Inciio > Series > Black Mirror > The Waldo Moment / El momento Waldo (Comisión 6) > Black Mirror | Temporada 2 | Episodio 3
Black Mirror | Temporada 2 | Episodio 3

The Waldo Moment / El momento Waldo (Comisión 6)


Ilustración:
M. C. Escher
Mano con esfera reflectante” (1935)
Técnica: Litografía
Dimensiones: 21,3 x 31,8 cm.

Este es seguramente el autorretrato más famoso de Escher. Lo muestra sujetando una esfera que lo refleja, y en la curvatura de su superficie, el reflejo alcanza a todo su estudio, con sus bibliotecas, lámparas, alfombras y ventanales. Al respecto escribió Escher: “la cabeza del artista, o más exactamente el punto situado entre sus ojos, se encuentra en el centro del reflejo. Muévase como se mueva, siempre quedará en el centro. Su yo es, de modo inexorable, el núcleo de su mundo”.

En el episodio “El Momento Waldo”, James ha creado un muñeco animado, que es también un retrato suyo, pero afectado. Si bien lo mueve con sus propios gestos y le presta su voz, Waldo lo refleja devolviéndole un aspecto desconocido de sí mismo. Pero como afirma Escher, algo del núcleo del sujeto permanece, y cuando James lo advierta, habrá llegado el momento de vincularse de otra manera con su criatura y tomar una decisión sobre el destino de ambos.

Texto: Juan Jorge Michel Fariña

Waldo es un oso animado que protagoniza un segmento en un programa televisivo, en el cual ridiculiza a distintos personajes públicos. La voz y gestos de Waldo están a cargo de un desdichado cómico, James Salter, y la trama se encarga de dejar en claro que la vida de James nada tiene que ver con su creación animada. Sin embargo, como en tantos otros ejemplos del cine y la televisión, lo digital funciona como velo frente a lo real del sujeto. Waldo es ocurrente, burlón y divertido, mientras que su creador se encuentra atravesando una situación de duelo, invadido por la tristeza y la imposibilidad de hacerse cargo de su deseo.

Sin embargo, algo del poder y la potencia del personaje se torna intolerable para James.

La época posmoderna se caracteriza por el agotamiento y la desaparición de los grandes relatos de legitimación, principalmente los relatos religiosos y el relato político. Al mismo tiempo, la figura del ciudadano es reemplazada por la del consumidor. En este sentido, en el capítulo se plantea que Waldo “podría ser la figura política perfecta”, ya que estaría en condiciones de manejar cualquier contenido político sin el rechazo que la figura humana produce, generando de esta manera la ilusión de un poder simbólico que opere, a través de los medios de comunicación masiva, de manera ilimitada.

Texto: Paula Paragis



NOTAS