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Descongelar el deseo. Una lectura sobre frozen

por González, María Florencia

Universidad de Buenos Aires

Resumen

El propósito de este trabajo es realizar un análisis acerca de la película “Frozen. Una aventura congelada” (2013) tomando a una de sus protagonistas, Elsa, la princesa de Arandelle para indagar acerca de las coordenadas subjetivas que la movilizan a deshacerse y desasirse de los mandatos sociales que la oprimían. A su vez se pretende desplegar cuestiones acerca del acto ético y si es posible un deseo que se sostenga por fuera del lazo al otro. Se intentará dar algunas posibles respuestas, sosteniendo la tensión intrínseca a la particularidad del caso.

Para ello se tomarán autores tales como Lacan, J. en sus enseñanzas del Seminario VI y Seminario VII así como también a Fariña, J.M. y sus aportes sobre el acto ético, entre otros.

La metodología de la investigación será de tipo cualitativa, utilizando como técnica la recopilación de datos bibliográficos y el análisis de la película que será construido y analizado según la lógica y los conceptos psicoanalíticos.

Palabras Clave: acto | ética | deseo | sujeto

Thaw desire. A read about frozen.

Abstract

The purpose of this work is to carry out an analysis about the movie “Frozen. A frozen adventure” (2013) taking one of its protagonists, Elsa, the princess of Arandelle to inquire about the subjective coordinates that mobilize her to get rid and detach from the social mandates that oppressed her. In turn, it is intended to display questions about the ethical act and if possible a desire that is sustained outside the bond to the other. An attempt will be made to give some possible answers, maintaining the intrinsic tension to the particularity of the case.

For this, authors such as Lacan, J will be taken in their teachings from Seminar VI and Seminar VII as well as Fariña, J.M and their contributions on the ethical act, among others.

The research methodology will be qualitative, using as a technique the compilation of bibliographic data and the analysis of the film that will be constructed and analyzed according to logic and psychoanalytic concepts.

Keywords: ethics | act | desire | subject
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La película Frozen. Una aventura congelada (2013) propone pensar algunas preguntas en relación al acto ético, el deseo y el lazo al otro. De esta manera se delinean algunas cuestiones: ¿Es posible que un deseo se sostenga en soledad, sin el lazo a otros? ¿Es el deseo un recorrido en soledad al igual que el acto ético? ¿Es vía un acto ético que Elsa se diferencia de los estereotipos sociales de las princesas Disney? ¿Existe un acto ético en ella?

Elsa es una de las princesas de Arendelle y tiene poderes extraordinarios para generar hielo con sus manos. En el transcurso de su primer infancia utiliza esos poderes para jugar con su hermana, la otra princesa de Arandelle, llamada Anna. Fue de ese modo, jugando, que Elsa hiere accidentalmente a Anna. Sus padres se ocupan del asunto y llevan a sus hijas a la tierra de los Trolls, donde uno de sus líderes cura a Anna y sentencia que por su bien borrará los recuerdos de Anna con su hermana. A su vez aconseja a Elsa, que era la mayor de las dos, que debe controlar sus poderes. Sus padres, reyes de Arendelle, aíslan a sus hijas del resto del pueblo y entre ambas princesas se distancian, Elsa atravesará el resto de su niñez y la adolescencia ignorando a su hermana con el objetivo de no hacerle daño, ya que no podía controlar su poder.

Pero cada vez más se sentía ajena a si misma ya que en vez de intentar integrar y hacer algo con su magia, la fue evitando, reprimiendo y suprimiendo, cargándose de culpa y dolor. De acuerdo con Freud (1917) podríamos describir a Elsa del siguiente modo:

“El Yo se siente incómodo, tropieza con límites a su poder en su propia casa, el alma. De pronto, afloran pensamientos que no se saben de dónde vienen; tampoco se puede hacer nada para expulsarlos. Y estos huéspedes extraños hasta parecen más poderosos que los sometidos al Yo; resisten todos los ya acreditados recursos de la voluntad, permanecen impertérritos ante la refutación lógica, indiferentes al mentís de la realidad. O sobrevienen impulsos como si fueran de alguien ajeno, de suerte que el Yo los desmiente, pese a lo cual no puede menos que temerlos y adoptar medidas preventivas contra ellos. El Yo se dice que eso es una enfermedad, una invasión ajena, y redobla su vigilancia; pero no puede comprender por qué se siente paralizado de una manera tan extraña”. (Freud, 2008, p.133)

En conversaciones con sus padres, Elsa les dice: - “Tengo miedo, seguirá creciendo”. Luego de un tiempo, ya de adolescentes, sus padres fallecen y 3 años más tarde, Elsa cumple 21 años y tiene que asumir la corona de Arendelle. Un evento que la llena de temor a que sus poderes se muestren delante de todos. En las canciones dice, intentando convencerse, pero a su vez, dialogando con su voz interna:

Un movimiento en falso y lo sabrán.
Pero es hoy y nada más,
La angustia de existir.
No has de abrir tu corazón

Esas fueron las palabras que sentenciaron su infancia, a modo de mandato superyoico sus padres dijeron que debía ser una “Buena chica” y “no abrir su corazón”.

El castillo reabre sus puertas para la Coronación de Elsa, entre ellos el príncipe Hans, del que Anna se enamora. Al pedir su mano, Elsa se niega a conceder este matrimonio, Anna se enoja y le quita el guante que cubría su mano para impedir desatar el hielo, guantes que había puesto su padre para que contuviese esa magia.

Sin el guante impuesto por su padre y retirado por su hermana de su mano, ¿qué podría impedir que se desate su poder y ocurra una catástrofe? Intentando controlar esto Elsa termina con la fiesta y Anna, la increpa delante de todos “¿Por qué rechazas a todos? ¿Por qué te da tanto miedo?”. Desata así la furia del poder, y sin su guante, frena a todos con hielo congelando también el castillo y a su pueblo. A los gritos de “es un monstruo, atrápenla”, Elsa sale corriendo, avergonzada y bajando la mirada frente a su pueblo, huye de allí dejando al reino en un eterno invierno.

Va construyendo un camino de hielo sobre el agua del mar que rodeaba el pueblo, de este modo Elsa renuncia a su corona y una vez que ha dejado atrás Arandelle, ya en las altas montañas canta Libre soy, de donde se puede subrayar una frase particular “El frío es parte también de mi”.

Se siente libre, dejando su historia de vida atrás, los mandatos paternos y sociales, y al cantar relata que también atrás ha dejado los miedos que la ataban. Probará qué puede hacer, sin limitarse, mientras va creando un hermoso palacio de hielo donde comenzará una vida distinta y en soledad, solo la acompaña Olaf, un muñeco de nieve que habían construido ya desde la infancia junto a Anna.

Es un momento de la película donde se imprime el carácter de lo heroico, Elsa comenzará a sostener su vida con esa creencia de ser libre y a vivir de acuerdo a ella misma, integrando ese lado distinto de su existencia, el hecho de poder hacer hielo con sus manos. Es un acto que es realizado en soledad y que se desprende de las exigencias que ha tenido sobre ella misma a lo largo de su vida.

Surge la pregunta acerca del acto o el accionar de Elsa, por un lado: ¿es un acto ético esta huida de Elsa hacia su “libertad”? ¿O un simple accionar de una adolescente que se rebela frente a los mandatos impuestos?

Parafraseando a Fariña (2002), un acto ético se conforma siempre en soledad, lo cual no significa que no se pueda estar acompañado por otros, sino que interpela al sujeto en su más íntima reflexión, es un acto que resiste a cualquier generalidad y por eso toma un carácter suplementario de lo moral, no la complementa, sino que la suplementa. Se trata de la puesta en juego del singular-universal de la especie humana, allí es donde se despliega la ética.

A lo largo de esta primera parte del film, cada vez que ella es interpelada por su voz interior, la niega rotundamente, la hace callar, redoblando así la rigidez superyoica. Su padecimiento es tan grande que no logra animarse a sostenerse interrogada, ni siquiera a cuestionar a los otros (a sus padres, por ejemplo). Si consideramos las coordenadas donde encontramos el acto ético, Elsa huye creyendo que en soledad encontrará su libertad. Es notorio, a partir de este accionar, cómo ella logra hacer del hielo un castillo, un muñeco y despilfarra magia por doquier. Pareciera que esa “liberación” que la tenía encadenada ahora se pusiera a jugar en otra dimensión, es quizás entonces desde ese lugar adolescente que se rebela contra las normas y la moral de su comunidad, los mandatos paternos, como puede en un primer momento dejar atrás aquello que la habitaba como monstruo, aquello que la intranquilizaba, para desde ahí mismo comenzar un acto creativo, una sublimación de su poder.

Yankelevich (2016) ubica que:

“Sólo una disminución de la idealización puede permitir, eventualmente, la sublimación. Allí el sujeto puede emerger y producir un saber de sí que no desconocía enteramente, pero que ahora sí puede ser llevado a sus consecuencias. Esta articulación lógica en acto es lo que permite una ética. La segunda sin la primera es parloteo necio, la primera sin la segunda es hacer de aprendiz de hechicero”.

Siguiendo esta línea, podríamos pensar que ese momento tan excitante del film de Disney, que pretende mostrar una Elsa “liberada”, lo es en un sentido, pero no comporta lo que se considera un acto ético. La ética no se sostiene de meros pensamientos, en el sujeto del pensamiento y la reflexión, la ética precisa del acto “es la posición del sujeto frente a su soledad, (…) a lo que está dispuesto a afirmar y firmar” (Ariel, 1994), una dimensión del acto donde el Otro no existe. De este modo se ubica así un segundo momento, Elsa construyendo su castillo, un lugar para habitar, donde vivir en soledad incluyendo, como ella dice, al frío que también la habita.

Se puede decir que el accionar de Elsa luego del momento de la Coronación es impulsado por una desidealización que opera como empuje, la del mandato paterno y los imperativos sociales. Escena siguiente, se la observa cantando, en soledad y aliviada produciendo un saber-hacer con el hielo otorgándole otro sentido, otra forma. Es aquí mismo donde ubicamos el pasaje subjetivo de Elsa: de monstruosa a mágica.

Sin embargo, su hermana Anna comienza una búsqueda incesante, al encontrarla le dice que ha dejado el invierno eterno en Arandelle y que debe volver para restablecer las cosas. Y cuando veíamos en Elsa a nuestra gran heroína, liberada de sus ataduras y habiendo conformado un saber-hacer con su magia, hecha a Anna del castillo de hielo y para callarla, congela sin querer su corazón. Elsa, consternada, se pregunta qué hacer, habla consigo misma y se dice “yo nunca libre voy a ser”. Es en este punto donde nos encontramos con nuevos interrogantes, por un lado, si el deseo de Elsa era despojarse de sus antiguos miedos y rearmar su vida en soledad, sin su hermana, ni su pueblo, ¿Es posible sostener un deseo sin el lazo al otro? Por otro lado, ¿qué responsabilidad le atañe a Elsa por el congelamiento del corazón de su hermana?

Intentaremos responder ambas preguntas realizando un recorrido por los conceptos de deseo, sujeto y responsabilidad.

El deseo en sus orígenes es pérdida, pero la vuelta lacaniana es que el deseo es el deseo del otro, esto es, no hay deseo sin otro. Para poder pensar el lugar del deseo en Elsa debemos en primer lugar hablar del lugar del sujeto, ya que no es desde el Yo que se desea, el deseo encuentra hospedaje en el sujeto del inconsciente.

Comencemos diciendo que encontramos dos ordenamientos en el sujeto, por un lado, lo que se puede nominar como un sujeto autónomo (Salomone, 2010) y por otro el sujeto del inconsciente.

El sujeto autónomo es el sujeto del Derecho, somos todos nosotros, ciudadanos, por ejemplo, que circulamos sabiendo las Normas que rigen nuestra sociedad. A su vez, podemos ubicar a este sujeto del lado de la moral, del lado del campo Normativo, de lo que se contempla como un “para todos”. Este sujeto autónomo, por ejemplo, tiene una responsabilidad jurídica, conocer sus derechos y obligaciones.

En cambio, el sujeto del Inconsciente está sujetado entre significantes a su inconsciente, el cual también tiene sus leyes pero que no contemplan un “para todos” sino a lo más singular de cada quien.

Es en este campo que nos ubicamos en la dimensión de la emergencia de lo diverso, lo que se encuentra abierto a que aparezca algo distinto, a que emerja un singular. Por eso podríamos decir que estamos también en el campo del No-todo.

Y ¿cuándo emerge lo distinto en Elsa? Claramente, echar hielo desde las manos es sobrenatural, es algo distinto. Elsa tiene el poder para generar hielo: congelar una ciudad y a sus habitantes y también construir castillos y muñecos. Por lo tanto, podemos plantear aquí que la libertad a la que aspira Elsa no va de suyo, tendrá que ir a la búsqueda de un deseo en ella que sostenga en el devenir de los pasos de su vida qué hacer con eso singular que la habita.

Elsa pretende en ese momento que ubicamos como la huida creer que al fin encontró la libertad. Es importante a su vez mencionar que este accionar la deja en otra posición, en un lugar solitario, que al menos le permitirá encontrar en la oscuridad una posibilidad, encontrar en el vacío de la soledad, qué es lo que hay en potencia. Entiendo este momento como un tiempo de producción de vacío para que emerja luego un acto: un saber-hacer con su parte más potente y aterradora, el lugar de la invención, la creación; una dimensión suplementaria y no complementaria de lo que la moral, las leyes, etc. puedan decir.

Mas adelante, Elsa es atrapada por los guardias que habían tomado el control de Arandelle. Anna con el corazón helado está próxima a morir y Elsa atrapada en una cárcel en el reino, con las manos atadas, sin poder hacer demasiado. Hacia el final de la película, Anna sabía que solo un acto de amor podía deshacer el hechizo del hielo y así evitar morir, ella impide que maten a Elsa y queda congelada, Elsa abraza a su hermana quien ahora se ha convertido en hielo, llora desesperadamente y Anna revive. Elsa le dice: - “Te sacrificaste por mí”. Uno podría pensar que el acto de amor de Anna por su hermana Elsa, impedir que la maten, la salva a ella misma. Así Elsa descubre que solo un acto de amor descongela el hielo. ¿Amor a quién? ¿Al prójimo? ¿A ella misma? ¿es el accionar de Anna (el de impedir la muerte de Elsa) un acto de amor hacia su hermana o hacia ella misma?

Actuar para el bien del otro no nos salva, sino que hace más grande la factura, la cuenta a pagar, a pesar de todo nuestro deseo retorna. Lacan lo llama “Ceder en su deseo” y lo deja asociado al sentimiento de culpa. Acompaña siempre el destino del sujeto de alguna traición. O se traiciona a si mismo o tolera que alguien lo traicione. Lacan sostiene de este modo una pregunta ética “¿Has actuado conforme al deseo que te habita?” (Lacan, 2011, p. 381).

Podemos decir que si bien el deseo se hace un lugar en lo más singular de cada quien no es sin el Otro que se sostiene. El film da cuenta de esto y la escena final lo firma y sella: no nos salva actuar para el Soberano Bien ni el Bien del Otro, sino más bien la posibilidad de que emerja un sujeto del inconsciente que se sostenga en una identidad deseante, es solo desde allí desde donde podemos vivenciar la experiencia de lo amoroso (en el film, lo que iba a salvar a Anna de la muerte era solo un acto de amor), de un acto que nace en uno mismo, en soledad, interpelándonos y atravesándonos, el cual no será sin efectos sobre los otros, como buscando en ellos un pedacito nuestro, y haciendo que nos reencontremos cada vez.

Referencias

Ariel, A. (1994). Una poética del estilo. En El estilo y el acto. Buenos Aires: Editorial Manantial.

Lacan, J. (2011). El seminario VII: La ética del Psicoanálisis. Buenos Aires: Editorial Paidós.

Salomone, G. Z. (2006). El sujeto autónomo y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Buenos Aires: Editorial Letra Viva.

Salomone, G. Z. (2006). El sujeto dividido y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Buenos Aires: Editorial Letra Viva.

Fariña, M. J. (2002). Del acto ético. En Ética: un horizonte en quiebra. Buenos Aires: Editorial Eudeba.

Fariña, M. J. (2002). Ética: un horizonte en quiebra. Buenos Aires: Editorial Eudeba.

Freud, S (2008). Una dificultad del psicoanálisis. En Obras Completas, Tomo XVII. Buenos Aires: Argentina. Editorial Amorrortu.

Yankelevich, H. (2016). El acto analítico en Freud y Lacan. Disponible en: https://www.letrasopacas.org/2016/03/el-deseo-que-el-analista-hace-existir.html



NOTAS



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COMENTARIOS

Mensaje de Maria Lourdes Portilla  » 31 de octubre de 2020 » liclourdesportilla@live.com.ar 

Elsa y Anna protagonizan una historia diferente sin duda. Nos habla de amor fraternal y superación de miedos y obstáculos. Celebro que Disney nos muestra en Elsa una mujer independiente, puede ser áspera y agresiva, y esta condenada a una soledad que elije por sus poderes que llegan a lastimar a su hermana, y por el mandato yoico que sus padres le dejan donde debe ser una niña buena. La pelicula muestra que alguien puede elegir ser mas alla de los mandatos, que se puede elegir mas alla de lo establecido. "Libre soy"!!!! canta, y rompe con la clasica historia de Disney donde la princesa enamorada del principe encantador termina felices por siempre. Elsa desde niña vivio asustada por la falta de control de sus emociones, "oculta, no sientas" le habian dicho y es asi que crece en el miedo y el aislamiento. La pelicula promueve la liberacion en contra de la opresion de los mandatos. No reprimir sus emociones sino controlarlas la lleva a Elsa a terminar con el invierno de Arendelle. El camino era ser quien era. Una relacion mas etica con su deseo.



Mensaje de Claudio Pastén  » 31 de octubre de 2020 » cpasten@ucn.cl  

En la película y en análisis se pueden observar dos fenómenos interesantes. El primero, ciertamente, tiene que ver con la integración en su vida psíquica de un aspecto que rechaza: su poder de congelar y crear con el hielo. Una vez integrado este aspecto, la protagonista se siente aliviada: “El frío es parte también de mí”, dirá. Sin embargo, hay otro aspecto que se traslapa al anterior: apartándose de las constricciones que le producirían los demás, ha logrado integrarse, pero a medias. Ya que lo ha hecho ganando su libertad. Pero una libertad negativa. Es decir, ha logrado ser ella misma, pero alejándose de los demás. Ha logrado su libertad negativa, pero el precio ha sido alto: ha tenido que alejarse de su hermana, y de los habitantes de su reino, que como reina, están a su cargo. Lo que implica que su paz interior ha tenido como precio el aislamiento, abandonando de los seres que le importan: su hermana y su pueblo. Por tanto, el precio ha sido no ser parte del cuerpo social del que forma parte, para integrarse psicológicamente por medio de la libertad que la aparta de las constricciones. No obstante, el abandono de la alteridad nos altera como humanos. Nos deshumaniza. Por ello, solamente cuando se integra al grupo humano al que pertenece logra, recién, su integración psicológica y en concordancia con una vida ética. Ciertamente, la ética y la psicología dos dimensiones diversas del ser humano. Pero entre ellas existe una relación profunda: son inversamente proporciones. Mientras más psicológicamente enfermo me encuentre menos ético será mi actuar. Y viceversa.
En definitiva, creemos que al final Elsa integra su vida psíquica cuando se da cuenta que la libertad no es libertad de, sino libertad para.



Mensaje de Nadia Garcia  » 29 de octubre de 2020 » garcianadiasoledad@hotmail.com 

En esta época de lucha infinita que estamos atravesando las mujeres, celebro profundamente las películas como Frozen, en donde se puede ver claramente como Disney rompe con la historia clásica de la princesa enamorada de un príncipe encantador y nos permite disfrutar de una protagonista diferente.
Elsa nació con el poder de crear hielo, son sus emociones las que desatan sus poderes y tiene miedo de convertirse en un monstruo y dañar a los demás. Su relación con su hermana Anna es distante, “Elsa huye creyendo que en soledad encontrara su libertad” sostiene la autora de este escrito, y es a partir de este momento que se refugia en un gran castillo de hijo, bajo el argumento, de que es allí donde pertenece y que en ese lugar ya no podrá dañar a nadie. Elsa canta "Mirando a la distancia, pequeño todo es y los miedos que me ataban, muy lejos los deje" ,cantando este himno de liberación, se siente por fin libre, logra romper los mandatos superyoicos, aquellos mandatos paternos y sociales han quedado atrás, muy atrás, Elsa ya no tiene miedo.
En su texto, Alejandro Ariel nos plantea que la ética no es una conducta, no hay conductas éticas, hay actos éticos, actos creadores. La ética es la posición del sujeto en soledad, frente a lo que está dispuesta a afirmar y firmar es un sí de la posición subjetiva, es la posición de un sujeto en soledad. La ética da otra existencia que podemos llamar de la singularidad. Si bien nuestra protagonista aparece ahora como una princesa liberada, coincido con la autora que esto en sí mismo no constituye un acto ético.



Mensaje de Yanina Vera  » 29 de octubre de 2020 » yaninamailenvera@gmail.com 

“Frozen. Una aventura congelada” es una película que (de)muestra concepciones en relación al deseo, a la importancia del otro en la conformación de Sujeto, y también sobre la ética y la responsabilidad. Disney nos ha acostumbrado a que las protagonistas mujeres tienen un príncipe que las salva, que las acompaña en el recorrido de su trayecto, y sus victorias. Como La Bella Durmiente que despierta con el beso del “verdadero amor”. Otro “acto de amor que podía deshacer el hechizo”.

Elsa, considero que, es de los primeros personajes principales de Disney que transita el film sin la presencia de un varón que protagonice un acto heroico. Elsa por sí misma es quien tenía que emprender el camino de la búsqueda de su libertad, de afrontar sus miedos, de reconocer-se, de permitir-se regresar a su hogar después de tanto tiempo encerrada, también, con un súper yo pujando constantemente.

La canción más conocida del filme es “Libre soy”. Libertad. ¿Libertad? ¿Desapegar-se de quién y de qué? ¿Es huir o elegir irse? Como se propone en este análisis, Lacan habilita la pregunta sobre “¿Has actuado conforme al deseo que te habita?”. ¿Para qué se va?

Claro que la presencia del Otro, de Otro que nos aloje como sujetos deseantes, será importante para la constitución del aparato psíquico. Su hermana, Anna, canta una canción con su futuro esposo, que dice “La puerta es el amor”. Una puerta que se abría, no como esa puerta, esa barrera que separaba a las hermanas desde niñas para poder jugar y compartir. Un momento sumamente importante en la vida de dos niñas que ansiaban el encuentro con este otro significante. “Tu compañía hace falta aquí”, le canta Anna a Elsa. Claro que faltaba, claro que esa ausencia era notoria y que ansiaban el momento de re-encontrarse y compartir una con la otra.

Celebro y agradezco la lectura y análisis propuesto para este filme, distinto y cercano a lo que nos convoca como futuros profesionales de la salud mental.



Mensaje de NoeliaScalabrini  » 28 de octubre de 2020 » noescala@gmail.com 

En primera instancia me gustaria contar que siempre vi en las películas de Disney un más alla de lo que ellas muestran en pantalla. Amplios analisis se abren como un abaníco ante nosotros al ver estas peliculas, todas siempre ligadas a ideales que se crean en torno a las princesas que las protagonizan.
Frozen es una pelicula que disfruté mucho y uno de los primeros análisis que se vino a mi mente fue justamente ligado al deseo que habita en Elsa y como la presión de los mandatos superyoicos ligados a lo que aparece como prohibido lo obturan y torturan tambien al sujeto en cuestión. Ella debe ser una “Buena chica” y “no abrir su corazón” llevando a Elsa a sentir que todo se congela, que es mejor estar en soledad. Esto, por supuesto, nunca aparece solo, sino que siempre esta acompañado de la culpa. Sin embargo, al final, siempre se vuelve a remarcar, no solo que el "deseo es siempre deseo del Otro", sino también que el ser humano es ineludiblemente un ser tanto individual como social.
"Libre soy" corona a esta película, se la reconocía por esta frase y se escuchó durante mucho tiempo como resonaban en muchos estas dos palabras. Lo que me lleva a cuestionarme ¿Qué hay en este deseo de Elsa de ser libre que hizo mella en tantas personas?



Mensaje de Clézio dos Santos  » 15 de octubre de 2020 » cleziogeo@yahoo.com.br 

Frozen e o envolvimento das relações familiares com destaque o envolvimento entre irmãs. A relação de uma contexto mais próximo do mundo onde vivemos atualmente. A ausência dos pais seja pelo acidente ou pela ausência do dia a dia, temos relações familiares desenvolvidas sem a presença dos pais. Dessa forma essa nova versão de princesas da Disney demonstra o momento onde o isolamento em nome da proteção é efetivada e friamente executado, mas a busca de uma das irmãs reaquece a relação familiar e efetiva a aproximação.
Vamos pensar em nossas relações e ver o quanto estamos distantes e o quanto a friagem é prejudicial no trato familiar. O desafio está posto.



Mensaje de Victoria Tomio  » 13 de octubre de 2020 » tomiovictoria1@gmail.com 

Me parece sumamente novedoso e interesante un análisis de este tipo sobre Frozen.
En un comienzo, es el Troll quien le dice que debe controlar sus poderes. También sus padres. Luego va interiorizando todas esas voces y procurando ella misma “no abrir su corazón”, tal como sus padres le dijeron. “No lo dejes salir, contrólalo, no sientas, ¡no sientas!” se repite una y otra vez en una de las escenas mientras presiona su cabeza. Pero cuanto mayor empeño pone en ocultar sus poderes, con mayor intensidad pulsan por surgir cada vez. Los recursos de la voluntad consciente se revelan insuficientes. Ese poder es reprimible, pero también es indestructible.

Elsa huye del reino rebelándose contra aquellos mandatos que resultaban aplastantes y que sentenciaron su infancia (desde niña vive encerrada, aislada y con temor, bajo la idea de que podía provocar daño con sus poderes y la falta de control sobre ellos). Con ese poder que antes intentaba ocultar a toda costa porque generaba catástrofe, ahora construye castillos y muñecos.

Sin embargo, huir no es sinónimo de libertad. Transgrede lo que los mandatos sociales establecen. Y la transgresión es nombrable por el lenguaje de la situación, forma parte del universo que se pretende completo. Se posiciona en contra de ellos, por ende se trata de una dimensión complementaria de lo que la moral y los imperativos sociales puedan decir. Sin embargo, me parece interesante rescatar, al igual que el artículo, que la soledad le permitirá un tiempo de producción de vacío que es condición del acto creador.



Mensaje de Ayelén Boghossian  » 8 de octubre de 2020 » ayelenboghossian1@gmail.com 

Según Ricoeur la identidad puede ser pensada como una narrativa, ya que la Identidad Narrativa aparece en un movimiento pendular y dialéctico entre lo discordante y lo concordante, lo coherente y lo incoherente. Es así, que la Identidad Narrativa se organiza a través de relatos que tienen la función de organizar y dar mayor coherencia a la vida. El sujeto edifica su identidad, y pueden producirse “rupturas biográficas o narrativas”. En este sentido, se plantean ciertos procesos que en el film podemos encontrar en dos tiempos.
Primer tiempo. La figuración está relacionada a la forma en que nos vemos y como creemos que nos ven. Elsa, con pocos años de vida, se figura como una niña con poderes mágicos para generar hielo, y utiliza los mismos para jugar con su hermana, Anna. Luego, aparece lo que se llama refiguración, siendo un momento de crisis, donde hay una discontinuidad de sentido y se cuestionan dimensiones centrales o de alto valor de sí mismo. En este momento de crisis, vemos que Elsa hiere accidentalmente a Anna con sus poderes y es por este motivo, que los padres deciden aislar a las hermanas. Elsa ya deja de ser aquella niña que divierte a su hermana con sus poderes, sino que pasa a ser peligrosa. Elige suprimir su magia en lugar de dominarla, haciendo que se vuelva más insegura. En un tercer momento, encontramos el proceso de configuración, que es la respuesta para cerrar el proceso anterior, donde se reconstruyen los relatos de si en base a un sentido, un fin. Este proceso hace que el sujeto pueda verse nuevamente con una representación mas equilibrada de sí mismo. Tres años después del fallecimiento de sus padres, cuando Elsa cumple 21 años, es coronada Reina de Arendelle; un evento al que le teme mucho, porque piensa que sus poderes podrían salir a la luz delante de todos, lo que termina sucediendo. Ella huye del reino y se instala en la Montaña del Norte, y crea un palacio de hielo en el que empieza a vivir una vida solitaria, donde adquiere una nueva figuración de sí. ¿Podríamos pensar este tercer momento como una configuración? ¿O es solo una falsa solución?
Segundo tiempo. Anna va a buscar a Elsa e intenta convencerla de volver. Elsa se niega, y con el escaso manejo de sus poderes logra congelar el corazón de Anna. Esto genera un nuevo momento de crisis emparentado con el momento de refiguración del primer tiempo. En un tercer momento de configuración, cuando Anna vuelve a congelarse intentando impedir que asesinen a Elsa, Elsa la abraza y Anna repentinamente se deshiela, constituyéndose en un acto heroico por el acto de verdadero amor descubriendo que su magia es controlada por el amor. Tal como dice este artículo: a Elsa la salva la posibilidad de que emerja un sujeto del inconsciente que se sostenga en una identidad deseante, siendo solo desde allí donde se puede vivenciar la experiencia de lo amoroso, de un acto que nace en uno mismo, en soledad, que interpela y atraviesa. Este acto no es sin efectos sobre los otros, sin efecto sobre Anna. Este es el verdadero momento de configuración, el momento del acto que nos brinda una figuración de nosotros mismos que se sostiene en el deseo, y en este caso, en el amor.



Mensaje de Flavia Caserta  » 28 de septiembre de 2020 » fpc_1982@yahoo.com.ar 

Película de la saga Disney princesas, más que interesante. no solo por lo dicho en este excelente artículo , sino por el corte que la empresa cinematográfica infantil realiza desde el punto de vista de lo esperado en una princesa, sabiendo la identificación que muchos niños y niñas encuentran en sus films y las consecuencias de esa identificación en sus vidas adultas.
Aquí lejos de mostrar una princesa que espera, muestra una princesa que lucha por liberarse de esas ataduras superyoicas impuestas por sus padres, una princesa que busca llevar a la represión sus pulsiones para poder cumplir el mandato familiar de ser la reina esperada.
Tranquilamente Disney, ante la crítica de esta nueva generación y la necesidad de captar su consumo, podría haber mostrado en esta princesa todo lo contrario a las anteriores y así calmar las voces que amenazaban con la continuidad de las princesas de Disney.
Pero rescato, a mi entender, que fue más allá, logro poder mostrar que no existe el extremo, logro mostrar que no es mostrarse como sumisa ante el deseo de los otros, pero que tampoco es posible ir en busca del deseo propio sin que esto tengo consecuencias en la vida de aquellos, o que es lo que le importa a esta princesa, y a todos, que nuestro acto individual tenga consecuencias en la vida de nuestros otros significativos.



Mensaje de María Eugenia  » 11 de septiembre de 2020 » ecabrera_pando@hotmail.com 

Gran parte del acontecer que la autora describe en el artículo se reeditan en la secuela de la historia de Frozen, estrenada en el año 2019.

La historia transcurre tres años después de los eventos que se narran en la película de 2013.

Una voz llama y convoca a Elsa, las escenas se suceden y la respuesta a esa voz despierta “los espíritus elementales”, que comienzan a azotar al pueblo de Arendelle.
Nuevamente, la tensión se hace presente, Elsa aparece otra vez como atrapada, entre su rol para con su familia y su reino y aquello que la invocaba, situación que puede leerse de la letra de la canción “Into the Unknown (Mucho más allá)”, “Puedo oírte, déjalo/ Hay quien se arriesga pero yo no/ Más de mil razones hay par seguir igual/ Oigo tus susurros que ojolá se fueran ya”, “No habla una voz, eres un ruido en mi interior/ Y aunque te oyera y es que no/ No hay más que hablar, adiós/ Todo aquel que he querido está en este lugar/ Perdóname sirena no te voy a escuchar/ Viví ya mi aventura y todo quedo ahí/ Tengo miedo de seguirte y arriesgarme a ir/ Mucho más allá..” .

Estas letras permiten advertir tal como había sido indicado por la autora que cada vez que Elsa es interpelada por su voz interior, la niega rotundamente, e intenta hacerla callar, redoblando cierta rigidez superyoica.

La canción transcripta da cuenta de los sentimientos que emergen nuevamente en Elsa, el sentirse atrapada, limitada por su “deber ser” como reina de Arendelle, sujeta a los mandatos paternos y sociales, e inmersa en un sentimiento de extrañamiento “O tal vez sea alguien que es muy parecido a mi/ Que en su interior sabe que no es de aquí”. Aparece así lo que la autora ha expuesto al indicar “podemos plantear aquí que la libertad a la que aspira Elsa no va de suyo, tendrá que ir a la búsqueda de un deseo en ella que sostenga en el devenir de los pasos de su vida qué hacer con eso singular que la habita”.

Responder a esa voz y emprender una búsqueda respecto del origen del poder y esa necesidad que comienza a anclarse respecto de su lugar en el mundo. La letra de la otra canción “Show Yourself” (Muestrate) que Elsa llega cuando arriba a Antohallan, “Eres la respuesta que he esperado/ Toda mi vida/ Oh, muéstrate/ Dejame ver quién eres”

Cabe aquí recordar la advertencia hecha por uno de los Trols a los que habían acudido los padres de Elsa y Ana, “Elsa, tu poder seguirá creciendo, hay algo muy hermoso en él pero también muy peligroso. Tienes que aprender a controlarlo, el miedo será tu enemigo”, ante esto ella fue evitando, reprimiendo y suprimiendo, cargándose de culpa y de ahí, la autora de “Descongelar el deseo” evoca una frase de Freud (1917) muy acertada a mi parecer. Ante esa voz, que indaga, que pregunta que moviliza, Elsa se tensiona pero no queda ahora atrapada sino que es a partir de dicha interacción con esa voz, en ese dialogo que podríamos decir interno, ese llamado que ella misma se realiza da inicio a esa búsqueda del origen y de su lugar en el mundo hasta ese momento adormecida o aplacada por su rol y lugar como hermana de Ana y reina de Arendelle. El poder no encuentra ahora limites en su propia casa y se despliega, esa búsqueda que la lleva a su viaje hacia Ahtohallan.

La búsqueda no solo de los orígenes de su poder, de su lugar, su por qué y para qué la llevan también a ir a ese más allá, adentrarse en lo desconocido y desplegar un acto ético -la autora Gonzalez, María Florencia había dado cuenta de las coordenadas en que dicho accionar aparecía en la primera película de Frozen- que aparece ahora en escena cuando queda en la situación de “Si lejos vas será el final”, y se sumerge con el objetivo de poder advertir y desmenuzar la tragedia o maleficio que operaba sobre Arendelle, desequilibrio a restaurar, a partir de los hechos acaecidos en “ese encuentro” entre los pueblos de Arendelle y Northuldra, de cuyo desenlace había sido responsable su abuelo paterno, el rey Runerard.

Destaco que aquí encuentro también cierta reminiscencia a un contexto de una tragedia que alcanza a tres generaciones, tal como en Antígona.

Es por ello que a diferencia de lo que acontecía en la primera edición de Frozen, ese sentimiento que habitaba en Elsa, de sentirse cada vez más ajena a si misma ya que en vez de intentar integrar y hacer algo con su magia, encuentra ahora un cauce en su lugar como el quinto elemento y ese puente entre el “lugar que habita” y el lugar cedido ahora a Anna quien luego de salvar al pueblo, da cuenta de su lugar y asunción del rol como nueva reina de Arendelle.




Película:Frozen: Una aventura congelada

Titulo Original:Frozen

Director: Chris Buck | Jennifer Lee

Año: 2013

Pais: Estados Unidos