Universidad de Buenos Aires
Resumen:
En este trabajo nos proponemos hacer una interlocución entre la serie “Adolescencia” y la película “Cuenta conmigo”. Ambas presentan historias que se desarrollan en épocas distintas y, aunque sus tramas son diversas, abordan cuestiones relativas a la pubertad y la adolescencia.
Tomando la época en la que se sitúa cada una de estas producciones, realizaremos varios contrapuntos respecto a la relación del sujeto con la época, con el saber, con el Otro, con el semejante, con el goce.
Nos interesa no sólo abrir líneas de investigación sino también apuntar al abordaje tanto ético como clínico de un momento crucial en la constitución del sujeto.
Palabras Clave: pubertad | adolescencia | época | ético-clínico
The Path from Childhood to Adulthood
Abstract:
In this work, we propose a dialogue between the series "Adolescence" and the film "Stand by Me". Both present stories that take place in different ages and, although their plots are distinct, they address issues related to puberty and adolescence.
Considering the time in which each of these productions is set, we will make several counterpoints regarding the subject’s relationship with the age, with knowledge, with the Other, with one’s fellow human being, and with jouissance.
We are interested not only in setting out lines of research but also in addressing both the ethical and clinical aspects of a crucial moment in the subjective constitution.
Keywords: puberty | adolescence | age | ethical-clinical
Introducción
En este artículo, nos proponemos hacer una interlocución entre una serie bastante reciente y una película que tiene varios años. Se trata de “Adolescencia” (Adolescence, Thorne et al., 2025) y “Cuenta conmigo” (Stand by Me, Reiner, 1986), respectivamente.
El interés por la escritura de este trabajo ha sido despertado por el curso “Abordajes interdisciplinarios: cine y psicoanálisis”, en el marco de la Maestría en Psicoanálisis dictada en la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires. Durante la cursada, se ha puesto de relieve la enseñanza que ofrece el cine para la práctica en el campo de la salud mental, tanto a nivel de la investigación como del abordaje ético-clínico del padecimiento humano.
Las historias que presentan ambos materiales se desarrollan en épocas distintas y, si bien sus tramas son diversas, abordan cuestiones relativas a la pubertad y la adolescencia. La elección no es azarosa. Por un lado, “Adolescencia” ha tenido un gran impacto, dando lugar a una variedad de artículos y comentarios sobre las temáticas que trata. Por otro lado, “Cuenta conmigo” es una película, que podemos considerar “clásica”, pero su elección radica en algo singular: la vi por primera vez cuando me encontraba en los albores de la pubertad y, un tiempo después, leí la novela.
Miller (2020) plantea, en el libro De la infancia a la adolescencia, pensar en dirección a la adolescencia. Entendemos que es una propuesta que orienta la escucha y la lectura clínica de la experiencia analítica. “Pensar en dirección a la adolescencia” traza, así, el horizonte que opera como guía para dar lugar a lo que se pone en juego en ese tránsito tan particular de la vida del sujeto.
A los fines del presente trabajo, y en consonancia con el espíritu del curso de posgrado mencionado, haremos una lectura sobre estos temas, ubicando ciertas particularidades de cada una de las historias seleccionadas y proponiendo algunas líneas e interrogantes que resultan interesantes para investigar. Consideramos que el análisis que llevaremos adelante incluye aspectos relevantes para la clínica con púberes.
Lo posible ante lo imposible
Comenzamos formulando algunos interrogantes que enmarcan estos desarrollos: ¿A qué llamamos adolescencia? ¿Es lo mismo que pubertad? ¿En qué se diferencian, en qué se articulan?
Miller (2020) plantea que la definición de adolescencia es controversial y sitúa que hay distintas perspectivas, desde la cronología, la biología, la psicología, la sociología, hasta la estética. Al respecto, tomaremos los aportes de Stevens (1998), quien sostiene que la adolescencia no es un concepto psicoanalítico y que, si bien esto no impide utilizar dicho término, clínicamente es más pertinente hablar de pubertad.
Este autor toma la referencia ineludible a “Las metamorfosis de la pubertad” de la obra freudiana. Allí, Freud (1905) expone que, a partir de la irrupción de la pulsión sexual tras el periodo de latencia, se produce la subordinación de las zonas erógenas bajo el primado de los genitales, a fin de alcanzar una nueva meta sexual: la posibilidad del acto sexual. De esta forma, se consuma el hallazgo de objeto que, en realidad, es un reencuentro, dado que está “preparado desde la más temprana infancia” (Freud, 1905, p. 202).
Entonces, en la pubertad se produce una resignificación de las marcas de infancia, lo que conlleva una serie de transformaciones que ponen a prueba tanto la elección de objeto como la posición sexuada. A partir de estas cuestiones, Stevens (1998) afirma que:
La pubertad es quizás uno de los nombres de la inexistencia de la relación sexual o, en todo caso, uno de los momentos en que reaparece más que nunca para el sujeto la no relación sexual (...) la adolescencia será entonces la respuesta sintomática posible que el sujeto ofrecerá. (p. 28)
Por lo tanto, este autor diferencia las nociones de pubertad y adolescencia, pero las articula entre sí, entendiendo a la adolescencia como el momento en el cual se ponen en juego una variedad de respuestas posibles frente a lo imposible que implica la pubertad. Así, propone a la adolescencia como respuesta sintomática posible que el sujeto da ante la irrupción de lo real en la pubertad.
I won’t be afraid just as long as you stand by me [1]
La película “Cuenta conmigo", estrenada en 1986 y cuyo título original es “Stand by Me” (Reiner, 1986), se basa en la novela “The body” escrita por Stephen King cuatro años antes. La historia toma lugar en la ciudad ficticia de Castle Rock, Oregón, en el año 1959 y relata las vicisitudes de cuatro niños, o más bien púberes, en la búsqueda del cadáver de un niño.
Corre el año 1985 y el escritor Gordon Lachance, apodado “Gordie”, lee una noticia en el periódico sobre un apuñalamiento. Aflora, ahí, un recuerdo de sus doce años: él junto a su mejor amigo, Chris Chambers, y otros dos amigos, Teddy Duchamp y Vern Tessio, emprendieron un viaje para buscar el cuerpo de un niño desaparecido.
Cada uno de los personajes tiene una historia singular. Gordie es ignorado por sus padres, quienes no dejan de llorar la muerte de su hijo mayor, Denny. Su padre desaprueba su deseo de ser escritor y es Chris quien lo alienta en esa dirección. Por su parte, Chris padece la reputación de su familia y en particular, el hostigamiento de su hermano mayor, quien es uno de los integrantes de la pandilla local. También, el hermano mayor de Vern forma parte de la pandilla. Y Teddy es hijo de un veterano de guerra, que es alcohólico y violento.
De la película, recortaremos algunas escenas, que presentamos a continuación, con un breve comentario para retomar más adelante.
Escena 1. Una de las noches, mientras acampan, Gordie cuenta una historia creada por él, sobre un personaje al que llama David “Lard-Ass” Hogan. Se trata de un chico obeso que es víctima de bullying. En respuesta al acoso, bebe una botella de aceite de ricino antes de participar en un concurso de comer pasteles, lo que ocasiona que durante dicho concurso vomite intencionalmente, ocasionando que los presentes vomiten.
En particular, nos interesa destacar la sensibilidad que tiene Gordie para captar algo común entre ellos, dado que no son ni los “chicos malos” ni los “populares”, y convertirlo en un relato que se entreteje entre lo trágico y lo cómico. Podríamos considerarla como una escena dentro de la escena, una puesta en abismo (Fariña y Laso, 2024), en tanto esa narración establece un diálogo con la trama principal y nos devuelve, como un relato salvaje [2], una historia donde el burlado burla a los otros, poniéndolos en ridículo.
Escena 2. Una conversación entre Gordie y Chris, caminando por las vías del tren:
Gordie: - ¿Pensás que soy raro?
Chris: - Definitivamente.
Gordie: - No, en serio. ¿Soy raro? Y mientras le dice esto, Gordie lo toma del brazo, detiene el caminar y lo mira.
Chris: - lo mira, levanta los hombros y le dice: Sí, pero ¿cuál hay? Todo el mundo es raro.
Frente a la pregunta por si él es raro, la respuesta que le da su amigo es fundamental: es una respuesta que aloja el malestar, pero, al mismo tiempo, lo deconsiste al sancionar que “todo el mundo es raro”. Frente a este sentimiento (el término usado en el original es weird), su amigo le devuelve una imagen que puede ser amable.
Escena 3. Acá nos remontamos al final de la película, donde los cuatro amigos hallan el cuerpo sin vida del niño desaparecido. El encuentro con la muerte adquiere un valor traumático y a cada uno le retorna en espejo: no hay representación de la propia muerte. Los amigos habían iniciado la aventura con la idea de convertirse en héroes, pero consideran que sacar rédito de la muerte del chico está mal. Entonces, informan dicho hallazgo mediante una llamada telefónica anónima. Luego, regresan a sus casas.
Adolescencia por Black Mirror [3]
“Adolescencia”, cuyo título original es “Adolescence”, es una miniserie estrenada recientemente (Thorne et al., 2025). Jaime, de 13 años, comente un asesinato –mata a una joven de su edad– y en el trascurso de los capítulos se intenta reconstruir la escena, tratando de hallar los motivos de su accionar y si él comprende las consecuencias del hecho cometido.
Si hacemos un breve repaso de los episodios, podemos puntualizar lo siguiente. Comenzamos con el joven Jaime, que es arrancado de la tranquilidad de su hogar, tras la irrupción violenta de la policía en su casa. Hay un gran contraste entre, por un lado, la fuerza y el despliegue policial y, por el otro, la imagen que nos es presentada de un niño angustiado, que moja la cama y llama indefenso a sus padres, quienes no entienden lo que sucede.
Todo transcurre rápidamente. Lo llevan a la estación de policía para interrogarlo. Allí, le promete al padre que no hizo nada. El padre cree en su inocencia, pero la evidencia demuestra lo contrario.
El escenario se traslada al colegio, donde la policía intenta buscar respuestas. Se trata de un ambiente que, de principio a fin, muestra los desbordes de estudiantes, docentes, personal de conducción. Gritos, corridas, exabruptos violentos. Hay excesos e impotencia para dar una respuesta a los mismos.
Un elemento que parece clave para armar el rompecabezas es el mundo virtual: las redes, los emojis, los likes. El cyberbullying. Aparecen las pantallas de una forma voraz.
Tiempo después, asistimos a una entrevista que lleva adelante una psicóloga para evaluarlo. Se trata de una escena que escala en tensión, donde la “inocencia” del joven se vuelve ira, agresividad, impulsividad.
Finalmente, la familia que oscila entre la negación y la culpa. Y la decisión de Jaime de declararse culpable y asumir la condena. Ahora bien, ¿culpa es responsabilidad? Una pregunta que abre a los puntos de encuentro y desencuentro entre el discurso jurídico y el analítico (Laso y Fariña, 2025).
El sujeto y la época
Habiendo situado ciertos recortes de cada material, pasaremos a realizar algunas puntuaciones para interrogar y abrir distintas aristas de la temática que nos convoca.
“Adolescencia” nos coloca en un escenario distinto a aquél de “Cuenta conmigo”. Se trata de nuestra época. Tal como señala Miller (2020), asistimos, cada vez más, a una decadencia del Nombre del Padre, que se acompaña de una proliferación de gadgets. La subjetividad de la época se encuentra atravesada por una multiplicación incesante de objetos de todo tipo, por la tecnociencia, el consumo y la acumulación de capital, producto de la lógica de mercado (Lacan, 1974).
Estos aspectos de la época fueron trabajados en un artículo anterior, escrito en coautoría (González, Miceli y Bruno, 2019), donde se exponía que el capitalismo, articulado con el discurso científico, nos provee objetos que obturan la dimensión del deseo y empujan al goce, pero no el goce fálico, sino aquél por fuera de los senderos del significante.
Laso y Fariña (2025) realizan un planteo similar y afirman que el capitalismo desarma la relación entre ley y deseo, produciendo una identificación entre deseo y goce y dando lugar a la libertad como “libertad para gozar, y el deber deviene voluntad de goce más allá de la ley de prohibición –que es una ley de ‘no todo goce’ o ‘no al todo-goce’”.
Estos autores indican que “Adolescencia” pone en escena la declinación de la función paterna, en tanto ley que regula y encauza el goce. El lugar de autoridad no está encarnado en los adultos, es más, no hay nadie que lo encarne (Laso y Fariña, 2025).
Es necesario distinguir esta caída de la función paterna de lo que Freud (1909) propone en términos de desasimiento libidinal: el desasimiento respecto de la autoridad parental es una de las operaciones más necesarias, aunque dolorosas, del individuo que crece. Ahora bien, esta operación requiere que los padres no abdiquen de su función, tal como expone Winnicott (1968). Este autor sostiene la importancia del ambiente como facilitador, que acompañe el proceso de crecimiento adolescente.
En “Cuenta conmigo”, cada uno de los protagonistas tiene una historia familiar problemática, pero la ley opera. Esto se verifica, por ejemplo, al final donde deciden no sacar rédito del hallazgo del cadáver porque eso está mal y dan a conocer el encuentro del cuerpo mediante una llamada anónima.
Esta película está lejos del mundo virtual, propio de nuestra época y que recorre la trama de “Adolescencia”. ¿Cuáles son los efectos que la virtualidad acarrea en la subjetividad? ¿Podemos pensar en nuevos modos de subjetivación, propiciados por lo virtual?
La serie pone de manifiesto la desvalorización de la palabra, así como la mirada omnipresente del Otro, cuya aprobación o desaprobación se sentencia mediante emojis que valen como “signos”. Los vínculos cara a cara son relegados y el semejante encarna un Otro anónimo (que puede estar caracterizado por una imagen o avatar). Podríamos decir que se trata de un gran panóptico al cual el sujeto se somete.
La relación con el saber
Miller (2020) afirma que la incidencia de la virtualidad se traduce en una extensión de los mundos posibles, que, a su vez, niega lo real. Entonces, si hay una negación de lo real y un rechazo de la castración, ¿qué lugar hay para lo real implicado en la pubertad? O, tal vez, podríamos extremar un poco más la pregunta e interrogar si hay lugar para la escansión sexual que representa la pubertad en el desarrollo de la sexualidad.
Una cuestión importante que señala Miller (2020) es que la virtualidad favorece y empuja a ciertas respuestas, donde hay una autoerótica del saber, distinta a la erótica del saber. Al respecto, el autor explica que el saber, que antes estaba depositado en los adultos, ahora está disponible “en el bolsillo”.
Ya el mismo título de la película “Cuenta conmigo” señala el lazo con el semejante, sostenido en la relación con el Otro. Los amigos se lanzan a una búsqueda conjunta, buscan el saber en el campo del Otro, lo que implica pasar por el deseo del Otro. Incluso, podemos decir que “la escena sobre la escena” implica el armado de un texto que ficcionaliza el rechazo de los otros, haciendo un rodeo por el Otro. En cambio, en “Adolescencia” el saber está al alcance inmediato a través de los dispositivos electrónicos y de la información a la que se accede desde las redes sociales.
Siguiendo a Stevens (1998), planteamos que la adolescencia es una respuesta frente a lo imposible que pone en juego la pubertad. En “Cuenta conmigo” se trata, no sólo de la no-relación sexual, sino del encuentro con lo imposible que presenta la muerte: la finitud de la vida. Y acá posee un papel central, tal como señalamos previamente, el lazo de amistad que tiene una función simbólica-imaginaria que da contención y sostén. Acompaña y posibilita tramitar la dimensión de lo real que se juega para cada uno, dimensión que se manifiesta fundamentalmente hacia el final con el hallazgo del cuerpo, que implica toparse con la muerte. ¿Acaso el encuentro con el cadáver representa la pérdida de ese niño que ya no se es y que es necesario duelar?
Identificaciones e identidad. Boys don´t cry [4]
A partir de lo que venimos desarrollando, podemos preguntarnos lo siguiente: si pensamos la adolescencia como síntoma de la pubertad, ¿hay nuevos modos sintomáticos de la adolescencia? Nos interesa esta cuestión en torno a la posición sexuada y la elección de objeto.
Jaime sufre bullying en la escuela, lo que le produce un profundo odio hacia sí mismo. Comienza a participar en una comunidad incel. De acuerdo al artículo “¿De qué hablamos cuando hablamos de incels?” –disponible en el sitio web GenEx Programa por la Igualdad de Género de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires (GenEx, 2024)– “incel” es un acrónimo de la expresión inglesa involuntary celibate, lo que se traduce por “celibato involuntario”.
Originalmente, el término fue acuñado por una mujer canadiense en 1997, quien creó el Proyecto de “Célibe Involuntario”, con la finalidad de propiciar un espacio para que, quienes vivenciaban soledad, falta de reconocimiento y de apoyo social, pudieran compartir sus experiencias.
Pero, luego de su creación, el ambiente incel comenzó a manifestarse en comunidades virtuales, integradas mayormente por varones y que fueron desarrollando una cultura propia. Así:
A través de los foros incels fueron in crescendo en expresiones de misoginia, hostilidad, apología de la violencia hacia las mujeres y personas LGBTIQ+, deshumanizándolas y responsabilizándolas por su falta de interacciones sexo-afectivas, llegando incluso a promover o realizar actos de violencia extrema. (GenEx, 2024)
En la construcción de una respuesta singular respecto a la asunción de una posición sexuada y la elección de objeto, juegan un papel importante las identificaciones. Entonces, este tipo de movimientos, ¿da lugar a nuevos modelos identificatorios? O más bien, ¿se trata de la creación de identidades que coagulan y cristalizan determinadas significaciones?
En relación con estas cuestiones, también podemos interrogar qué efectos producen respecto de lo masculino y lo femenino. Vemos que se promueve un rechazo de lo femenino, en tanto lugar del no-todo. Rechazo de lo hetero, en tanto alteridad. El odio se vuelve, así, una forma de respuesta ante el encuentro con el Otro sexo.
Reflexiones finales
En este trabajo nos propusimos hacer una interlocución entre la serie “Adolescencia” y la película “Cuenta conmigo”. Ambas presentan historias contextualizadas en épocas distintas y, aunque sus tramas son diversas, abordan cuestiones relativas a la pubertad y la adolescencia.
Partiendo de la escansión que representa la pubertad en el desarrollo de la sexualidad, nos interrogamos por los modos sintomáticos de transitar el paso de la niñez a la adultez y las implicancias que esto conlleva en la relación con el Otro sexo.
Tomando la época en la que se sitúa cada una de estas historias, realizamos varios contrapuntos respecto a la relación del sujeto con la época, con el saber, con el Otro, con el semejante, con el goce.
La pubertad es un momento en el cual el ser hablante se confronta con la irrupción de lo real, lo que requiere de la construcción de una respuesta singular, respuesta que no es sin el Otro y sin los otros. Y, en este sentido, varios de los aspectos expuestos apuntan a interrogar los efectos que el mundo virtual acarrea en ello, no sólo con fines de investigación sino apuntando al abordaje tanto ético como clínico de un momento crucial en la constitución del sujeto.
Referencias:
Fariña, J. J. M. y Laso, E. (2024). Acting: La puesta en abismo en el cine como recurso de la clínica analítica. Ética & Cine Journal, 14(2), pp. 13-19. Disponible en: https://journal.eticaycine.org/Acting-La-puesta-en-abismo-en-el-cine-como-recurso-de-la-clinica-analitica
Freud, S. (1905). Las metamorfosis de la pubertad. En Obras completas (Vol. VII, pp. 189-210). Buenos Aires: Amorrortu Editores, 2005.
Freud, S. (1909). La novela familiar de los neuróticos. En Obras completas (Vol. IX, pp. 213-220). Buenos Aires: Amorrortu Editores, 2014.
GenEx - Programa por la Igualdad de Género (30 de agosto de 2024). ¿De qué hablamos cuando hablamos de incels? Facultad de Ciencias Exactas y Naturales, Universidad de Buenos Aires. Disponible en: https://exactas.uba.ar/genex/2024/08/30/aproximacion-incels/
González, M. M., Miceli, C. y Bruno, D. (2019). Una lectura sobre las resistencias al Psicoanálisis hoy. En Memorias del XI Congreso Internacional de Investigación y Práctica Profesional en Psicología. XXVI Jornadas de Investigación. XV Encuentro de Investigadores en Psicología del MERCOSUR. I Encuentro de Investigación de Terapia Ocupacional. I Encuentro de Musicoterapia. El Síntoma y la Época. Avances de la Investigación en Psicología (Vol. 2, pp. 397-399). Buenos Aires: Ediciones de la Facultad de Psicología, UBA.
Lacan, J. (1974). La tercera. En Intervenciones y Textos II (pp. 73-108). Buenos Aires: Manantial, 1988.
Laso, E. y Fariña, J. J. M. (17 de marzo de 2025). ¿Qué es un niño? Imputabilidad y responsabilidad en Adolescence. Disponible en: https://www.eticaycine.org/Adolescence
Miller, J.-A. (2020). En dirección a la adolescencia. En J.-A. Miller y otros, De la infancia a la adolescencia (pp. 37-49). Buenos Aires: Paidós.
Reiner, R. (Director). (1986). Stand by Me [Cuenta conmigo] [Película]. Columbia Pictures.
Stevens, A. (1998). La adolescencia, síntoma de la pubertad. En Actualidad de la práctica psicoanalítica, psicoanálisis con niños y púberes (pp. 25-39). Buenos Aires: Ediciones Labrado.
Thorne, J., Barantini, P., Pitt, B., Kleiner, J., Gardner., D., Wolarsky, N., Walters, H., Graham, S., Herbert, M. y Feller, E. (Productores ejecutivos). (2025). Adolescence [Adolescencia] [Serie de televisión]. Warp Films; It’s All Made Up Productions; Matriarch Productions; Plan B Entertainment; One Shoe Films.
Winnicott, D. (1968). Inmadurez adolescente. En Obras completas. Versión digital.
NOTAS
[1] Esta frase es parte de la letra de la canción “Stand by me” (artista original: B. E. King), que fue utilizada para el film y versionada por varios músicos.
[2] Es una alusión a “Relatos salvajes”, película argentina dirigida por Damián Szifrón y estrenada en 2014. Esa “escena dentro de la escena” podría formar parte de esas historias.
[3] Nos aventuramos a conjeturar que “Adolescencia” podría ser una historia incluida en otra (gran) serie, “Black Mirror”, cuyos episodios están dedicados a tratar cómo el avance tecnológico y las pantallas se inmiscuyen en la vida cotidiana de las personas y los efectos que ello acarrea. “Black Mirror” ha sido creada por Charlie Brooker en 2011 y continúa hasta el presente.
[4] Es una referencia a la canción de la banda “The Cure”, que trata sobre la historia de un muchacho que, tras haber perdido el amor de una mujer, intenta disimular su tristeza “escondiendo las lágrimas de mis ojos, porque los chicos no lloran" (“...hiding the tears in my eyes, ’cause boys don’t cry”). También, es el título de una película de 1999 (Boys don´t cry, dirigida por Kimberly Peirce) que aborda algunos de estos temas, pero cuyo análisis daría lugar a otro trabajo.
FORUM
Me ha parecido muy acertada la comparación que hace el artículo entre la serie "Adolescencia" y la película "Cuenta conmigo", sobre todo porque en ambas producciones el tema de la amistad ocupa un lugar central. Tal como se menciona en el texto, las amistades en esta etapa de la vida no solo ofrecen compañía, sino que cumplen una función clave en el proceso de transición de la infancia hacia la adultez. Durante la adolescencia, los amigos se convierten en figuras fundamentales para el desarrollo emocional e identitario de los jóvenes. Ellos permiten experimentar relaciones más horizontales, fuera del núcleo familiar, y ayudan a construir una identidad propia. Coincido plenamente con el artículo cuando plantea que la adolescencia no implica necesariamente una ruptura con los padres, sino más bien una transformación del vínculo. Ya no se trata de una dependencia total, sino de una relación basada en el diálogo, el consejo y el acompañamiento mutuo. Esta visión resulta muy valiosa, ya que se aleja de los discursos que plantean la necesidad de una separación total del adolescente con respecto al entorno familiar.
Además, valoro mucho que el artículo aborde dimensiones de la adolescencia como la búsqueda de identidad y los cambios emocionales, más allá del enfoque tradicional que muchas veces se limita únicamente a la sexualidad. Si bien el aporte de Freud ha sido importante para comprender ciertos aspectos del desarrollo humano, considero que reducir la adolescencia a un despertar sexual es una mirada incompleta. Esta etapa está llena de transformaciones profundas que incluyen la construcción de valores, el cuestionamiento del entorno, el desarrollo del pensamiento crítico y, como se muestra tanto en la serie como en la película, la construcción de vínculos afectivos significativos.
https://eticaycine.org/Adolescencia-Cuenta-conmigo#nb3
Retomo del texto la cuestión de las pantallas, un mal de época que se cuela en los hogares.
En los últimos años, a los padres se les ha informado a través de las redes sociales y de diversos discursos, acerca del daño que producen las pantallas en los niños. Y esto, aunque no lejos de ser verdad, deja por fuera a los adolescentes, que también se ven gravemente afectados.
Las consecuencias que esto produce no sólo aparecen en relación con la negación de lo real y el rechazo en la castración, como afirma el artículo, sino también en la interrupción de la transmisión de conocimientos que antes -aunque no de manera perfecta- se producía de padres a hijos. En la materia Psicología Educacional se estudia este fenómeno como una ruptura que se produce en el saber: lo que antes se transmitía de manera vertical, hoy queda interrumpido por la presencia de las pantallas.
A su vez, en los últimos años, las redes sociales, alimentadas por el capitalismo y la extrema derecha, han dado lugar a una proliferación masiva de discursos de odio, particularmente misóginos, propagados por las redes sin ningún tipo de censura ni mediación. Esto termina afectando tanto a los adultos como a los adolescentes, que no terminan de comprender lo que ven, pero lo consumen y aprenden de estos “machos” como ser un hombre. En plena etapa de formación, estos discursos ofrecen una respuesta al interrogante por la sexualidad en los púberes, lo que termina provocando una generación de pequeños “Andrew Tates” o “incels”.
La serie muestra como Jamie y su padre consumen estos discursos de odio. El padre incluso se pregunta si estuvo mal permitir que su hijo se encerrara en su habitación a mirar “quién sabe qué”, mientras reconoce que él mismo consumía este tipo de videos porque le gustaba que le den “tips para el gimnasio”, sin terminar de dimensionar las consecuencias que esta masculinidad tóxica produce.
Podemos agregar como un bonus, que en la serie la psicóloga lo observa a Jamie cuando está sólo y se asusta. Esto, sumado a las interacciones que vemos del protagonista con ella, nos invita a pensar que Jamie posee una estructura perversa y no una neurótica. La narrativa gira en torno a problemas y críticas sociales pero deja sin explorar algo fundamental: ¿la historia habría sido distinta si nuestro protagonista fuese neurótico?
En la película Cuenta conmigo, situada en una época previa a la virtualidad, el lazo de amistad entre los protagonistas cobra un papel preponderante y permite simbolizar el encuentro con lo real, con la muerte. En cambio, en la serie Adolescencia, la experiencia adolescente se encuentra atravesada por la virtualidad y la pubertad ya no se trata solo de atravesar los cambios biológicos y psicológicos que esta implica, sino también de la exposición constante a la mirada de los otros en redes sociales, dónde las personas pueden juzgar a otras a través de emojis y etiquetas, lo que genera divisiones entre adolescentes y favorece la identificación con comunidades como la incel, que incitan al odio. En este último caso, el protagonista no logra simbolizar esa experiencia y termina realizando un pasaje al acto. Esto pone en evidencia los cambios que se han dado en los modos de subjetivación y la necesidad de abordar desde la clínica los nuevos desafíos que plantea la virtualidad.
Me resultó muy interesante la articulación entre estas dos producciones tan distintas en lo estético y epocal, pero similares en cuanto a su temática central: el pasaje hacia la adultez, esa metamorfosis inevitable que todos atravesamos al dejar atrás al niño que fuimos.
En “Cuenta conmigo”, los protagonistas están marcados por historias de vida atravesadas por la ausencia o disfunción parental, lo que configura un entorno emocional adverso. En cambio, en “Adolescencia" se nos presenta a Jaime dentro de una estructura familiar aparentemente sólida, con padres presentes y una dinámica más estable. Esta diferencia resalta cómo el entorno no siempre es garantía de contención emocional o guía ética durante el crecimiento.
Otro punto que me pareció muy significativo es cómo cada historia representa el momento en que los jóvenes se enfrentan con lo real de la muerte y, a partir de ello, toman decisiones muy diferentes. En la película, los chicos deciden no sacar rédito del hallazgo del cuerpo, poniendo en juego una posición ética clara. En cambio, en la serie, asistimos a un pasaje al acto brutal, donde la frontera entre lo correcto y lo incorrecto parece desdibujarse completamente.
Podríamos pensar que esta diferencia se debe, al menos en parte, a una falla en la inscripción de la ley simbólica, donde no hay un límite claro que organice el deseo. Sin embargo, considero igual de importante destacar el rol de los lazos en la adolescencia: los pares, los vínculos que el joven elige y que muchas veces funcionan como espejos o referentes de identidad. En este sentido, no es menor el detalle que en la serie el arma blanca utilizada en el asesinato fue prestada por un amigo. Esto habla también de la responsabilidad compartida y del poder de influencia de los vínculos en la construcción de la subjetividad adolescente.
Tomando los desarrollos del artículo, se podría destacar que la noción de “adolescencia" no puede pensarse de forma aislada de la función parental, ya que es en la relación con los adultos donde se instalan los límites y se ofrece un marco seguro para transitar los pasajes propios de esta etapa. En este sentido, el tránsito hacia la adultez constituye un momento en que el sujeto enfrenta la irrupción de lo real, lo que lo obliga a construir respuestas propias, singulares. A lo largo del film, el comportamiento del protagonista refleja estas tensiones: un adolescente impulsivo y agresivo, expuesto al cyberbullying y sin un referente estable, lo que evidencia un debilitamiento de la autoridad de los padres. Esta situación deja al adolescente librado a su propio empuje pulsional, a un goce sin mediación simbólica, lo que podría interpretarse como una declinación de la ley, la ley de la prohibición, del no todo goce.
Esto puede articularse con lo que plantea Winnicott: en el pasaje por la adolescencia, la tarea de los adultos consiste en acompañar, alojar y sostener al joven, poniendo límites y resistiendo la confrontación sin abdicar de su función. No se trata de retirarse, sino de permanecer presentes, capaces de soportar la tensión propia de esa etapa y de ofrecer un marco seguro en medio de la transición.
La serie adolescencia, la cual se menciona en este artículo me hace pensar en el concepto de Winnicott de "tendencia antisocial", el cual implica dificultades emocionales, las cuales son el producto de padres que han cumplido su función en un momento de la constitución psíquica del sujeto(fase de la dependencia absoluta), pero se han retirado antes de tiempo(fase de la dependencia relativa) y por este motivo el sujeto reclama, con la esperanza de que el otro lo lea como un pedido de ayuda, el amor o atención que le ha faltado, según Winnicott, mediante el robo o la mentira. Sin embargo, en este caso podríamos considerar el asesinato como una tercera forma de la tendencia antisocial.
En la serie se deduce que los padres cumplieron su función en la etapa de dependencia absoluta, es decir, cuando el protagonista era un bebe, pero se retiraron en la fase de la dependencia relativa, es decir, en el momento más crítico de la constitución del psiquismo.
Lo que vemos en la serie es un adolescente que se pasaba horas solo en su cuarto con la computadora sin ningún tipo de límite o control por parte de sus padres, quienes creían que la habitación de su hijo era un lugar seguro para él, lo que no sabían es que desde la seguridad de su cuarto su hijo podía representar un peligro para terceros, ya que es en ese momento donde el protagonista se empieza a identificar con la comunidad “incel”. Lo cual me hace pensar que el asesinato que comete es justamente un “llamado al otro” que lo ha deprivado en la fase de la dependencia relativa, es decir, una forma de tendencia antisocial que Winnicott no consideró.
Tomando los desarrollos del artículo, se podría destacar que la noción de “adolescencia" no puede pensarse de forma aislada de la función parental, ya que es en la relación con los adultos donde se instalan los límites y se ofrece un marco seguro para transitar los pasajes propios de esta etapa. En este sentido, el tránsito hacia la adultez constituye un momento en que el sujeto enfrenta la irrupción de lo real, lo que lo obliga a construir respuestas propias ,singulares. A lo largo del film, el comportamiento del protagonista refleja estas tensiones: un adolescente impulsivo y agresivo, expuesto al cyberbullying y sin un referente estable, lo que evidencia un debilitamiento de la autoridad de los padres. Esta situación deja al adolescente librado a su propio empuje pulsional, a un goce sin mediación simbólica, lo que podría interpretarse como una declinación de la ley de prohibición, del no todo goce. Tomando a Winnicott, esto se articula con la necesidad que plantea el autor durante el tránsito de la adolescencia: los adultos deben resistir. No abdicar de su función implica sostener la presencia, acompañar la transición y ofrecer un marco seguro. El film evidencia que la función parental constituye una condición indispensable para que el adolescente pueda transitar de manera segura su pasaje hacia la adultez.
Me resultó muy interesante la articulación entre estas dos producciones tan distintas en lo estético y epocal, pero similares en cuanto a su temática central: el pasaje hacia la adultez, esa metamorfosis inevitable que todos atravesamos al dejar atrás al niño que fuimos.
En “Cuenta conmigo”, los protagonistas están marcados por historias de vida atravesadas por la ausencia o disfunción parental, lo que configura un entorno emocional adverso. En cambio, en “Adolescencia" se nos presenta a Jaime dentro de una estructura familiar aparentemente sólida, con padres presentes y una dinámica más estable. Esta diferencia resalta cómo el entorno no siempre es garantía de contención emocional o guía ética durante el crecimiento.
Otro punto que me pareció muy significativo es cómo cada historia representa el momento en que los jóvenes se enfrentan con lo real de la muerte y, a partir de ello, toman decisiones muy diferentes. En la película, los chicos deciden no sacar rédito del hallazgo del cuerpo, poniendo en juego una posición ética clara. En cambio, en la serie, asistimos a un pasaje al acto brutal, donde la frontera entre lo correcto y lo incorrecto parece desdibujarse completamente.
Podríamos pensar que esta diferencia se debe, al menos en parte, a una falla en la inscripción de la ley simbólica, donde no hay un límite claro que organice el deseo. Sin embargo, considero igual de importante destacar el rol de los lazos en la adolescencia: los pares, los vínculos que el joven elige y que muchas veces funcionan como espejos o referentes de identidad. En este sentido, no es menor el detalle que en la serie el arma blanca utilizada en el asesinato fue prestada por un amigo. Esto habla también de la responsabilidad compartida y del poder de influencia de los vínculos en la construcción de la subjetividad adolescente.
En la sección Identificaciones e identidad resulta interesante pensar la adolescencia como un síntoma de la pubertad que se expresa de maneras complejas y conflictivas. La serie busca comprender estos procesos no solo como conductas problemáticas sino también como manifestaciones de la necesidad de un lazo social que otorgue sentido y contención. Desde el enfoque Psicoanalítico, esto evidencia la importancia de las identificaciones y de la elección de objeto en la constitución de la subjetividad. A su vez, muestra como la falta de reconocimiento o mismas las experiencias de exclusión pueden dar lugar a modos de identificacion hostiles.
Me resultó interesante el contraste entre las películas ,las cuales dan cuenta que a pesar de los diferentes contextos sociales, la pubertad es una etapa compleja que requiere ser acompañada para que el sujeto pueda construir una respuesta singular. Por ello es que las identificaciones con un OTRO juegan un rol muy importante.
En Adolescencia podemos observar que dichas identificaciones y funciones( parentales) se encuentran fallidas. Hay una ley que no opera y sumado a los efectos del mundo virtual llevan al protagonista a un pasaje al acto, debido a que la irrupción de lo real no pudo ser tramitado por la vía de lo simbólico.
Dicho film nos convoca a seguir reflexionando sobre nuestro rol como profesionales para poder atender a las necesidades que la época nos presenta y de la importancia de los lazos sociales para la constitución del sujeto. Con pensamiento crítico, ético y de formación contínua.
Película:Adolescencia | Cuenta conmigo
Título Original:Adolescence | Stand by Me
Director: Philip Barantini | Rob Reiner
Año: 2025 | 1986
País: Reino Unido | Estados Unidos
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