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Ohana: Un nombre singular para una familia más allá del origen

por Rodriguez Sambade, María Elena, Rodríguez, María Cecilia, Vázquez, Verónica

Introducción

En el presente trabajo nos proponemos analizar y pensar las condiciones necesarias que posibilitan una constitución subjetiva, teniendo como marco teórico el Psicoanálisis de orientación lacaniana. Para ello consideraremos la función simbólica que puede brindar un Otro barrado al introducir una mirada subjetivante, en contraste con la posición que ocupa un Otro que se presenta como no barrado,que niega la pregunta sobre la filiación y que en el caso de la manipulación científica satura de saber el lugar del enigma sobre la vida.

Para ello tomaremos como disparador la película Lilo y Stitch, que cuenta la historia de una familia que está re-acomodándose luego de recientes pérdidas. En ella hay una niña que anhela encontrar a alguien “que no se vaya”, que conoce a Stitch, una criatura resultado de un experimento que huye de su creador y cuyo único propósito pareciera ser destruir.

En consecuencia haremos un recorrido por dos vertientes: los orígenes de Stitch, y su posterior inclusión en lo que él llamará “su familia”.

En la primera de ellas analizaremos la posición de un científico-creador, ubicado desde un saber que se presenta totalizador y sin fallas, que no habilita un espacio para la emergencia de una constitución subjetiva.

En la otra vertiente, pondremos a consideración las coordenadas que se establecen en la relación entre Lilo y Stitch, y que posibilitan la inclusión de Stitch en un mito familiar.

Con el fin de lograr lo propuesto, haremos una breve reseña de la trama de la película, para después ir ubicando los elementos necesarios para dicho análisis.

Descripción de la película

La película comienza con un juicio que se lleva a cabo en la base de la Federación Galáctica del planeta Turo. El acusado es un científico, que se hace llamar a sí mismo “genio malvado”; el cargo por el que se lo acusa es el de “experimentación genética de forma ilegal” y la creación de “algo con vida”.

Frente a esta acusación el científico alega que “eso sería irresponsable y nada ético” de su parte, `poniendo ya de relieve ciertas coordenadas respecto a los alcances y límites de la ciencia. Para respaldar su acusación la Comisión Intergaláctica, presenta como prueba crucial el experimento en cuestión: 626. Tal numeración, es el “nombre” que recibe por parte del científico. El experimento 626 es un pequeño ser de color azul con cuatro brazos y dos piernas, que muestra una marcada tendencia a la destrucción y “malos modales”. Ante semejante prueba el científico no puede más que admitir que es su creación, y orgulloso menciona que es el primero de una nueva especie. Luego enumera las características del experimento: es a prueba de balas, a prueba de fuego y piensa más rápido que una súper computadora, puede ver en la oscuridad y mover objetos 3000 veces más grandes que él y su único instinto es destruir todo lo que toca.

La Gran Consejera del tribunal, antes de decidir qué hacer, se dirige al experimento 626 y le dice “demuestranos que hay algo bueno dentro de tí”. Ante esto, el experimento 626 emite ruidos y comienza a lamer la cápsula que lo contiene. Por lo cual, termina el juicio y dictaminan que el científico será encarcelado y se enviará al experimento 626 a un asteroide desierto. Dadas “las características” con las cuales el científico creó a 626, logra burlar la sofisticada seguridad intergaláctica, y escapa en una nave que estrella en nuestro planeta, en una isla del Pacífico.

La co-protagonista de esta historia es una niña de 8 años de edad, llamada Lilo. Ella vive en una isla de Hawai con su hermana mayor, Nani. Ambas quedaron huérfanas cuando sus padres fallecieron en un accidente de tránsito. Siendo Nani la hermana mayor de la familia Pelekai, queda a cargo de la crianza de Lilo. Ellas tratan de hacer frente a las peripecias de la vida diaria y superar las diferencias que tienen como hermanas. Lilo manifiesta que su familia es pequeña y está rota, pero tiene un anhelo: adoptar una mascota.

Es así como su destino se entrecruza con el del experimento 626, que se había escondido en una tienda de animales para ocultarse de la guardia intergalactica, compuesta por el científico y un “experto” en el planeta Tierra, que envió la Comisión Intergaláctica para atraparlo.

Lilo y su hermana Nani concurren a esa tienda de mascotas, donde la niña elige al mencionado 626 entre otros animales que se encontraban en el lugar. Momento crucial el de esta elección, ya que no sólo lo elige, sino que además le otorga un nombre distinto a la mera enumeración del experimento. Lilo lo nombra Stitch, y sella la adopción con un contrato que firma y paga con dos dólares.

Dada la situación de las hermanas Pelekai, la hermana mayor debe trabajar para sostener a la familia y conservar la guarda de Lilo. Pero el comportamiento destructivo de Stitch dificulta que Nani pueda conservar un trabajo.

A la par, los agentes enviados por la comisión intergaláctica ejecutan varios intentos por capturar a Stitch. En uno de esos intentos apresan a Lilo, mientras que Stitch logra escapar. Es entonces que Nani interpela a Stitch, le pide ayuda para rescatar a la niña, y juntos convencen a los extraterrestres para llevar a cabo ese cometido, que concluye con el reencuentro de las Pelekai.

Finalmente debido a la inoperancia de sus agentes, la Gran Consejera llega al planeta Tierra y se encuentra con un Stitch distinto, el cual se refiere hacia las hermanas diciendo: "Es mi familia, la encontré, estaba aquí, es chiquita y rota pero es buena". Esta frase la sorprende a la Gran Consejera y ante la manifestación de Lilo de que ella lo adoptó y tiene un contrato, sentencia a Stitch al destierro en la Tierra bajo la supervisión de las Pelekai.

El creador “no barrado”

Como ya se mencionó, el experimento 626, a quien luego nombrarán Stitch, es el resultado de la manipulación y experimentación genética que lleva a cabo el Dr. Jumba Jookiba, científico líder de la Industria de Defensa Galáctica. Frente al tribunal intergaláctico que lo enjuicia por estas acciones el científico no puede ocultar el orgullo que le produce su creación, y declara que 626 fue creado con un único fin: destruir. Esto nos permite pensar en la posición del científico y la utilización que hace de las tecnologías reproductivas en función de un afán narcisista, que implica un momento de creación de un ser que no se origina desde el deseo de un hijo.

Esta mera manipulación científica deja por fuera la pregunta crucial acerca de la filiación, lo que conlleva un riesgo: la imposibilidad de la constitución subjetiva. Carlos Gutiérrez (2001) sostiene que en la postura de la ciencia de reproducir artificialmente un puro ser biológico sin considerar la dimensión subjetiva, lo que queda forcluido es el sujeto mismo.

Siguiendo esta línea de análisis, nos preguntamos: ¿Por qué la posición de la ciencia forcluye al sujeto? ¿Por qué la postura creacionista del científico imposibilitaría la dimensión subjetiva del nuevo ser biológico?

Para ello buscamos en distintos diccionarios la definición de “creación/creador”, que es la postura que toma el Dr. Jumba. Estas definiciones hacen referencia a una potencia de “producir algo de la nada” e inmediatamente lo asocian con Dios y la certeza de que “creó el mundo”. Pensado desde ese punto, un Dios creador de elementos y de vida que antes no existían, sin duda es un ser que se encuentra por fuera de toda ley simbólica, dado que él mismo crea las leyes al crear la vida.

En el artículo ya citado, Carlos Gutiérrez (2001) analiza la leyenda del Golem: un muñeco de arcilla y barro que cobra vida a partir de un ritual en el que se pronuncia una palabra clave. Este ser de barro es creado por un rabino, que ante el júbilo de su obra se da cuenta de que se ha puesto en rivalidad con Dios mismo, al notar que tiene la misma capacidad de crear vida de la nada. Haciendo un paralelo entre la posición del científico Jumba y el rabino creador del Golem, ambos se arrogaron un poder: originar vida. Pero, ¿qué clase de vida? El Golem, señala Gutiérrez, es un muñeco mudo, sin nombre. El experimento 626, también es un ser sin nombre, y sin un propósito, más que el designado por su creador: destruir. Precisamente este deseo por dar origen a una nueva vida sin estar articulado al deseo de un hijo, implica que el científico se ubique, quizás momentáneamente, desde un saber todo, sin fallas, como Dios, sin el atravesamiento de la ley simbólica. Esto será fundamental en la transmisión de una ley y la constitución de la subjetividad, ya que “... convocar un hijo a la vida implica la articulación de un nombre. Los modos de esta articulación tendrán consecuencias totalmente diversas en la medida que la transmisión del Nombre del Padre -la instauración de la Ley- está sometida a vaivenes singulares.” (C. Gutiérrez, 2001, pág.197)

Entonces, el científico en esa posición de creador desconoce que él también es un sujeto barrado, y que como tal pertenece a una familia, en la que ocupa un lugar en la cadena generacional, y deja al experimento 626 fuera de esa cadena, aplastando la posibilidad de la constitución de una subjetividad, lo que lo deja como un eslabón suelto.

Pareciera que algo de esto pudo pensar el tribunal intergaláctico en el juicio, ya que antes de decidir qué hacer con el experimento 626, le piden que demuestre si hay algo bueno dentro de él. Esto presupone que una criatura que fue creada en un laboratorio, por definición no conllevaría la posibilidad de reflexionar sobre lo bueno y lo malo; desde la religión se la consideraría falta de “alma”, desde el psicoanálisis podemos plantear que apela a su subjetividad pidiéndole una respuesta singular: que demuestre algo de sí, algo bueno. Al encontrarse una respuesta primitiva, salvaje, se considera no satisfactoria y deciden que no tiene lugar entre ellos, pronunciando la condena que lo llevará a terminar en nuestro planeta.

Función simbólica: entramado familiar

Como ya mencionamos, luego de que los padres de Lilo murieran en un accidente, la familia quedó compuesta por Lilo y su hermana mayor. Debido a que Lilo anhelaba tener una mascota, su hermana la lleva a la tienda de mascotas a que elija una. La niña decide que quiere al experimento 626 a pesar de las advertencias de la encargada del local. Lilo manifiesta: “Si, él es bueno, puedo verlo”. Con esta frase la niña anticipa lo que será Stitch, hace una apuesta -apuesta que no realizó el tribunal intergaláctico- y en ese momento lo nombra, incluyéndolo en un entramado simbólico. Dicho nombramiento no queda por fuera de la ley, ya que la adopción es sellada con el contrato pertinente.

La adopción de Stitch en un principio no fue como esperaban, ya que no dejaba de dar rienda suelta a sus instintos destructores. Stitch seguía el mandato de su creador científico: “tu único propósito es destruir”. Pero Lilo no solo lo adopta con papeles, también le da un lugar en su familia, tratando de enseñarle cómo portarse mejor. La actitud constante de Stitch es romper, dañar y destruir todo aquello que la niña le va dando. Podríamos pensar estas acciones de Stitch como una conducta pulsional, un constante llamado al Otro. Un Otro barrado, que de cuenta de su propia falla, y que introduzca una mirada subjetivante.

Es así que Lilo va brindando a Stitch un marco simbólico, con normas y reglas a seguir que se adecúan a los momentos en que las necesita, ajustando el enunciado en palabras que él pueda entender: “Si me prometes que no vas a pelear más, yo te prometo que no gritaré más… excepto en ocasiones especiales”. Acá podemos observar como entra en juego la Ley Simbólica que implica el No-todo, donde no-todo está permitido. Esta postura de Lilo da cuenta que ella se asume como un sujeto barrado, un sujeto deseante, que también está atravesado por la Ley, y se convierte en agente transmisor de esa Ley.

Estas nuevas coordenadas que se instauran a partir de la adopción y la postura de Lilo, permiten vislumbrar un cambio paulatino en Stitch. La acción destructiva va quedando de lado, y guiado por el soporte imaginario que brinda la niña, va descubriendo cosas nuevas y hasta sus propios gustos singulares.

Es así que Stitch encuentra un libro que tiene una ilustración de un patito que está solo y llorando; el cual le llama la atención, y le pide a Lilo que se lo explique. La niña le cuenta que el Patito llora porque está perdido pero luego encuentra a su familia y ya no se siente solo. Pareciera que algo de esta historia interpela a Stitch, quien guarda el libro en su cama y se lo empieza a notar más pensativo.

Si pensamos que frente a la pregunta sobre cómo nacen los niños, cuestionamiento sobre el origen, el Otro no puede responder con una verdad absoluta, entonces lo que enuncia como única respuesta es una historia que se convierte en una ficción. Según Freud (1908) este punto es crucial en la constitución subjetiva, puesto que los niños pueden darse cuenta de que el saber de los padres no es completo, fracasan en ser la fuente del saber para el niño. Frente a lo cual, los niños se ven compelidos a continuar con su investigación acerca de “dónde vienen los niños” en forma secreta. “... Si el Otro no sabe, no tiene todas las respuestas, se trata entonces de buscarlas por sí mismo...” (C. Gutiérrez, 2001, pág. 200)

Precisamente, el hecho de que esa respuesta ficcional pueda ser puesta a discusión es lo que permite la búsqueda de otra verdad. Que la verdad acerca del origen deba ser buscada implica que no hay saberes absolutos y que tanto el Otro como el sujeto mismo son sujetos castrados. Pero al mismo tiempo es necesario que exista ese Otro que pueda producir un relato acerca del origen, que le pueda poner palabras al lugar que ese niño ocupa en la familia y en la cadena generacional, sino lo que queda es un puro agujero, un real que aparece sin ningún recubrimiento simbólico.

Podemos ver en la película, que Lilo le ofrece a Stitch su mito familiar: le cuenta la historia de su familia, cómo murieron sus padres, sus costumbres, etc. Stitch va escuchando con atención, tomando con avidez este conocimiento pero sin contar con las herramientas para tomar una posición frente a ello. Creemos que un momento crucial en esta aprehensión de un lugar en la estructura familiar es cuando Nani quiere devolverlo por ser el causante de que la echaran del trabajo. Frente a esa decisión, Lilo le dice “Ohana”, una palabra que significa familia, y agrega: “la familia no te deja nunca atrás ni te olvida”. Stitch ve en ese momento como la hermana de Lilo a pesar de haberse enojado con él, no lo echa, quizás porque ya tiene un lugar en esa familia, y así aparece un discurso simbólico que lo incluye en el entramado familiar.

Responsabilidad subjetiva en Stitch

La familia de Lilo está bajo observación de un trabajador social, que advierte que si la hermana no consigue trabajo y Stitch no comienza a portarse mejor va a tener que llevarse a Lilo a un lugar adecuado para ella (un orfanato). Un amigo de la hermana le dice a Stitch que pensó que ellas lo iban a lograr hasta que él llegó; se percibe un momento de reflexión en Stitch, pareciera sentirse culpable y angustiado.

Luego Lilo le cuenta a Stitch que sus papás murieron en el accidente y le pregunta a Stitch: “¿qué le pasó a los tuyos? Oigo cómo lloras por las noches. ¿Sueñas con ellos?”. En ese momento, pareciera que Stitch cae en cuenta de lo que Lilo le dice, ya que mira hacia la ventana. Podríamos decir que se siente interpelado por lo sucedido y por lo que la niña le dice. Lilo continúa: “Sé qué es por eso que rompes cosas… y me empujas. Ahora tenemos una familia pequeña y no tenemos muchos juguetes. Pero si quieres, puedes ser parte de ella.” En ese momento Stitch se va de la casa, aparentemente para evitar que se lleven a Lilo al orfanato, como equipaje carga con el libro del Patito Feo que lo lleva a expresar de qué se siente “perdido”, esta parte del film nos hace preguntarnos ¿será que se va en busca de su familia?

Cuando se encuentra con el Dr. Jumba y le pregunta por su familia, el científico se ríe y le responde: “Tú no tienes una familia, yo te hice”. Ante la expresión angustiada de Stitch agrega: “Jamás podrías tener una, jamás podrás pertenecer...”. La respuesta que le da el científico a Stitch sobre su origen lo detiene, se encuentra con una verdad que lo deja por fuera de una trama generacional, de una familia que incluya una genealogía y le proporcione identidad.

Carlos Gutiérrez plantea: “Si el origen de un niño está sostenido en los mitos, el saber de la ciencia disuelve el carácter ficcional de la fundación y lleva a cabo, por esta vía, un aplastamiento de toda significación mítica.” (C. Gutiérrez, 2001, pág 203-204) La respuesta del científico implica una verdad irrefutable, y esto angustia a Stitch.

Esta angustia lo empuja a tomar una decisión cuando Nani lo interpela, preguntándole dónde está su hermana. Stitch le responde “Ohana”. Palabra que aprendió de Lilo. Lo que nos revela el carácter fecundo de una transmisión sostenida desde un Otro barrado. La transmisión de algo propio de esa familia no es sólo a través de los decires, sino también del lugar que se le brinda, y el cuál se va entreviendo en los actos mismos de aquellos que encarnan esos lugares de transmisión.

Cuando Stitch se da cuenta de que capturan a Lilo y vislumbra la posibilidad de que se la lleven lejos del planeta Tierra, decide usar sus habilidades para salvarla, respondiendo de una manera singular, produciendo un acto que lo hace partícipe de la historia, haciéndose cargo. Lacan (1962) afirma que: “Actuar es arrancarle a la angustia su certeza. Actuar es operar un transferencia de la angustia” (J. Lacan, 1962, pág. 88) Ante la angustia que emerge con la respuesta petrificante del científico, Stitch actúa rescatando a la niña porque le concierne y decide que ella ES un miembro de SU familia.

Al llegar a la Tierra, la Gran Consejera se encuentra con Stitch y observa sorprendida un cambio en él, cuando quiere arrestarlo él acepta con tranquilidad, haciéndose cargo de los delitos cometidos, pero primero manifiesta querer despedirse: “es chiquita y está rota pero es mi familia”. Lilo presenta en ese momento su papel de adopción, exclamando que no se lo pueden llevar porque ella tiene sus papeles de adopción. La Gran Consejera lo acepta y además reconoce la filiación de Stitch, otorgando protección intergaláctica a toda la familia Pelekai.

Conclusiones

Pensamos que a lo largo de la película, Stitch va haciendo un recorrido que le permite asumirse como sujeto deseante. Esta asunción se ve facilitada por el encuentro azaroso con Lilo, que funciona como anclaje en lo Simbólico al darle un nombre y ofrecerle su propia familia para quedarse, habilitando un lugar para Stitch en su entramado familiar. Al ser nombrado por Lilo, el cuerpo biológico de Stitch se anuda a un significante y se produce la transmisión de un deseo singular. Esto lo introduce en un orden generacional y filiatorio, ya no estará solo ni perdido, porque ahora tiene una familia. Podemos decir que estas coordenadas que brinda la niña son posibles dado que ella misma es un sujeto atravesado por la Ley, y puede constituirse como un Otro barrado.

Anteriormente, Stitch solo tenía como referente al creador-científico, el cual lo ubicaba en el lugar de un mero ser biológico bajo el mandato de que su único fin era destruir. En esa posición a la que se veía reducido nuestro protagonista, no había margen para el deseo, quedaba por fuera del atravesamiento de toda Ley Simbólica. El científico creó una vida en un afán narcisista que no contempla un deseo de hijo, el lugar de Otro sin fallas en el que se ubicaba aplastaba toda posibilidad subjetiva y negaba la castración.

Es interesante vislumbrar que el origen científico de Stitch no condiciona su devenir, sino que lo que da cuenta de su constitución subjetiva es la posibilidad de que se incluya en una trama generacional simbólica, lo que permite que él mismo pueda responder con un acto singular. Por lo cual no es la creación en sí, sino el mito que se pueda construir sobre ello lo que posibilita la emergencia de lo propio del humano.

Bibliografia

Freud, S. (1908). Sobre las teorías sexuales infantiles, en Obras completas, Tomo IX, Buenos Aires: Amorrortu, 1992.

Gutierrez, C. (2001). Saber Creacionista y ficción fundadora, en La encrucijada de la filiación. Buenos Aires: Lumen, 2010.

Gutierrez, C. y Fariña, J. (2001). El doble de la clonación y la división del sujeto, en La encrucijada de la filiación. Buenos Aires: Lumen, 2010.

Kletnicki, A. (2001). Un deseo que no sea anónimo. Tecnologías reproductivas: transformación de lo simbólico y alteración del núcleo real, en La encrucijada de la filiación. Buenos Aires: Lumen, 2010.

Lacan, J. (1962). La Angustia, El Seminario, Libro X, Buenos Aires: Paidós, 2006.



NOTAS



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COMENTARIOS

Mensaje de Marina Ritiro  » 12 de septiembre de 2016 » mritiro@hotmail.com 

Me gusto mucho la descripción y desarrollo del tema planteado en esta película, pero me permito disentir en uno de los desarrollos establecidos por los autores.
El creador "no barrado"
Plantea una cuestión establecida como creador supremo, creador sintiéndose Dios, plantea la afirmación, que si bien se presenta como pregunta, da por sentada la afirmación de que ésto cuestionado es de ésta forma
Cito" ...¿Por qué la posición de la ciencia, forcluye al sujeto? ¿Por qué la postura creacionista del científico imposibilita la dimensión subjetiva del nuevo ser biológico?..."
En mi opinión la ciencia viene a dar respuesta a determinadas demandas sociales, miles de parejas que no pueden tener hijos acuden a diferentes métodos de fertilización asistidas a fin de poder concebir, no coincido con que dichos científicos tengan una posición narcisista , no coincido con que dicha creación no posea un deseo implícito, quizás en la película éste científico este cumpliendo un rol en donde lo posiciona como un ser lleno de maldad que crea a un monstruo que lo único que hace es destruir, pero mas allá de lo que el haya creado, no queda Stitch fijado a ese designo de tener que ser un ser maligno y destructor, mas allá de que no posea un nombre según los autores, en mi opinión, el científico lo llamó 626, lo nombró, y el experimento 626 es depositario de todas las fantasías de su creador, es creado por el Dr. Jumba Jookiba y educado para ser destructivo.
¿Acaso la posición de Stitch no es la misma que cualquier hijo que en la infancia satisface aquello que los padres quieren solo por el hecho de que como hijos nos amen?¿Porque plantear que la postura creacionista del científico imposibilita la dimensión subjetiva del nuevo ser biológico cuando vemos claramente que en realidad es la misma creación la que toma el rol que le es dado?
En realidad el experimento 626 es mucho mas que un experimento, desde el momento en que convivía con el Dr. Jumbo Jookiba, el manifestaba su posición como sujeto, se posicionaba como un sujeto destructivo, maligno, sin padres biológicos, pero completamente identificado a su creador, y está claro que mas allá de ser el resultado de la manipulación y experimentación genética, Stitch tiene todos los atributos que cualquier nacido de padres biológicos, puede aprender y aprehender, puede modificar su posición subjetiva de acuerdo a las nuevas experiencias, puede descubrir nuevos discursos que hará que conozca un mundo distinto que lo empuje a ser un nuevo sujeto; Stitch no es sujeto a partir de conocer a Lilo, es sujeto desde que junto con su creador nació, en mi opinión en ese momento Stitch respondia a la demanda del Dr. Jumba Jookiba, podría pensarse que en ese momento estaba atrapado en la metáfora materna.
Cuando es enviado por la corte intergaláctica a otros sitios, y logra escapar, y conoce a Lilo, conoce otro mundo, tiene que aprender a vivir en el, tiene que aprender normas, reglas, leyes.. podríamos pensar que hasta ese momento era solo deseo, deseo de su creador, ahora encuentra su lugar en el mundo, un mundo donde limita su goce, podría pensarse que la hermana de Lilo cumple con introducir la función paterna, pone algo de corte a ese deseo desmedido, lo limita, logra que realice un cambio de posición subjetiva, ya no de destruir, sino de construir, construir en familia, cambia de rol, cambia su manera de ver la vida, y sobre todo, cambia la forma de ser nombrado, Stitch logra posicionarse como sujeto deseante.



Mensaje de Simón Martínez  » 12 de septiembre de 2016 » simon.martz@yahoo.com.ar 

Me interesaría proponer pensar a Lilo & Stitch como una versión feliz y caricaturizada de la desventurada historia del Dr. Frankenstein y su monstruo. Y concomitantemente, que la adopción que oficia Lilo, probablemente le haya salvado la vida al experimento 626.
Entre ambas historias, sobra decir que los puntos de similitud son manifiestos (ambos son experimentos, creados con capacidades sobrehumanas que escapan al mundo exterior y son perseguidos por la sociedad y sus creadores), incluso el nombre de Stitch (puntada o costura en ingles), pareciera una referencia al monstruo de Shelley. No obstante ello, podemos establecer también claras diferencias entre ellas: el monstruo clásico, sabiéndose solo en el mundo intenta por motus propio (aunque infructuosamente) constituir una familia, no como hijo de un padre, sino como hombre para una mujer. Stitch en cambio, ha nacido para la destrucción, pero se le ofrece una oportunidad para abandonarla cuando una familia decide incorporarlo a su mitología y encadenarlo simbólica y generacionalmente. A ello se le suma que allí donde Stitch logra reconciliarse con la sociedad y con su creador; el famoso monstruo en cambio es perseguido por la sociedad y traicionado por su creador. Y, sabiéndose ya irremediablemente des-encadenado (como un eslabón generacionalmente suelto) se embarca en una trágica empresa de aniquilación.
Pareciera así, que ambas criaturas realizan en alguna medida un recorrido inverso: Stitch “nace” arrojado a una descarga corporal permanente e irreflexiva, luego, con la incorporación a la trama simbólica que implicó la adopción por la familia Pelekai, esa descarga comienza a mermar, y se abre un espacio para la reflexión, incluso para el reencuentro con su creador. Contrariamente, el monstruo de Shelley “nace” siendo pacífico y reflexivo (conforme a las concepciones de hombre de esa época), pero frente a las sucesivas reacciones de la gente y a la traición de su creador, se ve privado de toda posibilidad de un horizonte social. Así, condenado a la soledad y el exilio, emprende la destrucción de su creador (y como sabemos, también la suya propia).
Por último, propongo pensar a ambos “padres” inicialmente como omnipotentes, como desafiantes a la Ley de Dios. Sin embargo, los desenlaces sí admiten diferencias. En el caso del Dr. Jumba, él termina asumiendo su castración, de la mano del Tribunal Intergaláctico. Muy otro es el triste desenlace en Frankenstein, podemos pensar que el creador (aunque pierde a sus seres amados a mano del monstruo), no termina nunca de asumir su castración, sino que porfía de ella en su enfrentamiento con su perseguidor. Al final, cuando la muerte interrumpe la contienda arrebatándole su contrincante, la criatura realiza un pasaje al acto, terminando con su vida.
Para terminar y retomando lo propuesto al principio, desearía dejar planteada una pregunta:
Si acaso el experimento 626, no hubiese logrado ser incluido en una trama generacional y simbólica que moderase y mediatizase su pulsión de destrucción, ¿Habría sufrido un destino semejante al monstruo de la afamada autora inglesa?
O dicho en otras palabras: ¿Acaso ese empeño de aniquilación no habría terminado por tomarlo a él mismo por objeto?



Mensaje de   » 11 de septiembre de 2016 »  

Muy interesante la lectura que se pudo lograr de la película "Lilo y Stitch". Sin embargo, creo que hay ciertos puntos para reflexionar. En primer lugar, ¿El científico no nombra a su creación? Lo llama 626, un número pero que lo nombra como pueden utilizarse los colores para nombrar personas como Lila, Rosa, Violeta o Celeste. Es cierto que el científico crea a Stitch con un narcisismo imperante pero es desde ese deseo narcisista que se da la creación de Stitch y un narcisismo que se encuentra en todo padre, en un principio, que tiene un hijo para continuar por ejemplo con una cadena generacional. Es a lo largo del desarrollo que se vislumbra el deseo que dio origen a ese nuevo individuo y dependerá de qué haga ese individuo con ese deseo original para poder encontrar su propio deseo.
En la película, si bien el científico quiere determinar el destino de Stitch como un individuo de destrucción, podemos ver hacia el final de la película que, pese a su criterio científico, da lugar a Stitch a constituirse como sujeto deseante que puede decidir finalmente quedarse con su familia adoptiva y terrestre. Este dato no es menor, ya que todas las características de esa familia son contrarias a las características que esa familia extraterrestre (el científico como padre soltero) podría darle a Stitch. Ambas creo son familias disfuncionales y con valores diferente que se corresponden a su lugar de origen. Sin embargo, ambas familias contribuyen a la subjetivación de Stictch a partir de sus propios deseos, abriéndole el camino a Stitch para que pueda constituirse como sujeto deseante.




Película:Lilo & Stitch

Titulo Original:Lilo & Stitch

Director: Dean DeBlois, Chris Sanders

Año: 2002

Pais: Estados Unidos