deseo como subversión

Por un lado, Bleichmar (1992) destaca que la relación deseo-placer es distinta en los dos sexos, habiendo una desigual valoración y legitimación de la feminidad y de la masculinidad, dentro de la cultura. A través de la sexualidad y el deseo, es que las Criadas encontraron otra forma de oponerse a la norma impuesta. A pesar de estar constantemente vigiladas, algunas de ellas han sabido hacerse los momentos para conectar con lo que sienten, aman y desean.

Han sabido rebelarse mediante miradas cómplices, tactos cálidos, frases seductoras, apoyo incondicional y escucha activa. Tal es el caso de Nick para June, quien a pesar de ser el Ojo y chofer que trabaja en su hogar, y de haber tenido algunas falencias, contribuyó en gran parte a la supervivencia de ella en Gilead. Si bien el deseo y la sexualidad de las Criadas no son temas centrales de la serie, el sexo sí. Por lo tanto, ante el acto sexual violento, ritualizado y solo enfocado en la concepción, hallar momentos de goce que permitan la intimidad, resulta revolucionario.

Mirada que vigila - mirada que contempla

Las implicancias de la mirada resultan centrales en la serie. Desde la mirada controladora y machista que busca la disciplina, hasta la mirada con ternura, quien permite la intersubjetividad entre las personas sometidas al nuevo régimen. A través de las miradas entre Criadas principalmente, es que logran sentirse acompañadas, e incluso, comunicarse.

La mirada, en Gilead, es el instrumento de poder que transforma la represión externa en autocensura. Foucalt (2002) destaca que quienes se encuentren bajo coerción, serán parte del juego de la mirada, describiéndola como un aparato que induce efectos de poder y donde, de rechazo, se hace claramente visible aquellos sobre quienes se aplica. De forma normalizadora, reproduce una vigilancia que permite calificar, clasificar y castigar.

En el otro extremo, también se puede hablar de la mirada como manifestación de ternura. Tomando a Ulloa (1995), la ternura, de este modo, aparece como contraste y denuncia ante lo instituido. Tener miramiento es reconocer, con amor, al otro semejante como sujeto ajeno y distinto de uno mismo. Resistir, implica valorar la mirada para construir otras formas de ver(se).

Lazos que alojan

En El cuento de la Criada, dentro y fuera del régimen existe un grupo de personas, que, sin conocerse, forman parte de la resistencia: Mayday. Allí, cada persona participa ya sea con un mínimo gesto como entregar un paquete, o con algo más masivo, como lo fue El Vuelo del Ángel, operación de contrabando que organizó June con el apoyo de otras Criadas y Marthas. En dicho acontecimiento, 86 niñxs fueron trasladadxs en un avión a Canadá. La sororidad y la solidaridad son prácticas que restituyen humanidad dentro de la deshumanización, son los modos en que el sujeto, aún fragmentado, puede rehacerse junto a otros. Bajo la misma línea, María Elena Walsh en Como la cigarra dice “Tantas veces te mataron, tantas resucitarás. Cuántas noches pasarás desesperando, y a la hora del naufragio y la de la oscuridad, alguien te rescatará para ir cantando”. A lo largo de la serie, Mayday se va agrandando, ya que son cada vez más quienes se suman a contribuir con la libertad de la sociedad. Tal es el caso del Comandante Joseph, quien, arrepentido de sus decisiones como arquitecto de Gilead, ha colaborado en múltiples ocasiones.

Por otro lado, así como la solidaridad juega un rol muy importante dentro de Gilead, también lo es la sororidad. La misma, se lleva a cabo con las Criadas de modo constante. Sin importar las consecuencias, ellas están la mayoría del tiempo cuidándose las espaldas, dispuestas a arriesgarse una por la otra. Una de las primeras escenas que movilizan, es cuando a Janine la mandan a matar a piedrazos. La orden de la Tía Lydia era que las mismas Criadas sean quienes le quiten la vida, pero como era de esperarse, sus compañeras se negaron, dejando caer las piedras al suelo. De este modo, las escenas de las Criadas caminando juntas con sus vestimentas rojas y blancas, acompañadas de la voz en off de June, generan diversos sentimientos, tales como empatía y empoderamiento femenino.

Conclusiones

A lo largo del trabajo se buscó indagar qué resiste del sujeto ante lo distópico, tomando como eje la serie El cuento de la Criada. La propuesta permitió pensar cómo, incluso bajo regímenes totalitarios que buscan el control absoluto del sujeto, persisten modos de resistencia que sostienen lo humano.

A modo de reflexión, y retomando lo dicho por Sargent (1944), al crear una distopía, sea cual fuere su género, se le está comunicando una advertencia social al lector. Allí, define a la distopía como una sociedad inexistente, pero pretendiendo que el lector contemporáneo se percate de actuar, antes de que todo empeore. En Gilead, la vigilancia, la coerción y la apropiación del cuerpo femenino evidencian la dimensión del poder, pero también la posibilidad de subvertir ese orden a través de los mismos cuerpos que el sistema intenta dominar.

La serie, a su vez, muestra que el sometimiento no anula por completo la capacidad de desear, recordar o vincularse. Aún en la opresión, pueden surgir prácticas simbólicas que restituyen subjetividad, es allí donde lo propiamente humano –como afirmaba Ulloa (1995)– se preserva.

Una de las subpreguntas que guiaron la investigación fue ¿cómo se sostiene la subjetividad, frente a la amenaza constante de la despersonalización? y es una re-pregunta que es posible hacerse diariamente, sin importar de qué época se esté hablando. Ya lo dijo Simone de Beauvoir en una conversación en 1974 (citada en Monteil, 2011): "No olvides jamás que bastará una crisis política, económica o religiosa para que los derechos de las mujeres vuelvan a ser cuestionados. Estos derechos nunca se dan por adquiridos, debes permanecer vigilante toda tu vida”.

Referencias:

Alborch, C. (2002). Malas. Rivalidad y complicidad entre mujeres. Aguilar.

Atwood, M. (1985). El cuento de la Criada. Salamandra.

Barker, M., Chaiken, I., Chang, Y., Fortenberry, D., Hockin, S., Littlefield, W., Miller, B., Morano, C., Moss, E., Sears, F., Siracusa, F., Todd, K., Tuchman, E., Weber, J. y Wilson, D. (Productores ejecutivos). (2017-2025). El cuento de la Criada [Serie de televisión]. Daniel Wilson Productions, Inc.; Hulu; MGM Television; The Littlefield Company; Toluca Pictures; White Oak Pictures.

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Burin, M. (1992). Nuevas perspectivas en Salud Mental de mujeres en Fernández, A.M. (Comp.), Las mujeres en la imaginación colectiva. Una historia de discriminación y resistencias (pp. 314-333). Paidós.

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Cambra Badii, I., Mastandrea, P. y Paragis, M.P. (2019). El mandato del nacimiento Cuestiones bioéticas y biopolíticas en la serie El cuento de la Criada. Aesthethika. Revista Internacional sobre Subjetividad, Política y Arte, 15(1), 5-17. https://www.aesthethika.org/El-mandato-del-nacimiento

Castoriadis, C. (1975). La institución imaginaria de la sociedad. Tusquets Editores.

Cazzuchelli, J. E. (2022). Yo yo y yo [Canción]. En Nena trampa. Rimas Entertainment.

Claeys, G. (2017). Dystopia: A natural history. A study of modern despotism, its antecedents, and its literary diffractions [Distopía: una historia natural. Un estudio del despotismo moderno, sus antecedentes y sus difracciones literarias]. Oxford University Press.

Federici, S. (2004). Calibán y la bruja: Mujeres, cuerpo y acumulación originaria. Autonomedia.

Fernández, A.M. (1996). De eso no se escucha: el género en psicoanálisis en M. Burin y E. Dio Bleichmar (Comp.), Género, psicoanálisis, subjetividad (pp. 155-156). Paidós.

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Freud, S. (1921). Psicología de las masas y análisis del yo en Obras Completas. Tomo XVIII. Amorrortu editores.

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Monteil, C. (2011). Simone de Beauvoir et les femmes aujourd’hui. Éditions Odile Jacob.

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Ulloa, F.O. (1995). Novela clínica psicoanalítica. Historial de una práctica. Paidós.

Walsh, M.E. (1972). Como la cigarra [Canción]. En Como la cigarra. CBS.



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COMMENTS

Message from Cynthia Anahi Girabel  » 20 de octubre de 2026 » ca.girabel@gmail.com 

Me resulta particularmente interesante pensar lo distópico de la serie y, a la vez, su inquietante actualidad. En términos freudianos, lo ominoso aparece allí donde aquello que nos resulta extraño nos confronta, en realidad, con algo profundamente familiar, que quizás permanece sin nombrarse. Lo que la serie muestra sobre el cuerpo y el lugar de la mujer puede parecernos extremo, pero también nos devuelve algo de aquello que vivimos cotidianamente y cuyos efectos no siempre logramos reconocer. Esto se vuelve especialmente preocupante frente a gobiernos que buscan debilitar los lazos colectivos y el poder que puede producir la unión (sin ir tan lejos, como plantea el original de la novela de Atwood, podemos extrapolar a estos tiempos esta idea). A través de la clasificación y la segregación, intentan neutralizar aquello que temen: la posibilidad de resistencia. Sin embargo, es en las propias grietas de ese orden donde puede emerger una singularidad, allí donde el sujeto no retrocede ante su deseo y responde a la interpelación de las circunstancias no desde la negación, la proyección o la sumisión, sino mediante un acto que sostiene una posición ética y política frente a la deshumanización.



Message from Ariadna Sofia De Checchi  » 20 de octubre de 2026 » sofia.dechecchi@gmail.com 

Algo que me quedó pensando del artículo es cómo, en un contexto tan violento, una mirada, un recuerdo o poder decir el propio nombre pueden hacer una diferencia. Lo relaciono con la ternura que plantea Ulloa, especialmente con la idea de miramiento: reconocer al otro como alguien distinto de uno mismo, con una historia y deseos propios. En Gilead, donde las criadas son reducidas a una función reproductiva, esos encuentros en los que pueden nombrarse y escucharse permiten sostener algo de su singularidad.
Si lo pienso desde la posición del analista, esto me hace pensar en la importancia de alojar el sufrimiento sin querer decidir por el otro. La ternura supone también reconocer que lo que esa persona necesita o desea puede ser diferente de lo que uno imagina para ella. Tambien me parece interesante no convertir la resistencia en otra exigencia, como si siempre hubiera que ser fuerte o rebelarse. Poder escuchar el miedo, el cansancio y las contradicciones, sin juzgarlos, sería una manera de sostener ese miramiento del que habla Ulloa. El artículo me deja pensando cuánto puede sostener a alguien el hecho de encontrar a otro que le dé un lugar a su palabra.



Message from Florencia Lugones  » 14 de octubre de 2026 » flugones@cas.austral.edu.ar 

Primero que nada, me gustó mucho leer lo que se escribió y también, en el contexto en el que estamos, me parece muy necesario.
Al ser una serie que me marcó mucho, leer esto me resultó muy movilizante porque logra explicar con un marco teórico aquello que como espectadora genera sensaciones desgarrantes.
Me impactó la diferenciación sobre el lugar de la mirada: esa tensión constante entra la mirada panóptica del régimen que busca vigilar y castigar, y la mirada de ternura que reconoce al otro como un igual. Es fuerte pensar cómo algo que el propio sistema usa para controlar, se transforma, entre las Handmaids, en un espacio de refugio y encuentro.
También me gustó cómo el trabajo ubica a la distopía como un "pasador de lo real". Pensar que la autora se basó en hechos históricos reales para crear Gilead nos saca del terreno de la mera ficción y nos coloca en una posición de advertencia sobre nuestro presente. Nos recuerda que los derechos conquistados nunca pueden darse por sentados, y que el deseo y la memoria son siempre la primera trinchera frente al avance de discursos autoritarios.
Lo último que quisiera destacar, es que me parece valioso cómo se resalta la resistencia en los pequeños gestos cotidianos, como un nombre dicho por lo bajo, una mirada cómplice o la memoria sostenida. En Gilead el sistema busca el aislamiento total, pero es en la sororidad y en la idea de que "nadie se salva solo" donde se reconstruye la subjetividad.



Message from Pilar Febrer Mirabelli  » 7 de octubre de 2026 » pilifebrer2@hotmail.com 

Hola Franco, gracias por leerme!! Si, en efecto es una serie tanto fascinante como movilizante. Eso que decís de los límites entre realidad y ficción, ojo, porque si bien parece exagerado lo que se muestra, lo que hizo la autora fue recopilar sucesos que ocurrieron, y armar una historia en base a ello. De ficción no tiene nada más que algunas cosas con fines artísticos. Coincido con que las consecuencias de algunas decisiones (quizás basadas en la utopía de algunxs), pueden convertir la distopía en realidad. ¿A qué te referís con que no sabes si es cierto que Margaret se sirvió de la última dictadura cívico-militar ocurrida en nuestro país? Pues esas similitudes que encontras, es porque así fue. Te dejo algunas citas dichas por ella misma: "La dictadura argentina, particularmente su costumbre de quitarles los bebés a las personas asesinadas y entregárselos a generales o a sus familias, es decir, a las élites de la época. Esto derivó en que los niños crecieran y descubrieran que sus padres (adoptivos) habían asesinado a sus padres"; "Sí, un tema recurrente, no solo en la Argentina, pero para mí, que lo viví, fue influyente"; "La división entre los derechos de la mujer y los derechos humanos es una falsa dicotomía. Una de mis fuentes para The Handmaid’s Tale fue la Argentina bajo el gobierno de los Generales. Tantas mujeres asesinadas y sus hijos robados". Y en cuanto a la temática, agregó también que "Hitler, por ejemplo, robó bebés polacos rubios, con la esperanza de que se convirtieran en bebés alemanes rubios. Los rusos han robado muchos niños ucranianos. No sabemos dónde están". Dejo también este artículo publicado en aesthethika: https://www.aesthethika.org/La-autora-de-The-Handmaid-s-Tale . Abrazo



Message from Pilar Febrer Mirabelli  » 7 de octubre de 2026 » pilifebrer2@hotmail.com 

Hola Lara! Gracias por dedicarle tiempo a mi artículo. Exacto! Considero importante rescatar que si bien la confrontación directa con el poder es necesaria, también lo son estos espacios, gestos o momentos que los sujetos supieron encontrar. Como bien decís, a los derechos los tuvimos y tenemos que tener vigilados -no en el sentido foucaltiano-, pues siempre va a haber alguien que quiera atacar a las minorías. No se termina de entender cómo pueden suceder estas cosas en el mundo, pero son un hecho, así que tendremos que salir a defender lo nuestro. Tema novela, si! Me gustaría leerla para ampliar ciertos detalles. Tené en cuenta que hay pequeñas variaciones con la serie. También te recomiendo la secuela Los Testamentos, que si bien la serie salió este año, la novela es de 2019, lo cual menciono porque le da sentido a algunas cosas, como lo que le comentaba a Alfonsina. Saludos!!



Message from Pilar Febrer Mirabelli  » 7 de octubre de 2026 » pilifebrer2@hotmail.com 

Hola Alfon!! Primero que nada, muchas gracias por tomarte el tiempo de leer mi trabajo! Me alegra haber podido transmitir un poco de lo que se vive al visualizar esta serie. Si, así es, Margaret escribió TODO basándose en hechos reales, teniendo en cuenta lo ocurrido a lo largo de la historia de muchos países, te diría que lo único ficticio son los nombres. Y eso que en Los Testamentos (la secuela que salió este año) hasta eso es real, ya que los nombres de las Tías están basados en/son productos comerciales de la vida real, ej.: Gabbana, Dove, Maybelline, Victoria, etc. Incluso Lydia. Entiendo que los Comandantes habían creado este "catálogo" para facilitar la transición de las mujeres hacia el nuevo régimen.
Con respecto a las canciones, me pasó que no pude pasarlas por alto, no solo porque las conocía y las amo, sino porque sentí que las utilizaron increíblemente bien, siendo que representaban a la perfección lo visualizado. En Los Testamentos también es así, por si la querés ver :) gracias otra vez por leerme!



Message from Aimé Marina Soria  » 30 de septiembre de 2026 » aime.msoria@gmail.com 

A partir del artículo, me resultó especialmente interesante pensar el lugar de la mirada en la serie. La idea de miramiento como la posibilidad de reconocer al otro como sujeto me llevó también a pensar en mi experiencia como espectadora. Hay escenas que resultan muy difíciles de mirar y que generan una implicación emocional fuerte. En ese sentido, creo que hay algo de la ética del cine que aparece no solo en lo que decide contar, sino también en cómo decide mirar y mostrar al otro, y en el lugar en el que nos coloca como espectadores. El artículo diferencia la mirada que vigila, controla y disciplina de aquella que contempla y reconoce al otro como sujeto. Me parece interesante cómo algo que el mismo sistema utiliza para controlar puede convertirse también en una forma de encuentro con el otro.

También me pareció muy fuerte el lugar que tienen los nombres. A las Criadas no se les permite conservar el propio, pero es en el encuentro con las otras donde vuelven a nombrarse y a reconocerse por fuera de la identidad que Gilead les impone. La referencia a la última dictadura cívico-militar argentina le da otro peso a este intento de borrar identidades. Por otro lado, me interesó el lugar de la religión como fundamento para decidir sobre la vida y los cuerpos de otras personas y, en contraste, cómo aquello que históricamente se esperaba que las mujeres callaran o reprimieran puede convertirse en una forma de resistencia. Son aspectos que hacen que la distopía no se sienta tan ajena y que permiten volver a mirar, desde la ficción, cuestiones que también forman parte de nuestra realidad.



Message from Alfonsina   » 30 de agosto de 2026 » alfonsinaelsesser@hotmail.com 

El artículo me sirvió para poner en palabras algo que sentí al ver la serie, pero no sabia bien como nombrar. La idea de verla no solo como un relato de opresión, sino como un mapa de las formas en que las personas resisten a través de la memoria, el deseo, la mirada y el vinculo con los otros.
Después investigando un poco sobre la novela original y sobre Atwood, me encontré con que la autora de la novela no invento Gilead de la nada, sino que se baso en recortes de diarios y hechos reales que pasaron en distintos momentos y lugares del mundo (entre ellos, como bien menciona el articulo, la dictadura cívico-militar Argentina). Esto saca a la distopía del terreno de lo hipotético y la pone en el de lo que ya paso, aunque de formas diversas. Ahi se podria entender el porque el cine funciona como “pasador de lo real”: la advertencia que da la obra no es algo abstracto, sino que remite a cosas que efectivamente pasaron, sobre el control de los cuerpos.
Me pareció muy acertado el uso de las canciones. No funcionan como algo lindo para acompañar al relato, sino como una forma de sintetizar y entender mejor, cosa que los conceptos por si solos no logran explicar.
“Nadie se salva solo”, a lo largo de la serie, ninguna criada logra sostenerse ni liberarse sola, desde una mirada cómplice, un nombre dicho en voz baja, Mayday, son gestos que solo funcionan si se multiplican y se sostienen entre varios. Justo lo contrario a lo que apuntaba Gilead, aislarse y una vigilancia mutua. A medida que se suma cada vez más gente, ese modelo de país empieza a resquebrajarse. Por eso la sonoridad que plantea el articula funciona como estrategia real, es lo que permite la supervivencia.
El articulo logra explicar con rigor teorico algo que, al ver la serie, resulta profundamente movilizante. Nos invita a pensar en el presente, ciertos derechos nunca estan del todo garantizados…



Message from Lara Diez  » 29 de agosto de 2026 » laradieez@gmail.com 

El texto resulta interesante al mostrar que un sistema autoritario puede controlar los cuerpos y las acciones, pero difícilmente logre dominar aquello que el sujeto desea, recuerda y piensa. La serie permite comprender la resistencia no solo como confrontación directa con el poder, sino también como la posibilidad de preservar la propia subjetividad frente a aquello que busca deshumanizarla. Resulta especialmente impactante la conexión entre la ficción y la realidad cotidiana, donde mujeres continúan luchando por sostener y defender derechos que, lejos de estar definitivamente garantizados, requieren una vigilancia constante. En este sentido, me quedo con la advertencia final: “No olvides jamás que bastará una crisis política, económica o religiosa para que los derechos de las mujeres vuelvan a ser cuestionados”. Sin dudas, queda pendiente la lectura de la novela.



Message from Franco Corsi  » 29 de agosto de 2026 » francocorsi.d@gmail.com 

Me encantan las distopías y El cuento de la criada me fascinó. Me llamó especialmente la atención cómo la obra se mueve en los límites entre la realidad y la ficción. La ficción que presenta, a mi parecer, es, al mismo tiempo, tan lejana como cercana. Un pequeño desvío en los acontecimientos globales podría convertir esta distopía en una realidad.
No sé si es cierto que la autora se haya servido de información o acontecimientos relacionados con la dictadura cívico-militar que hubo en Argentina a partir de 1976, pero yo también encuentro similitudes entre la novela y ese período histórico. En ambos casos se buscaba eliminar la singularidad y la historia de las personas, haciendo desaparecer sus identidades y, en muchos casos, a las propias personas. Los «Ojos», en sus camionetas, «chupaban» a los considerados infieles y rebeldes sin titubear.
Creo que justamente esa cercanía con hechos que realmente ocurrieron es lo que hace que El cuento de la criada resulte tan inquietante: aunque se trate de una ficción, muchas de las situaciones que plantea no parecen completamente imposibles.



Película:El cuento de la criada

Título Original:The Handmaid's Tale

Director: Bruce Miller

Año: 2017-2025

País: Estados Unidos

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