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Grandes pequeñas mentiras verdaderas

por Bonansea, Natalia Ayelén

Universidad Nacional de Córdoba

Resumen

A partir del análisis de algunos personajes de la serie "Big Little Lies", se reflexiona sobre las diferencias y convergencias entre el odioamoramiento, la violencia de género y los malentendidos estructurales entre los sexos, desde una perspectiva del psicoanálisis lacaniano.

Palabras Clave: odioamoramiento | violencia de género

Lacan plantea al final de su enseñanza que existe un malentendido estructural entre los sexos, devenido del trauma de “no hay la relación sexual”, es decir, no hay un ajuste perfecto, instintivo, entre el goce del uno y del otro, a partir de que lalengua ha dejado sus marcas en el cuerpo, constituyendo seres hablantes dónde cada uno goza de algo diferente, que le resulta éxtimo para sí mismo (además de para el otro). El amor, puede producir que eso que no deja de no escribirse, se inscriba al modo de una suspensión, una contingencia que hace posible el lazo. En ese malentendido, tiene lugar la degradación del otro en tanto objeto, principalmente del lado masculino; lo que quizás se podría expresar como la dimensión del odioamoramiento.

Ahora bien, para que algo de ese lazo sea digno, la dimensión de objeto debería manifestarse del lado del deseo y no del desecho. ¿Qué pasa cuando sólo se manifiesta la condición del otro o de sí mismo como objeto de desecho? ¿Esto es lo que conocemos actualmente como violencia de género? ¿la violencia se presenta de tal forma como odio suelto o indignidad o puede estar enlazada al odioamoramiento?
Dice Silvia Salman, en Lacan XXI, “así es como se presentan los lazos cuando el goce del otro, que contraría al goce propio, se hace presente. Lacan lo llamó “inhumano”, para señalar su carácter de exclusión radical y de imposible de soportar. De este modo, es el propio goce el primero en ser segregado, apartado y desconocido, lo que encarnado en los otros deviene objeto de rechazo. Rechazo que puede tomar la forma de afectos apasionados”. (Salman, pp. 76, 2019). Me interesa analizar estos conceptos a partir de la serie “Big Little Lies”, particularmente de los vínculos que se establecen entre Celeste, Jane y Perry.

La serie

“Big Little Lies”, es una serie de televisión de HBO, creada por David E. Kelley y basada en el libro homónimo escrito por Liane Moriarty. La historia comienza dando signos de que ha ocurrido una muerte en la fiesta de la escuela, cuya causa no resulta clara. A modo de flashback constantes, cruzando presente y pasado, se va mostrando como se llega hasta ese suceso a partir de la supuesta vida normal que llevan unas mujeres y madres de clase social acomodada en el norte de california.

Celeste, Jane y Madeline son tres madres amigas. Jane (Shailene Woodley) acaba de mudarse. Es una madre soltera en busca de una mejor vida. Madeline (Reese Witherspoon) es una de las mujeres más populares del pueblo y también de las más temperamentales. Está casada con Ed, con el que tiene una hija pequeña, Chloe; y tiene una relación complicada con su ex-marido Nathan y Abigail, la hija adolescente que comparten. Celeste (Nicole Kidman) es una ex-abogada que actualmente ejerce de ama de casa con dos hijos gemelos y su esposo Perry, un hombre de negocios que viaja mucho por trabajo. Su relación parece perfecta, pero esconde muchos secretos. Estas tres mujeres establecen unos lazos muy fuertes que las convierten en aliadas dentro una comunidad en la que nada es lo que parece. A ellas se le suma Renata (Laura Dern), una mujer talentosa, con la que al principio aparecen rivalidades ya parecen estar acosando a su pequeña hija en la escuela, y el agresor sería el hijo de Jane; y Bonnie (Zoë Kravitz), una profesora de yoga, al estilo muy new age, actual pareja del ex de Madeline, que intenta acercarse de buen modo a ella, pero con quien no se pueden superar los enfrentamientos por la mala relación del pasado, que se acentúa a partir de competir por el afecto y la crianza de la adolescente Abigail.

La historia se va desarrollando, y cada una tiene un sufrimiento íntimo que a veces comparte y otras no, con sus parejas, familiares y amigos. Estas dificultades van desde infidelidades, problemas financieros, separaciones y violencia de género. Durante los episodios se va develando que Perry es violento con Celeste, en un círculo que pasa del amor idílico, al golpe y el sexo brusco, del cual Celeste también se siente parte y hasta a veces con una satisfacción que la interroga. Además, se descubre que el hijo de Jane es producto de una violación, y que el actor del crimen es el marido de Celeste. Finalmente, también se descubre que quien acosaba a la hija de Renata era uno de los hijos de Celeste, quien reproducía modos de agresión similares a los de su padre (principalmente la asfixia y las mordidas). Cuando Celeste, atravesada por los interrogantes y preocupaciones de su terapeuta, decide finalmente dejar a Perry en la noche de la gala, la situación se pone violenta y las cinco mujeres participan de una escena que concluye con Bonnie empujando a Perry hasta que cae por unas escaleras y muere. Ellas deciden guardar el secreto y cubrirse entre sí; hasta allí la primera temporada.

La segunda empezó a emitirse hace poco, contando con la presencia de Meryl Streep, en el papel de la madre de Perry, que busca justicia, intuyendo que hay algo que no está dicho del todo en esta historia. La vida de las cinco mujeres, ahora amigas, empieza a complejizarse aún más por efecto de estos sucesos (el asesinato, las violencias y la mentira).

Conceptos

A partir del texto La agresividad en Psicoanálisis, de J. Lacan, se puede pensar que el odio constitutivo de la identidad, en tanto “la agresividad es la tendencia correlativa de un modo de identificación que llamamos narcisista y que determina la estructura formal del yo del hombre” (Lacan, pp. 114). Es decir, el sujeto se constituye como yo, estableciendo una diferencia entre lo interno-externo, a partir de segregar de lo propio y colocar en lo ajeno aquello que le resulta hostil o desagradable de sí mismo. Asimismo, aclara allí que este odio constitutivo podrá superarse a partir de las identificaciones edípicas. Correlativamente, en “Acerca de la causalidad psíquica”, mencionará en referencia a la paranoia, como cuando el sujeto golpea al otro, en realidad arroja ese golpe sobre sí mismo, sobre aquello que se le presenta desordenado e inadmisible.

Sin embargo, posteriormente Lacan irá reformulando está concepción sin abandonarla por completo. Establece, en su seminario 20, una continuidad entre el odio y el amor que denominará “odioamoramiento”, distinguiéndola de la ambivalencia freudiana. Dice Marcela Mas, en Lacan XXI (Revista Fapol), que:

“Lejos de acentuar la dimensión fantaseada de complementariedad amorosa, Lacan subraya el cariz narcisista del amor que escribimos i(a). Cuando la pantalla que situamos delante del objeto a se devela, aparece el objeto plus de goce, y con él los desvelos de la reivindicación fálica que pueden llevar desde la injuria con la que se intenta tocar el ser, a los fenómenos de violencia que la época muestra con crudeza. El odio se presenta como la respuesta ante el goce del partenaire que de ese modo lo excluye. En los comienzos de su enseñanza, Lacan definía al amor, el odio y la ignorancia como pasiones del yo, señalando así que el odio es una de las formas de desconocimiento. En el Seminario 20 –sin olvidar la dimensión imaginaria en juego– subraya el uso lúcido del odio, distinguiéndose así el odio como desuposición de saber, del odio que apunta al ser, a la destrucción del otro” (pp 41, 2019).

Desde esta perspectiva, se puede entonces diferenciar el odio enlazado al amor, dónde el goce del uno hace lazo con el del otro y la degradación del objeto se enmascara con el deseo; a aquel liberado del amor, de los significantes, de los velos imaginarios, que suponiendo un goce en el otro (que en realidad es el propio) que excluye al sujeto, sólo empuja a su destrucción. Alejandro Olivos dice:

“el hecho de que haya, en lo más íntimo de sí mismo, este Otro para sí mismo, está en el origen del exilio de cada uno con respecto a los demás. Y esto atañe a todo sujeto: a cada cual su modo de gozar, tal es la modalidad del exilio. Habrá entonces que asumir la responsabilidad de dicho exilio. La posición que se adopta con respecto a esta íntima Alteridad puede conducir a lo mejor, así como también a lo peor. Conduce a lo mejor si se consiente, incluso siéndonos inaccesible dicha Alteridad, a hacernos responsables de ella. Conduce a lo peor si, al contrario, se la rechaza. Ya que rechazarla implica poner la responsabilidad en el otro. Es en estas condiciones que el rechazo de esta íntima Alteridad desemboca en el odio (pp. 38, 2019).

Esta diferencia entre ambas modalidades del odio está establecida por Miquel Bassols respecto al odio. Él aclara que la pulsión ni ama ni odia, sólo aparecerán estas categorías a partir de “la aleación de la pulsión con el narcisismo, con la relación libidinal con la imagen del propio cuerpo” (Bassols, sin pp., 2009). Si esto sucede, el odio puede funcionar como significante para producir lazo social (en pequeñas comunidades de goce, en ideologías, etc.); pero sino, aparece como una expresión de la vía pulsional, del propio goce que se rechaza por percibirlo Otro. Esto es lo que le permite decir en otro artículo, que la violencia de género “no es otra cosa que la imposibilidad de reciclar ese goce del otro, alteridad del goce que el goce femenino hace presente” (Bassols, pp. 27, 2016).

Puntos de Análisis

Tenemos entonces el odioamoramiento, con la condición del objeto de desecho enlazada a la de causa, y tenemos el odio suelto, excluido, que tiende a la destrucción del otro, su aniquilación. Pienso que estas dos vertientes se demuestran en los personajes de la serie, pero vistos desde su singularidad.

Por un lado tenemos a Perry, en él se percibe el rechazo a la alteridad que lo femenino encarna respecto a su propio goce. Con Jane es claro su odio suelto, a partir del acto de la violación. En cambio con Celeste, parece haber un pasaje constante del odioamoramiento al odio suelto, al modo del “golpe” del alienado que plantea Lacan; cuando percibe el desorden del mundo golpea, sin percibir que se está golpeando a sí mismo, a lo que no resiste de él frente a la aparición de Celeste como sujeto separado de él, y no objeto de su posesión. A veces pareciera reconocer un goce oscuro en él en algunas oportunidades (por ejemplo en las sesiones con “la consejera”-terapeuta) y en sus pedidos de disculpas a Celeste; pero rápidamente se desresponsabiliza, culpándola a ella por “no tener ganas de ordenar en la noche”, “por no avisarle de una reunión escolar e intentar excluirlo de las actividades de sus hijos” (a pesar que él se encontraba de viaje); “por querer retomar su trabajo de abogada y sentir que le falta algo en la vida sólo familiar”; “por querer llegar a horario a un evento organizado por su íntima amiga”. Él dice que “es la mujer más hermosa del mudo”, y de tanto venerarla y amarla, la odia, hasta el límite de querer matarla.

Celeste por su parte, parece estar siempre en la vía del odiamoramiento. No les cuenta a sus amigas lo que sucede, y no lo interroga demasiado al principio. Incluso con la terapeuta dirá que ambos son violentos y gozan de ese círculo entre la pasión amorosa, el golpe y el sexo brusco. Pareciera asumir sin mucho cuestionamiento su posición de objeto (desecho y causa). Pero las marcas en la piel, las situaciones cada vez más agresivas y el deseo como sujeto más allá del amor (principalmente de retomar su carrera o salir con sus amigas), van horadando esta comodidad. La terapeuta aporta lo suyo, empieza a separar su placer en cierto modo sexual y sus agresiones como intento de defensa, de la agresividad manifiesta de él. Ella le señala su silencio y la reproducción de las palabras de su marido; así como le advierte de la posibilidad de que finalmente éste la mate. Además aclara que seguramente esta violencia tiene consecuencias en sus hijos, y que si no se separa por ellos, debería repensar las consecuencias de este vínculo en su crianza. Celeste se enfada cada vez ante estos señalamientos, y se retira del consultorio.

Sin embargo, sucede una escena clave ante un evento de teatro al que Celeste quería ir. Su marido no soporta que vaya sola por un supuesto viaje; entonces Perry se queda, pero la busca para tener relaciones sexuales antes del evento. Ella no quiere porque llegarán tarde, él insiste y empieza la violencia; esta vez ella responde quebrándole el pene. Nunca llegan a la fiesta. Una vez en casa, él le dice que tuvo suerte de que no la matara. Posteriormente se entera que efectivamente sus hijos, aunque no los vean, saben algo de esta violencia. Uno de ellos agrede a una de sus compañeritas de modos similares a los de su padre. Ante estos dos reconocimientos, finalmente, Celeste empieza un plan para separarse, alquilando un departamento, armándolo para poder irse después de la gala de beneficencia de la escuela, mientras él este de viaje. En la noche de la gala, Perry se entera del departamento y después de una discusión violenta en el auto, persigue a Celeste en la fiesta. Allí se encuentran las cinco mujeres de la serie, se devela el misterio de que Perry ha violado a Jane, se desarrolla un enfrentamiento entre las mujeres y Perry, éste golpea brutalmente a Celeste, todas tratan de impedirlo, hasta que será Bonnie quien lo empuje hacia su muerte.

El problema es que si bien Perry está muerto, Celeste sigue enlazada a este tipo de lazo. Sueña con él, recuerda las imágenes de sexo, de amor y de violencia una y otra vez. Se culpa por no haberse separado antes para evitar su muerte. Sigue ocultando esta vertiente violenta de su marido para con sus hijos y su suegra. Rechaza toda posibilidad de retomar su vida amorosa y profesional. La terapeuta le señala que sigue casada con él, que sus palabras siguen impactando en ella. Celeste tiene problemas respecto de su propio goce, además de que como sucede en muchos casos, esa agresión ha estado inmersa en un vínculo que al menos para la vivencia de la mujer en cuestión implica también su relación a lo que entiende por el amor y el deseo. Celeste parece tener conflictos con su propio goce femenino, su condición de sujeto más allá de la de objeto de su partenaire. En ese sentido, la serie y la actuación exquisita de Nicole Kidman, dan cuentas de manera lúcida de las dificultades de las violencias de género, ya que no se trata sólo de la posición del agresor y de las determinaciones socio-culturales del patriarcado, sino también de un goce propio que se sufre y del cual hay que responsabilizarse para salir de la posición de mortificación.

¿Se puede pensar entonces que la violencia de género está en Perry del lado del odio suelto, y en Celeste del lado del odioamoramiento y la no relación sexual? ¿O en toda violencia de género estamos del mismo lado, del rechazo al goce femenino en tanto representante de la alteridad? No tengo aún una respuesta acabada a estos interrogantes, si creo que existe una diferencia entre el malentendido estructural del desajuste producido por el "no hay la relación sexual" y el maltrato de la violencia de género.

Como detalle final me parece interesante el lazo que se establece entre las mujeres, como solución para tramitar el odio y la indignación. Quizás de eso se trata la llamada “sororidad” que postula el feminismo, una modalidad de lazo que no está tan sostenido en la identificación a un ideal (porque ninguna de ellas niega sus diferentes historias y sus rivalidades, ni se dicen feministas en la serie), sino a una experiencia que las hermana, y las hace a cada una preguntarse por su deseo y sus amores, a partir del sostén de la otra. Dice Eric Laurent en Lacan Cotidiano Nº 810, “dependemos más bien del efecto civilizador del discurso feminista para obtener un efecto des-segregativo y sobre el principio de hospitalidad” (pp. 10, 2019).

Referencias

Bassols, M. (2009). El odio como vínculo y ruptura. En https://miquelbassols.blogspot.com/search?q=odio.

Bassols, M. (2014). Trauma en los cuerpos, violencia en las ciudades. En Morao, M. comp (2016). Violencia y Radicalización. Una lectura del Odio en Psicoanálisis. Editorial Grama. Buenos Aires, Argentina.

Lacan, J. (2014 [1948]). La agresividad en Psicoanálisis. En Escritos 1. Editorial Siglo XXI. Buenos Aires, Argentina.

Laurent, E. (2019). Discursos y Goces Malos. En Lacan Cotidiano Nº 810. http://www.eol.org.ar/biblioteca/lacancotidiano/LC-cero-810.pdf

Mas, M. (2019). De amores y odios. En Lacan XXI: Revista Electrónica de la FAPOL Federación Americana de Psicoanálisis de Orientación Lacaniana. Vol. 7 - Mayo de 2019. http://www.lacan21.com/sitio/

Olivos, A. (2019). El Odio, el ser y el saber. En Lacan XXI: Revista Electrónica de la FAPOL Federación Americana de Psicoanálisis de Orientación Lacaniana. Vol. 7 - Mayo de 2019. http://www.lacan21.com/sitio/

Salman, S. (2019. El pathos del psicoanalista. En Lacan XXI: Revista Electrónica de la FAPOL Federación Americana de Psicoanálisis de Orientación Lacaniana. Vol. 7 - Mayo de 2019. http://www.lacan21.com/sitio/



NOTAS





COMENTARIOS

Mensaje de   » 3 de agosto de 2019 »  

Excelente y bello!!!!



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