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Jorge Michel: La escultura o la vida

por Michel Fariña, Juan Jorge

“la escultura procede per via di levare, quitando de la piedra la masa que encubre la superficie de la obra en ella contenida. Análogamente, la terapia analítica no busca agregar nada, no quiere introducir nada nuevo, sino, por el contrario, quitar y extraer algo, y con este fin se preocupa de la génesis de los síntomas y de sus conexiones con el núcleo patógeno que se propone hacer desaparecer."
Sigmund Freud

Salvador Dalí dijo que él no había tenido hijos porque los hijos de los genios son todos unos idiotas. Me tocó ese difícil lugar de tener como padre a Jorge Michel, un artista polifacético y decididamente genial. Tal vez por eso, creyéndole a Dalí, mi padre me tuvo a medias como hijo para intentar eludir aquel designio. Y como se estila en los dramas griegos, la genialidad se salteó mi generación, pero retornó en la siguiente. Y mi hijo Iair Michel Attías heredó de su abuelo el don de la creación.

Su película, Catálogo para una familia [1], que preferí ver recién con el estreno en BAFICI, es una pieza de arte. Logra plasmar en menos de hora y media ese destello que fue la vida y obra de Michel, como todos lo llamaban cariñosamente. Lo muestra como guionista y realizador de cine, publicista exitoso, poeta y escritor de fuste, pero también como cocinero y cantor de tangos. Y por supuesto, y ante todo, gran escultor. De esos que no quedan, de los que le entran a troncos imponentes que llegaban desde el norte argentino, luego de haber estado caídos por décadas o centurias, para asegurar la dureza de la madera. O de los que se animan con piezas de granito de una tonelada, a fuerza de hacer con ellos malabares con un básico puente grúa, como el que Michel tenía en su taller de la calle Herrera.

Todo esto, contado por quienes lo conocieron, a través de un montaje maestro, que pone a dialogar de manera fluida a personas tan diversas como el emprendedor de arte Eduardo Costantini, los escultores Ricardo Longhini, Pablo Reinoso y Analía Segal, las escritoras Alina Diaconú y María Miguens, el académico Mario Robirosa, el fotógrafo Juan Cavallero y el gran actor Norman Briski. Edición mediante –el cine es el montaje– conforman una armoniosa voz coral que da vida a este Michel múltiple, pródigo e impredecible.

La película de Iair muestra también la otra faceta de Michel: la de antiguo fogonero de barcos cargueros, la de anarco y libre pensador que alternaba con la intelectualidad de izquierda como con la vanguardia del arte. Imposible no extrañar allí testimonios de quienes ya no están, como Clorindo Testa o Rómulo Macció, o como Matilde Horne, la mítica traductora argentina de El señor de los anillos, Juan Carlos Onetti o Perla Lenci.

Y por cierto, la película tiene una co-protagonista excepcional: Josefina Robirosa, su segunda esposa y gran compañera en la vida y en el arte –hacer el amor es un acto creador. Verlos juntos en las filmaciones de época rescatadas por Iair, promueve en el auditorio recuerdos entrañables. Hacían una pareja que transmitía una sensación vibrante y poderosa. Josefina, que en el último tramo había emergido de aquellos lienzos de bosques minuciosos para lanzarse a la incertidumbre de los pájaros furtivos. Y Michel, que experimentaba con hierro, madera y granito en formas cada vez más revulsivas.

Eran amorosamente implacables entre sí. La película lo dice de varias maneras, a las que me permito sumar una anécdota, que evoca una escultura de la que apenas se entrevé el croquis en una toma del catálogo del Palais de Glace. Una pieza vertical de granito de dos metros de altura, que coronaba con una herradura de hierro forjado y de la que descendía una lengua de acero. Michel cortó generosamente el metal, que arrancaba en lo alto de la piedra y descendía hasta llegar a la base… pero allí se produjo un exceso: luego del último pliegue, la lengua superaba el pie de la escultura y se arrastraba hasta el piso. Como una prenda demasiado larga, como una prótesis inquietante. El tono fálico de la escultura era evidente y ese alargue acentuaba la cosa. Algo que incomodaba, un espectáculo casi obsceno, que invitaba a ser acotado. Michel miraba la escultura con una serena paz, pero con la amoladora a mano. Claramente no se decidía sobre la mejor forma. Y Josefina, que seguía atentamente su trabajo le dijo cariñosamente “no se la cortes”.

Imposible no escuchar allí a la mujer y a la artista en un mismo gesto de amor que es a la vez acto creador. Gesto y acto que Iair atrapa con su cámara a lo largo de esta magnífica ficción documental.

Finalmente, hay una película dentro de la película que recorre toda la obra. En la escena principal, se trata de una historia que transcurre entre el 1954 inicial hasta la salida de la pandemia con la que cierra el film. Es el trabajo investigativo de Iair para rastrear la obra escultórica de Jorge Michel. Una indagación a través de fotografías, cartas, material fílmico, pero también relatos, entrevistas, llamados telefónicos, correos y viajes por galerías, museos y colecciones privadas. Pero en la escena dentro de la escena, se trata de la búsqueda de su propia identidad. Del reencuentro con un abuelo que no llegó a conocer –se vieron una sola vez, cuando Iair tenía un año, meses antes de la muerte de Michel. Un abuelo al que las vicisitudes filiatorias dejaron fuera de la trama familiar y que Iair recupera con esta película. Película que devuelve al mundo un escultor imprescindible, a la vez que restituye un legado singular a su realizador. Cuando aparecen los créditos sabremos que la obra está dedicada a Ana Michel Bilik, la hija de Iair y de su pareja Julieta, que nació durante la realización del proyecto.

Parece completarse así un ciclo, cerrarse un efecto de sentido. Pero como escribió Shakespeare, la luz del sentido se desvanece, pero con un destello que revela el mundo invisible. Porque estos encuentros filiatorio-cinematográficos no cierran, sino que se abren al acontecimiento. En rigor, fundan un verdadero género narrativo. Son películas performativas, en el sentido de que, en su enunciado, realizan la propia acción que significan: Catálogo para una familia es ya la realización de la acción evocada, su enunciación. Género que tiene en esta ópera prima de Iair Michel Attias una de sus expresiones más exquisitas, depuradas y bellas.



NOTAS

[1Funciones Catálogo para una familia en el Bafici:
 Viernes 21 de abril - 18.20hs - El cultural San Martín 2 (Sarmiento 1551)
 Martes 25 de abril - 19.30hs - Arthaus (Bartolomé Mitre 434)
 Miércoles 26 de abril - 15.20hs - Multiplex Lavalle 4 (Lavalle 780)
 Viernes 28 de abril - 15hs - Museo del Cine (Agustín R. Caffarena 51).
Funciones Catálogo para una familia en el Malba:
viernes 6, 13, 20 y 27 de octubre
y viernes 3 de noviembre, todas a las 20hs.

Película:Catálogo para una familia

Título Original:Catálogo para una familia

Director: Iair Michel Attías

Año: 2023

País: Argentina