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Joy the world / Dulce navidad

Temporada 5 - Episodio 11

Autores: María Sol Pisacane y Diego Alarcón

Palabras clave: Trasplante de órganos - Consentimiento informado - Falsificación de estudios.

Síntesis

Sinopsis del caso principal:

Natalie es una adolescente de 16 años que, durante la presentación del coro de Jazz de la Academia Robert Page, sufre mareos y vómitos, teniendo que ser internada de urgencia. La joven, es llevada al hospital donde será atendida por la doctora Cuddy. A lo largo del episodio, serán varios los síntomas que irá presentando, como así también los posibles diagnósticos que irán apareciendo para este caso. Será el quipo de diagnóstico, conformado por la Dra. Cuddy, el Dr. House, Dr. Turner, Dr. Taub y la Dra. Remy quienes debatirán el caso con el objetivo de alcanzar el diagnóstico acertado. Hacia el final del capítulo, la propia Natalie contará la verdadera historia de lo acontecido.

Sinopsis del caso secundario:

Whitney es una joven que tiene una consulta con Dr. House por sus fuertes dolores de cabeza. House afirma que sus síntomas corresponden a un embarazo. La joven sorprendida expone que es virgen, tal como su novio, Geoff. La pareja decide realizarse un estudio de paternidad, el cual es llevado a cabo por Dr. House. Al darle los resultados, House plantea que es un embarazo por partogénesis, es decir, sin que haya habido relación sexual. De esta manera, falsificando el estudio, Dr. House impide que Geoff se entere del engaño de su pareja. El objetivo del Dr. House no era evitar la separación sino recibir un regalo de Navidad, por parte de Whitney, a quien había ayudado, para ganar una discusión que había tenido con el Dr. Wilson.

Por otro lado, durante el capítulo se observa a una paciente llamada Janice quien abandona el tratamiento que estaba realizando; tratamiento fundamental para permanecer viva. Es la Dra. Remy quien la va a visitar y al preguntarle el motivo de su deserción, Janice le cuenta que fue por la respuesta que había obtenido del Dr. Foreman ante su queja por nauseas. La Dra. Remy dialoga con Foreman exponiéndole lo importante que sería que le pida disculpas a Janice. En principio él objeta esa posibilidad pero luego de reflexionar al respecto logra que su paciente retome su tratamiento.

Síntesis detallada del episodio:

Un grupo de jóvenes, integrantes del coro de Jazz de la Academia Robert Page, se encuentran debatiendo, momentos antes de ingresar al escenario, la pertinencia de la oportunidad para manifestar el descontento con el Sr. Henderson. Natalie, una de las integrantes del coro, en principio, se reúsa a hacerlo, alegando que posibles castigos recaerán sobre ellos si aprovechan la salida al escenario para decirle al Sr. Henderson que es patético. El resto de los integrantes, que debatía esta cuestión, fundamenta que no serán castigadas ya que todos han decidido participar. Luego de un instante de duda, Natalie, decide hacerlo. De esta manera, salen al escenario y, al levantarse el telón, comienzan con la obra musical que estaba programada. En ese mismo momento, la integrante del coro, que en principio se oponía, comienza a sufrir mareos, vomita, terminando en mal estado, de rodillas sobre el escenario, no sin que antes ella pueda decir: “Que el señor Henderson es patético”, siguiendo el acuerdo al que habían arribado antes de salir a escena.

La joven es llevada al hospital. Allí se observa un grupo de médicos, integrado por Cuddy, House, Taub, Turner y Remy, debatiendo sobre el caso. Éstos conforman un equipo de diagnóstico que analiza y evalúa los casos más graves. Es la Dra. Cuddy quien lo presenta: “Chica de 16 años, víctima de una broma, sufre alucinaciones visuales y vómitos. Resultando ser una insuficiencia hepática”.

El equipo de diagnóstico comienza a analizar el caso proponiendo posibles diagnósticos: “Enfermedad de Wilson”, dice Taub; “La ceruloplasmina está bien”, arroja Remy, “¿Alcoholismo?”; “tiene 16 años”, responde Turner, deliberando sobre la posible causa de la joven adolescente. Un nuevo argumento aparece: “Si tomara tanto como para estar así, los padres o profesores lo hubieran notado”. En esta misma escena, el Dr. House recibe un regalo de navidad, al que responde arrojándolo a la basura. El Dr. Taub lo recoge del cesto, lee la nota que decía: “Greg, me hizo pensar en ti”, lo abre y descubre que es un manual de cirugía. House se acerca hacia Taub, le quita el libro de su mano y vuelve a arrojarlo, por segunda vez, en el cesto de basura. Al mismo tiempo, le dice a los médicos que olviden el libro, que seguramente solo es una broma de alguien. Luego, se abre el siguiente diálogo entre el Dr. House y el Dr. Turner:

Dr. House: ¿Por qué la hostigaban?

Turner: Es voluntaria, muy competente, notas altas. Un blanco muy visible.

Dr. House: Lo asumo literalmente por la ubicación de la escuela en la escala de matones.

En la siguiente escena, se observan dos médicos junto a los integrantes del coro. Aquellos, interrogan a los jóvenes con la intención de saber qué hizo Natalie para llegar con ese cuadro. Uno de los médicos, le quita de la mano el celular a uno de los adolescentes. Este último se queja, pero el médico dice: “El hígado de tu amiga está mal. Hacemos lo que podemos, pero puede que necesite un trasplante. Podría morir si no nos dicen qué le dieron”. Allí, una de las jóvenes le da una orden a otra para que le diga qué fue lo sucedido, pero esta se niega a hacerlo. No obstante, la primera de las adolescentes confiesa que le dieron unos hongos a Natalie para que se soltara un poco. Inmediatamente, uno de los médicos les pregunta si les quedó alguno. El grupo de adolescentes confiesa que quedaron algunos en el casillero de Simon. Este, entra en la escena, en un dialogo con uno de los médicos:

Simon: Los hongos alucinógenos no son venenosos.

Médico: Lo son si no se secan apropiadamente.

Los médicos envían al grupo de jóvenes de regreso a la escuela, no sin antes decirles que recen para que ellos puedan salvarla. Además, les devuelven el celular que les habían quitado.

En la siguiente escena, aparece un médico llamado Foreman, llevando adelante un examen a la Dra. Remy. Ésta, le pregunta al él por una paciente, llamada Janice, que había visto la semana pasada. El médico, mientras continúa con el examen, le indica que la paciente había abandonado por decisión de ella. “¿Por qué?”, pregunta Remy, a lo que Foreman responde que no sabe cuál es el motivo ya que ella no lo dijo, y aclara que no irrumpe en la casa de los pacientes para averiguarlo, salvo que sean pacientes especiales. Luego, la doctora pregunta por su estado: “¿Voy bien, jefe?”, a lo que el médico responde: “No hay rigidez ni signo de la rueda dentada. Diría bien”. Remy da las gracias, se levanta de la camilla y se dirige hacia la puerta para retirarse de la sala. El médico le recuerda que estaba olvidando su sujetapapeles. Ella le dice que puede quedárselo, se retira, y él lee una nota que estaba escrita en un papel que sostenía el sujetapapeles. Dicha nota decía: “gracias por ayudarme”.

En una nueva escena, se puede apreciar a un hombre que abre el casillero de Simon y a dos médicos que buscan pruebas del hongo que pudo haber ingerido Natalie. Al revisar el casillero encuentran una bolsa que contenía los hongos. Aprovechando que estaban allí, le piden al hombre si puede abrir el casillero que corresponde a Natalie Soellner. Ahí encuentran un envase de analgésicos y advierten la posibilidad de que quizá ella misma se haya querido envenenar y no hayan sido sus compañeros.

El capítulo continúa con un diálogo que se producen entre Natalie, quien se encontraba acostada en una camilla y la Dra. Cuddy:

Natalie: No intenté suicidarme.

Dra. Cuddy: Y ¿por qué tenías tantos analgésicos?

Natalie: Por si me daba dolor de cabeza.

Dra. Cuddy: Está bien, quizá tomaste demasiados.

Natalie: ¿Tiene hijos?

Dra. Cuddy: No. Pero cuando tenía tu edad, la escuela no era tan diferente. Los adolescentes pueden ser muy crueles. Sé por lo que pasas.

Natalie: Seguro que la pasó bien. Es bonita.

Dra. Cuddy: Tú también lo eres.

Natalie: Soy una gorda segregada. Todos me odian. ¿Sabe lo que hicieron el año pasado? Me tomaron unas fotos para el anuario. Pero no fue así. Eran para subirlas a Internet, y reírse de mí, llamándome cerda.

Dra. Cuddy: No les hagas caso. Haremos que te mejores.

Natalie: ¿Para qué?

La doctora, ahora se encuentra hablando con los padres de la joven en el pasillo del hospital. Le explica que un medicamento podría salvar el hígado de su hija pero para eso deberá actuar rápidamente; Cuddy supone que la joven ha tomado muchos analgésicos. El padre, asegura que Natalie no ha tomado las pastillas. La madre agrega: “Era la niñita más feliz y dulce. Hace un año alcanzó la pubertad, y es como si una pequeña extraña y reservada se hubiese mudado a su cuarto. Traté de que habláramos sobre lo que le pasaba, pero… Dele el tratamiento”. El padre, luego de dudar unos segundos, asiente con su cabeza. La doctora se retira.

En la siguiente escena, puede observarse a los doctores Taub, Turner y Wilson en pleno diálogo. Taub y Turner, tienen intención de averiguar sobre el regalo que había recibido el Dr. House en una de las primeras escenas. Wilson les dice que es normal recibir regalos de los pacientes para Navidad. Taub y Turner responden que es normal pero lo que les sorprende es que sea un manual antiguo de cirugía. Wilson pregunta si el regalo llevaba alguna nota; los médicos la repiten tal cual: “Greg, me hizo pensar en ti”. Inmediatamente Wilson afirma: “envuelto en color verde”. Los médicos sorprendidos les preguntan cómo lo sabía, a lo que Wilson responde que podría haberse equivocado. Aprovechando la oportunidad, Wilson cuenta la historia de una paciente que fue atendida por el Dr. House. Este último, según Wilson, se había encontrado muy obsesionado con aquella, dedicando gran cantidad de horas para encontrar el diagnóstico, llegando incluso a enamorarse de ella. Antes de finalizar el relato, reconoce que es una mentira, que no existe una tal misteriosa mujer, y que el Dr. House está jugando con ellos. Wilson les dice, de manera irónica, que quizá un admirador secreto le regaló el mismo libro que él le había regalado la Navidad pasada con la misma nota. Finalmente, ambos se retiran rápidamente para dirigirse hasta la habitación de Natalie, donde se encuentra la Dra. Cuddy asistiéndola debido a un aumento de la presión arterial y de la frecuencia cardiaca. Turner sugiere que estos síntomas descartan la posibilidad de que la joven no quiso suicidarse.

En la escena que sigue, encontramos a Dr. House escribiendo sobre un pizarrón, frente al equipo de diagnóstico. Cuddy le propone a House quitar las alucinaciones, ya que, según ella, fueron causadas por los hongos. Al mismo tiempo, observa que aún queda la insuficiencia hepática y, ahora, edema pulmonar. Luego de un intercambio de palabras entre Cuddy y el Dr. House, la doctora se retira, pero él prosigue con el análisis del caso pidiendo a los colegas, que quedaban en la sala, las teorías sobre el mismo, infecciones, LSD, en qué establecimiento era voluntaria Natalie, etc. Mientras transcurre esta escena, vuelve a irrumpir la cuestión sobre el libro que había recibido de obsequio el Dr. House. El Dr. Taub le dice que sabe de quién es ese regalo: “Cuddy le dio ese regalo. Creo que lo ama”. Taub expone que si no habla con ella, él mismo lo hará. En ese instante Dr. House le pregunta si había hablando con el Dr. Wilson. Sin responderle a su pregunta le dice: “a propósito, tiene letra de mujer”. Dr House replica: “debí haberlo envuelto de nuevo” y continúa enfocado en el análisis del caso, dando indicaciones a sus colegas sobre cómo van a proseguir. A Taub, lo manda a recolectar una muestra anal de los fragantes y contagiosos vagabundos con los cuales Natalie había tenido contacto por ser voluntaria en un comedor social.

En la siguiente parte del episodio, House se encuentra en el comedor del hospital con Wilson, el médico que le había regalado el libro a House el año anterior, y quien en su momento había inventado la historia sobre quién podría ser la persona que le había regalado el libro. Entre ambos, se genera el siguiente diálogo:

Wilson: ¿Tuviste mi regalo por un año y ni siquiera no abriste?

House: ¿Cómo iba a saber que era un libro tan caro?

Wilson: Una broma completamente disparatada. Incluso para ti.

House: Ver cómo reacciona mi equipo ante hechos inexplicables podría haber sido muy útil.

Wilson: De veras, ¿por qué, para molestar a la gente te haces un regalo imaginario? Las festividades, entiendo que sean difíciles para ti. Ves a las personas que te rodean dar y recibir regalos, manteniendo relaciones sostenidas, significativas, y como tú no puedes, algo en lo profundo de tu subconciente te hace inventar la aparición de un regalo. ¡Qué triste!

Wilson le ofrece a el Dr. House una hipótesis sobre por qué él mantiene el misterio con sus colegas de quién es, en definitiva, la persona que le ha regalado el libro. “Deberías ser amable con la gente. Obtendrías regalos reales así”, dice Wilson; a lo que House contesta: “Si quisiera regalos… actuaría como tú…”. Wilson confiesa que intentaba hacer que House demostrara ser simpático con sus pacientes, al menos durante las fiestas navideñas, concluyendo que no dará resultado. House se levanta de la silla y se retira del comedor.

El episodio prosigue entre una paciente, Janice, y la doctora, Remy. Esta última va a visitar a Janice, quien desarrolla una serie de movimientos involuntarios. Entre ambas, se produce el siguiente dialogo:

Doctora: Me enteré que dejaste el ensayo.

Janice: Sí.

Doctora: Si hay algo que pueda hacer…

Janice: Fue el doctor que está haciendo los estudios.

Doctora: El Dr. Foreman.

Janice: Sí.

Doctora: Es un buen neurólogo. Un buen tipo.

Janice: ¿Te cae bien?

Doctora: ¿A ti no?

Janice: Le dije que las inyecciones me hacían mal al estómago, y sólo me dio un antiácido.

Doctora: Sabíamos que las náuseas podían aparecer, darte antiácidos era todo lo que podía hacer.

Janice: No, me dijo: “Supéralo”. Con o sin esas drogas, no me queda mucho tiempo. No lo gastaré siendo su conejillo de indias.

En una nueva escena, aparece el Dr. House ingresando a la parte de clínica del hospital. Es interceptado por Taub, quien trae los resultados del análisis que le había mandado a hacer; expone un posible diagnóstico sobre Natalie, a saber, Tuberculosis. Arriba a este diagnóstico por una pista sutil, como Taub la nombra, “un vagabundo con expectoración sanguinolenta”, que estuvo junto a Natalie durante una semana en la fila para comer. Por último, agrega que la tuberculosis afecta al hígado y a los pulmones. Para todo esto, House no está de acuerdo con arribar a un diagnóstico de esta forma, le indica a Taub que inicie el tratamiento habitual, se pone el guardapolvo e inmediatamente ingresa en un consultorio para atender a una nueva paciente, Whitney, quien padece dolor de cabeza. House, en principio, intenta ser amable con ella. Toma una silla, la acerca hacia la paciente y se sienta, comenzando el diálogo de rutina:

House: Hola, Whitney. ¿Qué puedo hacer por ti?

Whitney: Tengo un dolor de cabeza terrible.

Hose: Qué pena me da. Te lo solucionaremos. ¿Algo más? ¿Agua mineral? ¿Café? ¿Té de menta?

Whitney: No, pero es muy amable. Por lo general los clínicos están apurados.

House: Si no se puede ser amable, ¿Para qué ser médico? ¿Dónde sientes el dolor?

Whitney: Aquí atrás (llevando la mano hacia región de la nuca).

House: Es el signo de Beccaria. Se irá en el tercer trimestre.

Whitney: No voy a la facultad.

House: Tampoco tu feto.

Whitney: Cielos.

House: ¿No sabías que estabas embarazada?

Whitney: ¿Cómo lo sabe? ¿Sólo por el dolor de cabeza?

House: ¿Cómo lo sé? No menstrué, engordé y vomité. No, espera, así es cómo tú lo sabes.

Whitney: ¿Qué?

House: Lo sé por las tetas tumefactas bajo la blusa apretada, el antojo por la sal que has traído a la consulta, el parche para mareos que no sirve para tus náuseas matinales.

Whitney: Soy virgen. Como mi prometido

House: Le creo a él.

Whitney: ¿No hay otra forma de quedar embarazada? ¿Cómo sentarme en un inodoro?

House: Desde luego. Hace falta un tipo sentado entre tú y el inodoro, pero sí, desde luego. Lo estaba haciendo tan bien.

El doctor House, sorprendido por su forma de actuar, se levanta y se retira del consultorio. La paciente queda sentada, sola.

A continuación, la Dra. Cuddy se encuentra con Natalie. Esta última, comienza a tener convulsiones. La doctora, junto a una enfermara, ponen de costado a Natalie, como respuesta a sus convulsiones. La enfermera le pregunta si es por la TBC. “No sin rigidez del cuello. No sé qué es”, dice la doctora, y agrega “Ponle cuatro miligramos de lorazepam”, a una segunda enfermera, mientras continuaban las convulsiones en Natalie. El episodio pasa y se observa a los padres junto a la camilla de la joven.

Luego, una vez más, el Dr. House se encuentra frente a un pizarrón escribiendo los órganos de Natalie que se encuentran afectados: hígado, pulmones, y ahora se suma, misteriosamente, su cerebro. En la misma escena, se encuentra Cuddy, quien observa: “Las transaminasas y el tiempo de protrombina están muy aumentados”. Sugiere que esta por perder el hígado y que debe entrar en la lista para recibir un trasplante del órgano. Pregunta a sus colegas por el estado de la fibrosis hepática, a lo que ellos responden que es normal el tamaño de su hígado. Un nuevo diálogo se inicia entre House y Cuddy:

House: ¿Te recuerda a ti? No, no te segregaban en la escuela. Todos los Tom, Dick y Hershel tenían sueños eróticos contigo. Pero podría ser que te recuerde otra desamparada niñita regordeta que conociste hace poco.

Cuddy: No lo relaciones con la bebé que intenté adoptar.

House: Han pasado pocas semanas. Lo suficiente para superar dolores.

Cuddy: Natalie tiene 16. Estás confundiendo ser maternal con ser humana.

Cuddy vuelve a retomar el caso de Natalie, “si no hubiésemos descartado los hongos”. Los colegas responden que no deberían haberlo hecho ya que probablemente una alergia pudo haber causado el problema en el hígado, el paro respiratorio y la encefalopatía, a pesar de haberlos consumido hace ya varios días. House agrega, que a pesar de eso, pudo haberle causado una infección, y concluye realizar una prueba cutánea y antimicóticos. Los colegas se levantan de la mesa, se retiran. También lo hace la doctora Cuddy.

A continuación, se encuentran la Dra. Remy y el Dr. Foreman. Él le agradece por el regalo que ella le había dado. Ella, le comenta que había hablado con Janice, la paciente que había abandonado el tratamiento. Foreman le pregunta cómo se encuentra. Bien, le contesta Remy, al tiempo que confronta el proceder del doctor para con la paciente, sobre todo en las palabras que él había utilizado, llegando a comparar su accionar con el de House. Ella le aconseja que llame Janice, que se disculpe, para que vuelva al ensayo. Él no accede a su pedido y niega parecerse a House, alegando no ser ni cruel ni manipulador. Ella insiste haciéndole recordar que es una paciente que se desmorona mental y físicamente, que está muriendo. Él agrega que la única forma de ayudarla es asegurándose de que siga el esquema y no convirtiéndose en su orientador personal. Ella insiste diciéndole que es como House y se retira de la sala.

A continuación, el Dr. House se encuentra con la paciente que le había diagnosticado el embarazo. Ella está con su novio, Geoff. Éste dice que su novia le contó que existen posibilidades de quedar embarazada por el solo hecho de sentarse en un inodoro. House intenta excusarse diciendo que utilizó esas palabras con un particular matiz. Geoff dice que sabía que no era posible. Whitney le pregunta a House si por otros medios se puede quedar embarazada. El doctor relata el caso de un soldado de la guerra civil que había sido herido en un testículo y la bala terminó en el útero de una mujer que trabajaba en un campo aledaño; nueve meces después nació un niño. De no ser así, ella te engañó, agrega dirigiéndose al novio. Geoff, le recuerda a su novia que habían hecho una promesa. Ella comenta que hacen otras cosas en la cama y le pregunta al doctor si de algún modo un esperma pudo llegar al útero. “Es más probable que fuera de quien… puso el pene allí, aunque todo es posible”, objeta House. Geoff pide un análisis para determinar la paternidad. House le dice a la joven que le diga a su novio que esos análisis son peligrosos en esta etapa. “¿En serio?”, pregunta ella. No importa, él no lo sabe, agrega House. De todas maneras, la joven acepta hacer el análisis de paternidad.

En la siguiente escena se encuentra el Dr. Taub y su compañero, el Dr. Turner realizando un seguimiento a Natalie. En ese momento ella comenta que no se siente bien pero que lograba distraerse realizando tareas de la escuela. Al preguntarle si los padres le habían llevado esos deberes, ella responde que fue Simon quien lo hizo hacía unos minutos. En ese momento, el Dr. llama a la seguridad del hospital para impedir la salida del joven. Ambos médicos se dirigen hacia el encuentro con Simon con el objetivo de interrogarlo. Luego de preguntarle amablemente por lo que los doctores sospechaban que le habían hecho a la joven, lo amenazan con denunciarlo por las drogas que se encontraban en su casillero. El Dr. Taub interrumpe esta amenaza manteniendo un diálogo con su compañero:

Taub: El chicho no te hizo nada.

Turner: No se trata de mí.

Taub: Ya entiendo, te maltrataban en la escuela.

Turner: No me maltrataban.

Taub: Claro. El chico hindú adoptado al que le mataron los padres.

Turner se queda unos instantes pensando, e inmediatamente continúa el diálogo con Simon; es en ese momento que él cuenta que mantenía una amistad con Natalie y que la hubiese continuado si no fuera porque sus compañeros lo iban a burlar. Confiesa que le proveía Vodka a Natalie todas las semanas hasta que ella pudo comenzar a conseguirlo por sus propios medios. La escena finaliza con la afirmación de Dr. Taub: “tenemos el diagnóstico. Nuestra niña es alcohólica.”

A continuación Natalie y la Dra. Cuddy mantienen una conversación respecto a la ingesta de alcohol de la adolescente. La Dra. le plantea la gravedad de la situación: no podrían pedir un trasplante de hígado ofreciendo como explicación el alcoholismo. Natalie le cuenta que hacía ya seis meses que no bebía y, además, que solo consumía menos de la mitad de lo que Simon le proveía; lo hacía para mantener el contacto con él. Cuddy interroga el motivo por el cual dejó de comprarle, ella responde que no lo sabe. El diálogo finaliza cuando la adolescente le dice a la Dra. que su vida ya estaba arruinada.

La siguiente escena muestra a Dr. House atendiendo una paciente que le explica que su asma no había sido estabilizada con el tratamiento que le dieron. House contesta que a veces los médicos se equivocan. Sin embargo, inmediatamente le pregunta cómo utiliza su inhalador. La señora lo busca en la cartera, lo toma con su mano y a continuación se coloca el contenido a ambos lados del cuello (tal como se coloca un perfume). La escena muestra la expresión facial del Dr. House e inmediatamente a la señora salir del consultorio diciendo: “imbécil”.
Cuando el Dr. House sale del consultorio se encuentra con la Dra. Cuddy. Ella le expone que los padres no quieren que se le de a Natalie Diazepan. Cuddy le dice que ella no cree que la joven esté diciendo la verdad en relación al no consumo de alcohol. House le responde con una pregunta: “¿está dispuesta a morir para ocultar que bebe?”. Luego, le da la orden a Cuddy para que le den la droga, no por el alcoholismo, para lo cual precisan el consentimiento de sus padres, sino por las convulsiones. En ese caso, no necesitan el consentimiento.
La siguiente escena muestra a Dr. House entrando a su consultorio con unos estudios en sus manos. Es la pareja a quien le han realizado el análisis de paternidad quienes lo esperan. House, al mirar el resultado se sorprende. Sin darles explicación alguna, les dice que lo esperen hasta que regrese.

El Dr. Foreman le pregunta a una colega si debería hablar con una paciente que dejó un tratamiento supervisado por él. Ella le responde que no ya que muchos paciente abandonan; él le comenta que debe haber una manera de incentivar a esos pacientes a que retomen, a lo que ella contesta que “no son personas”, que los debería ver como números y no como gente ya que los temas personales ciegan el estudio y la ciencia tiene que ver con resultados.

Dr. House entra en el consultorio en el cual había dejado a la pareja aguardando por el resultado de paternidad. El hombre le pregunta si es o no el padre; House le responde que no, pero que tampoco había sido engañado. Inmediatamente les da una explicación científica de lo que había ocurrido: ella había quedado embarazada sin fecundación, es decir, sin que haya mantenido relaciones sexuales. Es una fertilización sin esperma. Les cuenta que es un caso que se suele dar en animales y que es la primera vez que sucede en humanos. La pareja se queda sumamente sorprendida; sin dejarlos decir nada, les dice “feliz navidad” y se retira.

La próxima escena muestra a los médicos reunidos debatiendo el caso de la joven Natalie. Le comentan a Dr. House que su hígado sigue mal y que empezó con bradicardia. Luego de debatir sobre posibles enfermedades, House pregunta el valor de la fosfatasa alcalina; la Dra. Remy mira los estudios y con asombro dice: trescientos. Inmediatamente la Dra. Cuddy agrega “no puede ser leucemia”.

Ambos se dirigen hacia el consultorio del Dr. Wilson, director del departamento de oncología, a darle a conocer el caso de Natalie. Cuddy afirma que no puede tratarse de leucemia argumentando que tal valor podría deberse a otras cuestiones. Wilson da la orden de que comiencen con quimioterapia y Dr. House dice que le realicen una biopsia de médula ósea para confirmarlo. Cuddy le pregunta por qué ordena estudios en vez de tratarla a lo que él le responde con una pregunta: “¿por qué estas tan apegada a esa chica?”. House se retira de la escena; Cuddy y Wilson continúan debatiendo; él le dice que no tiene sentido un trasplante cuando hay tantos órganos involucrados y más aún cuando sería un tratamiento doloroso e igualmente no podrían salvarla. Ella se retira del consultorio diciendo que ordenará una biopsia.

Se lo ve al Dr. Foreman hablando con Janice, una de sus pacientes que había abandonado el tratamiento. Él le explica que tomará la misma droga pero en menor dosis así no le produciría nauseas, motivo por el cual ella había abandonado.

La Dra. Cuddy acude al Dr. House exponiendo su incertidumbre acerca del diagnóstico de Natalie. En ese momento se nombran varias enfermedades como vasculitis microangiopática. Él le responde que dirige un hospital donde mueren pacientes todos los días. En ese momento revisa su correspondencia encontrando un presente con una tarjeta. Es un regalo de agradecimiento de la joven que se había realizado el estudio de paternidad. Dr. House se levanta enseguida, la Dra. Cuddy lo sigue y le pregunta:

Cuddy: ¿qué es?

House: El agradecimiento de una paciente.

Cuddy: ¿Para ti?

House: Salvé un matrimonio, demostrando que su embarazo era por partogénesis.

Cuddy: ¿Partogénesis humana?

House: Si. Yo mismo lo verifiqué cinco veces.

Cuddy: ¿Cómo lo verificaste cinco veces? El termociclador no funciona.

House: Parece imposible ahora que lo pienso.

Él le explica que en verdad la mujer había engañado a su marido y para que éste no se diera cuenta, había falsificado el estudio. Mientras tanto Dr. House va caminando hacia el consultorio de Dr. Wilson. Abre la puerta, le tira el paquete en sus manos y le dice “yo gané”.

Inmediatamente la Dra. Cuddy le pregunta si había falsificado un milagro científico sólo para ganarle una apuesta al Dr. Wilson. Él le responde que más que una apuesta le ganó una discusión. Ella replica: “Confundes amable con perverso otra vez”. Mientras continúa la conversación, se observa la expresión de la Dra. Cuddy; al instante dice “no es leucemia… convulsiones, insuficiencia hepática. Es eclampsia”. Dr. House la mira fijo y dice “así que no tenemos un paciente que se muere, tenemos dos.”

A continuación la escena comienza con la joven Natalie en la camilla, sus padres a su lado y la Dra. Cuddy entrando en la habitación. Ella les dice que ya saben su diagnóstico; expone que tiene una enfermedad llamada Eclampsia que provoca los síntomas que tiene la joven; la madre replica que es una enfermedad del embarazo y que le hicieron ese estudio cuando entró al hospital; la Dra. les explica que esa enfermedad se puede contraer hasta un mes después del parto. La Dra. comienza a unir las conversaciones que habían tenido días atrás:
Cuddy: ¿Dejaste de beber por el bebe verdad? Por eso me preguntaste si tenía hijos. Por eso te sentías culpable.

Es en ese instante donde la joven cuenta la verdadera historia. Natalia lo primero que hace es pedir perdón; luego relata que Simon es el padre del bebe pero que no sabe nada al respecto. Explica que al tener a su hija iba a darla en adopción; no quiso decir nada por lo que fueran a decir sus padres y la gente en el colegio. Relata que estando en el comedor de caridad comenzó el trabajo de parto. Fue a una casa abandonada y dio a luz. Según sus palabras la niña no respiraba y ella no pudo hacer nada al respecto. Derramando lágrimas pedía perdón. La madre de Natalie pregunta si podían curar a su hija; la Dra. Cuddy responde que el daño hepático y cardíaco era permanente. La joven pregunta si morirá. Cuddy la mira a sus ojos, y luego de unos segundos responde: “lo siento.” Natalie cuenta que no enterró a la niña, solo la tapó con su abrigo. La Dra. Cuddy, con lágrimas en sus ojos, la miraba fijo sin decir una palabra.

A continuación, se observa a Cuddy entrar en una casa abandonada. Comienza a buscar el cadáver de la niña. Abre puerta por puerta hasta que la voz de un hombre la sorprende preguntándole qué estaba haciendo allí. Ella le pregunta si ha encontrado el cadáver de un bebe; él le ordena que se vaya de su casa reiteradas veces hasta que entra en escena una mujer con un bebe en brazos. La Dra. afirma que esa niña no es de ella, le dice que está enferma y que necesita alimento, agua y calor. La mujer le contesta que ella la había cuidado, a lo que Cuddy le responde que por sus cuidados le salvó la vida, pero que así como la encontró ahora la tiene que dejar ir. Se entrecruzan miradas y la escena finaliza.

La siguiente imagen muestra a la Dr. Cuddy entrando a la habitación de Natalie con un bebe en brazos. Le dice que es su hija, que fue al lugar abandonado, la encontró viva gracias a una pareja que la cuidó. La joven la toma en brazos, la observa y dice que es hermosa. En ese momento se lo ve llegar a Simon, quien observa la situación junto con el Dr. Turner a través de un vidrio.

Acto seguido, el Dr. Turner sale del ascensor, camina rápido y está serio. Por detrás de él se observa que los médicos estaban saludándose, dándose presentes por el día de Navidad. Una Dra. le pregunta si no iba a haber trasplante, él responde que no ya que la joven estaba demasiado enferma; le dice que como mucho le quedan dos días de vida. También le cuenta que el bebe estaba en observación con buen pronóstico y que aún no se sabía qué iban a hacer con él. El Dr. Toub, presente en la conversación expresa de manera irónica que tal vez se lo quede el padre, quien ganó el premio al matón del año. El Dr. Turner dice que se tiene que retirar; se lo muestra caminar por una calle nevada hasta arribar a una casa. Toca timbre y pregunta por Jonathan; se presenta diciendo su nombre y le pide disculpas por todas las cosas horribles que le había hecho durante la secundaria.

En el hospital, la Dra. Cuddy se encuentra con el bebe, a quien mira fijo, lo tapa y le hace caricias. El Dr. House entra a neonatología, le pregunta qué harán con la niña. Cuddy responde que los abuelos han decidido ponerla en adopción; le cuenta a House que ya habló con un abogado para pedir su custodia provisoria y luego poder adoptarla. Dr. House la mira y le dice “Feliz Navidad, Cuddy”. Ella se queda junto a la niña; su expresión facial demuestra compasión, alegría y amor.

A continuación, la Dra. Remy entra en la oficina del Dr. Foreman; ella le pregunta dónde están todos a lo que él responde que están en la fiesta de Navidad. La Dra. Le dice que se enteró que la paciente a la cual él fue a ver, Janice, había vuelto al tratamiento. Él le responde que es el regalo de Navidad para ella. Inmediatamente ella le dice que se equivocó al decir que era como Dr. House; él le responde que ese es su propio regalo de Navidad. Remy se acerca hacia él, y estando cara a cara le dice que deberían ir a la fiesta; acto seguido se besan. La imagen se va alejando mientras muestra el beso. Es así como finaliza el capítulo.

Desarrollo conceptual

En el presente parcial domiciliario se hará referencia al capítulo llamado “Joy to the World”, perteneciente a la quinta temporada de la serie “Dr. House”. Para ello, a lo largo de su desarrollo, se mencionarán escenas y conversaciones que se encuentran descriptas y detalladas en la síntesis del mismo.

1. Elija un sujeto que tome una decisión comparable, en términos teóricos, a la de Ibbieta, el personaje del cuento “El Muro” de J. P- Sartre. Justifique su elección.
Con la finalidad de llevar a cabo una comparación con la decisión que toma Ibbieta, personaje del cuento “El Muro” de J. P. Sartre, se ha seleccionado al Dr. Foreman, neurólogo del Hospital Universitario Princeton-Plainsboro de Nueva Jersey.

Tal como se expone en el cuento, en el momento en que los falangistas españoles ofrecen a Ibbieta la posibilidad de continuar con vida, a cambio de que delate el lugar donde se encontraba refugiado Gris, aquel decide intencionalmente jugarles una broma. Sabiendo que Gris se encontraba alojado en la casa de su primo, Ibbieta afirma que su paradero era el cementerio;

La decisión de Ibbieta, “hacerles una jugarreta” a los falangistas, es utilizada como marco de referencia para ubicar una situación similar en el personaje del Dr. Foreman. Este último, se encuentra llevando a cabo un ensayo clínico, es decir, un tratamiento novedoso para pacientes con una determinada enfermedad terminal. El tratamiento consiste en inyectar cierta medicación que tiene, como efecto, la producción de abundantes náuseas. Por tal motivo, una de sus pacientes, Janice, expone el malestar que le producen estas, pidiéndole alguna solución para dicho síntoma. Ante este pedido, Foreman le receta un antiácido y decide decirle “Supéralo”.

La decisión del Dr. Foreman, acerca de su intervención para con su paciente, es comparable a la decisión que toma Ibbieta al decirles, a los falangistas, un paradero de Gris que, según su conocimiento, resulta ser erróneo. Así como Ibbieta podría haber elegido no jugar una broma, entregando directamente su vida, o más aún, podría haber elegido otro lugar como destino de su broma, el Dr. Foreman podría haber optado por responder a la demanda de Janice de otra manera, emitiendo alguna otra palabra o frase, o simplemente dándole el antiácido y sin decir nada.

Ambas decisiones fueron intencionales, concientes, pensadas para lograr un determinado fin. De acuerdo a la situación, y teniendo en consideración lo que puede observarse en la escena, inferimos que la intervención del doctor tenía como fin motivar a la paciente apelando a su voluntad; sobrellevando ese síntoma, podía seguir con el tratamiento de su enfermedad terminal.

2. Analícela ubicando sus coordenadas en los tiempos lógicos del circuito de la responsabilidad (Tiempo 1 / Tiempo 2) y explicitando la hipótesis clínica que establezca respecto de qué debe responder el sujeto, en términos de responsabilidad subjetiva.

El circuito de la responsabilidad, permite llevar adelante un análisis de la cuota de responsabilidad que queda implicada en el momento en que un sujeto lleva adelante una determinada acción. Este circuito, está compuesto por tres tiempos lógicos; en esta oportunidad, de acuerdo a lo pedido en la consigna, nos detendremos con detalle en los dos primeros: el Tiempo 1 y el Tiempo 2.

En el Tiempo 1, el sujeto lleva a cabo una acción intencional, conciente, con un objetivo determinado, que se agota en los fines para la cual ha sido realizada. En el caso de la situación expuesta en el punto anterior, es posible ubicar, como Tiempo 1, la intervención que el Dr. Foreman le dirige a Janice: “Supéralo”. Su intención era motivar a la paciente, apelando a su voluntad, para que continuase con el tratamiento que implica su enfermadad.

En el Tiempo 2, es posible localizar indicadores que den cuenta de que la acción, iniciada en el Tiempo 1, fue más allá de lo que se esperaba. Es el momento de la interpelación. En la situación trabajada, el Tiempo 2 adviene durante un diálogo que se produce entre el Dr. Foreman y Remy, una doctora que trabaja en el mismo hospital y que padece la misma enfermedad que Janice. En la conversación, la Dra. Remy le cuenta a Foreman que fue a visitar a Janice, y tras la pregunta por el motivo de su abandono, ésta última le contó que fue porque, ante su malestar provocado por las náuseas, Foreman decidió aplicarle un antiácido y, al mismo tiempo, decirle: “Supéralo”; Janice objetó a Remy: “Con o sin esas drogas, me queda poco tiempo de vida. No lo gastaré siendo su conejillo de indias”. Inmediatamente, se lo observa a Foreman sorprendido por lo que Remy le cuenta; él suponía que Janice había dejado el ensayo clínico por un problema personal, nunca imaginó que su intervención había tenido algo que ver. Remy le sugiere que la llame para disculparse y, de esta manera, haría que la mujer de 40 años, desmoronada física y mentalmente, retome el tratamiento. Inmediatamente, Foreman, responde que no lo hará. Ante esta respuesta, Remy lo compara con el Dr. House, argumentando que es tan cruel y manipulador como él.

El Dr. Foreman se ve interpelado durante el diálogo antes mencionado; no sólo cuando se anoticia acerca de la repercusión de su intervención sino también cuando es comparado con el Dr. House. Esta afirmación se constata en una escena siguiente, en la cual se observa a Foreman reflexionando al respecto y pidiéndole la opinión a otra doctora del hospital sobre si debería ir o no a buscar a su paciente. Ésta le responde que no debe hacerlo, no sólo porque hay cientos de pacientes que abandonan sino porque debe ver a los pacientes como números, como objetos. Previo a finalizar agrega: “tú lo sabes, trabajas para House. ¿Por qué crees que te elegí como mi compañero?”.

Tal como expone D´Amore, es la interpelación que se juega en el tiempo 2, lo que permite resignificar la acción conciente, intencional, del Tiempo 1. El sujeto responde a la interpelación volviendo sobre el Tiempo 1, resignificando aquella acción que tenía un fin determinado pero que fue más allá de lo esperado. En este sentido, es posible afirmar que, en sentido cronológico, el Tiempo 2 sucede al Tiempo 1; no obstante, en sentido lógico, es el Tiempo 1 el que sucede al Tiempo 2, ya que aquel es resignificado a la luz de este último. Así, el recorrido del circuito presenta una lógica invariable, a saber, la lógica de la retroacción, permitiendo la vuelta sobre una acción que ya ha sucedido, siendo la interpelación la que da lugar a volver sobre dicha acción.

En síntesis, fue la interpelación subjetiva la que puso en marcha el circuito de la responsabilidad. Una vez abierto, el circuito debe cerrarse. Para que esto sea posible el sujeto debe responder; está obligado a responder a la interpelación producida. Dejaremos el campo planteado para retomarlo, luego de haber expuesto la hipótesis clínica, en el punto 4 del presente parcial domiciliario.

Hipótesis clínica:

A partir de lo expuesto anteriormente, inferimos que la intervención del Dr. Foreman, dirigida hacia la paciente Janice está, en realidad, dirigida hacia él mismo. De esta manera, es él, y no su paciente, quien debe “superar” el hecho de estar enamorado de una persona, la Dra. Remy, que presenta la misma enfermedad terminal que su paciente.

En este sentido, su intervención con fines de motivación, de ánimo, adquieren una connotación diferente de acuerdo a su manera de expresarla; la afirmación “supéralo” podría pensarse como una orden, un deber, una obligación. Con lo cual, su intervención, va más allá de la acción de motivar a Janice para que siga el tratamiento; el mismo Foreman queda implicado a partir de esa intervención. Inferimos que, el Dr. Foreman, quiere que el otro supere lo él mismo no puede superar en su propia vida.

En términos teóricos, es posible afirmar que una moción inconciente halló como medio para expresarse, un episodio de la vida cotidiana. Por tal motivo, más allá de la voluntad o intención del Dr. Foreman, hemos ubicado un significado que se asocia al propósito inconciente que la intervención tuvo.

Por otro lado, resulta pertinente mencionar el lugar de omnipotencia en el que queda ubicado, a partir de la comparación que le hace Remy, con el Dr. House. Lo que el Dr. Foreman debe “superar” resulta imposible al estar ubicado en una posición de omnipotencia, de sujeto no barrado, imposible no sólo para él sino para cualquiera. Con lo cual, deberá correrse, en primer lugar, de esa posición de no castrado, de sujeto completo para, luego, poder afrontar el hecho de estar enamorado de Remy.

3. Establezca los elementos de azar y necesidad presentes en la situación, consignando los indicadores respectivos.

De acuerdo con el recorte del capítulo que se ha llevado a cabo, y en íntima relación con el personaje y la situación elegida, es posible ubicar indicadores que den cuenta de elementos de necesidad y azar.
Los elementos de necesidad hacen referencia a los sucesos que son ajenos a la voluntad humana, es decir, a aquello que es inexorable, que necesariamente debe ser así. En este sentido, es posible ubicar, como del orden de necesidad, los efectos (náuseas) que tiene la droga administrada a Janice para poder alargar su vida, ante la enfermedad terminal que posee. Ésta última es sobrellevada mediante un tratamiento que consiste, entre otras cosas, en inyectarle a los pacientes determinados remedios que, necesariamente, producen náuseas en abundancia. Es decir, tanto su enfermedad como las náuseas se hicieron presente por fuera de la intervención del sujeto en situación. De acuerdo al desarrollo del presente parcial domiciliario, resulta pertinente hacer hincapié en las náuseas ya que éstas fueron las que dieron curso a la expresión del Dr. Foreman.
De lo expuesto anteriormente, se puede inferir que existe una relación causal entre la causa y el efecto; ante tal droga, necesariamente tal síntoma. Ahora bien, son los elementos de azar los que se interponen en esta relación causal; el azar tiene íntima conexión con la contingencia, con la casualidad. Por tal motivo, es posible ubicar como indicador, la manera en que se juega la intervención del Dr. Foreman en esa paciente particular; es decir, la misma intervención, en otra paciente, podría haber tenido efectos diferentes. Por ejemplo, Foreman, en otra oportunidad que no se presenta en el capítulo con el que estamos trabajando, utilizó la misma intervención con la Dra. Remy y en ella tuvo un efecto distinto; el efecto buscado: la motivación. Sin embargo, en Janice, la intervención tuvo, azarosamente, determinado efecto; haberle dicho “supéralo” hizo que ella tomara la decisión de abandonar el tratamiento, sabiendo que dichas nauseas no iban a desaparecer.

Los elementos de necesidad y azar permiten afirmar que el sujeto no es responsable de todo lo que le acontece; hay sucesos que no son modificables con la intervención humana, así como hay situaciones en las que la casualidad hace que el sujeto nada tenga que ver. En estos casos, cuando rigen por completo necesidad o azar, o una combinación de ambos, no es pertinente la pregunta por la responsabilidad.

Ahora bien, es posible interrogar qué relación tiene el Dr. Foreman con los elementos de necesidad y azar mencionados anteriormente. Que las nauseas sean del orden de lo necesario, y que la intervención se haya jugado en esa paciente produciendo el abandono del tratamiento, no quita la responsabilidad del Dr. Foreman por su intervención; si se atribuye a dichos elementos el efecto que tuvo la intervención de Foreman, entonces, se lo estaría relevando de su responsabilidad, sin que por ello sea necesario que responda por su accionar. Sin embargo, en este caso, se produce una grieta entre ambos elementos dando lugar a que la responsabilidad se ponga en juego. Esta cuestión será desarrollada en detalle en el siguiente punto.

4. Si corresponde, establezca las figuras de la culpa que aparecen, estableciendo su relación con la hipótesis sobre la responsabilidad subjetiva.

Ante los elementos de necesidad y azar planteados en el punto 3, cabe la pregunta: ¿Qué culpa tiene el Dr. Foreman de que su paciente haya entendido su intervención de manera diferente a la intención que él tuvo? De esta manera, se desentendería de su accionar y seguiría sus actividades cotidianas. Sin embargo, Foreman se ve interpelado al anoticiarse de que la decisión tomada por Janice había tenido relación con su intervención. Se abre una grieta entre la necesidad y el azar en la cual se puede rastrear la responsabilidad del sujeto.

Retomando lo que se ha esbozado en el punto 2, es posible afirmar que el Dr. Foreman es responsable, y como tal, debe responder a la interpelación dándole un cierre al circuito de la responsabilidad. Es decir, habiendo ubicado tanto el Tiempo 1 como el Tiempo 2, es posible afirmar que, ante la interpelación, en el Dr. Foreman se produce el movimiento de retroacción que vuelve sobre su accionar en el Tiempo 1. La interpelación exige una respuesta y es por ello que Foreman debe responder. Cabe aclarar que no hay una única manera de hacerlo.
En la situación analizada, es posible ubicar dicha respuesta en una escena breve en la cual, el Dr. Foreman, se encuentra con Janice para decirle que podría llevar a cabo el mismo tratamiento pero aplicando la droga en menores dosis, lo cual le produciría menor cantidad de nauseas. Esta situación permite localizar, como figura de la culpa, el arrepentimiento de Foreman. Arrepentimiento generado debido a la interpelación producida en el Tiempo 2.

A partir de esta respuesta, que retoma y resignifica el Tiempo 1, el circuito se cierra. Se cierra quedando en el plano de lo moral, de lo particular, sin que la dimensión ética se ponga en juego. Esto se debe a que la culpa, figurada en forma de arrepentimiento, vela, no permite poner en juego la responsabilidad subjetiva del sujeto.

No obstante, a través de la figura de la culpa es posible hallar el camino hacia la responsabilidad subjetiva. Tal como se formula teóricamente, la culpa es el reverso de la responsabilidad. Con lo cual, la figura de la culpa no sólo vela, tal como expusimos anteriormente, sino que también devela, permitiendo rastrear la responsabilidad subjetiva. Es en este punto donde interesa retomar el Tiempo 3, mencionado ligeramente en el punto 2. Este último tiempo también es una forma de respuesta que resignifica el Tiempo 1 pero, que involucra, a diferencia de la anterior, un hacerse responsable, un cambio de posición subjetiva, un acto que permite el advenimiento del efecto sujeto.

En conclusión, si afirmamos que Foreman debe correrse de su posición omnipotente, de sujeto no castrado para, de esta manera poder “superar” el hecho de estar enamorado de la Dra. Remy, quien conlleva una enfermedad terminal, es decir, que el “supéralo” va dirigido hacia él mismo, el final del episodio, donde se observa a Foreman abordando finalmente a Remy, permite dar cuenta de un cambio de posición subjetiva. La última escena demuestra que el sujeto se hizo responsable subjetivamente desbordando, de esta manera, el campo de lo moral para dar lugar a la dimensión ética. Nos encontramos ante un Tiempo 3 que estaría confirmando la hipótesis clínica planteada anteriormente.

Referencias

D´Amore, O.: Responsabilidad y cullpa. En: la transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.

Fariña, J. J. M.: Responsabilidad: entre necesidad y azar.

Mosca, J. C. (1998). Responsabilidad, otro nombre del sujeto. En: Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.

Salomone, G. Z.: El sujeto dividido y la responsabilidad. En: La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.

Sartre, J. P: El Muro. Editorial Losada, Bs. As., 1972.



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