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Aborto y decisión: revisitando el tema a través de la serie “Peaky Bindlers”

por López, Giselle Andrea

Universidad de Buenos Aires. Facultad de Psicología

Resumen

El presente trabajo se propone recortar algunas escenas de la serie “Peaky Blinders” a través del método clínico-analítico de lectura de filmes y series televisivas, para abordar algunas aristas de la problemática del aborto en articulación con el campo de la responsabilidad y de la decisión. Especialmente, desde un marco teórico psicoanalítico y con una perspectiva desde el campo de la subjetividad, se hará foco en el contrapunto entre el discurso de la época en que se desarrolla la narrativa que analizamos y nuestra coyuntura actual y local, en que esta temática adquiere una relevancia preponderante, en tanto el poder legislativo se encuentra tratando un proyecto de ley particular al respecto.

Palabras Clave: Responsabilidad | Sujeto | Aborto

I. Introducción

El presente trabajo se propone recortar algunas escenas de la serie “Peaky Blinders” a través del método clínico-analítico de lectura de filmes y series televisivas, para abordar ciertas aristas de la problemática del aborto en articulación con el campo de la responsabilidad y de la decisión, desde el marco teórico psicoanalítico y con una perspectiva desde el campo de la subjetividad. Además, se intentará establecer un contrapunto entre el discurso de la época en que se desarrolla la narrativa que analizamos y nuestra coyuntura actual y local, en que esta temática adquiere una relevancia preponderante en tanto el poder legislativo se encuentra tratando un proyecto de ley que permitiría instauraría el derecho al aborto seguro, legal y gratuito.

II. Metodología

Para realizar la articulación que nos proponemos hemos seleccionado algunos pasajes de una serie televisiva contemporánea que transcurre en los años ’20, en Inglaterra. El abordaje metodológico consiste, por una parte, en partir del método clínico-analítico de lectura de filmes y series televisivas (Michel Fariña, 2014) para llevar a cabo el análisis de algunas escenas que nos permitan desplegar la complejidad del asunto. Este método supone partir del encuentro con una singularidad en situación, que no necesariamente está situada ni en determinado lugar de la trama del film ni tampoco emerge exclusivamente por parte del espectador (Op. Cit.), sino que se trata de la construcción de una situación, de un texto que puede ser considerado texto-clínico (Montesano, 2018) que permita el despliegue de la interrogación ética, donde se tratará de poder situar elementos singulares, distintivos del caso y su relación con la subjetividad.

II.1 La serie

Peaky Blinders (2013 - ) es una serie creada por Steven Knight y lanzada por primera vez en 2013 a través de BCC Two. Se trata de una ficción de género dramático situada hacia 1920, luego de la primera guerra mundial en Birmingham, Inglaterra, que relata la historia de una familia de criminales que comandaba la ciudad. El nombre de la banda criminal, Peaky Blinders, se debía a que en sus gorras llevaban cocida una pequeña hoja de afeitar usada como un arma en sus peleas, especialmente cegando a sus enemigos.

A partir de las vicisitudes que vive esta familia, la serie aborda múltiples problemáticas. Además de revisitar los temas universales de amor, duelo, paternidad, guerra, corrupción, estrés post-traumático, violencia, adicciones, poder, entre muchos otros, aparecen al menos dos escenas en que el tema del aborto tiene lugar. Hacia allí dirigimos nuestro interés.

III. Aborto, cosa de mujeres

Una primera escena sobre el aborto se presenta en la ocasión en que “la tía Polly”, la mujer en mando de la familia al inicio de la historia, persuade a su sobrina Ada de no continuar con un embarazo [1]. Como asunto de mujeres, en medio de una charla a solas mientras toman el té, el ojo avezado de la tía Polly descubre que el cuerpo de Ada ya no es el mismo. La mirada inquisidora de su tía la hace excusarse “Tomé unas pastillas”, a lo que Polly responde, “pero no hicieron efecto”. Polly es una mujer de edad adulta, viuda, quien -luego sabremos- ha tenido dos hijos que fueron sustraídos de su cuidado por parte de las autoridades locales, a partir de la denuncia de un vecino. No ha sabido nada de ellos durante todos estos años.

Ada está esperando un hijo del hombre que ama, Freddie Thorne, un militante comunista con muchos ideales pero poca estabilidad económica y seguridad jurídica (es perseguido continuamente por el gobierno, por lo que está escapando permanentemente). Luego de visitar un lugar donde alguien ha realizado pruebas y ha confirmado el embarazo, Ada se anticipa: “No me lo sacaré”. Siendo una mujer soltera sabe que sus hermanos, criminales, matarán al progenitor. “No si se casa contigo” retruca Polly, de acuerdo con el universo particular de época en el que el embarazo se torna genuinamente embarazoso si no se está enlazada a un hombre ante la ley.

Cuando Polly pregunta acerca por el progenitor, Ada reconoce: “No sé donde está. Se fue pero dijo que volvería”. Según Polly “Todos dicen que volverán”. Aunque no solo ella, sino también Tommy, el líder de la banda de hermanos y “jefe” de la familia se opone a que el embarazo y la relación entre Ada y Freddie prosperen. Los argumentos familiares para que no tenga al hijo son múltiples: Freddie solo ve en Ada la posibilidad de acceder a armas y municiones para llevar a cabo su revolución, seguro no volverá, no es bueno que tenga un hijo sola, …

  • El rostro de Ada refleja sus emociones, las que dan cuenta de que claramente desea tener a ese hijo, pero su tía simplemente no la escucha. Impone sus argumentos: su amado no regresará ni se hará responsable del niño y ella deberá cargar con la humillación de criar un hijo sola en una sociedad que la condenará para siempre. Se trata de la propia historia de Polly proyectada en su confidente y sobrina, relato con el que intentará persuadirla: “Yo tenía 16, no me animaba a decírselo a nadie”. Contará su historia personal, donde puso término a un embarazo por sus propios medios, poniendo en riesgo su vida. El varón, no regresó como había prometido. De este modo, Polly extiende su propia fantasmática en relación con el partenaire varón a todos los hombres: “nunca vuelven. Eres una prostituta, el bebé un bastardo, pero no hay un nombre para el hombre que no regresa”. Luego, dictaminará: “Conozco una mujer”, “mañana tomaremos un tren e iremos a verla”… En las sombras, el aborto. Mujeres solas, lejos de la mirada de los hombres y de las otras. Una mujer embarazada que no es escuchada, que no es libre –en un sentido pleno- para decidir.

Cien años más tarde, si bien el estigma social frente a una madre soltera ha disminuido, al menos en la Argentina de hoy la clandestinidad del aborto persiste. Y este es uno de los motivos más fuertes en la argumentación por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito en Argentina. La ficción nos recuerda que la práctica de interrupción del embarazo ha estado teñida de connotaciones peyorativas a lo largo de la historia. No es azaroso que un tema de salud y que amerita a decisión de la mujer sobre tu propio cuerpo aún hoy esté criminalizada en la legislación actual.

IV. Aborto y la camaradería de los hombres

La segunda escena que recortamos tiene como protagonista a Michael Gray, el hijo de Polly quien -habiendo sido robado a su madre cuando niño- es reencontrado por la familia ya a sus 18 años, llevado a vivir con ellos e incorporado en la dinámica criminal familiar, asignándole tareas administrativas. Este joven, quien pasó de ser un adolescente granjero a contador de una banda de criminales con mucho poder en la ciudad, conoce a una joven, Charlotte, y fruto de ese encuentro se produce un embarazo.

El espectador toma conocimiento de esto [2] cuando asistimos a una conversación entre hombres: mientras toman unos tragos en la cocina de la casa, tres de los hermanos y un cercano colaborador de la familia, discuten opciones para Michael, quien se muestra turbado y enojado. Arthur, el hermano mayor, le propone que se case, le pregunta si la ama. También le preguntan si está seguro de que el hijo es suyo. Michael muestra su ira. Comenta que ella no quiere tenerlo y no quiere que su familia se entere. Arthur y John, el hermano menor, conocen a una mujer que “es la mejor: Es enfermera, 20 minutos y listo, no necesitas quedarte ni esperar afuera. Vas al Garrison, bebes whisky y te ríes un rato”, dice Arthur, cuya expresión no deja traslucir el desdén y la parsimonia de quien no se ve tocado en lo íntimo. Muy por el contrario, parece que algo lo incomoda sobremanera, sin llegar a advertir qué ni cómo responder frente a ello. Toda la conversación transcurre en un clima de tensión y de afectos no dichos. No es cualquier decisión. La clandestinidad y los prejuicios (a él lo matarán por no estar casado; sobre ella pesará el mote de “prostituta”) enmarcan la situación con un tinte de sopor e impotencia.

Paralelamente a esta historia personal, se nos muestra cómo Michael quiere pertenecer a la banda de criminales, quiere ser parte del grupo, matar como sus hermanos, incluirse en ese linaje a cualquier precio. Es en este momento de la vida de Michael donde ha matado por primera vez a un hombre, mostrándole a sus hermanos que puede ser incorporado a la estirpe familiar.

Posteriormente [3], veremos a Michael muy nervioso, consternado al realizar la llamada telefónica en la cual fijará la fecha con la mujer experta para que interrumpa ese embarazo. Luego, en el momento de la intervención Michael llega sobre la hora: “No puedo quedarme”, dirá. Frente al ruego de Charlotte para que la acompañe durante el procedimiento, Michael se va. Su argumento para no quedarse junto a su mujer es que debe ayudar a sus hermanos. Solo deja el dinero sobre la mesa y se retira. Un plano corto de su rostro silente deja al espectador vía libre para interpretar ese sigilo.

No queda claro de qué modo impacta esta situación para Michael. Lo que sí sabemos es que no está a la altura de la situación. No puede ser el hombre que su compañera necesita. Será precisamente el mutismo y su retirada lo que hable de Michael. Incapaz de acompañar a su compañera, antepondrá en sus prioridades el servir a su hermano mayor, en vengar a un cura abusador en su infancia.

Así, el personaje de Michael se nos muestra pobre en responsabilidad. Más adelante veremos cómo desprecia a su madre (cuando ésta se ha humillado para salvarlo de la cárcel y de las amenazas de sus cruentos enemigos) a la vez que será capaz de entregar a su hermano por salvar su propia vida.

Michael elude el campo de a responsabilidad subjetiva y la decisión frente a la absoluta incomodidad que la posibilidad de ser padre le produce. Ni siquiera decide de manera responsable su no querer asumir la paternidad. De ella, la mujer, casi nada se muestra. Nunca tenemos acceso a su palabra ni a su versión de los hechos. Solo se la muestra en la escena cuando reclama que este hombre la acompañe pero él paga con dinero y se va.

La simultaneidad entre el momento en que el aborto será realizado y el crimen que Michael quiere perpetrar para “ser” como sus hermanos, adquiere el valor de la infatuación narcisista. El personaje se apresta a resolver “cosas de hombres”, posición que está reñida con el poder asumir una posición subjetiva no alienada al mandato social y familiar.

Asumir la paternidad o bien, acompañar en la decisión de no asumirla tiene la índole de un acto, de un acontecimiento. Al respecto, “la neurosis es lo que está en el lugar de un paso inicial que no se puede dar” (Barros, 2014). Asistimos así al mutismo y angustia de Michael, quien no da ese paso. Para eso, será necesario poner en función el significante del Nombre del Padre, semblante esencial de una intervención que propicia un cambio, fasto o nefasto (Op. Cit., p. 8). Al decir de Lacan (1967-1968) el comienzo es esencial al acto, “un acto que sería creador y que ese sería el comienzo” (Op. Cit., p. 71). En nuestro caso, vemos a Michael alienarse al modo familiar, identificándose con estos rasgos criminales, sin poder producirse como sujeto efecto, dando lugar a la responsabilidad por sus acciones. Si, siguiendo a Alejandro Ariel (2001) un “acto implica una decisión tomada por fuera de los otros, sin los otros (…) es una decisión y no una acción”, es claro que Michael elude la dimensión del acto. Si el acto es creador, aquí el personaje no logra producir el pasaje de creado a creador.

V. A modo de conclusión

Casi como en nuestra realidad actual, con algunas variantes. Confusos e insuficientes argumentos y poca escucha a esas mujeres que son quienes deberán llevar en su cuerpo o bien un embarazo, o bien una práctica no menor, sobre él, con todas las consecuencias psíquicas que ambas decisiones conllevan.

Ni las convenciones sociales ni las religiosas pueden interferir en una decisión tan compleja y personal. La legalización no conmina a las mujeres a abortar, sino que, garantiza que solo quienes quieran realizarlo, tengan la opción de hacerlo de manera segura, gratuita y legal, eliminando de este modo la variable de la clandestinidad que deja a las mujeres en las sombras de los prejuicios y el estigma social.

Al decir del Lic. Alberto Kornblitt en su intervención en el debate del proyecto en la Cámara de Diputados, por supuesto, “no se trata de no proteger a la mujer embarazada y a su embrión, sino que la mujer tiene que tener la opción y el derecho de interrumpir el embarazo prematuramente, de lo contrario se convierte en una esclava de su embrión, a causa de convenciones sociales o religiosas que no se condicen con la gradualidad del desarrollo intrauterino”.

Por otra parte, si bien el cuerpo es de la mujer, no puede negársele al hombre su participación en la decisión, en la justa medida, la que estará dada al interior de cada caso singular. En el caso de Ada, de acuerdo con el discurso de la tía Polly su pareja ni siquiera merece ser conocedor de que su relación con Ada ha gestado un embarazo, quitando la posibilidad de que responda de algún modo por eso. En el caso de Michael, vemos cómo aquí el hombre no es capaz de ni de escuchar a la mujer, ni de articular palabra propia, ni de prestar con su cuerpo una presencia que disminuyera el padecimiento.

Si bien todo acto es, al decir de Alejandro Ariel, un acto en soledad, y el aborto implica una decisión para la mujer, no se trata de una soledad descriptiva, de atravesar la situación sin Otros que acompañen y contengan en ese momento, ni de eliminar la palabra del varón progenitor del embarazo que se busca interrumpir.

A través del recorte propuesto a partir de la ficción “Peaky Blinders” hemos podido situar cómo algunos aspectos de la época del 1900, especialmente en cuanto a prejuicios y ocultamientos, permanecen aún en nuestra época. Sabemos que la clandestinidad, el ocultamiento y lo secreto, producen, por una parte síntomas, y por otra refuerzan estigmas de género y vulneran derechos personalísimos.

Referencias

Ariel, A. (2001). “La responsabilidad ante el aborto”. Recuperado el 10 de julio de 2018, disponible en: http://api.ning.com/files/WDvxeYqj4vr68MZVEn5V-aFNenxqghv6pAZBxCUy1E0e1liowtLyudwV0WOvmHDCwIihTizj3Jris2vh9dwxph9InNnHYj6r/Ariel_La_responsabilidad_ante_el_aborto.pdf

Barros, M. (2014). Intervención sobre el Nombre del Padre. Buenos Aires: Grama Ediciones.

Montesano, H. (2018). “La formalización del discurso del psicoanálisis en Lacan. El texto-clínico”. Tesis de Doctorado. Inédita.

Lacan, J. (1967 - 1968). Seminario N° 15: El acto psicoanalítico. Clase N° 5 del 10 de enero de 1968. Versión no oficial.

Michel Fariña, J. J. (2014). Ética y cine: el método clínico-analítico de lectura de películas y sus aportes a la psicología. Tesis de Doctorado en Psicología. Universidad de Buenos Aires, Argentina. Inédita.


NOTAS

[1Se trata del segundo episodio de la primera temporada.

[2Se desarrolla en el quinto episodio de la tercera temporada.

[3En el sexto episodio de la tercera temporada.




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COMENTARIOS

Mensaje de Agustín Fernández  » 16 de octubre de 2018 » agustin.fernandez83@gmail.com 

De el "cosa de mujeres" a la "camaradería de los hombres", el artículo se mueve en un terreno difícil en tanto se cruzan dimensiones de orden social y subjetivo (en el sentido de un acto o de un corte). Terreno difícil en tanto rápidamente se pueden balancear los argumentos hacia críticas sociales o dilemas individuales en los que se pierde de vista qué lugar ocupa lo "actual" en la tensión dilemática. Sin embargo, el texto sale victorioso de la travesía y deja planteados algunos puntos muy interesantes para pensar movimientos subjetivos singulares en donde lo social opera "marcando la cancha".
Se me ocurre señalar algo a la espera de la opinión de la autora:
"Cosa de mujeres" y "camaradería de los hombres" parecen nombrar dos conjuntos en los que la relación a "las consecuencias de un embarazo" no es idéntica, aunque toque a ambos.



Mensaje de Ayelen  » 24 de septiembre de 2018 » ayelenbocedi@gmail.com 

El mutismo de Michael y su retirada se puede apreciar en la no elaboración del crimen filiatorio que atraviesa su biografía. Al enterarse de este episodio, sólo vemos a Michael incorporarse sin más a la dinámica familiar de los Shelby no quedando claro, aquí tampoco, cómo impacta esta situación en su vida. Sin embargo sabemos que acontecimientos como éstos son complejos y que no son sin consecuencias. Este tipo de apropiación fuerza el crecimiento del niño en una familia que no siendo la suya, paradójicamente, lo inscribe en lo humano permitiéndole constituirse como sujeto deseante. Michael se retira de la casa del pueblo para mudarse a la ciudad y formar parte de los Peaky Blinders sin mediar trabajo simbólico y filiatorio alguno ni metabolización del (nuevo) emplazamiento generacional que se imponen a su psiquismo. Ante la visita de madre “adoptiva” quien le informa que su padre “adoptivo” ha muerto y su hermano lo extraña, se aprecia una faceta de Michael moderadamente afectada, quizás por primera vez sensibilizada, que nuevamente responde con mutismo y retirada como síntoma.



Mensaje de Ayelen  » 24 de septiembre de 2018 » ayelenbocedi@gmail.com 

El mutismo de Michael y su retirada se puede apreciar en la no elaboración del crimen filiatorio que atraviesa su biografía. Al enterarse de este episodio, sólo vemos a Michael incorporarse sin más a la dinámica familiar de los Shelby no quedando claro, aquí tampoco, cómo impacta esta situación en su vida. Sin embargo sabemos que acontecimientos como éstos son complejos y que no son sin consecuencias. Este tipo de apropiación fuerza el crecimiento del niño en una familia que no siendo la suya, paradójicamente, lo inscribe en lo humano permitiéndole constituirse como sujeto deseante. Michael se retira de la casa del pueblo para mudarse a la ciudad y formar parte de los Peaky Blinders sin mediar trabajo simbólico y filiatorio alguno ni metabolización del (nuevo) emplazamiento generacional que se imponen a su psiquismo. Ante la visita de madre “adoptiva” quien le informa que su padre “adoptivo” ha muerto y su hermano lo extraña, se aprecia una faceta de Michael moderadamente afectada, quizás por primera vez sensibilizada, que nuevamente responde con mutismo y retirada como síntoma.



Mensaje de Emiliano Montelongo  » 21 de septiembre de 2018 » emilianomontelongo@outlook.com 

Muy interesante el recorte. Habiendo atravesado el debate en el senado podría concluirse que buena parte de los legisladores, al igual que Michael, tampoco ha estado a la altura de su función. No se ha podido inscribir en lo legal algo que ya está inscripto en el campo social. Podría pensarse en el hecho como una negación. Como un mecanismo de defenza frente a una conquista lograda por un colectivo principalmente compuesto por mujeres. Queda la pregunta del por qué se pone en marcha el mecanismo defensivo en este contexto, sabiendo el costo político que podría pagarse por dicha postura. Teniendo en cuenta que la lucha viene del campo fel feminismo, y que siguiendo a Lacan no se sabe qué es La mujer, pero que quien se inscriba de aquel lado de las formulas de la sexuación accederá a un goce que es distinto al goce falico, quizás el desentenderse de estas cuestiones tenga que ver con el terror a enfrenrarse a un goce desconocido. Terror a perder una seguridad hipócrita y enfilarse hacia una experiencia potencialmente emancipadora.



Mensaje de Paula Paragis  » 8 de agosto de 2018 » paula.paragis@gmail.com 

Felicito a la autora por el texto. Habiendo visto la serie, considero sumamente interesante el recorte y original, dado que se trata de fragmentos que podrían quedar fácilmente soslayados en la trama de la misma.
Considero que el planteo reviste absoluta actualidad, dado que en ambos casos (Ada y Michel) vemos cómo el rol de la mujer allí se ve desdibujado, en tanto lo preponderante es el discurso moral y patriarcal. Salvando las distancias, adhiero en que se trata de una situación que aún hoy se replica en innumerables casos y debe ser considerado desde el campo Psi en su singularidad y con un horizonte ético. Esta propuesta de lectura y el ejercicio de reflexión nos permite como profesionales poder tomar una posición al respecto y ampliar la discusión, no quedándonos únicamente en términos dicotómicos de lo correcto/incorrecto, moral/amoral.



Mensaje de Paula Paragis  » 8 de agosto de 2018 » paula.paragis@gmail.com 

Felicito a la autora por el texto. Habiendo visto la serie, considero sumamente interesante el recorte y original, dado que se trata de fragmentos que podrían quedar fácilmente soslayados en la trama de la misma.
Considero que el planteo reviste absoluta actualidad, dado que en ambos casos (Ada y Michel) vemos cómo el rol de la mujer allí se ve desdibujado, en tanto lo preponderante es el discurso moral y patriarcal. Salvando las distancias, adhiero en que se trata de una situación que aún hoy se replica en innumerables casos y debe ser considerado desde el campo Psi en su singularidad y con un horizonte ético. Esta propuesta de lectura y el ejercicio de reflexión nos permite como profesionales poder tomar una posición al respecto y ampliar la discusión, no quedándonos únicamente en términos dicotómicos de lo correcto/incorrecto, moral/amoral.



Película:peaky blinders

Titulo Original:peaky blinders

Director: Steven Knight

Año: 2013

Pais: UK