Resumen:
Entre 2012 y 2015, con diferencia de apenas tres años, las hermanas Wachowski realizaron dos prodigios: una película, “Cloud Atlas”, y una serie que devino de culto, “Sense8”. En ambas se exploran categorías ético-filosóficas, como la repetición en la diferencia, la contingencia, la decisión. Mientras que el film es la adaptación de una novela clásica, la serie es una creación original de las Wachowski. Pero tanto en una como en la otra pueden reconocerse los temas que las preocupan desde la realización de la primera “Matrix”: el tiempo, el espacio, la eternidad y las distintas variantes del acto.
Palabras Clave: Wachowski | forma-serie | ciencia ficción | decisión
Chaos, Contingency, and Act in Cloud Atlas and Sense8
Abstract:
Between 2012 and 2015, barely three years apart, the Wachowski sisters produced two marvels: a film, "Cloud Atlas," and a cult series, "Sense8." Both explore ethical-philosophical concepts such as repetition in difference, contingency, and decision. While the film is an adaptation of a classic novel, the series is an original creation by the Wachowskis. But in both, one can recognize the themes that have preoccupied them since the making of the first "Matrix": time, space, eternity, and the different variations of the act.
Keywords: Wachowski | series form | science fiction | decision
En 1998 el director alemán Tom Tykwer realiza su sorprendente film experimental “Corre, Lola, corre”, y un año después, en 1999, Andy y Lana Wachowski estrenan la primera “Matrix”. Inspiradas en la teoría del caos y el “efecto mariposa” la primera [1], y en la contingencia y el acto la segunda, ambas pueden considerarse verdaderos tratados ético-cinematográficos sobre la decisión.
No extraña entonces que quince años después, Tykwer y las hermanas Wachovsky se asociaran para realizar conjuntamente “Cloud Atlas”. Se trata de la adaptación de la novela de David Mitchell que se consideraba "infilmable"… y cuya síntesis resulta también improbable, lo que hace meritorio el ensayo de Javier Porta Fouz:
Cloud Atlas, cuenta seis historias, pero no una después de la conclusión de la anterior. De forma alternada, va cruzando los fragmentos de una y de otra: tres son del pasado (una del siglo XIX, dos del siglo XX), una del presente, otra del futuro y otra de un futuro más lejano, después de alguna clase de apocalipsis (y podríamos sumar la historia-marco, en la que un viejo relata frente al fuego). Al contar todo esto de esta manera, los ecos y las posibles conexiones enriquecen el relato. A fin de cuentas, las seis historias están desarrolladas a partir de conflictos que tienen la misma base: la lucha de alguien por alguna clase de libertad. Liberarse de la enfermedad, de alguna tiranía, del encierro, de las supersticiones. (Porta Fuz, 2013)
En este entrecruzamiento de historias, tiempos y subjetividades es posible observar cómo algunos de sus protagonistas se transforman profundamente a lo largo de la trama. Un ejemplo de esta metamorfosis está dado por los distintos personajes que interpreta Tom Hanks, quien encarna sucesivamente al Dr. Henry Goose, un médico codicioso que envenena a Ewing para robarle; al manager del hotel donde se hospeda Robert Frobisher, quien lo extorsiona a cambio de su chaleco; a Dermot Hoggins, un escritor mediocre y violento que asesina a un crítico literario; a Isaac Zachs, un ex colega de Sixmith que ayuda a Luisa Rey en su búsqueda de la verdad y finalmente a Zachry, un hombre supersticioso y temeroso que se ve desafiado por el oráculo de su comunidad tribal para obedecer tres premisas surgidas de un vaticinio.
Es en este recorrido cronológico, que los personajes interpretados por el actor devienen sujetos cada vez más conscientes del otro y su alteridad. Cada uno de estos personajes interrumpe su máxima: “Los débiles son la carne que los fuertes comen”, para ubicar un otro que “lo confronta con su propia finitud y lo saca de una ilusión de una existencia solipsística” (Bleichmar, 2011).
Es así como este Tom Hanks, que se restituye subjetivamente a partir de un movimiento ético en sus personajes Zachs y Zachry, puede ser pensado también distinguido de un sujeto disciplinado (Bleichmar, 2011). Ambos tienen órdenes o mandatos que se les imponen respecto de qué deben hacer. Frente a esto, surge una posición del sujeto que se mueve más allá del obedecer o de no hacerlo, y que conlleva un nuevo marcador en el horizonte ético. Aquel que incluye la presencia radical del otro como tal y una decisión libre orientada desde una lógica éxtima.
Ocurre que la libertad entraña una paradoja. Cuando Freud propone asumir la responsabilidad por el contenido de los sueños nos invita a hacernos cargo de las acciones cometidas en la vida, aún si fueron producidas inconscientemente. Pero el propio método de la asociación libre, que establece que no se deben excluir ocurrencias, por más desagradables o disparatadas que se sientan, no es tan “libre”. Como lo advierte Lacan en 1966:
El sujeto en lo que dice no muestra, a decir verdad, una gran libertad. No es que esté encadenado por el rigor de sus asociaciones: sin duda lo oprimen, sino que más bien ellas desembocan en una palabra libre, en una palabra plena que le sería penosa. Nada más temible que decir algo que podría ser verdad. Porque podría llegar a serlo del todo, si lo fuese, y Dios sabe lo que sucede cuando algo, por ser verdad, no puede ya volver a entrar en la duda. (p. 587)
En suma, los encuentros son síntoma de esa paradoja. Existe el azar, pero el ser humano tiene que salir a su encuentro si quiere ir más allá de su destino. Siguiendo esta premisa, un par de años después del éxito de “Cloud Atlas” las hermanas Wachowski vuelven a la carga con una serie que devendría de culto, “Sense8”, un juego de palabras entre el número de sus personajes, eight, y la homofonía con “sensate” (lo que se percibe a través de los sentidos). En ella sus directoras hicieron un ejercicio creativo de la libertad en su más amplio alcance humano y analítico. Allí la determinación y la contingencia se enlazan de manera asombrosa.
Por cierto, para este bello y ambicioso emprendimiento Lana y Lilly Wachowski se asociaron con un escritor y guionista que es a la vez creador de comics célebres, Joseph Michael Straczynski. En su conocido tratado sobre la forma-serie, Gérard Wajcman le da un alto estatuto a Sense8, cuya trama sintetiza de esta manera:
Ocho personajes diseminados en los cuatro rincones del mundo, a priori sin ninguna vinculación entre sí, por una misteriosa conexión se encuentran relacionados los unos con los otros, cada uno con todos, todos con cada uno, intercambiando en cada instante sus conocimientos y su poder, al punto de encontrarse instantáneamente, mágicamente, juntos, exactamente ahí donde es menester, cuando es menester, ya sea por necesidad, por deseo o por amor. (Wajcman, 2019, p. 39)
Notemos que Wajcman introduce la tensión entre necesidad y deseo, poniendo así en el centro de la escena la responsabilidad por las decisiones que van más allá de la voluntad. Veamos esta breve secuencia que ilustra a la perfección este concepto a partir del asombroso encuentro entre los personajes:
Gracias al montaje, en la escena se subvierte el espacio y el tiempo, haciendo confluir de manera sorprendente a dos seres cuyo encuentro resulta improbable, pero que de pronto coexisten en la diversidad de sus lenguas. Dos sujetos que por las características socioeconómicas de su entorno, nunca podrían haberse cruzado en la vida, puesto que están en extremos opuestos de las cadenas de producción y consumo. [2].La confluencia de estos personajes está dada por el atravesamiento respecto de la decisión, la que Sun tiene por delante y las similitudes con la elección que ha tomado Capheus, e incluso con la que ha tomado su propia madre. Estas tres elecciones tienen y han tenido efectos sobre las vidas de los sujetos implicados, definiéndolos.
Nuevamente en la producción de las hermanas Wachowski vemos la cuestión de la elección y cómo cada acto tiene efectos sobre las vidas propias y de los semejantes.
Respecto de las decisiones, podemos recordar que Lacan recomendaba al sujeto “no ceder sobre su deseo” sino confrontarlo con las demandas externas y asumir la responsabilidad sobre el mismo. Pero esta expresión no debe ser leída como una moral superyoica que confunde el objeto causa de deseo (que es en realidad una falta de objeto) con los anhelos de bienes, personas… que siempre fallarán en colmar el deseo. El deseo es un movimiento, una dirección en la que, en todo caso, como diría Samuel Beckett, fracasamos cada vez mejor, lo que justamente relanza el deseo, en vez de ceder en él. (Laso, 2015)
A lo largo del film y de la serie, los personajes se ven coartados por situaciones límites que les presenta el entorno. Aún así, subjetivamente se encuentran desafiando los deberes y el status quo, en pos de perseguir sus verdaderos deseos, haciendo conscientes sus elecciones. Detengámonos un momento en la pregunta final de Capheus en el fragmento anterior “¿quién puede decir si somos nosotros quienes hacemos una elección, o si es la elección la que nos hace a nosotros?”. Su valor de interpelación está dado porque apela a la responsabilidad en una dimensión que excede la voluntad, lo cual está en sintonía con la perspectiva del psicoanálisis:
No es necesario pensar que el sujeto elige: es impropio decir esto porque dejaría entender que el sujeto es el agente de la elección. El sujeto está determinado por la elección, lo que no es lo mismo” (Soler, 1985, p. 117).
En suma, a su manera, las cuatro duplas de Sense8 son eternautas, viajeras de la eternidad, que confluyen en el ejercicio en acto de su deseo. Si ponemos entre paréntesis los elementos fantásticos de la serie, su trama deviene un recorrido clínico en el que cada sujeto realiza, junto a su alter ego, la travesía de un análisis. [3] [4]
Referencias:
Bleichmar, S. (2011). La construcción del sujeto ético (1ª ed.). Buenos Aires, Argentina: Paidós.
Lacan, J. (1986). El seminario. Libro 7: La ética del psicoanálisis (1959-1960). Buenos Aires: Paidós.
Laso, E. (2015) Etica y malestar. Buenos Aires: IRojo.
Lombardi, G. (2015). La libertad en psicoanálisis. Buenos Aires: Paidós.
Muñoz, P. (2020) Libertad y responsabilidad en la practica del psicoanálisis. Buenos Aires: Letra Viva.
Porta Fouz, Javier (2013-2020). Cloud Atlas. Extraído de https://www.lanacion.com.ar/espectaculos/cloud-atlas-nid1540713/ La Nación, 2 de enero de 2013. Actualizado el 11 de julio de 2020.
Soler, C. (1985). La elección de la neurosis. En Finales de análisis. Buenos Aires: Manantial.
Wajcman, G. (2029). Las series, el mundo, la crisis, las mujeres. Buenos Aires: UNSAM Edita.
NOTAS
[1] En Corre, Lola, corre (Run Lola Run, Tom Tykwer, 1998), Lola recibe un llamado telefónico de su novio, quien ha perdido accidentalmente 100.000 Marcos que pertenecen a un traficante. Si no consigue el dinero en 20 minutos, es hombre muerto. Ella promete encontrarse con él para ayudarlo a resolver el problema, aunque no tiene la menor idea de cómo hacerlo… Inicia una carrera hasta el lugar de la cita, pero llega tarde y ya su novio, desesperado, está asaltando una tienda. Ella intenta intervenir y muere asesinada por un policía. La secuencia comienza nuevamente, pero en esta segunda carrera Lola evita algunos obstáculos para llegar antes a su cita. Lo logra, pero esta vez es su novio quien muere atropellado. Vuelta a comenzar, y en su tercera carrera Lola hace una pausa para encomendarse a la diosa Tyché: entra a un casino y apuesta en la ruleta, ganando el dinero necesario para resolver el problema. Pero su cambio de itinerario alteró los hechos, introduciendo nuevas variantes en la historia, con un giro final que no revelaremos aquí.
[2] Estos encuentros virtuales que imaginaron las hermanas Wachowski para la trama de Sense8 tienen actualmente una analogía en los juegos en linea (multijugador). Efectivamente, programas como Subway Surfers, PUBG Mobile, o Pokémon Go, que superan cada uno los mil millones de usuarios jugando online, hacen posible el encuentro entre personas de origen y presente heterogéneos
[3] Noelia Segovia es Enfermera Universitaria, especializada en hemodiálisis, nefrología y cuidados paliativos y Licenciada en Psicología por la Universidad de Morón, donde se desempeña como docente e investigadora.
[4] Juan Jorge Michel Fariña es Doctor en Psicología y bioeticista, a cargo del departamento de Bioethics and Film de la International Chair in Bioethics. Es Profesor Titular e Investigador de la UBA y de la Universidad de Morón.
FORUM
A pesar de no haber visto Cloud Atlas, me llamó la atención la relación que se brindó con sense8 en este artículo porque esa serie me gusta mucho. Lo que más me genera curiosidad de este tipo de formatos es poder ver cuáles fueron las contingencias que llevaron a tal o cual acción, y cómo al ir a escenas pasadas o mostrar distintas perspectivas de los personajes se puede profundizar en ese camino.
En Sense8 esto aparece en relación con el Otro donde los personajes se enfrentan a hechos que los confrontan con distintas aristas de su vida y donde empiezan a “tomar conciencia del Otro”, de ese Otro que los desacomoda. Si nos fijamos en los personajes, no tienen nada en común y en otro momento de la vida nunca se hubieran encontrado, pero en la serie el vínculo con los demás es fundamental ya que los sensates no se sostienen solos.
Me pareció muy interesante el planteo del artículo sobre necesidad y deseo ya que toda la relación entre ellos está atravesada por esto que el Otro quiere de ellos. En una escena de la serie (la dejo acá: https://youtu.be/fR5-x7v7UkE?si=xn-08ns1rIVZiAhF )
los personajes se llegan a cuestionar ese "¿Quién soy yo? y mencionan que " son iguales a la otra persona", esto lo veo en relación con todo lo demás donde se ve que estamos atravesados por un Otro y es ahí donde se va forjando nuestra subjetividad...
Película:Cloud Atlas: La red invisible | Sense8
Título Original:Cloud Atlas | Sense8
Director: Tom Tykwer, Hermanas Wachowski | J. Michael Straczynski, Hermanas Wachowski
Año: 2012 | 2015
País: Estados Unidos
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