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Amenábar: el artista se adelanta al analista

por Michel Fariña, Juan Jorge

En este 2026 se cumplen treinta años del rodaje de “Abre los ojos”, de Alejandro Amenábar, estrenada al año siguiente y luego versionada en 2001 como “Vanilla Sky”, con Tom Cruise en el papel protagónico. La historia, una creación del propio Amenábar junto a Mateo Gil, es un dechado de ingenio, que combina suspenso, surrealismo y ciencia ficción. Pero lo más importante, se adelantó en el tiempo a planteos bioéticos y ha sido objeto de estudio por parte de esta y otras disciplinas analítico-filosóficas. [1]

Su trama podría resumirse así: César, un joven carilindo, millonario y seductor, ofrece una fiesta en su casa el día de su cumpleaños. Nuria, una chica con la que mantiene una relación amorosa esporádica, se hace presente para saludarlo y llevarle un regalo, con la expectativa de pasar esa noche con él. Pero César la desprecia y en cambio seduce abiertamente a Sofía, quien llega de la mano de su mejor amigo, Pelayo. Este último advierte la maniobra y sabiendo que no tiene oportunidades frente a César, se emborracha y abandona la fiesta. Ya amaneciendo, Nuria, que se había quedado esperando a César, le ofrece llevarlo en auto para que estén juntos en el departamento de ella. Él duda, pero finalmente accede de mala gana. No advierte que Nuria está borracha y seguramente drogada, pero sobre todo que anhela tomarse venganza por el destrato que ha padecido. Conduce de manera imprudente y finalmente acelera en una curva para que el auto se desbarranque en un precipicio. Ella muere en el accidente, pero César sobrevive, quedando con serias heridas en el rostro. Lo someten a distintas operaciones, pero logran reconstituir malamente sus facciones, desfiguradas para siempre por las profundas cicatrices. Horrorizado por el monstruo en que se ha transformado, vocifera contra los médicos, exigiendo una nueva cirugía estética y rechazando la máscara facial que le ofrecen.

¿Cómo tratar desde el punto de vista médico-psicológico una situación como esta? Una alternativa es la que toman los profesionales en la trama del film cuando intentan consolarlo con frases como “por lo menos estás vivo…” “es un milagro que sólo tengas lesiones en el rostro”, etc. Pero estas fórmulas voluntaristas no conforman al paciente, quien se enfurece y comienza a desplegar su odio y resentimiento de manera indiscriminada. Finalmente, la trama del film lleva a una solución fantástica, en la que los médicos terminan ofreciéndole una alternativa por la vía de la crio conservación, combinada con artificios de realidad virtual.

La perspectiva ética que nos interesa adelantar aquí tomará un camino diferente. Una mirada analítica sobre el caso buscará ante todo entender el sentido singular de esa herida para el paciente. Las pistas para pensar el caso habrá que tomarlas seguramente de ese mundo virtual, fantaseado que el personaje ha diseñado para escapar de la angustia. Pero para aprovecharlas, debemos poner entre paréntesis los elementos fantásticos de la historia y (re)leerla como un caso clínico, con elementos alucinados, sí, pero como parte de un sueño que deviene eterna pesadilla. En otras palabras, un rebús que debe ser descifrado para que el paciente pueda implicarse en su síntoma. Esta mirada sobre el problema pone entre paréntesis el “bios” de la situación, la referencia a la vida tal como aparece recortada por la ciencia, para establecer las coordenadas del caso en términos estrictamente éticos.

Con este cambio de luces, la culpa que atormenta a César, adquiere una nueva dimensión, aportándonos la imprescindible cuota de verdad sobre el sujeto y su compromiso en el accidente. El verdadero monstruo no es el que afloró con las cicatrices, sino el que anidaba en él cuando su rostro era inmaculado. Es el mal amigo que no duda en humillar a Pelayo seduciendo abiertamente a la joven que lo acompañaba, es el amante irresponsable que distribuye promesas sin medir las consecuencias de sus acciones. Es finalmente el canalla que degrada a la mujer que lo ama, precipitando el pasaje al acto que termina mutilando su propio rostro. Solo en la medida en que César (o David en la versión de Vanilla Sky) pueda confrontarse con ese punto de goce, podrá hacer algo diferente con la "careta" que le ha tocado en suerte y desgracia.



NOTAS

[1Este breve artículo retoma pasajes del autor incluidos en su libro “Bioética y Cine: tragedia griega y acontecimiento del cuerpo” (Michel Fariña y Solbakk, Letra Viva, 2012). Se lo publica como una contribución a la nominación de Alejandro Amenábar como Doctor Honoris Causa de la Universidad de Buenos Aires por sus contribuciones al cine, la cultura y la ética.

Película:Abre los ojos

Título Original:Abre los ojos

Director: Alejandro Amenábar

Año: 1997

País: España