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La obsolescencia inducida de los cuerpos

por Davidovitch, Florencia

Facultad de Psicología UBA

Resumen

El siguiente trabajo aborda la temática del transhumanismo relacionada con la incorporación de nuevas tecnologías en el cuerpo humano a partir del film Robocop. Asimismo, analiza posibles fenómenos que inducirían en la modificación corporal y su ampliación creciente. Finalmente se mencionan posibles consecuencias futuras y se reflexiona sobre las regulaciones éticas de dicho objeto de estudio.

Palabras clave: Transhumanismo | Funcionalidad | Obsolescencia | Regulaciones éticas

A juzgar por la manera en que me estudiaba con la mirada, por la fijeza de ésta, por su curiosa avidez, se hubiese dicho que era yo un pedazo de carne de primerísima calidad que él hubiera comprado y que ahora, expuesta en el mostrador, aguardaba que se la envolvieran
(Roal Dahl, Relatos de lo Inesperado, William y Mary)


Introducción

Robocop es una historia catalogada como ciencia ficción, que ha dado lugar, luego de su película original del 1987, a diversas secuelas, series, e incluso un remake del año 2014, dirigida por José Padilha y en la cual se basa el presente trabajo.

Si bien las características de Robocop, uno de los ciborgs preferidos de la cultura, se piensan como irreales y fantásticas, actualmente la incorporación de partes mecánicas al cuerpo no sólo es posible, sino que tiene lugar a pequeña y mediana escala. En este sentido, a pesar de que el film lleva al extremo una situación con características fantásticas, nos hace plantearnos interrogantes sobre temáticas cada vez más relevantes correspondientes a los límites de la modificación corporal: el transhumanismo y el biohacking.

El film inicia sobre el debate de la automatización y la inteligencia artificial, específicamente en función de robots de guerra o como agentes del orden. Se preguntan por el poder de acción de las máquinas, ¿hasta qué punto se les da la autonomía como para “decidir” sobre una vida humana? Frente a la resistencia social y el imaginario sobre los robots surge una solución mágica: la fusión hombre-máquina . Un hombre con la capacidad de decidir, atravesado por la ley, con una moral humana y que a su vez posee capacidades sobrepotenciadas tales como fuerza, velocidad y precisión.

¿Qué se entiende por transhumanismo?

Transhumanismo, biohacking, cyborg, son términos que hacen referencia a la fusión entre el organismo vivo y la máquina con el objetivo de mejorar las funciones orgánicas mediante el uso de tecnologías avanzadas (Perera y de Gregorio, 2013).

Si bien los conceptos parecen remitir únicamente a la ciencia ficción, la biomecánica tiene una aplicación actual y creciente. Por biomecánica se entiende la ciencia interdisciplinaria cuyo objetivo es integrar elementos mecánicos en el cuerpo humano con fines terapéuticos o de aumento de capacidades existentes (Dehghani, 2010).

En referencia a dicho fenómeno, cada vez hay más personas que utilizan la tecnología como extensión de sí mismas, tanto a pequeña como a gran escala. La práctica incluye desde imanes subcutáneos que dan un “sexto sentido” que permite detectar campos magnéticos, hasta prótesis biónicas de manos con la capacidad de sentir y con pinza fina: capaces de graduar la presión y el agarre. Autores también señalan que la alta dependencia a dispositivos inteligentes como Tablets o Smarhphones se puede analogar con extensiones del cuerpo ya que no se puede conceptualizar al sujeto sin los mismos. La tecnología está pensada para humanos y mediante su uso nos co-creamos unos a otros constantemente (Cases, A., 2010).

El transhumanismo encuentra su origen en el campo de la medicina para sustituir partes faltantes o contrarrestar discapacidades, pero actualmente se piensa cada vez más como una opción para desarrollar potencialidades y capacidades sobrehumanas o transhumanas. Si la incorporación subcutánea de un simple imán en el cuerpo genera un nuevo sentido, las posibilidades son infinitas. Ya en 2007, Dean Kamen, pionero en este campo de desarrollo, se pregunta sobre qué sucederá cuando la ciencia le pueda dar a alguien un brazo mecánico mejor que el meramente humano o biológico. (2007)

La tendencia a modificar el cuerpo está en constante crecimiento. Si la cantidad de personas que se someten a cirugías estéticas para modificar su apariencia aumenta progresivamente, nos preguntamos ¿por qué no hacerlo entonces para mejor su funcionalidad? Siguiendo a Billinkis, se plantea el siguiente interrogante ¿Habrá quienes se sometan a una cirugía para tener la posibilidad de experimentar el mundo transcendiendo algunas de las limitaciones impuestas por nuestros cuerpos? (2015)

La respuesta no es sí sino cuándo. En este siglo el cuerpo humano cambiará radicalmente diferenciándonos de todos nuestros antepasados, transformándonos en homocyborgs, aumentando nuestras posibilidades hacia lugares inimaginados. Robocop nos muestra satíricamente esta situación de modificación corporal, donde al convertirse en héroe no sólo cambia las representaciones sociales sobre el tema sino que se vuelve potencial a convertirse en un Ideal del yo a alcanzar, “el anhelo de superar las limitaciones físicas del cuerpo por medio de una elevación mística del espíritu y la mente, que llevaría a la inmortalidad” (Koval, 2011, p.4).

Situaciones más sutiles se nos presentan en dos detalles del film: el exoesqueleto y el pabellón de rehabilitación de Ornicorp.

En un escenario de los comienzos, vemos al jefe de los “red assets” o agentes rojos, quien controla los robots, usando un exoesqueleto de guerra que lo acerca a las características visuales a los robots y aumenta sus capacidades de lucha. A su vez, en el momento de “prueba de calidad” de Robocop hay un enfrentamiento cara a cara entre ellos, donde se puede conjeturar, que el objetivo es probar qué cuerpo es superior.

El otro escenario se nos presenta muy brevemente en el pabellón de rehabilitación, mostrando el nivel de sofisticación que han alcanzado las prótesis de piernas, brazos, manos, que no sólo permiten correr o agarrar objetos, sino ejecutar música, algo tan delicado, preciso y artístico. La frase del doctor en este sentido refiere: “No eres tú por tus piernas, tus brazos, tus manos, eres tú por tu cerebro, su capacidad de procesar información te hace quién eres”. Cuando las emociones interfieren con el proceso, se le pide que intente controlarlas, mostrándose a las mismas como un impedimento hacia la ciencia. “No puedo tocar si no me emociono” responde el hombre, lo que pareciera ser una crítica a la mirada bastante reduccionista y biologicista del ser humano que se mantiene durante todo el film.

Finalmente, en la figura de Robocop, se cristaliza como “la alineación conceptual entre el discurso de la academia científica y el discurso de la ciencia ficción (que) indica la existencia de una tendencia común dentro del imaginario vinculado a la integración hombre-máquina, caracterizada por una concepción de las nuevas tecnologías como factores cualitativos de transformación de lo real” (Koval, 2011, p.3).

Lo extimio

“La voz alemana «unheimlich» es, sin duda, el antónimo de «heimlich» y de «heimisch» (íntimo, secreto, y familiar, hogareño, doméstico), imponiéndose en consecuencia la deducción de que lo siniestro causa espanto precisamente porque no es conocido, familiar.” (Freud, 1919, cap. IX, p.1)

La situación de Murphy no deja de tener características siniestras: un exterior real que viene a suplantar a lo simbólico del cuerpo. Lo extimio del cuerpo, palabra amalgamada de intimidad y exterioridad, sintetiza como aquello que era conocido y familiar se convierte en algo exterior, desconocido y siniestro pero que paradójicamente lo determina como sujeto. La integración endógena hombre-máquina nos hace pensar en una fusión donde los límites son borrosos y ya no se pueden pensar como categorías independientes. “Las máquinas de este fin de siglo han convertido en algo ambiguo la diferencia entre lo natural y lo artificial, entre el cuerpo y la mente, entre el desarrollo personal y el planeado desde el exterior y otras muchas distinciones que solían aplicarse a los organismos y a las máquinas.” (Haraway, 1991, p.3)

Los límites entre lo externo y lo interno se desdibujan como acuarela en el agua, fundiéndose en una nueva imagen de tinte siniestro. “Hay una dificultad para situar, para estructurar e incluso para aceptar la extimidad. Se preferiría extirparla” (Miller, 2010, p.17) El sujeto se ve confrontado con una falta rellenada por la tecnología, una metonimia tecnológica que viene a ocupar el lugar de cuerpo, donde “la extimidad designa nada menos que un hiato en el seno de la identidad consigo mismo” (Miller, 2010, p. 25) y no se tolera ver ese cuerpo desmembrado. La construcción simbólica y la mirada unificadora han caído para evidenciar ese cuerpo desestructurado. “Nunca más quiero verme así, lo mismo va para mi familia”, dice Murphy al confrontarse con el espejo.

El cuerpo en la sociedad de consumo: el deseo y los fetiches tecnológicos

Murphy es ideado como un producto con conciencia que se pueda insertar en el mercado de manera exitosa, con una imagen de marca específica, con un diseño y color particular y que supera los controles de calidad. Es un producto de 2,6 millones de dólares que debe desempeñar la función para la cual fue creado. Un producto que no sólo permite el ingreso al mercado sino que empieza a conformar un nicho de consumidores que aspiren a la adquisición del producto, o en otras palabras, a la transformación de su cuerpo.

Si se considera que el cuerpo es socialmente producido e individualmente construido, podemos ser capaces de imaginarnos que las representaciones de belleza y estética en torno a él pueden cambiar, como de hecho ya se produjo históricamente, virando del ideal de gordura de las damas del Renacimiento al ideal de delgadez y plasticidad actual. Si pensamos que uno de los pocos impedimentos para una “transformación ciborgs” es la estética, ser atractivos para el sexo opuesto, si dicho constructo se modificara, las puertas estarían abiertas para recibir a los nuevos humanos.

Es en esta lógica que se piensa en una obsolescencia inducida de los cuerpos, funcional al capitalismo, donde el deseo es cambiante e inalcanzable, mostrándo el cuerpo como algo a mejorar, a modificar, a adornar.

“La obsolescencia es definida como el desarrollo de nuevos sistemas que ofrecen un funcionamiento superior, lo que lleva a la gente a volcarse a las novedades y dejar de lado aquellos equipamientos que utilizaban hasta entonces.” (Extraído de http://definicion.de/obsolescencia)
Según la RAE, obsoleto significa:
1. adj. Anticuado o inadecuado a las circunstancias, modas o necesidades actuales.
2. adj. Que ha dejado de usarse.

Este proceso ya ocurre a menor escala con los fetiches tecnológicos, ejemplificado en los Iphones. Los mismos se vuelven obsoletos no porque dejen de funcionar sino por la novedad de lo nuevo y la caducidad progresiva de los sistemas operativos. Vemos filas de personas esperando el lanzamiento para adquirir la novedad. El diseño de producto como imagen se vuelve un concepto central, las conciencias de masa son inducidas desde las sociedades de control mediante el marketing y la publicidad. (Deleuze, G. 1995)

El factor humano: Be more.

Dr. Norton: “Raymond, tú, tú querías un hombre dentro de una máquina y eso es lo que te he dado, pero pero el elemento humano siempre estará presente. Miedo, instinto, prejuicio, compasión, ¡esas cosas siempre interferirán con el sistema!

El factor humano se concibe como aquello que se distingue y que muchas veces interfiere con el concepto de la idealidad, la eficacia y la ejecución de la máquina. Desde otra mirada, es el recurso que da una ventaja diferencial por lo aportes únicos del capital humano, estampando una impronta más humanizada e imperfecta que caracteriza al ser.

Hay un supuesto implícito de llevar lo humano más allá del límite, en una relación asintótica con la perfección y el ideal del yo, una lógica de producción acorde al discurso del capitalismo y a la sociedad de consumo que intenta colmar la falta.

Se intenta usar a Robocop como un ídolo, un modelo (modelado por la tecnología) idealizado al cual aspirar.

Transhumanismo y trabajo

Ser más potente y nos confronta con nuestra propia irrelevancia frente al trabajo, donde las máquinas o las personas con extensiones biónicas tendrían una ventaja diferencial en el mismo.

La incorporación de la tecnología al mundo del trabajo viene quebrando desde la revolución informática los paradigmas y los sentidos. De manera sistemática, genera la pérdida sostenida y abrupta de los puestos de trabajo, en algo que Keynes conceptualizó ya en 1930 como “la desocupación tecnológica”, una nueva “enfermedad”. Dicho autor se refería a esta temática advirtiendo: “esto significa desempleo debido a que nuestro descubrimiento de los medios de economizar el uso de la mano de obra supera el ritmo en el que podemos encontrar nuevos usos para el trabajo” (Cap 1. p.3)

En el film hay una pequeña escena de unos segundos que podría pasar desapercibida pero trata de una manifestación en las puertas de Omnicorp, de personas con carteles que dicen “People needs Jobs, robots don’t” y “Robots do not make love” (¿están hechos para matar?) Estos carteles nos muestran los miedos de una época y las representaciones sociales sobre la tecnologización de los puestos laborales frente al auge de los Robots.

Antes los cambios disruptivos abruptos siempre hay resistencia y se defiende el sistema anterior. Sin embargo, actualmente se abre la puerta a nuevos escenarios donde las tecnologías podrían mejorar la calidad de vida de las personas y reinventar los trabajos de los años venideros.

Frente al inevitable avance de las máquinas en el mundo del trabajo, así como sucedió en la Revolución Industrial, hay que repensar los puestos de trabajo y la forma de posicionarse frente a los mismos. “Mientras que las primeras tecnologías remplazaban la capacidad física del trabajo humano sustituyendo cuerpos y brazos por máquinas, las nuevas tecnologías (…) prometen la sustitución de la propia mente humana, poniendo máquinas pensantes allí donde existían seres humanos” (Rifkin, 2010, p. 25). Es en esta dirección que el transhumanismo se vislumbra como una opción cada vez más nítida y viable: donde allí la máquina supera las capacidades humanas, el hombre se puede autosuperar a sí mismo. “En vez de limitarnos a esperar que los robots nos superen en inteligencia y poder, deberíamos intentar mejorarnos a nosotros mismos convirtiéndonos en superhumanos durante el proceso” (Kaku, 2012, p.156) La fusión hombre máquina parecería dar con la solución al problema, donde en el film, el personaje de Robocop surge como esta posibilidad. El miedo y la resistencia a las máquinas generaría esta figura intermedia, con ventajas funcionales pero el raciocinio humano seguiría presente, creando un humano más humano: un ciborg.

Desde una óptica más negativa, la creciente tendencia transhumanista puede funcionar como presión social frente al empleo, donde la tecnologización del cuerpo no sea una elección sino una competencia funcional extorsionada desde el mercado. La ventaja comparativa (o desventaja humana) ya se observa en casos concretos. Según Kaku, “una limitación importante en cirugía viene dada por la destreza y la precisión de la mano humana” (2012, p.125)

Hay que aclarar sin embargo, que una de las grandes desventajas de la robotización es que si bien los robots son superiores en tareas formales o de precisión, el reconocimiento de patrones y el uso del sentido común están ausentes, “los robots pueden ver mucho mejor que un ser humano pero no comprenden lo que ven” (Kaku, 2012, p.113) El discernimiento, la creatividad, el diseño, el deseo, la venganza, siguen siendo características diferenciales humanas.

Legalidad x2

Con este apartado se alude a dos legalidades diferentes: la que concierne a Murphy como sujeto indefinido y, las regulaciones ética-legales del transhumanismo.

En el film, el cuerpo se presenta como objeto pasivo y como objeto de mercado. El mismo sujeto es objetivado en este punto, siendo, valga la redundancia, un mero objeto de intervención. En Murphy, esta concepción se vuelve extrema, él no decide nada sobre su cuerpo, es manipulado por un Otro como mera masa biológica, situación por demás alienante. Se intenta controlar sus emociones, su capacidad de decisión, sus comportamientos y sus deseos. Al no ser humano ni robot no está ni vivo ni muerto, se lo intenta destituir como sujeto responsable y de derecho. ¿Quién oprime el gatillo? pregunta una de las integrantes de Ornicorp. Murphy atraviesa una indefinición de sí que lo lleva hacia el final de la escena a asumirse como sujeto dueño de sus actos. Él decide, como humano, seguir su deseo de venganza, superando la ley programada e imponiendo la ley humana, como un sujeto de deseo atravesado por la falta y la legalidad. No pareciera haber contra él reproche jurídico o social, como si eso no fuese responsable de sus actos.

En referencia a la otra legalidad, la de este nuevo campo emergente de aplicación tecnológica, hay que preguntarse por sus regulaciones y no tener una mirada ingenua de los intereses en juego. Teniendo en cuenta que los mayores desarrollos en la temática provienen de la milicia, como es el caso de EEUU con DARPA, este tipo de tecnologías podría apuntar a crear mejores soldados o “arreglar” a los lisiados para que vuelvan a combatir. Asimismo, las tecnologías siempre tienen una cara económica. Como se nos presenta en el film, se disfraza el proyecto real de la organización, ingresar al mercado estadounidense y generar más rédito económico, con la imagen formal, “Creamos este programa para ofrecer una segunda oportunidad”. La tecnología y el progreso no son inocuos. Estamos atravesando tiempos de cambio e inflexión de paradigmas y somos responsables de tomar las decisiones correspondientes a la temática. Reflexionar las consecuencias de los cambios a nivel social e individual y pensar regulaciones éticas y legales para con las mismas que por ahora son escasas.

En este sentido el film como producción cultural y cinematográfica nos pone sobre aviso, “lo imaginario científico y lo imaginario ficcional constituyen, en conjunto, una instancia de discurso de nivel superior, fundamentalmente imaginaria, que reflexiona acerca de los mundo futuros que derivarán del desarrollo tecnológico reciente” (Koval, 2011, p.4)

(In)conclusiones: Palabras no finales

Nos adaptamos a los cambios tecnológicos con facilidad y los incorporamos a nuestra vida diaria, no pudiéndonos pensar sin los mismos. La deseabilidad social de los objetos tecnológicos se vuelve imperante. La necesidad de pertenecer socialmente y estar a la altura de las ofertas del mercado laboralmente puede funcionar como presión para una modificación corporal progresiva, aumentando y modificando las capacidades humanas innatas.

El cuerpo percibido como inconcluso y el área de aplicación transhumana en ascenso, nos muestran que la discusión y los impactos subjetivos recién empiezan. Estamos en una época bisagra de cambios radicales de paradigmas, donde las decisiones que se tomen en este momento afectarán el futuro de la sociedad y sus individuos. La necesidad de regular los nuevos escenarios emergentes posibilitados y atravesados por la tecnología se vuelve apremiante e imprescindible. La fusión de la tecnología con el cuerpo no es inocua y afecta a la subjetividad de maneras nunca vistas, desde la identidad hasta la capacidad relacional. El debate se encuentra abierto: asumir conciencia de los cambios que acontecen y tomar decisiones responsables que nos incumben a todos.

Bibliografía

Abraham, M. et Newman E. (productores) y Padilha, J. (director). (2014). Robocop [cinta cinematográfica]. Estados Unidos: Strike Entertaiment

Bilinkis, S. (2015). Pasaje al futuro. Ed. Sudamericana, Argentina.

Dehghani, A. (2010). Intelligent Prosthesis–a Biomechatronics Approach. In Mechatronics in Action (pp. 173-195). Springer: London.

Deleuze, G. (1995). Post-scriptum sobre las sociedades de control. En: G. Deleuze, Conversaciones 1972-1990 .Pre-textos: Valencia

Case, A. (2010) Ahora todos somos ciborgs. [Archivo de video] Recuperado de https://www.ted.com/talks/amber_case_we_are_all_cyborgs_now?language=es

Freud, S. Lo siniestro. (1919) Recuperado de https://www.ucm.es/data/cont/docs/119-2014-02-23-Freud.LoSiniestro.pdf

Haraway, D (1991), MANIFIESTO CYBORG Ciencia, Tecnología y Feminismo Socialista a Finales del S.XX. Recuperado de http://asentamientofernseh.com.ar/text/manifiestocyborg.pdf

Kaku, M. (2012) La física del futuro. Ed. Debate, Buenos Aires

Kamen, D. (2007) Luke, a new prosthetic arm for soldiers. [Archivo de video] Recuperado de https://www.ted.com/talks/dean_kamen_previews_a_new_prosthetic_arm

Keynes, John Maynard (1930) Economic Possibilities for our Grandchildren, Recuperado de http://www.econ.yale.edu/smith/econ116a/keynes1.pdf

Koval, S. (2011) “El Algoritmo de Dios y el antiguo sueño de la conciencia artificial” en Revista Kubernética, extraído de http://www.santiagokoval.com/2011/09/04/el-algoritmo-de-dios-y-el-antiguo-sueno-de-la-conciencia-artificial/

Miller J. A., (2010) Extimidad. Ed. Paidós, Buenos Aires

Perera, P. S., & de Gregorio, G. A. (2013). Dispositivos, prótesis y artefactos de la subjetividad cíborg. Revista de Estudios de Juventud, (102), 41-54

Rifkin J. (2010) El fin del trabajo: Nuevas tecnologías contra puestos de trabajo: el nacimiento de una nueva era. Ed. Paidos, Buenos Aires

http://definicion.de/obsolescencia/ (consultado noviembre 2016)

http://dle.rae.es/?id=QpPT4RW(consultado noviembre 2016)



NOTAS





COMENTARIOS

Mensaje de Guillom  » 8 de octubre de 2017 » gfeld88@gmail.com 

Como en el artículo, también me pregunto hasta qué punto aceptar esta idea de fusión hombre-máquina, sobre todo pensando que son robots de guerra. Este amor epocal por la eficacia de la técnica, que necesita disminuír o bloquear las emociones para ser más precisa, es sumamente peligroso. Podría llevar a una deshumanización, no solo de parte del robocop, sino de todos los ciudadanos, quienes pasivamente sometiéndose al “cuidado” que estos hombres-máquinas les brindarían, otorgándoles más veracidad a los protocolos de los robots que a la duda humana, reduciría la idea de sujeto , relegando las elecciones al plan ya prestablecido de las máquinas.
Concuerdo también con no perder ingenuamente de vista las regulaciones frente al campo tecnológico. Abrir bien los ojos sobre cómo los medios de comunicación intentan imponer una realidad que debemos cuestionar. Vemos la gran actuación de Samuel L. Jackson como el típico periodista pro lógica mercantilista frente a las nuevas innovaciones tecnológicas, fomentando su uso en pos de la seguridad que estos robots brindarían, cuánto disminurían las tasas de delincuencia; enojándose incluso con quien no vea lo perjudicial que sería no utilizarlos, esto a pesar de todos los fallos que había demostrado el uso de robocop. Que estén los medios técnicos para hacerlo, no significa que se deba hacer. La película es una crítica al peligro que corremos con esta fusión de las tecnologías y el hombre y cómo hemos de cuestionar lo que la televisión nos quiera vender mostrándolo como la mejor opción a seguir.



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Película:RoboCop

Titulo Original:RoboCop

Director: José Padilha

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