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Sujetos sociales de poder, comunicación comunitaria e intervención psicosocial

por Valenzuela Issac, Cristian Emiliano

Instituto Primera Escuela Privada de Psicología Social fundada por el Dr. Enrique Pichon-Rivière

Resumen

El film Elefante Blanco (Pablo Trapero, 2012) muestra la lucha de dos curas tercermundistas que trabajan en el barrio Ciudad Oculta ante el trasfondo de problemáticas sociales estructurales de la comunidad. Si bien este film ha aportado a la visibilización del conflicto en torno al histórico edificio, se ha puesto en cuestión tanto desde el foco del Ministerio Público de la Defensa como desde medios de comunicación comunitaria cómo el film muestra la problemática social en segundo plano y como espectáculo.

En el presente escrito, deseamos presentar la experiencia del documental Hasta cuándo oculta (Mesa de Tierras, 2017), fruto del trabajo mancomunado de producción de los/as vecinos/as del barrio Ciudad Oculta de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y el Área de Extensión Académica de la Escuela Nacional de Experimentación y Realización Cinematográfica (ENERC). Un documental de realización comunitaria que intenta instalar un contradiscurso, contrario al de los medios hegemónicos, y narrar en primera persona historias y reclamos. Desde la intervención sociocomunitaria, acompañamos la emisión del murmullo para que devenga palabra política, acto de enunciación capaz de ser dicho y oído públicamente como trama narrativa que dé cuenta de procesos, articulaciones, historias colectivas y posibilite la emergencia de la subjetividad.

Palabras Clave: Social | Comunitario | Comunicación | Subjetividad

Lugares del sujeto: del ego cogito al compromiso comunitario por el otro

Hoy en día el compromiso con nuestra tarea de educadores/as y con los sujetos implicados en ésta nos invitan a reconocer y repensar ciertas nociones que enmarcan nuestro quehacer, tales como la noción de sujeto y la noción de comunicación que subyacen a nuestra práxis.

Las disertaciones filosóficas sobre el sujeto en la modernidad, era del enraizamiento del yo y endiosamiento de la razón, no han dejado de valerse de metáforas del campo semántico de la luz y la visión como instrumentos para ilustrar/iluminar sus conceptualizaciones. El sujeto moderno, cogito cartesiano, piensa, conoce, y sobre el terreno de su reflexión se instala como centro solar y fundamento de la realidad. El sujeto, en las noches de unos tiempos que abrazan el escepticismo, adquiere, sin embargo, certeza de sí, brilla, y desde allí construye un nuevo mundo, su mundo. Como punto álgido de la especulación filosófica desde el iluminismo alemán se condensará en la fórmula kantiana “revolución copernicana”, metáfora astronómica que alude al quiebre del paradigma geocéntrico, un ulterior movimiento intelectual para enaltecer al sujeto como agente, como protagonista de la historia y la ciencia. El sujeto cognoscente, ya no como una cámara de trípode inmóvil en el centro de la escena, se asume como dador de sentido de los objetos que conoce. El sujeto y su tierra se mueven, expectantes, y lo otro, las estrellas y el universo todo, reposa allí.

Además de los clásicos aspectos epistemológicos, desde nuestro campo crítico de investigación y acción, hemos de reconocer, e incluso anteponer a toda discusión, los términos pertenecientes al campo ético y político que se ponen en juego al construir un saber social de características tales como el de la Psicología Comunitaria, promotora de la participación y la transformación (Montero, 2001).

Haciendo uso de la misma fórmula kantiana, el filósofo argentino Enrique Dussel (1992) describirá también una revolución copernicana y nos invitará a virar la clave hermenéutica de un acontecimiento crucial de la historia de Occidente, el descubrimiento de América, y de ese modo reconsiderar el status atribuido a la alteridad:

"1492, según nuestra tesis central, es la fecha del "nacimiento" de la Modernidad; aunque su gestación -como el feto- lleve un tiempo de crecimiento intrauterino. La Modernidad se originó en las ciudades europeas medievales, libres, centros de enorme creatividad. Pero "nació" cuando Europa pudo confrontarse con "el Otro" y controlarlo, vencerlo, violentarlo; cuando pudo definirse como un "ego" des-cubridor, conquistador, colonizador de la Alteridad constitutiva de la misma Modernidad. De todas maneras, ese Otro no fue "des-cubierto" como Otro, sino que fue "en-cubierto" como "lo Mismo" que Europa ya era desde siempre. De manera que 1492 será el momento del "nacimiento" de la Modernidad como concepto, el momento concreto del "origen" de un "mito" de violencia sacrificial muy particular y, al mismo tiempo, un proceso de "en-cubrimiento" de lo no-europeo." (1992, pp. 7-8)

El ego cogito cartesiano devenido ego conquiro europeo. En 1492, al Otro no se lo des-cubre, sino que se lo en-cubre, se lo conquista, se lo invade, se lo saquea, se lo coloniza. El sujeto moderno, ya no centro del universo como en el medioevo, sin embargo, es aquel que conoce el mundo, el viejo y el nuevo, lo bautiza, lo nombra, lo cubre de símbolos, lo utiliza. ¿Cómo posarse ante este acontecimiento, se preguntará Dussel, desde una hermenéutica del Otro y no del Ego? He aquí el giro ético, y la apertura a que esas mismas estrellas tampoco sean inertes, sino cielo, horizonte y mirada de nuestro conocer, nuestro obrar, nuestro luchar revolucionario.

Revolución dicha de muchas maneras, y también desde muchos lugares. En la línea expuesta, la corriente de pensamiento descolonial distinguirá entre emancipación y liberación (Mignolo, 2010, pp. 20-3), siendo la primera una noción que la modernidad europea ha alzado como bandera y acuñado como moneda para afirmar la libertad de una clase social nueva como la burguesía, y la segunda, una noción más amplia por la que los oprimidos se reivindican contra las matrices coloniales de poder. No se trata de que emancipación y liberación sean opuestos irreconciliables, sino de una noción más amplia y de una noción más estrecha subsumida por la anterior. Compréndase, entonces, el lugar de enunciación que ha determinado a mediados del siglo XX el surgimiento de prácticas pedagógicas, teológicas, filosóficas y psicológicas de la liberación, donde existir no sólo es estar, contemplar, o pensar, sino poder romper, en un acto de desocultamiento, las cadenas de la opresión.

Dado el carácter excluyente del sistema del mundo globalizado y capitalista actual, la norma instalada desde un modelo de imposición cultural centralizado sería causante de víctimas, de sujetos que quedan fuera de ellas (Dussel, 2002, pp. 12-13; Valenzuela, 2014). Una práctica de la liberación, situada en la lucha, intentará legitimar la práxis liberadora desde las víctimas mismas afirmándolas en su Exterioridad, incluyéndolas sin fagocitarlas, reconociéndolas como alteridad. Dicha práctica promueve el método analéctico, que permite el acceso a la alteridad sin reducirla a la mismidad, el saber oír la demanda de ese Otro y servirlo en la práxis de liberación (García Ruíz, 2001, pp. 122).

Intervenir desde una ética de la liberación será comprometerse con el pueblo que se afirma desde su Exterioridad. Fundamentar, clarificar, expresar racionalmente y trazar un horizonte común de lucha por el reconocimiento para el ejercicio de la práxis de liberación en normas, instituciones, sistemas de eticidad; acompañar la lucha de las víctimas propiciando procesos de aprendizaje de la consciencia crítica y procesos de organización política, económica y social de los movimientos emergentes (Dussel, 2002, pp. 13-14); y desarrollar, desde el locus enunciativo latinoamericano, una propuesta crítica en torno a la categoría de sujeto (González San Martín, 2014).

En términos del campo de la Psicología Social, comprendemos que el situarse subjetivo cuando las necesidades de los individuos no son satisfechas frente a una situación de malestar u opresión puede ser tanto el de la protesta como el de la queja (P. de Quiroga, 2009, p. 33). La primera, de naturaleza activa y tendencia a la transformación para revertir las causas de la frustración; relación de rebeldía, indignación, ejercicio de poder, lucha, creatividad. La segunda, en cambio, caracterizada por la impotencia, la desesperanza, la resignación, y hasta el sometimiento; vivencia de vulnerabilidad, denigración y padecimiento frente a un otro y a una realidad percibida como irreversible. En pos de facilitar el reconocimiento por parte de los individuos como sujetos sociales de poder, desde el campo de la Psicología Comunitaria, Maritza Montero señala que,

"a pesar de que hay tendencias orientadas primordialmente hacia el asistencialismo, siempre está presente una línea que centra la atención en la comunidad, en la organización de sus miembros y en su desarrollo, insistiendo en la necesidad de participación de las personas, en el apoyo de sus cualidades positivas y en el fomento de sus capacidades, es decir, en el fortalecimiento de esos individuos y grupos para que logren por sí mismos transformaciones positivas que mejoren su calidad de vida y su acceso a bienes y servicios de la sociedad a la cual pertenecen." (2003, p. 59)

Con el fin de intervenir desde un paradigma psicosocial como agentes de transformación en el campo de lo comunitario, hemos de profundizar, a su vez, en la reflexión sobre modalidades de comunicación popular y contrahegemónicas propulsadas por organizaciones sociales y comunitarias. María Cristina Mata (2009) señala que algunas experiencias de comunicación popular se han caracterizado por producir dispositivos que promueven fuertemente la identificación entre los miembros implicados, cual refugios precarios y endógenos, como experiencias con un horizonte acotado. Exhorta, en cambio, a pensar la comunicación comunitaria como un momento de una red discursiva mayor que integre distintas personas, grupos e instituciones, cuyo horizonte mayor sea el del diálogo común con toda la sociedad, del que, en términos sociales, parecen participar predominantemente los medios masivos con lógicas desubjetivantes (Ana Quiroga, 2009; Mata, 2009; Uranga, 2009), propagandísticas y publicitarias, gritos ocasionales que instalan el acontecimiento, el hecho aislado sin concatenación. Propósitos de la comunicación comunitaria serían, en este sentido, “modificar agendas, instalarse en otros medios, en otros espacios, visibilizar temáticas, voces, actores que no están presentes en la escena pública” (Mata, 2009, p. 30).

En suma, desde la intervención sociocomunitaria, acompañamos la emisión del murmullo para que devenga palabra política (Uranga, 2009, p. 178), un acto de enunciación claro y distinto capaz de ser dicho y oído públicamente como trama narrativa que dé cuenta de procesos, articulaciones, historias colectivas sociales y políticas, y, principalmente, de la posibilidad de la emergencia de la subjetividad:

"los sujetos necesitan -aún- construir con los otros/as las narrativas y relatos de vida que sostengan y generen sentimientos de continuidad e historicidad para sus existencias, que permitan enorgullecerse de sus habilidades, competencias y creatividades, y que permitan atesorar la memoria de lo vivido como capital relacional y simbólico." (Fuks & Lapalma, 2011, p. 60)

Miradas de ciudad oculta para el visor hegemónico: Elefante blanco (Pablo Trapero, 2012)

El famoso edificio denominado Elefante Blanco se erige desde Ciudad Oculta, en la zona sur de la Ciudad de Buenos Aires, en su inmensidad y en su abandono, como símbolo enigmático de ese asentamiento y de una historia argentina (Vignolo, 2002). En la década de 1920 fue proyectado como el hospital más grande de Latinoamérica, proyecto que sería interrumpido, y cuyo esqueleto aún hoy es un bastión del barrio y de tensiones políticas nacionales. Para la Defensoría Pública de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, que vela por la puesta en valor, la defensa y el reclamo en torno al derecho a la inclusión social de las personas afectadas por la problemática habitacional,

"el edificio es importante, claro. Ya dijimos, una ruina que simboliza la historia trágica de nuestro Estado de Bienestar y de sus fallidas superaciones. Pero lo que no se ve es la comunidad que ahí vive, las personas reales que hacen de esa materia inerte la sustancia de su hogar." (Corti, 2006, p. 9)

En esta línea, en marco de la intervención de la Defensoría, Duacastella (2016) aporta reflexiones provenientes de la Psicología Comunitaria desde un trabajo de campo basado en entrevistas a habitantes implicados, y da cuenta de la necesidad de afrontar el problema habitacional con un abordaje profesional desde la cercanía, en el que los habitantes no pierdan su capacidad de ser partícipes en la resolución del conflicto que los afecta.

Desde los medios hegemónicos, no obstante, conocida es la puesta en escena del edificio Elefante Blanco en 2012 cuando el director Pablo Trapero estrenó su film homónimo en el que se muestra la lucha de dos curas tercermundistas que viven y trabajan en Ciudad Oculta ante el trasfondo de problemáticas sociales estructurales en la comunidad como el narcotráfico, la corrupción estatal y eclesiástica en torno a los proyectos de reubicación habitacional, la criminalización de la protesta social y el gatillo fácil.

Si bien este material cinematográfico ha aportado a la visibilización del caso y del barrio, se ha puesto en cuestión tanto desde el foco del Ministerio Público de la Defensa como desde medios de comunicación comunitaria cómo el film muestra la problemática social en segundo plano y como espectáculo. Los habitantes del lugar se muestran como personajes secundarios, y el conflicto de poder y amoroso de quienes no son propiamente del barrio opaca la problemática social. La película intenta generar un impacto con acción, drogas, sangre, balacera y muerte. La experiencia de ver transformada la realidad cotidiana en un set de filmación puede ser percibida como mágica e irreal. Realidad y fantasía se entremezclan, e incluso esta última llega a encubrir la primera. ¿Cuál será, sin embargo, esa cruda realidad que no se mide en cantidad de disparos y que el espectáculo cinematográfico deja vacante? ¿Cómo poder ofrecer, a través de la comunicación audiovisual, no sólo efectos especiales a los vecinos del barrio, sino también un impacto subjetivo que ponga de relieve el poder de su reclamo para mejorar la calidad de sus vidas?

Miradas de Ciudad Oculta para el visor comunitario: Hasta cuándo oculta (Mesa de Tierras, 2017)

El documental Hasta cuándo cculta fue realizado por los vecinos de la organización Mesa de Tierras de Ciudad Oculta gracias a la mediación de un Taller de Cine Documental propuesto en 2016 por la Escuela Nacional de Experimentación y Realización Cinematográfica (ENERC) de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. De este modo, los vecinos y vecinas pudieron realizar un documental en el que cuentan en primera persona su pedido de reivindicación histórica por la vivienda digna y la urbanización.

En el documental, estrenado y proyectado durante 2017 en el barrio con posterior cine-debate, se relata la historia de Ciudad Oculta desde sus inicios hasta la actualidad, receptora de sujetos de distintas provincias de Argentina y de países hermanos. Miradas encontradas y entrecruzadas sobre Ciudad Oculta, tanto desde los testimonios orales de sus habitantes, de las leyendas populares, del repertorio fotográfico y documental relevado, como también desde la ideología estigmatizante de las campañas de comunicación y acción de la última dictadura argentina.

Juan Gutiérrez, ex párroco del barrio, despliega un manto de reflexión segundos antes de que una murga nos impacte como coronación del documental: “Para que exista un poder, el otro tiene que desaparecer. Lo que pasa es que esta gente que tiene que desaparecer se obsesiona por vivir”. Y allí vemos a estos sujetos retobados en Ciudad Oculta al son de bombos, saltos, platillos y trajes de seda y carnavalesco festejo barrial:

Barrio de mi alma, murga de mi corazón

que con el brillo de tu estandarte le das alegría a mi vida.

Hoy te vistes de gala nuevamente mostrando la cultura de donde vengo.

Barrio de Mataderos.

Sí, sí, señores.

Bien guapo y retobado.

Cuna de mis colores:

verde, negro, celeste y blanco.

Con el orgullo que tengo de presentarles

esta bulla llena de brillo, color, y de baile,

les presento a:

¡Los retobados de Ciudad Oculta!

Imágenes de la murga “Los retobados de Ciudad Oculta” acompañan la voz que enuncia estas palabras al culminar el documental. Luces en la noche de Ciudad Oculta, ese barrio marginal, precario, esa villa de emergencia, villa misera, como la han llamado, o asentamiento informal, en términos que no trasgreden la norma de la palabra bien dicha. Pisadas en los adoquines de calles anónimas, entre grafittis y escritos de autores perdidos sobre paredes y pasajes del barrio. El balanceo de brazos, plumas y sombreros al compás de estallidos de poesía y danza. Son muchos los retobados.

Retobar, verbo de origen latinoamericano reconocido, no obstante, por el diccionario de la Real Academia Española. Remite al forrado en cuero de boleadoras, del rebenque, a fardos envueltos en arpillera, a lo gauchesco, a lo autóctono. Retobar es, también, responder, decir no, rezongar; y retobarse es dar muestras de recelo, rebelarse, enojarse, sublevarse, resistirse. Retobado, obsesionado por vivir, revolución de barrio, a salto y bombo el pueblo estalla su epifanía, cual estrella de juventud, futuro, rebelión.

Se muestra en el documental, además del clamor de esta escena, la participación vecinal organizada para el mejoramiento del barrio y acciones políticas concretas que mantienen vivo el reclamo de reivindicación tales como: el pedido de cumplimiento de la Ley 148/99 de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires “De Atención prioritaria a la problemática social y habitacional en las Villas y Núcleos habitacionales transitorios”, que establece en su artículo N° 4 la elección democrática de una “Junta Vecinal” que represente a todos los vecinos del barrio; y el proyecto de ley a cargo de los propios vecinos presentado en la Legislatura porteña con Expediente 2707-D-2014, y vuelto a presentar, con insistencia y reclamo luego de haber perdido vigencia, esta vez acompañado por la Defensoría del Pueblo, con Expediente 1972-f-2017: “Afectación a la vía pública y reconocimiento de las denominaciones de las trazas de Villa 15”. En éste, se pide que se declare vía pública a las calles existentes en el barrio. Para establecer sus nombres se homenajea a viejos luchadores villeros argentinos y de otras partes de Latinoamérica, y se busca instalar en la memoria colectiva, asimismo, los nombres de organizaciones populares que se han movilizado por los derechos de los vecinos de los barrios vulnerados.

El Taller de Cine Documental de la ENERC ha aportado, y sigue aún apostando, a la necesidad de creación de contenidos propios por parte de las organizaciones incipientes del barrio con el fin de instalar un contradiscurso al de los medios hegemónicos y permitirles narrar en primera persona sus historias y reclamos.

Voces y experiencias que instalan el conflicto desde la exterioridad de la marginalización y el encumbrimiento, desde un manchón blanco en el mapa de la fastuosa Ciudad de Buenos Aires, tierra anónima y oculta que, no obstante, arraiga a miles de personas. ¿Incluirlas desde su singularidad en la urbe del Río de la Plata? ¿Afirmarlas en su demanda histórica, y permitir tal jaque a un sistema económico, habitacional y legal fundado en la propiedad privada de la tierra? ¿O demorar en su invisibilidad el reclamo, hasta que los nuevos aires de cambio y progreso global desgasten al pueblo demandante y ejecuten, por defecto, sus planes civilizatorios? Acompañar la pregunta retobada sin cerrar la dialéctica histórica y la analéctica social es rol y misión de nuestro campo de saber, intervención y educación como práctica para la liberación.

Conclusión

Luz: la Psicología Comunitaria latinoamericana que funda su análisis y su intervención en un compromiso por el otro, desde el suelo de historias de liberación, desencubrimiento y desocultamiento.

Cámara: sujetos desde el estigma de la Ciudad Oculta, desde el sur de una capital de un país latinoaméricano: invisibilizados, apuntalados, segregados, marginales, sangrados; sujetos que, no obstante, poseen el poder de la indignación, y retobados, solicitantes, participantes, caminantes, trasformadores, conscientes de sí, invitan a la lucha, al festejo, a la unión.

Acción: una comunicación masiva, hegemónica, fragmentada, que muestra los hechos como espectáculos, publicidades, gritos desde el anonimato; y una comunicación comunitaria, del pueblo y para el pueblo, encarnada en documental que recoge historias, ofrece un sentido, narra, devela un pasado, subraya un presente, reclama un futuro.

Y la existencia de cada sujeto, de los colectivos, de las comunidades, de un poder inherente, que se teje en las bases, que liberado, retobado y narrante se asoma, baila, canta, se las ingenia, resiste, es sofocado, se lo busca esconder, pero vuelve a resistir, a emerger, y solo espera ser captado, visibilizado, o tomado de una mano que lo acompañe.

Bibliografia

Corti, H. (2016). Editorial. Revista Institucional de la Defensa Pública de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, 6 (8), 7-11 https://www.mpdefensa.gob.ar/biblioteca/pdf/revista8.pdf

Duacastella, J. (2016). El conflicto en el Elefante Blanco desde la perspectiva de sus habitantes. Revista Institucional de la Defensa Pública de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, 6 (8), 161-173. https://www.mpdefensa.gob.ar/biblioteca/pdf/revista8.pdf

Dussel, E. (1992). 1492. El encubrimiento del otro. Hacia el origen del mito de la modernidad. Madrid: Nueva Utopía

Dussel, E. (2002). Ética de la liberación en la edad de la globalización y la exclusión. Madrid: Trotta

Fuks, S. I. & Lapalma, A. I., (2011). Panorama de la psicología comunitaria en la Argentina. Tensiones y desafíos. En Montero, M. &
Serrano-García, I. (comp.), Historias de la psicología comunitaria en América Latina: participación y transformación. Buenos Aires: Paidós

García Ruiz, P. (2001). Filosofía de la Liberación: 1969-1963. Una aproximación al pensamiento de Dussel. Revista Estudios, Filosofía Práctica e Historia de la Ideas, 2 (2), 105-123

González San Martín, P. (2014). La filosofía de la liberación de Enrique Dussel. Una aproximación a partir de la formulación de la analéctica. Estudios de Filosofía Práctica e Historia de las Ideas, 2 (16), 45-52. http://www.scielo.org.ar/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1851-94902014000200004&lng=es&nrm=iso

Mata, M. C. (2009). Comunicación comunitaria en pos de la palabra y la visibilidad social. En AAVV, Construyendo comunidades: reflexiones actuales sobre comunicación comunitaria (pp. 21-34). Buenos Aires: La Crujía.

Mignolo, W. (2010). Desobediencia epistémica: retórica de la modernidad, lógica de la colonialidad, gramática de la descolonialidad. Buenos Aires: Ediciones del Signo

Montero, M. (2001). Ética y Política en Psicología: las dimensiones no reconocidas. Athenea Digital. Revista de pensamiento e investigación social. 1-10. http://www.redalyc.org/comocitar.oa?id=53700001

Montero, M. (2003). Teoría y práctica de la psicología comunitaria. La tensión entre comunidad y sociedad. Buenos Aires: Paidós

P. de Quiroga, A. (2009). Los grupos y la queja. Intersubjetivo, 1(10), 29-51. http://quipuinstituto.com/wp-content/uploads/2015/03/VOLUMEN10NUMERO1quiroga.pdf

Real Academia Española. (2014). Retobar. En Diccionario de la lengua española (23.a ed.). Recuperado de http://dle.rae.es/?id=WI0a74P

Uranga, W. (2009). La comunicación comunitaria: proceso cultural, social y político. En AAVV. Construyendo comunidades: reflexiones actuales sobre comunicación comunitaria (pp. 177-185). Buenos Aires: La Crujía

Valenzuela, C. (2014). “Perfórmate a ti mismo y ara terrenos habitables”. Una pedagogía política para vidas disonantes. Revista Avatares Filosóficos, 1, 118-124. http://filo.uba.ar/contenidos/carreras/filo/avataresfilosoficos/articulos/2ensenanza-valenzuela.pdf

Vignolo, G. (2002). “Villa 15. Ciudad Oculta”. En AAVV (2006). Buenos Aires voces al Sur: construcción de identidades barriales (pp. 84-87). Buenos Aires: Instituto Histórico de la Ciudad de Buenos Aires.

Largometrajes y documentales:

Trapero, P. (2012). Elefante Blanco. Argentina / España / Francia: ARTE

Mesa de Tierras (2017). Hasta cuándo oculta. Argentina: Área de Extensión Educativa ENERC / INCAA. https://www.youtube.com/watch?v=-FOuJWj3o8Y


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COMENTARIOS

Mensaje de Natalia Perrotti  » 31 de agosto de 2018 » perrotti_ku@yahoo.com.ar 

Elefante blanco (Pablo Trapero, 2012) narra en tercera persona la historia de la comunidad de Ciudad Oculta y del emblemático edificio. Lo hace mediante el trabajo de actores que no pertenecen a la comunidad de la que se habla, mediante una cámara sostenida por alguien también externo a la comunidad y un guión escrito por alguien que no vive en la comunidad. Lo hace, podríamos decir, desde afuera. ¿Qué lugar ocupan los sujetos de la comunidad en este film? Diríamos que ocupan el lugar de extras, de aquello que podría estar o no estar, de lo no indispensable, de aquello de lo que se puede prescindir. Por supuesto, su presencia suma. Suma realismo a la obra cinematográfica. Pero la historia podría contarse perfectamente sin ellos. En este sentido, podemos pensar que los sujetos están, pero no como protagonistas, sino como extras, reproduciendo en la obra cinematográfica algo de su realidad social. Ciudad Oculta está, existe, pero cuando la miramos desde afuera no solemos ver en esa comunidad un actor social que encarna un rol protagónico en la vida de La Ciudad, La Ciudad respecto de la cual Ciudad Oculta se erige como una ciudad otra, la Verdadera Ciudad, la Ciudad Visible, la Ciudad de Todos, de Todos los que no formamos parte de la comunidad oculta.

Hasta cuándo oculta (Mesa de Tierras, 2017), en cambio, nos muestra otra comunidad. Una comunidad protagonista. Este film no podría ser sin los sujetos de la comunidad que cuentan su propia historia, que son protagonistas de sus propias vidas y que nos interpelan poniendo en cuestión el lugar de extras que desde fuera les es asignado. Se dirigen al espectador desde adentro, están adentro y desde allí nos muestran cómo no aceptan ocupar el lugar que desde fuera se los convoca a ocupar. Así, Ciudad Oculta se vuelve visible mostrándose a sí misma desde su potencialidad y re-subjetivándose en ese acto de escribir y de contar su historia. Hasta cuándo oculta puede, entonces, existir sólo si existe algún deseo dentro de la comunidad que le permita vivir.



Mensaje de Paz Solís  » 7 de agosto de 2018 » pazsolis@hotmail.com 

Me gustó mucho el ensayo.

Parte de un lenguaje académico que se va deconstruyendo a partir del rescate de la filosofía de la liberación. Desde este momento, el texto hace un movimiento metadiscursivo. Polémico desde la acádemia encarna su propio proceso de liberación literaria hasta llegar al apogeo, su final: luz, cámara, acción nos re-define el autor borrando las ya acádemicas y hegemónicas definiciones previas.

Cristian Valenzuela nos deja clara su preferencia de una de las películas por sobre la otra. En torno a eso, me quedo con una de sus reflexiones finales: "Voces y experiencias que instalan el conflicto desde la exterioridad de la marginalización y el encumbrimiento, desde un manchón blanco en el mapa de la fastuosa Ciudad de Buenos Aires, tierra anónima y oculta que, no obstante, arraiga a miles de personas", y pienso que ya desde el siglo XIX se intenta construir patria a través de la palabra y la imagen en nuestro país. Llamar "desierto" a la zona en la que vivían los indios, más allá de la potencia literaria pretendida por la Generación del 37 (darle a nuestro país una literatura), construye políticamente un espacio que no es tal porque invisibiliza cuerpos. Y no de forma inocente, porque los que sufren esta acción son los cuerpos de la resistencia y de este modo, quedan inhabilitados a vivir con plenitud: están borrados.

La posibilidad de tomar la palabra por parte de estos silenciados por las voces de poder, que desarrolla la filosofía de la liberación en este texto, permite películas como "Hasta cuándo oculta". Pero, para seguir reflexionando al respecto, se me ocurre otro ejemplo. El movimiento "mapurbe": un grupo de jóvenes mapuche de Argentina y Chile que hoy viven en las ciudades y que estudian su propia lengua (el mapudungún) para resistir a través del arte. Transmiten, desde la palabra y la imagen, su mensaje: ese que les fue negado en el pasado. Un ejemplo de esto son el grupo de hip hop: Wechekeche ñi Trawün. En youtube podemos encontrar sus videos. Aquí, uno de ellos (incluso subtitulado): https://www.youtube.com/watch?v=h1-OzMy7hpY

También encontramos este gesto en la poesía del joven David Aniñir Guilitraro que define este movimiento:

Mapurbe

Somos mapuche de hormigón
debajo del asfalto duerme nuestra madre
explotada por un cabrón.

Nacimos en la mierdópolis por culpa del buitre cantor
nacimos en panaderías para que nos coma la maldición.
Somos hijos de lavanderas, panaderos, feriantes y
ambulantes
somos de los que quedamos en pocas partes.

El mercado de la mano de obra
obra nuestras vidas
Y nos cobra.

Madre, vieja mapuche, exiliada de la historia
hija de mi pueblo amable
desde el sur llegaste a parirnos
un circuito eléktrico rajó tu vientre
y así nacimos gritándole a los miserables
marri chi weu!!!!
en lenguaje lactante.

Padre, escondiendo tu pena de tierra tras el licor
caminaste las mañanas heladas enfriándote el sudor.

Somos hijos de los hijos de los hijos
somos los nietos de Lautaro tomando la micro
para servirle a los ricos
somos parientes del sol y del trueno
lloviendo sobre la tierra apuñalada

La lágrima negra del Mapocho
nos acompañó por siempre



Película:Elefante Blanco

Titulo Original:Elefante Blanco

Director: Pablo Trapero

Año: 2012

Pais: Argentina