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La otredad y la náusea

por Michel Fariña, Juan Jorge; Laso, Eduardo

El cine es un nuevo pensamiento de lo otro, una nueva manera de hacer existir lo otro. Hay actualmente situaciones enteras que solo conocemos mediante el cine. Tomemos el caso de Irán. ¿Qué sabríamos de Irán sin Kiarostami? Lo mismo sucede con el cine asiático. Hong Kong, Taiwán, Japón ¿qué son para nosotros sino Ozu, Kurosawa, Mizoguchi, Wong Kar Wai, y tantos otros? El cine nos presenta lo otro en el mundo, nos lo presenta en su vida íntima, en su relación con el espacio, en su relación con el mundo.
Alain Badiou, El cine como experimentación filosófica, 2004, p. 56

El arte y lo otro

La multipremiada película surcoreana Parasite (Bong Joon-ho, 2019), aparece galardonada en vísperas del 70 aniversario de la guerra de Corea y tiene en ella su trasfondo inquietante. Hablamos de una de las guerras fratricidas más sanguinarias de la historia, desatada absurdamente un 25 de junio de 1950. Tres millones de civiles muertos, familias desgarradas y un muro que permanecería luego del armisticio, separando para siempre el destino de la pequeña península asiática.

Corea del Norte y Corea del Sur, serían de allí en más, los significantes de una reunificación tan anhelada como imposible, siniestro adelanto de la guerra fría, y finalmente oscura secuela de ella, que permanece hasta nuestros días. Corea del Norte o la Corea comunista es para Corea del Sur su Otro siniestro en el sentido freudiano: algo al mismo tiempo familiar y extraño, cercano y extranjero. Y, por cierto, lo mismo ocurre a la inversa.

El arte ensayó plasmar ese abismo con manifestaciones singulares, como la realizada por Picasso en 1951:

La obra se titula Masacre en Corea y está inspirada en el célebre cuadro de Goya que presenta a las tropas francesas fusilando civiles, durante la guerra de independencia española. En esta recreación de Picasso se pueden ver al fondo las ruinas de Hiroshima, otro horror todavía cercano en el tiempo. Y por cierto el río de acero que cruza el cuadro coagulando el paisaje de un país dividido. [1]

O la Estatua de Hermanos, realizada por Choi Young-jeep en 1994:

que representa el gesto conmovedor en el que un oficial surcoreano y su hermano menor, un soldado norcoreano, se encuentran y abrazan en el campo de batalla. La escultura está emplazada sobre una cúpula en forma de tumba construida con piezas de granito. Como el río de Picasso, la grieta que atraviesa la bóveda representa la división de Corea y la (vana) esperanza de una reunificación.

O más recientemente, la impresionante exhibición Still Present Pasts: Korean Americans and the “Forgotten War” ideada por el psicólogo coreano-norteamericano Ramsay Liem:

Se trata de una instalación y performance, que alterna películas documentales y fotografías de archivo con historias orales para intentar desentrañar este lugar del otro, que aparece como un impensable. La muestra generó su propio film, Memory of Forgotten War (2013), que ya ocupa un lugar junto al clásico M.A.S.H. (1972), Hermandad de Guerra (2004) y Bajo el fuego (2010).

La otra grieta

La acción de Parasite transcurre en Seúl, con sus marcadas divisiones de clases, concentración de grandes fortunas y pululación de masas de pobres y desclasados. El film expone la extrema disparidad entre las familias de los Park y los Kim a través de sus respectivas viviendas: la mansión idílica en las colinas de Seúl, y los sucios y asfixiantes banjihas, pequeños semisótanos de la ciudad donde viven miles de familias pobres.

En Parasite las referencias a la guerra no son explícitas, aunque claves para entender dos momentos del film. Cuando se revela que el bunker en los sótanos de la casa fue construido frente al temor de un ataque norcoreano, obra de la que el arquitecto se avergüenza. Y cuando comparan el video que delata a la familia impostora con un misil norcoreano. En ese pasaje alucinado del film, la tecla “enviar” deviene el botón rojo que detona la bomba y amenaza estallarlo todo. Entonces, el personaje de la hija hace una parodia de los periodistas norcoreanos cuando elogian desmedidamente a su líder Kim Jong-un: ¡Hoy nuestro querido Gran Líder Kim Jong-un, después de presenciar el video de la familia charlatana, fue incapaz de contener su conmoción y furia ante tan despreciable provocación! ¡Por lo tanto nuestro Gran Líder, en esta era de desnuclearización, ha ordenado que la última ojiva nuclear restante de la nación sea lanzada por las gargantas de esta malvada familia! [2]

Pero en el guion que propone Bong, la sátira anticipa un conflicto más profundo: no el de la guerra de clases [3] , sino una lucha despiadada por la supervivencia en la que los desclasados y los empleados pobres se matan mutuamente por ocupar un lugar en la casa de los ricos. Como en el film argentino “El hombre de al lado”, en que la casa diseñada por Le Corbusier deviene escenario del odio social, en el film surcoreano, el campo de batalla es un set asombroso, creación de un arquitecto ficticio llamado Namgoong. Es interesante que este personaje, primer dueño de la casa y cuyo nombre es evocado a lo largo del film, deplora haber construido el bunker en los sótanos. Oculta esta información a la familia Park, posibilitando así el escondite de los desclasados en las catacumbas de la casa.

El reverso de la trama

El film nos presenta una escena desdoblada: dos familias, dos casas, dos realidades sociales. Ambas casas se encuentran atravesadas por el conflicto entre las dos Coreas: en el año 1968 comandos norcoreanos entraron en Seúl para matar al presidente surcoreano Park Chung-hee. La fracasada misión y la infiltración de agentes armados de Corea del Norte para producir atentados incrementaron la tensión. Ante la amenaza de ataque atómico, el gobierno surcoreano actualizó entonces sus códigos de construcción para que los nuevos edificios de apartamentos de baja altura tuvieran sótanos que sirvieran como bunkers. Cuando en los años 80 Seúl se fue quedando sin espacio habitacional suficiente y la crisis de vivienda incrementó los valores de las propiedades, el gobierno se vio obligado a legalizar los bunkers como viviendas, como solución paliativa. Aún hoy, a pesar de que Corea del Sur es la undécima economía más grande del mundo, hay falta de acceso a la vivienda, afectando a las familias pobres y a la generación joven. Con lo que los semisótanos terminaron siendo la solución al problema habitacional.

Pero la trama permite establecer los puntos de contacto en los que una escena es el reverso de la otra. Las dificultades para encontrar la señal de wifi en el subsuelo de la familia Kim tienen su reverso en el señor Park, CEO de una sofisticada empresa de telecomunicaciones; o el supuesto sistema inteligente de iluminación de la casa diseñada por el arquitecto, que tiene su reverso en el rudimentario código Morse activado desde el bunker. Mientras que los Park no saben que en su casa hay un laberíntico bunker secreto edificado por el arquitecto, los Kim viven literalmente en uno. También la prolijidad e higiene de los esposos Park, que muestra su reverso en las sucias fantasías sexuales con la bombacha encontrada en el asiento trasero del auto.

Finalmente serán esos fluidos de los amantes los que confluyan en la tormenta que prepara el desenlace del film. La lluvia sobre la tienda sioux en el jardín es vista de manera bucólica por el matrimonio Park a través del ventanal. Y será esa misma lluvia la que corra por las calles, devenga luego torrente por las escalinatas de la ciudad, para inundar los barrios bajos, anegando el semisótano de la familia Kim. Se trata de una de las secuencias inolvidables del film: un diluvio se desata inundando la casa de los Kim, mientras que en la casa de los Park la lluvia es sólo un espectáculo a ver cómodamente desde el living, como a través de un plasma gigante.

Algo huele mal en Seúl

Es hacia lo que Parasite nos conduce en su trágico desenlace. Los Park viven una vida acomodada, ignorantes de lo que ocurre en el bunker de su propia casa, y de los cientos de bunkers que se encuentran bajo la colina en que habitan. Un día, el menor de los Park nota un olor común entre los Kim. En otra oportunidad, el señor Park se queja con su esposa de que si bien su nuevo chofer es un conductor competente, huele mal. Cuando el Sr. Kim intenta deshacerse del olor, su hija le responde: "Es el olor del sótano. El olor no desaparecerá a menos que salgamos de este lugar". [4]

Los Kim huelen diferente que los Park: huelen a banjihas. El olor opera aquí como metonimia del objeto: los vincula como familia y los remite al lugar de origen habitacional y social. Ellos pueden simular ser otros, pero el olor a lo Otro social los delata ante los Park, aunque estos jamás se enteren. Y portarán ese olor para siempre, a menos que salgan de su condición social. El olor ocupa aquí un lugar significante: siendo metonimia del objeto, se eleva a significado social. Pero el punto de inflexión en el film es aquel en el que el olor de los Kim, lo que hace a su pertenencia como socius –y que los hermana al marido oculto de la ama de llaves-, es un olor nauseabundo para el señor Park.

Zizek plantea que uno puede intentar negociar con el goce del otro de diversas formas en pos de la tolerancia y la convivencia. Menos frente al olor que resulte fétido. El olor es una metonimia del goce del cuerpo del otro. Aquello que del otro nos evoca la intimidad de su cuerpo: sus secreciones, transpiraciones, supuraciones. El perfume es un modo de vestir un cuerpo para el olfato del Otro, de modo de volverlo atractivo y velar los olores desagradables, promoviendo una proximidad o una aceptación. El perfume funciona como el falo: un objeto que vele lo real. Cuando el olor es fétido, desencadena la barrera primaria del asco.

Como destaca la novela El perfume, uno no se huele a sí mismo. Esta es la tragedia del padre de los Kim: el sorprenderse de que él huele. Y que el olor que porta es repugnante para ese amo al que se había acomodado casi cariñosamente, para vivir bajo su ala. Es que los Kim todo lo pueden disimular ante los Park. Todo menos el olor. El olor como metonimia su origen social. Y aunque los Park sigan siendo esos millonarios distraídos y embaucables, el rechazo del olor es aquello irreductible al semblante que retorna para los Kim como recordatorio no sólo de su condición, ni de que jamás podrán borrar esa marca que los separa del Otro. Sino que para el padre de los Kim, ese rechazo le vuelve como mensaje insultante en el que queda decidido su pasaje al acto: ser una náusea para el Otro.

Desbaratar el paradigma

En la modernidad y con la llegada del capitalismo, se propusieron dos grandes respuestas al malestar en la cultura: la utópica y la consumista. [5] La respuesta utópica promete la eliminación final de los antagonismos y el encuentro pleno con el goce perdido, en la creencia de una sociedad futura sin malestar. En pos de dicho porvenir, un líder de partido ocupa el lugar de Sujeto supuesto Saber proponiendo prohibiciones y sacrificios hasta que llegue ese día. Ejemplos paradigmáticos de esta solución lo ofrecen el fascismo y el stalinismo. Es la vía que prosigue Corea del Norte.

La respuesta consumista conserva las instituciones de la democracia pero neutraliza el antagonismo político mediante el empuje al goce de mercancías, ofrecidas ilusoriamente como solución al malestar de la cultura. En vez de la prohibición, es el mandato de goce el que pasa a regular el lazo social, mientras que la política deviene una mera gestión del consumo. Esta es la vía que sigue Corea del Sur. Y es en este fondo de sociedad postdemocrática consumista que se enmarca la trama de Parasite.

Pero el film de Bong permite ir más allá y advertir que el verdadero parásito es el sistema mismo. Una lógica interior-exterior que en sus dos variantes sacrifica al sujeto. Según la definición, un parásito es un organismo que se alimenta de las sustancias que elabora otro ser vivo de distinta especie, viviendo en su interior o sobre su superficie, con lo que suele causarle algún daño o enfermedad. Como la pintura de Picasso, este film logra, sin grandes épicas ni relatos, abismarnos al misterio y suplementar las lógicas binarias. A la manera del neutro de Roland Barthes, ofrece un espacio de pensamiento para encontrar, en medio de la noche que nos fagocita, un atisbo de verdad.



NOTAS

[1Irónicamente, la obra de Picasso fue criticada tanto por el Partido Comunista, que esperaba un mensaje más claramente antiimperialista, como por Corea del Sur, que prohibió su exhibición durante cuarenta años por considerarla antinorteamericana. El arte se sitúa, así, como tercero de interpelación del propio conflicto que retrata.

[2Según su página web, Kim Jong-un ostenta los títulos de secretario general del Partido del Trabajo de Corea, presidente de la Comisión Militar Central, presidente de la Comisión de Defensa Nacional, comandante supremo del Ejército del Pueblo Coreano y miembro del Presidium del Comité Permanente del Politburó del Partido del Trabajo de Corea. La humorada que le dedica el guion del film, nombrándolo ostentosamente como Gran Líder, aparece cuanto menos justificada. Lo que no advierte la crítica es que del lado de la Corea del Sur las cosas no están mejor: los sujetos reemplazan ese líder de partido por el anhelo de resolver la falta de goce mediante el consumo. Pero como el goce pleno queda siempre postergado, conduce a un desplazamiento de mercancía en mercancía. Y es en este fondo de sociedad postdemocrática consumista que se enmarca la trama de Parasite, y con ella el drama de los Kim.

[3Una de las virtudes de Parasite es no caer en el maniqueísmo pobres buenos/ricos malvados. El director Bong Joon-ho sostuvo de su film que "todos los personajes habitan en una zona gris. La familia pobre comete acciones malas pero son bastante adorables y la familia rica es mezquina pero amable al mismo tiempo. No hay villanos".

[4El olfato es el sentido más arcaico del ser humano. Freud en El malestar de la cultura, afirma que cuando el hombre aún no adquiría la posición erecta, el sentido del olfato estaba más desarrollado que otros, pero con el pasaje a la cultura, ese lugar privilegiado fue sustituido por otros sentidos.

[5Seguimos en este punto a Yannis Stavrakakis: La izquierda lacaniana. Psicoanálisis, teoría, política, Buenos Aires, Fondo de Cultura Económica, 2010.

Película:Parasite | Parásitos

Titulo Original:Gisaengchung

Director: Bong Joon Ho

Año: 2019

Pais: Corea del Sur

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