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Ciudades virtuales - relaciones virtuales

por Méndez, Pablo

Resumen

El presente escrito, tiene como objetivo analizar la influencia de las nuevas tecnologías de información y comunicación, a escala mundial – World Wide Web – en la salud, la educación, las ciudades, la guerra, y las consecuencias que tiene el abuso de estas nuevas tecnologías de comunicación en las relaciones intersubjetivas.

Palabras Clave: Tecnología | realidad virtual | percepción

Virtual Cities – Virtual Relationships

Abstract

The essay explores de influence of Information and Comunication Technologies (WWW) in our Global Village, in our Health, Education, Cities, War, human relationships, and the consecuences carried by the use and abuse of these new communication techs in human relationships.

Keywords: Technology | Virtual reality | perception
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Desarrollo

A pesar de Internet, y las autopistas electrónicas, la ciudad virtual no es posible. (Virilio 1986) No puede existir una ciber-ciudad, porque esto implicaría perder la ciudad. Perder el dasein (el ser ahí en el mundo, el ser ejectado en el mundo) del aquí y ahora. Cuando se pierde para uno, se pierde para el otro.

Paul Virilio (arquitecto urbanista que se dedica a investigar sobre esta temática de las ciudades y la tecnología). Hasta el siglo XIX los fenómenos estéticos surgieron de soportes cálidos, ya se tratase de tela pintada, o del mármol del escultor. La persistencia de la imagen estaba determinada por la fijeza, materialidad y dureza de un soporte. A partir de la linterna mágica, de la película de dibujos, de la fotografía y del fotograma cinematográfico, la persistencia de las imágenes es la de la retina. El espacio-velocidad deja de ser cronofotográfico para ser dromográfico. Si pasamos más de 17, 24 o 60 imágenes por segundo, velocidad límite de la percepción, entramos automáticamente en lo sublime, en lo no visto, no porque el objeto deje de estar, sino porque pasa demasiado deprisa, es la situación que Virilio llama espacio-velocidad (Virilio 1986). El ojo deja de ver, debido a la complejidad y velocidad del fotograma, entonces le resulta complejo entender lo que está mirando. Esto produce cierta fijeza o detención para poder analizar qué está pasando frente a sus ojos. La estética de la ocultación es el final de un espacio de representación organizado por el punto de fuga. La velocidad transforma no sólo el espacio, sino también el tiempo -lo que hace que Virilio escriba sobre la llamada arquitectura vectorial. Como él escribe -el mundo con dimensiones procedente del Renacimiento está a punto de desaparecer; lo sustituye la inconmensurabilidad, el parecer en lugar del ser. Estamos ante la crisis de un espacio sustancial, homogéneo, heredado de la geometría griega, en favor de un espacio accidental, heterogéneo, en el que las partes, las fracciones se hacen nuevamente esenciales. La atomización y la desintegración de las figuras y de las referencias visibles favorece todas las transmigraciones y toda especie de transfiguraciones. El presente está hecho de imágenes móviles (de puntos) que colocan delante de los ojos los destrozos resucitados del pasado (y preparan los destrozos del futuro). Cada objeto técnico es portador de un determinado régimen de temporalidad. Antiguamente el régimen de temporalidad era biológico y climático, con la llegada de las altas tecnologías el régimen natural de la temporalidad desaparece. Todo es ahora, y aquí. Nos movemos hoy en una cosmogonía electrónica. Virilio repite frecuentemente que la percepción está unida a una pérdida. Lo más importante dentro de la técnica, son las interrupciones, es el montaje: la fragmentación. Es porque hay interrupción de la visión directa por lo que hay percepción del tiempo propio, o identidad del tiempo vivido. Si sólo hubiese continuidad, sin ausencia, terminaríamos durmiéndonos. Todo objeto tecnológico interrumpe el sistema biorrítmico. La técnica, parasitando el sistema de interrupción, crea uno nuevo, a través del montaje cinematográfico y de las secuencias videográficas. Virilio mezcla siempre los dos media automóvil/ audio-visual, practicando la fusión del vehículo automóvil y del vehículo audio-visual. Para él habrá siempre dos efectos de velocidad y dos efectos visión: el efecto videográfico y el efecto dromográfico. Hay por tanto siempre «lo parasita» a las percepciones biológicas, fisiológicas de la percepción se unen las interrupciones electrónicas y técnicas. La técnica se caracteriza no sólo por proporcionarnos más, sino especialmente porque nos interrumpe de manera diferente. Al contrario de Wittgenstein, que afirma que no hay imágenes mentales, Virilio considera que las imágenes ópticas son imágenes mentales ya que toda la representación se ve por medio del psiquismo. La luz que hace las cosas visibles no es solo la luz solar, lunar o electrónica, hay también una luz psíquica. Toda realidad está a punto de pasar y las cosas no son siempre las mismas. Al tomar el ejemplo del cine en el que el individuo quedará sobreexpuesto a las imágenes-velocidad (vértigo) de las que no podrá tener consciencia. Las imágenes del cine no serán imágenes ópticas, sino imágenes mentales o virtuales que realizan una «puesta en escena» de lo real. Virilio observa e interroga la ciencia como enigma. Los que están contra la técnica, la guerra nuclear, lo son en la mayor parte de los casos de manera moral y no especulativa. Virilio examina el objeto técnico no para ver cómo funciona, sino para descubrir lo que en él está escondido. Sabemos por ejemplo que la revolución industrial permitió no sólo producir, sino multiplicar objetos iguales en serie, favoreciendo la eficiencia, y producción en masa de productos, que pretendemos conocer, mediante su empleo. Sin embargo Virilio al interrogarse concretamente sobre el automóvil, piensa que el más importante fue que con él se creó un medio de producción de velocidad, será en ella pues en la que reside lo desconocido. Al mismo tiempo que la técnica es un modo de hacer utilizable y funcional el saber, y de hacerse instrumental en el sentido restricto, es también un medio de aumentar y desarrollar lo desconocido. Entramos ya en una nueva era de la visibilidad en la que la temporalidad sufrió un cambio importante. Al tiempo que pasa de la cronología y de la historia se constituye un tiempo que se expone a la velocidad absoluta de la luz. Esta derivación del absolutismo científico del espacio/tiempo newtoniano al del einstenismo de la velocidad de la luz es «reveladora», en la acepción fotográfica del término. El tiempo, orden de sucesión según Leibniz, se convirtió con Einstein en orden de exposición, sistema de representación de un mundo físico en el que el futuro, presente y pasado se convierten en figuras contiguas de la sub-exposición, exposición y sobre-exposición. A partir de la luz ordinaria de los aparatos ópticos habituales (microscopio, telescopio) hasta a la luz «extraordinaria de la óptica relativista y probabilista de los microscopios electrónicos, de los radiotelescopios y otros aceleradores de partículas, asistimos a un cambio de la representación física que se debe a la «implementación» de un tiempo de exposición cada vez más corto ( de orden del segundo a la fracción millonésima del segundo), que nos lleva más allá del tiempo de sucesión cronológica en un orden de visibilidad cronoscópica o más exactamente dromoscópica (Virilio 1985). La tesis de Kant según la que el tiempo es imposible de observar directamente se viene abajo, debido a que la relatividad, «teoría del punto de vista» de Einstein, corresponde a una especie de “atención fotográfica o fotónica” del mundo físico atómico y sub-atómico. Al tiempo que pasa correspondía antes un tiempo extensivo, el de las efemérides y del calendario que justificaba plenamente la tesis kantiana de la invisibilidad del tiempo. Al tiempo que se expone instantáneamente corresponde ahora un tiempo intensivo, El paso del arma clásica al arma nuclear introduce un cambio completamente nuevo que está fuera de la descripción de la mecánica clásica. La bomba atómica constituye una de las figuras emblemáticas de la ruptura dimensional introducida por la física moderna.

Podemos plantear también la distinción entre el prójimo que está presente, que apesta, hace ruido, molesta porque me requiere, y el otro que está lejos –de ese nos podemos zafar fácilmente–. Si preferimos al que está lejos en lugar del que está cerca, se pierde la ciudad, y sus derechos.

Ante la pregunta acerca de su opinión con respecto al cuerpo situado en el espacio y en el tiempo; Virilio responde que el cuerpo propio está en relación con el otro.

Ser, es estar aquí y ahora

El tema de la telepresencia deslocaliza la posición, la situación del cuerpo. El problema de la realidad virtual, niega el hic et nunc, niega el aquí en beneficio del ahora. Ya no hay aquí, todo es ahora. Hay una pérdida del amor al cuerpo propio, o al cuerpo del otro, privilegiando el amor por el cuerpo virtual. Ocaso de la presencia física, en beneficio de una presencia inmaterial, fantasiosa, imaginaria.

Actualmente existe una cantidad de páginas que promocionan el cibersexo, videos condicionados, y pornografía virtual. Las ofertas son variadas, y hay para todas las preferencias y orientaciones sexuales. La distancia alcanza su punto más álgido.

Esta nueva modalidad de goce virtual. Con el cibersexo, la telesexualidad, da lugar a la frase ‘hacer el amor a distancia’. Lo que afecta a la alteridad sexual.

“Más allá de la radio y la cámara, que permiten escuchar y ver al otro (desde casi cualquier punto del planeta). Hoy en día es posible tocar y sentir la presión de la mano del otro virtual, utilizando un guante de teletacto. A su vez con el datasuit, mediante sensores ubicados estratégicamente, se extiende esta posibilidad a todo el cuerpo, de sentir el cuerpo del otro, que está a miles de kilómetros.”

Sería importante intentar recuperar la lengua, es decir volver a charlar juntos. La comunicación mediática nos lo impide. Esta paradoja se encuentra en el corazón de la revolución de la información. Estamos hiperconectados, pero in comunicados, no hacemos comunidad.

En el seno de la revolución de las transmisiones, se producen accidentes. Cada tecnología lleva consigo el germen de su propia negatividad.

Los mensajes se trasmiten a la velocidad de la luz. Un crac bursátil puede afectar a un país entero, en la otra punta de la Aldea Global, vicisitudes de una economía mundial globalizada. El aleteo de una mariposa en Tokio, puede producir un Tsunami en Uruguay, y en Buenos Aires.

A su vez, a idea de combate también es a distancia, los soldados dejan de combatir cuerpo a cuerpo, y serán los drones los encargados de disparar misiles tele-dirigidos, el problema es que una persona será quien decida donde hacer foco con esa X del blanco, y allí surgen los dilemas éticos Algunos llamaran “daño colateral” cuando una aldea cercana a un bunker explota por error. La guerra también plantea otras cuestiones como el camuflaje, la dificultad de los colores neutros en distinguirse de los del enemigo es resuelta mediante un número, el mismo que abolirá las diferencias en el interior del cuerpo combatiente, pero el proceso de uniformización exigirá una ocultación aún mayor: en la uniformidad de la simulación total de los cuerpos, después del uniforme clásico, cada nación tiene su color invisible (azul, verde, gris), significando en general una voluntad de desintegración, y el cuerpo combatiente deja de ser uno, se hace número, cadáver utilizado para construir trincheras. El guerrero moderno es desocializado y se convierte en un fantasma, privado del reconocimiento del cuerpo, fenómeno continuado en el camuflaje de los tanques y carros de asalto durante la Gran Guerra, como en el camuflaje de los uniformes de combate. Pero en la II Guerra Mundial se intenta ya confundir al enemigo, en el cuerpo combatiente desapareció el cuerpo animal, se adoptan componentes del medio ambiente y componentes militares (la apariencia de los adversarios, nadie sabe quién es quién), comprobamos que la desmaterialización del cuerpo combatiente avanza a la vez que su desterritorialización. El soldado es un fantasma de transformaciones y se produce la mecanización del ejército. Los que persiguen necesitan abolir el espacio, rellenar el intersticio y que el armamento de los fugitivos es un medio de distanciación: ocultarse es por tanto sustraerse a la obscenidad de la mirada amenazante y enemiga La guerra moderna deja de ser el arte del cuerpo combatiente, para convertirse repentinamente en el arte del motor combatiente.(Virilio 2008) Las ciberguerras ya son diferentes al punto de que si años atrás una bomba que explotaba en una ciudad dañando edificios y familias, ahora puede ser una bomba informática, o un crack bursátil, o un virus letal, ni hablemos de una Pandemia. La globalización -la ‘mundialización del tiempo y la velocidad’- es, por consiguiente, el acotamiento espacial del control a través del dominio tecnológico. Al tiempo, esa velocidad se desprende de los referentes históricos, los aleja y oculta, por lo que la historia se transforma en mera estadística. Paul Virilio, filósofo y arquitecto urbanista, reflexiona sobre el mundo de la imagen, ya que aúna y superpone en el imaginario individual y social los distintos planos de visualización. (Virilio 1997)

Cabe agregar que lo virtual… hace sombra a lo Real, y modifica la alteridad del Otro. La realidad virtual muestra un mundo perfecto. “Caida en Picada” episodio de la Serie “Black Mirror”, es el ejemplo perfecto de lo que estamos hablando.

SERIE BLACK MIRROR – Capítulo 1, Temporada 3 Nosedive (caída en picada) Sus guionistas Mike Schur y Rashida Jones, nos dan a ver, que sucede con una mujer obsesionada por mejorar su ranking social, dentro de una sociedad occidental. Porque cuanto más alto sea su puntaje, más puertas se abren. En este mundo 5 estrellas, ideal, rosado, y perfumado, se construye una sátira no sólo del funcionamiento de las redes sociales y de plataformas de puntuación de servicios como TripAdvisor, sino que la amplían hasta incluir esas interacciones sociales, con cierta condescendencia hacia los demás y ser muy políticamente correctas. Todo el mundo mantiene la fachada de que la vida es perfecta y genial de los barrios residenciales de clase alta.

Lacie, la protagonista, tiene un único objetivo en la vida: conseguir que su ranking se llegue al 4,5 anhelado, el número mágico que le permite acceder al departamento de sus sueños y a la vida perfecta que anhela tener, y con la que fantasea. Vive en un mundo en el que las personas se puntúan unas a otras según sus interacciones personales, sus fotos, hasta la manera en la que saludan o el aspecto que tienen. Se llevan al extremo esos retazos de vida prefabricados que colgamos en Facebook, Instagram o Twitter y Lacie está desesperada por estar a la altura y ser, directamente, la chica más popular.

Porque ese mundo, en apariencia tan perfecto y tan de pose de Instagram, no deja de ser una exageración del sistema social de un colegio secundario cualquiera. Están los populares, los que ocupan el escalón intermedio, y desean más que nada que los populares les den su aprobación, y los aislados sociales, la gente a la que todo el mundo decide hacer el vacío. Sólo que, en este caso, si ese vacío social hace caer tu ranking, va más allá de que tus compañeros de trabajo te ignoren, ya que afecta su imagen y su estatus dentro de la comunidad.

’Nosedive’ lleva al extremo el mundo de los influencers, los asesores de rendimiento en redes sociales y la obsesión por ser los que tengamos más seguidores en Twitter. El viaje de Lacie para conseguir esas cinco estrellas que le permitan ascender en el ranking se basa en aspectos tan superficiales que, no terminan bien.

Todo en ’Nosedive’ está perfectamente calculado para que su aspecto visual sea tan placentero y amable, como las interacciones que Lacie busca para ascender en el ranking. La música es una melodía de piano ligeramente melancólica, todo el mundo va vestido con suaves tonos pastel, el universo de Lacie es geométrico y no tiene ningún elemento estridente, y ella se esfuerza mucho por encajar en esa comunidad y triunfar.

Bryce Dallas Howard hace un gran trabajo mostrando cómo a Lacie cada vez le cuesta más mantener el control y la fachada de buenos modales y amabilidad, aunque sea forzada, y aunque el mensaje del capítulo puede ser demasiado consigue que empatices, aunque sea un poco, con Lacie. La atmósfera se mueve más entre la sátira y la tristeza. El mundo puede presentarse como inofensivo y agradable, pero en realidad es un lugar solitario y bastante inhóspito.

Que ves… que ves cuando me ves?

Las relaciones sociales, están mediadas por la Matrix, el sistema que incluye las TICs, la comunicación se da dentro de este marco, donde el ojo que ve ya tiene incorporada una cámara que muestra la puntuación de la persona que hace foco. Al ver a Marcela, vemos 3.8 puntos, y la relación que los personajes establecen entre sí esta mediada por si tiene puntaje alto o bajo, si tiene bajo lo desprecian como un paria, y si tiene alto lo adulan para obtener alguna ganancia.

El tema es interesante, a tal punto que refleja la interacción de los usuarios de las redes sociales, en tanto que si tengo Facebook y publico una nota o comento alguna información espero que mis contactos/amigos me regalen un “Me gusta”. Es más mi autoestima puede subir mucho ese día si tengo 43 corazones, y puede permanecer baja si logro poca repercusión en mi red de contactos. Lo virtual, hace sombra a lo Real del encuentro. En los cumpleaños, solemos saludar mediante un mensaje, antes un llamado, o una visita para propiciar un encuentro. Hace años los encuentros son virtuales, y el café lo podemos tomar cada uno desde su hogar. La pandemia, nos permitió ver la utilidad de la comunicación a distancia, el trabajo a distancia, las clases virtuales, los cumples por Zoom. Pero también es importante analizar, los costados de la pantalla, por donde los estudiantes se “escapan”, no prenden su cámara, se ausentan, y prefieren conservar el anonimato. La noción del tiempo también se ve alterada. 24 hs. en casa, 7 días a la semana, 4 meses sin reunirse con nuestro entorno social, hace que falte ese enlace presencial con los otros. La atención médica se modificó con las videollamadas, para consultar al especialista, y mostrarle mi padecer, mi cuerpo, mi síntoma a través de la pantalla.

Ya no hay aquí, todo es ahora, la localización nos hace sentir deslocalizados por las TICs. Ya no existen fronteras geográficas si tengo acceso al WIFI y encuentro un hotel en Japon, puedo hacer una reserva desde mi casa, en la tranquilidad de mi hogar a miles de kilómetros de la recepción.

Hasta que comienzan los accidentes, “daño colateral” tal como se pudo apreciar en el último conflicto bélico en Kosovo, donde los misiles impactaron en blancos equivocados, destruyendo edificios de embajadas, estaciones de televisión, provocando el éxodo de la población, y cientos de civiles heridos; causando muertes y destrucciones imprevistas, accidentales.

El correo electrónico es una de las aplicaciones con más éxito en Internet. Hace más de treinta años, el Departamento de Defensa norteamericano desarrollo un proyecto para descentralizar las comunicaciones entre diferentes centro estratégicos del gobierno. En estos años, la infraestructura de las telecomunicaciones, y el constante desarrollo de la tecnología asociada a la Internet, propiciaron un crecimiento imparable. El número de cibernautas en el mundo supera los 250 millones, y sigue aumentando.

Si tenemos en cuenta las estadísticas de 1997 con 57 millones de internautas, podemos apreciar que las progresiones son increíbles.

Con la irrupción de la Red, no todas son ventajas. sociólogos, psicólogos y profesionales de las ciencias sociales están a la expectativa, para ver cómo afecta a las personas individual y colectivamente. Los expertos creen que la adicción a Internet puede llevar a un excesivo aislamiento.

“Hospitales virtuales, abiertos a la comunidad virtual que brindan la posibilidad de enviar sus consultas por Email, y recibir las respuestas de especialistas. El ‘consultorio a distancia’, permite el ahorro de tiempo en desplazamientos, y supone un incremento en la calidad de vida.” LA pandemia ha explotado esta posibilidad en gran medida, y nos beneficiamos con clases a distancia, videoconferencias, home office, debido al aislamiento social obligatorio impuesto por el gobierno debido a la emergencia sanitaria del COVID-19.

Años atrás, trabajando en una de estas página de psicología en donde se contestan consultas de los sujetos que demandan una palabra para calmar su angustia o su depresión. Había diferentes temáticas como duelos no elaborados, exilios, escenas de violencia familiar, violaciones en el seno de la familia, conflictos de parejas, etc. A su vez algunos se quejaban cuando les recomendaba consultar personalmente, ya que preferían hacerlo por Internet, de manera virtual. Allí se demostraba claramente el obstáculo que citaba anteriormente.

Preferían el contacto virtual, en lugar de visitar el consultorio del profesional de la salud mental.

En otras páginas Web se ofrecen ‘psicoterapias, con el objetivo de la recuperación del paciente, en el menor tiempo posible, dirigido a todos aquellos que por razón de sus dolencias o situaciones personales o discapacidades, utilizan ese medio para solucionar sus problemas’.

— Una persona residente en Buenos Aires utiliza su PC, conectada a una cámara de vídeo, establece una comunicación con otra que se encuentra en Paris en una situación similar.

Suponiendo que fueran: un analista y un sujeto analizante.

— ¿Cómo se desarrollaría un dispositivo analítico, insertado en la virtualidad de esta nueva tecnología?

Estas novedades de la ciencia nos interrogan a nosotros como analistas, ante las nuevas formas de relación intersubjetiva. Donde se elide la presencia del otro.

El fantasear con la imagen de la otra persona, ya que se juega a ser otro. Cuando se chatea, o se charla, el juego está en no hablar con el nombre propio, sino con un ‘alias’, en fingir, mentir, bromear, etc.

El goce presente en lo que Virilio llama cibersexo, es un goce autoerótico. Lo virtual modifica la alteridad del otro del amor.

Es una pasión sin objeto, sin otro que medie el goce. Por lo tanto atenta contra el lazo. Si leemos a Jacques Alain Miller, (Miller 1997) en su capítulo VIII, podemos encontrar que el amor está condicionado por un escenario fantasmático propio de cada sujeto.

El yo, con relación a la imagen del otro. M à i(a).

En el fantasma como sostén imaginario está escondido el a, en tanto satisfacción como objeto. El amor como efecto de significación del fantasma, en la cadena significante. La neurosis es la insatisfacción y el sufrimiento del sujeto, que da vueltas en torno de la demanda, pedir que le pidan. En las condiciones de amor se le pide algo al otro.

Si el a, puede ser homologado a la demanda, es porque el goce como objeto, es casi como un efecto de significado. Goce en relación con el propio cuerpo.

Efecto de significado, porque los sentidos son variables, mientras que el goce como objeto es producto del significante, es constante.

En tanto que en el psicoanálisis se trata de gozar a través de la palabra, el analista es el depositario del sentido gozado. Goce como sentido gozado, que efectúa un cambio corporal al que Freud llamaba satisfacción.

Queda clara la diferenciación entre el objeto de amor y el objeto de la pulsión.

En la “Significación del falo”, (Lacan 1971) al referirse a las necesidades del hombre, Jacques Lacan marca que éstas de hallan sujetas a la demanda, en tanto que es sujeto del lenguaje. La demanda en sí, se refiere a otras cosas que a las satisfacciones que reclama.

En el amor, la demanda es de una presencia o de una ausencia.

Entonces cómo se juega este binario, en las charlas virtuales que realizan los cibernautas. El amor en los tiempos del email, necesita que tarde o temprano, se concrete una cita, un encuentro entre los interesados. Si no es así, todo quedara en contactos virtuales, imaginarios, sin contactos carnales. El desencuentro no se produce en una cama, sino en una línea telefónica. Son varias cuestiones que es preciso tomar en cuenta, para ver hasta que punto la ciencia, sigue alterando las relaciones intersubjetivas.

Conclusión

En el capítulo VIII Miller explica que en las neurosis, la pulsión es lo que queda de la demanda cuando el otro del amor desaparece. La pulsión es una demanda, no de la presencia del otro (amor) sino de la presencia del goce en el lugar del Otro. Por esta razón se puede escuchar:

— Cuando tu gozas, ¿me quieres o no?
DESEO / AMOR / GOCE

El amor es un mediador entre el deseo y el goce. Si mantenemos estos lugares, desde el deseo hay que pasar por el amor para llegar al goce. A la inversa el amor autoerótico debe atravesar el amor por el otro, para llegar al deseo. Abandonar el goce autoerótico, por el amor que siente por el otro. Quizá siendo el objeto causa del deseo del otro.

El amor virtual, no puede llegar al deseo, porque se queda pegoteado al goce autoerótico. Elide la presencia del otro, condición necesaria para el amor. Lo virtual, hace sombra a lo Real. El desencuentro de los amantes, se traslada de la cama, a la línea telefónica. Estar conectado a la red, deja de lado la posibilidad del contacto con el cuerpo del otro.

Referencias

Virilio, Paul, (1986) “Hors cadre”, Nº 4, Paris, .

Virilio, Paul. (1997) “El Cibermundo, o la política de lo peor”. Editorial Teorema.

Virilio, Paul, (2008) “Horizon négatif”, Gailée, Paris, p. 99.

Virilio, Paul, (1985) “Traverses” Nº 35, Centre G. Pompidou, Paris.

Miller, Jacques –Alain. (1997) “Introducción al Método Psicoanalítico.” Editorial Eolia-Paidós.

Lacan, Jacques (1971) “La significación del Falo”. Escritos I. Editorial siglo XXI.



NOTAS





COMENTARIOS

Mensaje de Pablo Méndez   » 11 de septiembre de 2020 » licpablo@yahoo.com  

Les agradezco mucho por los interesantes comentarios que sumaron al trabajo realizado.
Un documental reciente que analiza el uso de las redes sociales se puede ver en Netflix: "El dilema de las redes sociales". Saludos cordiales.



Mensaje de Sofia  » 1ro de septiembre de 2020 » sofi.misiti@hotmail.com 

Las reflexiones del autor resultan absolutamente oportunas. Desde mi infancia recuerdo las advertencias sobre un mundo apocalíptico protagonizado por las tecnologías en donde las interacciones cara a cara parecían perder su protagonismo. Al transcurrir de los años parecía que ese momento dominado completamente por las pantallas no iba a llegar, pero solo hizo falta una pandemia para concretarlo abruptamente. Actualmente podemos notar como la sustitución del contacto con otro por su símil a través de las pantallas no resulta suficiente. Resulta absolutamente evidente el carácter de ficción de la imagen emitida por la pantalla. Es posible captar, tal como señala el autor, que ya no somos dueños de un “aquí y ahora”, sino de un ahora constante, en dónde podemos tener una decena de interacciones al día mediante video conferencias, pero pocas de ellas conformen un encuentro significativo con un otro. Paradójicamente, o no tanto, la reclusión en nuestros hogares nos ha sobresaturado de trabajo e interacciones virtuales persistentes que resultan difíciles de frenar, y generan una productividad constante. En las cuales todo es ahora.



Mensaje de camila diaz   » 31 de agosto de 2020 » camiilaadiaz@hotmail.com 

Me pareció súper interesante lo que el autor aporta del capítulo de black mirror "caída en picada " ya que nos interpela desde la posición de futuros profesionales de la salud y tambien desde el lugar de consumidores de las Tics.
Me hizo reflexionar acerca de como en base a la realidad mediada por la tecnología en la que vivimos o como dice el autor "lo virtual hace sombra a lo real y modifica la alteridad en el otro", nos trae consecuencias tanto individual como colectivamente. La realidad virtual o virtualidad posibilita entre otras cosas , otra forma de relacionarnos, afecta nuestra forma de vincularnos y nuestra construcción de identidad o identidades virtuales que son producto de las redes sociales virtuales etc.
Como futuros profesionales de la salud debemos estar al tanto de estos efectos que producen la llegada de las Tics y tener en cuenta que estás producen a su vez ciertas consecuencias en su uso como por ejemplo el uso excesivo de las mismas y las repercusiones psicológicas negativas que tienen. Actualmente hay muchas investigaciones sobre las adicciones psicológicas o no toxicas que hacen referencias a las adicciones que no son a sustancias (como el celular ) y tienen similares consecuencias al consumo de la adicción a una sustancia.Según esas investigaciones es una problematica que está en expansión y por eso es fundamental estudiarlo, prevenirlo y tratarlo.



Mensaje de Alejandro Agostino  » 30 de agosto de 2020 » ale_agostino@hotmail.com 

Cuando vi este capítulo de Black Mirror por primera vez recuerdo haber reflexionado algo similar a lo expuesto por el autor de este texto, respecto a las nuevas formas de comunicación y como nos des-comunican muchas veces; a la alienación a la imagen y el desprecio a la subjetividad; la búsqueda de la aceptación social a cualquier precio, donde el parecer es más importante que el ser; etc. Pero esto no es algo propio de un futuro distópico lejano, por el contrario, lo que plantea el capítulo de forma extrema y tan unido a las nuevas tecnologías, es algo que ya viene sucediendo hoy en día en distintas redes sociales.

Asi aparecen los influencers de Twiter o los youtubers, que viven económicamente por tener muchos seguidores. Los dichos de estas personas son más o menos importantes según la cantidad de “likes” que tengan. Que sea más importante lo imaginario que lo simbólico ya es algo de nuestra realidad cotidiana. No importa tanto lo que se dice, sino quién lo dice.

La escena en la que la protagonista del capitulo prepara la foto perfecta con su café y torta para subir a la red, es algo que ya pasa hoy, que vemos en todas las redes sociales. La foto perfecta del viaje a una playa, la foto del momento perfecto con la pareja perfecta, la foto de la mascota haciendo la pavada perfecta, etc. Se busca vender momentos perfectos (y falsos muchas veces) a cambio de la nueva moneda de canje, el “like”.

Ya hoy en día exaltamos personas con nuestros “likes”, con nuestros “folows”, o por el contrario, las condenamos al olvido cuando se los retiramos.



Mensaje de Daniela Pascualino  » 29 de agosto de 2020 » daniela.pascualino@hotmail.com 

Me resulta muy interesante este articulo para pensar algunas cuestiones sobre una dinámica de funcionamiento social que claramente nos atraviesa a todxs en este último tiempo. Black Mirror con una estética futurista, exacerba cuestiones cotidianas actuales logrando un efecto ominoso entre lo que sentimos como familiar y extraño. Concuerdo con el planteo de pensar la dinámica de las redes sociales como similar al funcionamiento fuera de ellas. Principalmente, porque la carrera por el reconocimiento de los otros, las diferenciaciones por estratos sociales, la pertenencia a ciertos espacios y la exclusión de otros, y la transformación del propio self de acuerdo a las normas y reglas de cierto grupo social para pertenecer a estos, existieron en toda la historia de la humanidad. Solo que ahora, están atravesadas por dispositivos digitales y redes sociales que desdibujan los límites del espacio y el tiempo y generan nuevas lógicas de funcionamiento. Me parece súper interesante pensar también qué lugar tiene este público masivo, pero no delimitado y anónimo, en el reconocimiento simbólico del sujeto. Y como se ve en el capítulo, lo desgastante que puede ser la búsqueda de aprobación constante de estos otros.

Por otro lado, el planteo de que “lo virtual hace sombra de lo real del encuentro” también me parece importante de pensar (aún más en contexto de Pandemia mundial). Principalmente pensando cómo en este contexto actual, parece ser más marcada la necesidad del encuentro cara a cara. Ahora, frente a este punto, me surge la pregunta respecto a si algo de estas nuevas configuraciones a la vez, no replantean las formas de pensar los encuentros. Ya que el uso de la tecnología, ahora más que nunca, abre las puertas a nuevos modos de intercambios subjetivos. Mi pregunta es si realmente el amor virtual hace menos real la presencia del otro o si simplemente es otro modo de marcar una presencia.



Mensaje de Matias  » 29 de agosto de 2020 » matias_amanto@hotmail.com 

El título del artículo "Ciudades virtuales - relaciones virtuales" así como también su temática "analizar la influencia de las nuevas tecnologías y las consecuencias de su abuso en las relaciones intersubjetivas" me recordó al trabajo que había escrito sobre Men Against Fire, otro capítulo de la serie Black Mirror en el que se plantean este tipo de situaciones.
Allí, el personaje de Stripe es capaz de matar a otras personas por un dispositivo virtual, llamado máscara, que lo hace verlas como seres desagradables, similares a cucarachas. Se pone en juego su deseo de ser alguien, posicionándose de tal forma que se deja guionar y dirigir por otros, aún cuando ello implica destruir a sus semejantes. Es el encuentro con el deseo el que cuestiona finalmente sus saberes previos y abre la posibilidad de un cambio de posición subjetiva, tal como le ocurre también a Lacie en Nosedive.



Mensaje de Mariana Withington  » 28 de agosto de 2020 » marianawithington@gmail.com 

Considero que el autor realiza un recorrido interesante por el capítulo de Black Mirror, Nosedive, el cual refleja de forma exacerbada muchas situaciones cotidianas, producto de las redes sociales y la virtualidad.
Me convocó a la reflexión particularmente la importancia del parecer por sobre el ser, donde lo Imaginario parecería prevalecer por sobre lo Simbólico, donde el espacio sustancial se presenta en crisis, la temporalidad desaparece y todo es aquí y ahora. Considero que esta cuestión de la espacialidad y la temporalidad degradadas refleja la forma en que eso Simbólico pierde valor, ya que pareciera que el significante queda aislado, flotando fuera de la cadena de significantes, y creo que ese significante suelto es sobre el cual hace referencia el autor al decir “lo virtual hace sombra a lo Real”, a eso que queda fuera de la cadena.
Esta relación entre los registros creo que se ve reflejada en la relación de los sujetos con sus propios cuerpos, y en este amor por el cuerpo virtual (imaginario) al cual hace referencia el autor como “Ocaso de la presencia física, en beneficio de una presencia inmaterial, fantasiosa, imaginaria”, donde a su vez este amor autoerotico no permite el amor por un otro. Pareciera que la virtualidad consigue darle un nuevo lugar a la frase lacaniana que declara “la relación sexual no existe”.



Mensaje de Julieta Plenge  » 26 de agosto de 2020 » julietaplenge@gmail.com 

La articulación que realiza el autor con el capítulo de la serie Black Mirror, resulta sumamente interesante en tanto, son cuestiones hondamente vigentes que inclusive se actualizan diariamente en periodo de aislamiento.
La virtualidad sustituye a la presencia, el encuentro con el otro es de carácter sumamente imaginario -y en tanto esto- alienante, cabe preguntarse ¿Cuántas horas al día pasamos frente a la pantalla? En palabras del autor, hiper conectados pero incomunicados, puesto que muchas de esas horas pasan sin intercambiar palabras significativas con un otro semejante. Esta virtualidad desdibuja límites espacio-temporales, y por tanto doy lugar a otra pregunta ¿Cuándo empieza y cuando acaba el día?
Finalmente, es sumamente interesante pensar cómo las nuevas tecnologías influyen en las subjetividades, el efecto de lo imaginario y la búsqueda del yo, mediante las redes sociales, de una nueva imagen que lo complete, entre tantas otras cuestiones que se desprenden de este capítulo y lo que trae el autor. Para concluir, pienso que por todo lo hasta aquí planteado, quizás sería interesante pensar si estas tecnologías representan un nuevo malestar en la cultura, que si bien acortan distancias, no suplen el encuentro con el otro.




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Película:Black Mirror - Nosedive

Titulo Original:Black Mirror - Nosedive

Director: Charlie Brooker

Año: 2016

Pais: Reino Unido

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