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Culpable por sobrevivir. La vida secreta de las palabras

por Diaz Membrives, Montserrat, Icart Isern, Teresa, López Matheu, M. Carmen

Introducción y Sinopsis

Isabel Coixet podría definirse como una directora-autora de sus obras que se caracteriza por mezclar intimismos visuales y silencios que motivan el desarrollo de sus historias y personajes. A la directora, con una marcada mirada ética, le interesa fundamentalmente contar historias individuales de personas, que no representan ningún colectivo ni estereotipo concreto, y que pretenden mostrar su humanismo. No intenta dar lecciones morales ni de buenas costumbres, pero construye las películas a partir de las emociones, para que la realidad que presentan nos sea más próxima y nos emocione. El largometraje La vida secreta de las palabras nos cuenta cómo abordar temas como el dolor, el amor, el peso del pasado o la culpa y sobre los beneficios que se encuentran en el reconocimiento del otro. Todo este entramado de relaciones personales consigue que el espectador se identifique con los protagonistas y finalmente realice sus propias valoraciones éticas sobre el contenido. [1] [2]

En el inicio del largometraje se puede observar como el director de la fábrica de conservas donde Hannah trabaja en la cadena de montaje, tras las reclamaciones del comité de empresa, la obliga a tomarse unas vacaciones ya que hace tres años que trabaja sin descanso. Su discapacidad auditiva, que corrige con un audífono, la ayuda a aislarse, cuando le interesa, del mundo exterior.

Hannah escoge para sus vacaciones un lugar triste y frío en la costa donde, casualmente mientras come en un restaurante, oye que una persona busca una enfermera y se ofrece para el puesto. De esta forma, Hannah es trasladada a una plataforma petrolífera en el mar, donde ha habido un accidente; en él ha muerto una persona y otra ha resultado herida. Ella debe cuidar de Josef, un trabajador de la plataforma que ha resultado herido y está a la espera de ser trasladado a un hospital. Josef ha sufrido quemaduras en cara y cuerpo, además de fracturas en las extremidades y lesiones en la córnea, que le impiden la visión de forma temporal.

Como enfermera, el largometraje nos muestra una profesional joven, segura de sí misma y de sus capacidades, con conocimientos, que responde de forma asertiva al doctor Sulitzer cuando éste duda sobre su experiencia previa.

En esta isla artificial conviven sólo hombres, entre ellos un jefe solitario, un cocinero que ama su trabajo, un oceanógrafo que cuenta las olas que impactan en la plataforma, dos hombres que se besan,.. [3]

Al principio de la relación con el paciente, Hannah se muestra reservada en exceso pero profesional. Poco a poco va abriéndose a él y termina describiendo y mostrando sus heridas físicas y psicológicas. Le relata las torturas que sufrieron ella y una amiga, entre otras quince mujeres, en la guerra de los Balcanes y cómo se siente culpable por haber sobrevivido al horror y no haber muerto como su amiga.

Hannah ha escuchado repetidas veces un mensaje en el móvil de Josef donde una mujer dice amarlo intensamente. Es la esposa del compañero que intentó suicidarse y murió lanzándose a las llamas en el accidente al descubrir lo que ocurría. Josef intentó salvarlo.

Cuando el estado de Josef empeora, éste es trasladado a un hospital y Hannah vuelve a su rutina. Finalmente, ya recuperado del todo, Josef es dado de alta e inicia la búsqueda de Hannah a través del International Rehabilitation and Research Centre for Torture Victims, organismo real de Copenhague que intenta rehabilitar y devolver el sentido a la vida de las personas que sufrieron torturas.

El lugar aislado en el que transcurre la película, una plataforma petrolífera en medio del océano, favorece lo que el título sugiere sobre las palabras, su significado y las cargas que éstas presentan. Como eje principal está, por una parte, el poco uso que Hannah hace de ellas, contrapuesto con la espontaneidad, casi verborrea, de Josef, su paciente. Estos silencios de Hannah, reflejo de su aislamiento social, son los que despiertan en Josef y en el espectador el deseo de descifrar el enigma que encierran.

A todo esto, se añaden las palabras del cocinero español, Simón (Javier Cámara), que intenta amenizar la vida de los trabajadores de la plataforma a través de la comida internacional que les ofrece, con la música correspondiente, y por último el vocabulario científico técnico del investigador marítimo que contabiliza las olas que impactan contra la plataforma y que representa la visión idealista y positiva de la vida en un mar de pesimismo.

Objetivo

El objetivo de este texto es analizar la película La vida secreta de las palabras (Isabel Coixet, 2005) desde la perspectiva de la bioética, y profundizar en el estudio de la afectación que la tortura deja en las víctimas y en el papel que, posteriormente, pueden desarrollar los profesionales de la salud para ayudar a paliar todas las secuelas tanto físicas como mentales.

La tortura y los supervivientes: Víctimas que merecen ayuda

Los países que han vivido bajo dictaduras o guerras han sufrido algunas de las consecuencias más brutales de estos regímenes: violaciones, asesinatos, desapariciones y torturas a los opositores. Además, no sólo los países que viven estas situaciones extremas sufren torturas; las sociedades occidentales con talantes democráticos siguen impartiendo, en algunos contextos como cárceles, cuarteles de policía o centros de internamiento para extranjeros, prácticas poco acordes con los principios de la bioética y que pueden ser calificadas de torturas e incluso a veces, pueden ser justificadas por la sociedad como un mal necesario para erradicar el terrorismo u otros fenómenos.

Las represiones e incluso el exterminio ya sea por motivos políticos, raciales, culturales o religiosos requieren, habitualmente, de la colaboración de profesionales sanitarios y han sido una forma de actuar de las clases dominantes respecto a las subordinadas en sociedades premodernas y modernas. Estos métodos suelen ser utilizados como una forma de ejercicio del poder y a menudo cuentan además con la colaboración de los ejércitos o las fuerzas del orden.

Estas prácticas incluyen la desaparición y muerte de millares de personas, la tortura sistemática a los opositores e incluso la apropiación de bebés nacidos en reclusión que requieren de forma necesaria la colaboración médica. Esta colaboración con la represión, no trata de mejorar la vida de las personas ni de prevenir o aliviar enfermedades, sino que intenta preservar la vida de los torturados y permitir así que sigan recibiendo torturas con el objetivo de destruirles como personas, se aniquila su autonomía, se incumple el Código Deontológico y todos los demás principios de la bioética (justicia, beneficencia y no maleficencia) [4]. Entre las prácticas que realizan se encuentran ejecuciones a través de métodos médicos, torturas y tratos crueles según criterios médicos, utilización de drogas sin fines terapéuticos, labores médicas en los lugares de detención, técnicas psicológicas, labores médico-forenses y apropiación de la descendencia.

El acceso que los profesionales sanitarios presentan al cuerpo de los pacientes y a los procesos de salud-enfermedad o de vida y muerte, hacen que sus prácticas no sean una actividad más y requieren por tanto, de organismos que controlen el cumplimiento del Código Deontológico y de las Normativas Internacionales de protección de los Derechos Humanos. Todas estas regulaciones ayudan a establecer un código que conforma una práctica eficaz y ética en la sociedad. [5]

La relación médico-paciente, por otra parte, ya sea desde el modelo paternalista o desde el modelo más autonomista implica, en todos los casos, la práctica interiorizada por parte de los atendidos, que el médico o los profesionales sanitarios cumplirán con los cuatro principios de la bioética y procurarán por el bienestar del paciente. Los pacientes confían en el personal sanitario y supone un contrasentido ser agredido por éstos, se pierde la confianza y se termina viendo al otro como un posible delator o agresor. [6]

Respecto a los agresores, Inge Genefke, famosa activista danesa y embajadora del Consejo Internacional de Rehabilitación de Víctimas de la Tortura (IRCT), manifiesta que los torturadores no sienten culpa ni vergüenza, sino que se sienten orgullosos de sus actos, que obedecen órdenes y son recompensados por sus acciones. Comúnmente parten de la premisa que los torturados no son personas. [7]

En la película, Hannah presenta una actitud distante y reservada, con dificultades en la comunicación, acrecentadas posiblemente por la disminución auditiva que presenta. Se desconoce el origen de esta discapacidad auditiva, no sabemos si es una secuela física de la tortura o una enfermedad anterior.

En general, las secuelas físicas de la tortura dependerán del tipo de agresiones aplicadas y de las partes del cuerpo afectadas. Por otra parte, suelen existir afectaciones psicosomáticas como tensión, cefaleas, acúfenos, gastritis,…De todas formas, la mayor parte de las lesiones que padecen los supervivientes a la tortura afectan a su salud mental: [8]

  1. Dificultades emocionales: como irritabilidad, ataques de ira, falta de confianza, manías persecutorias, disminución de la capacidad para enfrentarse al estrés.
  2. Alteraciones del sueño: dificultad para dormir, pesadillas
  3. Alteraciones de memoria y concentración: amnesia psicógena, disminución de los recuerdos relacionados con la tortura.
  4. Anulación de los pensamientos, sentimientos o actividades relacionadas con la tortura
  5. Dificultad para establecer relaciones personales: reducción del afecto, sentimientos de alejamiento o enajenamiento
  6. Reducción del interés por actividades que antes eran significativas
  7. Sensación de un futuro cortado
  8. Formas de actuar o sentimientos repentinos similares a los de una situación de tortura
  9. Cambios de personalidad
  10. Sentimiento de culpabilidad por haber sobrevivido.

Durante la película se muestran algunos de estos problemas en Hannah; muestra ataques de ira cuando deshace con rabia la cama en el hotel, la culpabilidad por haber sobrevivido, dificultades en las relaciones personales, sensación de futuro cortado.

También sufre de shock por estrés postraumático tras haber padecido torturas y haber visto morir a su amiga y a otras mujeres. Se observan síntomas de padecer un trastorno obsesivo como son la utilización de una pastilla nueva de jabón cada vez que se lava las manos, sus comidas consisten siempre en arroz, pollo y manzana. Estos son algunos de los síntomas típicos.

En los informes en los que se refieren torturas que tienen que ver con la violencia sexual y las violaciones, las mujeres son las que suelen resultar agredidas. En el caso de los hombres o travestis, menos frecuente, estos suelen ser obligados a feminizarse a través de la vestimenta u otro tipo de ridiculizaciones.

Los profesionales sanitarios tienen la obligación ética de procurar que sus pacientes se desarrollen según los principios de la bioética pero además, también existe la obligación social de asegurar la justicia y defender los Derechos Humanos. En la defensa de la justicia se debe incluir la investigación y el juicio de los agresores como restitución de la dignidad de las víctimas.

Conclusión

La tortura inflige los cuatro principios de la bioética. Las sociedades tienen la obligación de denunciar las torturas y proporcionar los recursos necesarios para investigarlas y por otra parte, dotar de programas que permitan ofrecer una oportunidad a las víctimas para recuperar su personalidad y su vida. El papel de organizaciones como el International Rehabilitation and Research Centre for Torture Victims, de Copenhage (Dinamarca) son fundamentales en esta tarea.



NOTAS

[1Donapetry M. La voluntad de valor en el cine de Isabel Coixet. Arbor [Internet]. 2012;188(758):1107–16. Disponible en: http://arbor.revistas.csic.es/index.php/arbor/article/view/1530/1542

[2Nuñez Méndez E. El lenguaje como catarsis existencial en La vida secreta de las palabras de Isabel Coixet. Notandum. 2011;26:51–60.

[3Icart Isern M, Delgado-Hito P, De la Cueva Ariza L. Enfermeras en el cine. La profesión en imágenes. Barcelona: Publicacions i edicions de la Universitat de Barcelona; 2015. 240 p.

[4Código de Deontología Médica. Guía de Ética Médica. [Internet]. Madrid; 2011. Disponible en: www.cgcom.es

[5Capuano CF. La ética médica cuando se violan los Derechos Humanos La participación médica en el Terrorismo de Estado Los procesados y condenados. Rev Bioética y Derecho. 2011;(22):3–14.

[6Lázaro J, Gracia D. La relación médico-enfermo a través de la historia * The doctor-patient relationship in history *. 2006;29.

[7Sanchís I. Los torturadores se sienten orgullosos. La Vanguardia2 [Internet]. Barcelona; 2006 [cited 2015 Jul 6]; Disponible en: http://www.amnistiacatalunya.org/edu/2/tortura/tor-cites-i.genefke.html

[8Diaz V. El papel del clínico en la terapia de las respuestas traumáticas. Tratamientos biológicos y psicoterapias. Actuaciones Psicosociales En Guerra Y Violencia Política. [Internet]. 2006; Disponible en: http://www.bivipas.info/bitstream/10720/472/1/D-132-Perez_Pau-352.pdf#page=37





COMENTARIOS

Mensaje de Velma  » 2 de noviembre de 2017 » velma_cannon@gmail.com 

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peak ripening period might the most notable health-wise,
however infrequently find these kinds of home-made vegetables along at the superstore.
Along with that Kiwi is recognized for the development blood sugar
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Mensaje de M Carme Icart  » 4 de septiembre de 2015 » carmeii@hotmail.com 

Una película dura que revive dramas cotidianos donde el cuerpo de las mujeres aparece como la propiedad del otro al que se quiere destruir. Hanna es una joven que vive casi sin querer, con la pena y la pesadez del superviviente. No tiene ningún interés por la vida aunque cabe preguntarse si la mochila que permite a Joseph localizarla la ha dejado olvidada o como guía hacia su reencuentro. Parece un simple detalle pero la respuesta es clave para saber hasta qué punto la atrocidad de la guerra ha destruido el afán de la vida.
Felicito el trabajo tan exhaustivo de las autoras.



Mensaje de valentinbrilla  » 29 de agosto de 2015 » valentinbrilla@gmail.com 

Cuando Josef le pregunta a Hanna sobre lo que le gustaría soñar, este propone un sueño con características similares a las que brinda su jefe al decirle que necesita un mes de vacaciones. Si bien, ambos refieren a lugares paradisíacos, islas asombrosas y enormes hamacas. La reacción de Hanna frente a ambos discursos es lo que parece contraponerse.
Ante los consejos del jefe, ella se muestra disgustada e inconforme, en cambio, hay algo en el sueño perfecto de Josef que paraliza a la misteriosa dama haciendo correr alguna que otra lágrima como fruto de su conmoción. Lo que Josef añade, y que sin lugar a dudas no hubiese tenido el mismo efecto viniendo de su Jefe, es su compañía. Se ofrece como parte de ese lugar soñado y perfecto donde el amor va más allá de la belleza que sus ojos le permiten apreciar. Aquí es cuando Hanna encuentra una persona en quien confiar, alguien capaz de iluminar aquel lugar sombrío y oculto que parece ahora renacer enfrentándose a la soledad y dando lugar a lo que pareciera una nueva vida.

Brilla, Valentín.
29/08/2015