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Black Mirror | Temporada 3 | Episodio 5

Men Against Fire / Quienes se niegan a disparar (Comisión 12)

Ilustración:
M. C. Escher
Día y Noche” (1938)
Técnica: Grabado en madera.
Dimensiones: 23 x 32 cm.

El grabado integra la serie de las “metamorfosis” de Escher y es un nuevo ejemplo de su dominio de la “partición regular de la superficie”. Dos campos de cultivo simétricos, uno nocturno y otro diurno, que se convierten en aves blancas y negras que los sobrevuelan en formaciones contrarias.

El episodio Men against fire (literalmente, “hombres contra el fuego”) también propone una metamorfosis, pero en este caso siniestra. Inspirado en los crímenes nazis, muestra el modo en que fue posible el exterminio masivo de seres humanos. Se trataba de no verlos como tales, sino de asignarles una condición despreciable: alimañas, piojos, cucarachas. Al metamorfosearlos en una plaga, se hacía verosímil su asesinato a través de pesticidas, y la eliminación de sus restos a través del fuego. Pero la trama del episodio nos ofrece una grieta, y como en el grabado de Escher, por un instante la sombra ominosa de la derecha deja ver la luz de la izquierda. Llegará allí para el sujeto el momento de decidir.

Un detalle: como se sabe, para estos teselados en forma de metamorfosis, Escher se inspiró en sus visitas a la Alhambra, pero a diferencia de los artistas del Islam, se permitió la representación de figuras humanas reconocibles como tales, prohibidas para los arquitectos musulmanes.

Texto: Juan Jorge Michel Fariña

El título del episodio es una referencia al libro “Men Against Fire: The Problem of Battle Command” (1947), escrito por S.L.A. Marshall. Marshall, que fue general de brigada durante la II Guerra Mundial y veterano de la I Guerra, sostiene en su libro que más del 70% de los soldados no dispararon sus fusiles, incluso cuando estaban bajo amenaza directa de sus superiores, y la mayoría de ellos, cuando disparaban, lo hacían apuntando por encima de la cabeza del enemigo. Una consideración similar aparece en el libro de Dave Grossman, “On Killing”, dedicado a la psicología del acto de matar.

Así, el episodio hace interlocución con películas como "Full Metal Jacket" o "All Quiet on the Western Front", clásicos del cine antibélico. Al mismo tiempo nos permite articulaciones con el caso de la aldea My Lay y otros casos presentados en el libro de Kelman y Hamilton “Crímenes de obediencia”. Y por cierto, reenvía a la experiencia de Stanley Milgram, con una perspectiva renovada.

Para completar la idea (y mostrar que el propósito de Brooker es explícito), al final del episodio aparece la figura de un psicólogo militar que explica al soldado Stripe el núcleo del problema: uno de los mayores problemas en la guerra es que muchos combatientes perciben la humanidad de sus enemigos y se niegan a disparar.

En el episodio "Men Against Fire", a los enemigos se los llama "cucarachas" y los soldados tienen implantes que les hacen ver a estos enemigos, que en realidad son humanos frágiles y asustados, como monstruos vampíricos.

Un detalle más. El libro de Marshall fue criticado un sector del ejército, incluso cuestionado en su metodología. Pero otro sector lo elogió, porque podía ser el fundamento para la creación de tropas de élite altamente profesionalizadas, en lugar del reclutamiento de ciudadanos sensibles y dubitativos a la hora de matar.

A continuación, el monólogo del psicólogo militar en el episodio:

“Como tú sabes, los seres humanos tenemos mala reputación, pero en realidad somos empáticos como especie. Es decir, no queremos realmente matarnos unos a otros, lo cual es algo bueno... Esto es así hasta que el futuro depende de eliminar al enemigo. No sé cuánto de historia has estudiado en la escuela, pero hace muchos años, a principios del siglo XX, la mayoría de los soldados ni siquiera disparaba sus armas. O si lo hacían, simplemente apuntaban por encima de las cabezas de los enemigos, y lo hacían deliberadamente, justamente para no matar. Durante la I Guerra Mundial, los comandantes ingleses debían golpear con un palo a sus soldados uno a uno para lograr que ellos disparasen.”

“Incluso en la II Guerra Mundial, durante los enfrentamientos, sólo un 15 o 20 por ciento de los hombres apretaba el gatillo. El destino del mundo estaba en juego y sólo el 15 por ciento abría fuego. ¿Qué nos indica esto? Que esa guerra hubiera concluido mucho más rápido si los soldados hubieran sido más eficaces. Es por ello que nos adaptamos: mejor capacitación, mejor condicionamiento de la conducta. Luego llegó la guerra de Vietnam, y el porcentaje de tiro subió al 85%. Había gran cantidad de balas al aire, pero la tasa de eficacia en los disparos era todavía baja. Además, quienes efectivamente lograban matar a alguien regresaban a casa con serios problemas psicológicos.”

Texto: Juan Jorge Michel Fariña

Interlocuciones:

Ver el texto de Carlos Gutiérrez: http://www.eticaycine.org/Men-against-fire



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